Hello! Aquí les dejo un nuevo one–shot (si me conocen, entonces saben que amo los one–shot). Esta es también una de mis canciones favoritas, por si desean escucharla.
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Summary: El maestro desbandó a Fairy Tail, todos empezaron a tomar diferentes caminos, y Lucy se encontró a si misma paralizada. Por enésima vez en sus diecisiete años se preguntó ¿Y ahora qué?
Parejas: Natsu Dragneel y Lucy Heartfilia (Kinda. No sé, no realmente. Tal vez solo de lado de Lucy)
Advertencias: Ehhh, OOC. Lenguaje obsceno.
Disclaimer: Fairy Tail no me pertenece. Pero mi imaginación y esta trama, sí.
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è MaD3 bYmE ç
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Over Again
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And I will give you all my heart
So we can start it all over again
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Lucy tenía algunas verdades irrefutables en su nueva vida con Fairy Tail: nunca te interpongan entre Erza y su pastel; no menciones las palabras Amar o Gustar delante de Mira–san; venir de una familia adinerada no sirve para aprender a manejar las financias (siempre termina gastando demás y le falta para la renta) por lo que siempre es necesario guardar dinero en un lugar de donde nunca lo vaya a sacar y pretender que no existe (lo cual es fácil, porque muchas veces no existe o se transmuto en un coqueto cinturón o unos zapatos); siempre es necesario tener a la mano el número de Gray por si quieres ver un show desnudista gratis; pase lo que pase, Fairy Tail siempre te recibirá al volver de una misión con una sonrisa y un tarro de cerveza; los más inocentes son los peores (cof, cof, Happy).
Pero por encima de estás, la más absoluta verdad es que Natsu nunca la abandonaría. Por ninguna circunstancia en el universo.
Por eso cuando Natsu decidió tomar a Happy, una maleta, e irse en medio de la noche a entrenar por "como un año", ella no pudo evitar sentir que Earthland se detenía a su alrededor y el cielo empezaba a caer sobre su cabeza.
El maestro desbandó a Fairy Tail, todos empezaron a tomar diferentes caminos, y Lucy se encontró a si misma paralizada.
Sentada en medio del piso de su departamento, lágrimas cayendo por sus mejillas, Lucy contempló sus verdades absolutas desmoronarse ante sus ojos y se preguntó por enésima vez en sus diecisiete años ¿Y ahora que?
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¿Si iba a llevar a Happy, no cabía ella también en su maleta?
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Sus ahorros le compran transporte en una carreta, depósito y renta por cinco meses, comida (gasta menos ahora que Natsu y Happy no están para vaciar su cocina) y unas hermosas botas.
Lucy procede a llorar, comer helado y ver Doramas en la lacrimavisión por el siguiente mes, mínimo.
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– ¡Nunca te abandonare, Yume! Zarparía hasta llegar al borde de la caída de Earthland para buscarte, andaría los desiertos ardientes, los bosques oscuros, ¡Lo que sea! Solo para llegar a tu lado.
Lucy lanzó su bote vacío de helado a la pantalla.
– ¡Mentiras!
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La vida en Crocus no es tan diferente que en Magnolia. Sí, no hay Erza, Gray, Happy o Natsu, no hay hogar al que llegar después de una misión, no hay nadie que se cuele a su departamento o que coma su comida.
Pero su departamento es hermoso, en una buena zona de la ciudad, sus botas nuevas son sorprendentemente cómodas, y Jasón acepto contratarla como modelo del Hechicero Semanal. Lo cual es perfecto para su economía, porque no está dispuesta a unirse a un gremio y trabajar sola no solo es más arriesgado, no le paga igual.
All by myself, don't wanna be. All by myself…
Es terminando una sesión de fotos que la invitan a salir.
– Ehhh… ¿Lucy–san?
Es un hombre joven, unos años mayor que ella pero no demasiado. Su cabello es negro, su piel es blanca, pero sus ojos son tan oscuros que casi parecen negros. Le recuerdan tanto a los de…
– ¿Me preguntaba si aceptaría tomarse algo con el equipo?
Es atractivo, pero su mandíbula es más cuadrada, su nariz menos refinada, sus dientes menos afilados.
– Es un tipo de tradición nuestra después de una sesión y…
Pero sus ojos…
– … Jasón–sama mencionó que no conocía a muchas personas en la ciudad…
… no eran iguales.
Lucy decidió que era lo mejor. Sus sentimientos referentes a su compañero (¿Ex? ¿Puede haber un equipo cuando los miembros se encuentran separados y no pertenecen a un gremio?) eran turbulentos en el mejor de los casos, y no deseaba pensar en él más de lo necesario.
– … y no me gustaría que estuviera sola, especialmente ahora que debería de celebrar un trabajo bien hecho…
– Sería un placer, ehh…
– Kenji.
– Sí – sonrió – Kenji–kun.
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Nunca supo si fue el alcohol, considerando que ella nunca toma y esa noche hizo su mejor esfuerzo para imitar a Cana, o el deseo de no estar sola por primera vez en dos meses, o algún tipo de venganza personal por sentimientos confusos y turbulentos, o la necesidad de sentir algo, lo que sea, pero cuando Kenji le pregunto si podía pasar a tomarse un café, Lucy dijo que sí.
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Si pensaba llevarse a Happy, ¿Por qué no a ella también? Si lo que quería era entrenar, ella habría sido una excelente compañera.
¿Por qué dejar una horrible carta?
¿Por qué no la miro a los ojos y le dijo que su promesa no verbal de estar siempre juntos no era real?
¿Cómo pudo dejarla después de que ella también había sufrido una enorme pérdida?
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Cuando Lucy vivía en casa de su padre, siempre había imaginado que su primera vez sería con su esposo. Un joven atractivo que la rescataría de la fría vida en la mansión y la llenaría de afecto y atención. Sería alto, rubio, y su sonrisa brillaría como estrella.
(En el momento que esté joven resultó que sería alguien tan similar a su padre en lugar del Príncipe azul que había soñado toda su vida, Lucy huyó de casa)
Cuando entro a Fairy Tail, este príncipe se vio reemplazado por la figura de un mago que la acompañaría a misiones, nunca la dejaría atrasarse en la renta y se aseguraría de verla sana y salva.
Y no supo cuando paso, pero de alguna manera el mago comenzó a tomar el nombre y la forma de su compañero de equipo, y más detalles se agregaron a la boda (un evento grande e informal en el salón principal del gremio). Lucy nunca hablo de esto con nadie, ni se atrevió a escribir palabra alguna en su diario, segura que llegaría a los oídos de la persona menos indicada y todos en el gremio.
Pero ya no había gremio, no había salón principal donde celebrar un matrimonio vestida de blanco y usando el relicario de su madre, no altar, no novio. No más Natsu, con su sonrisa filosa y sus ojos cálidos, no Happy que llevará las noticias a todo el mundo. No Erza, no Gray, no Levy–chan.
Solo Lucy y sus espíritus, por tercera vez en su vida.
Y ya no sabe si es la recatada dama de sociedad o la atrevida maga de Fairy Tail.
No esperaba encontrarse a si misma en los brazos de Kenji, no sabía que esperaba en realidad.
Lo que si sabía es que los labios que la besaban no eran los ardientes que había visualizado; sus manos no estaban calientes, sino frías; su voz menos grave y no la llamaba Luce.
Supuso que ese era el punto.
Pero no podía evitar sentir que lo estaba traicionando de alguna manera, lo cual era estúpido, considerando que entre ellos no había nada (solo cientos de noches de compañía junto a una fogata en el bosque; unos brazos que la atraparon cada vez que caía, de una torre o de un reloj en el cielo; una sonrisa de aliento; una persona que se aseguraba que no fuera a misiones sola; un compañero que la hacía reír como nadie en su vida y que puso un árbol bajo su ventana cuando estuvo demasiado enferma para verlos; alguien que le dio un hogar por primera vez desde la muerte de su madre y quién la consoló al morir su padre) solo los lazos de un gremio que ya no existía y los recuerdos de alguien que decidió dejarla atrás.
Pero, y aún así…
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Nunca se sintió más sola que la mañana siguiente.
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La siguiente vez fue más fácil.
(Su compañero modelo de la sesión especial de Halloween: cuentos de hadas. Lucy la princesa encerrada en una torre, el modelo maquillado como un dragón de fuego, porque Jasón es bastante horrible cuando quiere. Y Lucy nunca lo admitirá, pero le pidió que no se lavarse el maquillaje)
Pero todavía no sentía lo que los libros le habían prometido.
Lo mejor de tocar fondo es que solo tienes una opción: salir del hoyo.
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Una vez empezó a superar su duelo, volver a encontrarse a si misma fue más sencillo, y con ella su motivación. Seguía siendo Lucy Heartfilia de Fairy Tail, pero ahora también era la aprendiz de Hechicero Semanal.
Al principio le llamaban "la chica de Jasón", porque lo seguía a todos lados (intentó no recordar cómo en algún momento alguien le dijo "la chica de Natsu", porque era imposible verlos separados) pero esto solo duró hasta que Lucy demostró de lo que era capaz.
No comprendía la decisión del maestro, pero aprendió a aceptarla (el gremio no vivía en un edificio o una legalidad, sino en los lazos que los unían).
Aceptar la decisión de Natsu probó ser imposible, así que simplemente no pensaba en ello. Ayudaba saber que a fin de cuentas, nunca habían sido más que compañeros de equipo, y una compañera no actuaría de la manera que ella lo estaba haciendo.
Decidió que si se volvían a ver (¿Volvería? Tenía qué… ¿Verdad? Lo había escrito en su carta) sería la mejor persona y lo perdonaría por su abandono.
El problema era si se volverían a ver…
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Lucy comenzó su investigación, aprovechando sus nuevas fuentes como periodista. Las citas terminaron y en su lugar se concentro en desarrollar su nueva habilidad (si Natsu volvía ella iba a ser más fuerte que antes).
Loke se ofreció a llenar el espacio vació que dejaron sus deslices anteriores, pero nunca tuvo el valor de involucrarse con un amigo –de los pocos que quedaron– de esa manera.
La vida, finalmente, era buena…
Solo…
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Y lo inesperado, pasa.
En un estado derretido, completamente topless por culpa de su magia, Lucy se encuentra con el que fuera su mejor amigo. El que no debía de irse, pero que lo había hecho.
Y de la nada, esto comienza a perder relevancia.
– ¡Yo, Lucy! ¡Cuánto tiempo!
Y así, la esperanza arde en su pecho. Y tal vez, Fairy Tail no ha muerto. Tal vez…
– ¿Cómo estás?
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You'll never know how to make it on your own
And you'll never show weakness for letting go
I guess you're still hurt if they say so
But do you really want to be alone?
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