Romeo, Julieta
A Obanai le gustaría poder decirle a Mitsuri que sabe su secreto, que no es tan frágil como aparenta aunque sea sin lugar a dudas, todo lo dulce de lo que se dice, siempre que hablemos de una guerrera élite, puesto que no en vano es el Pilar del Amor. Se ha imaginado más de una vez, sacándose la máscara ante ella, que se cae de rodillas y aprieta los dientes (afilados como los de una gata bastante dispuesta a morderlo, ojos llenos de esa energía que lo vuelve loco, que le gustaría ver debajo de la luz a todas horas), mascullando disculpas por atreverse a pedirle ver su rostro sin saber lo que ocultaba. Pero sería tan fácil tenerla de esa forma, que no era algo siquiera posible para el mundo que los devoraba.
