Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada y Toei Animation
Si había algo que Helena nunca había entendido de Death Mask y su pandilla era por qué insistían en dar tres meses para poder tomar una relación por muerta. Una relación no podía ser olvidada en tres meses, y si eso pasaba sólo podía significar que en realidad nunca había sido importante, y ella sabía que ese no era su caso.
Los sentimientos no se iban en un par de días, no cuando esos sentimientos tardaron años en ser cultivados, cuidados y alimentados.
Pero ahí estaba, sentada en una de las bancas del centro comercial esperando por su cita, una cita que no debería de ocurrir porque, en primer lugar, aún no superaba su rompimiento, y, en segundo, era con uno de los amigos de su ex novio.
Si era honesta incluso hasta podía afirmar que no quería estar ahí, sería incómodo, además de que muy pocas veces había cruzado palabras con el chico que la había invitado a salir, así que no sabía que esperar, o si la cita era una buena idea. Tal vez debería de meditar el reclamarle a sus amigas por obligarla a ir en cuanto la cita terminara.
Mientras esperaba no pudo evitar recordar a su ex novio; extrañaba a Death Mask, su extraña forma de reírse macabramente, sus miradas asesinas, el como movía la cabeza cada vez que ella le contaba sus aventuras, grabándose cada palabra que ella decía para poder tener un comentario inteligente…
- Lo siento, espero que no esperaras mucho.
Los pensamientos de Helena se interrumpieron cuando escuchó que alguien a su lado le hablaba. Al voltear sonrió nerviosa, puesto que Shijima se había sentado muy cerca de ella.
- No te preocupes, no esperé mucho.
- Bueno, será mejor que nos movamos, se nos hace tarde - Shijima se levantó y movió la cabeza indicándole a Helena que lo acompañara.
Ella se levantó nerviosa, mientras caminaban pensaba que aún era momento para inventar alguna excusa tonta para terminar la cita, pero ninguna idea le venía a la mente, por lo que optó por iniciar una conversación para hacer más ameno el ambiente.
- Entonces… ¿cómo conseguiste mi teléfono?
El pelirrojo se detuvo por un momento; sus mejillas se tiñeron de rojo levemente mientras recordaba que le debía a Dysnomia, compañera de carrera de Helena, una fotografía de su primo cuando era un niño, como parte del intercambio que acordaron para que Shijima pudiera obtener el número de Helena.
- Fue magia - respondió alzando los hombros.
Helena sonrió, esa no era la respuesta que esperaba o siquiera imaginaba.
- Estoy hablando en serio.
- Yo también, soy un mago de medio tiempo - Shijima movió las manos tratando de aparentar aires de misterio.
- Bueno, si eres un mago entonces no te molestará hacer un truco de magia justo ahora, ¿o sí?
- Me temo que eso no es posible - Shijima se detuvo frente a el auto que le había prestado Shion para su cita - utilicé mi magia para aparecer mi auto - abrió la puerta para que ella pudiera entrar - pero para el final del día te prometo que haré algo para ti.
- ¿Qué? - Helena estaba tan enfrascada en la conversación que no se detuvo ni un minuto a dudar sobre lo que estaba haciendo, como subirse al auto de un desconocido.
- Haré que olvides - Shijima le sonrió antes de cerrar la puerta y caminar hacia el lugar del piloto.
Al no comprender las palabras del pelirrojo la chica optó por simplemente dejarlas en el aire y llevar la charla a otros lugares. Aún se sentía insegura con respecto a la cita, pero Shijima transmitía un aura que le decía que no había nada que temer, Helena no sabía si era la sonrisa confiada que adornaba su rostro cada vez que hacía un comentario o el olor a pintura que desprendía, algo que no resultaba molesto para la chica, sólo armonioso.
- Sabes, de verdad no puedo creerte, el Jardín Nacional de Atenas es uno de los lugares más conocidos de aquí, debiste de visitarlo al menos una vez desde que vives aquí.
- Pues no lo hice - Helena se sonrojó, si era honesta estaba por completo de acuerdo con el pelirrojo - la escuela me ha mantenido ocupada todo este tiempo, y cuando tenía un poco de tiempo libre Death Mask prefería llevarme a otros lugares más "oscuros", como a bares y…
Helena se detuvo al recordar al italiano, pensar que el chico quería llevarla a un picnic cerca de un cementerio lejos de alertarla le hizo sentir tristeza, mentiría si decía que no quería ir a ese picnic, todo con tal de pasar un par de minutos con él.
Shijima se detuvo, ya estaban en la entrada del parque, y miró con preocupación como la chica parecía a punto de llorar. Estaba consciente de que lo que hacía estaba mal, incluso Shaka se lo había dicho, pero Helena le había atraído desde el momento en el que vio cómo se cacheteaba a su casero, le pareció una mujer tan fuerte y dura que verla quebrarse provocó que su corazón saltara preocupado.
- ¿Sabías que este parque está abierto desde 1840? - Shijima le sonrió y con cuidado le quitó a Helena una pequeña lágrima que había salido, provocando que la chica lo mirara sorprendida - ¡eso significa que podríamos ver plantas de más de doscientos años! Creo que es increíble.
- Eso supongo - susurró Helena, mirando al chico.
- No lo supongas, vamos a verlo.
Sin preguntar, Shijima tomó su mano y corrió hacia la entrada del lugar. Durante toda la tarde Helena estuvo a lado de un hombre con espíritu de niño, algo que ella nunca antes había presenciado en toda su plenitud. Había conocido a muchos chicos que se comportaban como niños, pero algo que ella pudo comprender hasta ese momento fue que una cosa era ser un inmaduro y otra era tener el corazón de un niño. Shijima iba y venía por todo el parque, la hacía reír a la vez que mantenía conversaciones maduras.
Helena sintió que estaba con un niño de paseo por un parque al mismo tiempo que cenaba con un excéntrico hombre maduro de negocios.
- … entonces decidí venir aquí y probar un poco de suerte.
Sonrió satisfecha al terminar de contarle la historia de su vida, estaba segura de que había pasado mucho tiempo desde que lo hiciera, y más aún desde que se examinara tan profundamente; por lo general las personas se contentaban con un resumen de dos minutos, pero Shijima la detenía a cada minuto, preguntándole cosas y haciéndola hurgar en lo más profundo de su memoria en búsqueda de datos exactos para no aburrir al pelirrojo, siendo así como la conversación de dos minutos terminó convirtiéndose en una de una hora y media.
- Sin duda no me equivoqué - dijo Shijima mirando las grandes palmeras que los rodeaban.
- ¿Equivocarte?
- Sí, sin duda eres asombrosa.
La naturalidad con la que el pelirrojo dijo aquellas palabras provocó en Helena un leve sonrojo, no esperaba tal respuesta.
- Bu-bueno, y ¿qué me dices de ti? - Helena recordó cuando su ex le solía contar sobre cómo su compañero de vivienda se metía en cada situación que parecía sacada de alguna novela extraña. Curiosamente, mientras recordaba eso no se percató de que ya no le dolió tanto el pecho al pensar en el italiano.
- Mi vida es una montaña rusa - Shijima sonrió de nuevo, con confianza - así que si quieres conocer la historia completa será mejor que te sientes porque a partir de ahora escucharas una historia llena de angustia, tragedia, drama y una gran cantidad de humor.
Helena rió y las siguiente hora y media Shijima se dedicó a hablar con lujo de detalle sobre sus desventuras, siendo interrumpido sólo por la risa de Helena ante el relato de algún hecho cómico o cuando Shijima trataba de bromear con sus tragedias.
- … y así fue como después de ayudarlo a vigilar a su hija en su cita conseguí el trabajo como telefonista - Shijima sonrió con orgullo - y ahora estoy aquí, vivo con mi primo y no sé que haré mañana, tal vez trabajar o encontrar al duende que roba nuestras cucharas.
Una vez más Helena rió, ya había perdido la cuenta de cuántas veces había reído a lo largo del día, pero estaba segura que había sido demasiadas.
Comenzaba a pensar que salir con el chico no había sido tan mala idea, aunque aún se sentía un poco extraña por salir con una persona casi diez años mayor a ella.
- Entonces tu primo es el rubio, ¿cierto?
- Sí, tienes una compañera que de seguro ha hablado de él.
Helena recordó a Dysnomia y como siempre lograba encontrar la forma en la que la charla terminará en algo relacionado con el rubio. Aunque al principio consideraba eso como algo poco usual, con el tiempo pudo comprender que cuando una persona está enamorada, no puede evitar pensar y hablar de aquel que ama; incluso hasta Helena llegó a sentirse mal por la chica, puesto que no era respondida, pero el recordar que al parecer ella tampoco fue correspondida en su noviazgo le hacía querer buscarle una pareja a la pelinegra con la misma insistencia que ella tuvo para que saliera con Shijima.
- Es un poco tarde, ¿quieres ir a tu casa o prefieres buscar algo para comer?
Helena lo miró pensando en que en realidad estaba disfrutando de la compañía del pelirrojo, pero se le hacía tarde y tenía que prepararse para un examen al día siguiente, así que sintiéndose culpable por no poder acompañarlo más le pidió que la llevara a casa.
El viaje de regreso fue más animado y sonoro de lo que había sido el de ida. Helena nunca antes había salido con otros chicos, Death Mask había sido su primer todo, desde que se conocieron cinco años atrás sólo el italiano había ocupado su mente y corazón,tampoco es que necesitara más, fue feliz con lo que él le daba porque nunca pensó que pudiera obtener más de otras personas. Fue también la mujer más feliz del mundo cuando el italiano le reveló sus sentimientos e iniciaron una relación y por mucho tiempo ella pensó que no podía necesitar más, por eso cuando vio a su novio con otra mujer lo único que deseó fue no haber visto nada y vivir en la ignorancia si con eso no pasaba sus tardes y noches llorando y con el corazón roto.
Al llegar a la puerta de su departamento Shijima le hizo una leve reverencia, provocando sorpresa en la chica.
- Bueno, la princesa ya está en su castillo y mi truco de magia a terminado - le dijo antes de levantarse.
- ¿Truco? - Helena recordó lo que le habían prometido desde que inició la cita y sonrió - no siento que lo hicieras.
- ¡Claro que lo hice! - se defendió - te dije que lo haría, olvidaste todos tus problemas, ¿Cierto? - le dijo mientras le picaba la punta de la nariz.
Helena lo miró, era verdad; durante toda la tarde no pensó en el desastre de su vida romántica, y cuando recordaba a Death Mask el dolor no era tan grande como en días anteriores. Le sonrió agradecida al chico que tenía frente a ella, puesto que salir con él sí había resultado como una buena idea.
-¿Por qué? - le preguntó en un leve susurro.
- Me pareció que eres fuerte, y lo que sucedió aquella noche, la verdad no conozco el contexto ni nada de eso, pero creo que deberías de olvidarlo - Shijima suspiró antes de despeinarse un poco - quisiera poder decirte que lo olvides a él, pero me conformo con que olvides lo que sucedió, él también sufre, pero eres más fuerte que él así que cuando vuelvas a ser la verdadera tú ambos podrán hablarlo y sanarse, en lugar de sólo lastimarse con silencio.
- ¿Por eso me invitaste a salir? - a Helena le pareció que su voz se quebraba.
- Lo hice porque me gustas - Shijima le sonrió mientras la miraba a los ojos - pero sé que no es tu momento y sobre todo, sé que es demasiado pronto y no me correspondes así que… seamos sólo amigos - ante sus palabras sólo pudo estirar la mano esperando que ella la estrechara.
A pesar de que las lágrimas estaban por salir, Helena no pudo predecir o detener el sonrojo ante la sinceridad de Shijima; era la segunda vez que alguien le decía eso, y aunque no se sintió como la primera, si le transmitió una gran paz que no había sentido en mucho tiempo; por eso, dejándose llevar por las agitadas olas de sensaciones en su interior se permitió abrazar al pelirrojo en lugar de sólo estrechar las manos.
Shijima le acarició con delicadeza la cabeza hasta que, minutos después, se separó de ella.
- Bueno, la princesa tendrá que disculparme pero este mago se tiene que ir antes de que la carroza que lo trajo aquí se convierta de nuevo en cebolla - dijo Shijima viendo el mensaje de Shion que le decía que necesitaba su auto, puesto que ahí había dejado papeles sumamente importantes - madame, fue un placer.
Dicho eso Shijima le dio otra leve reverencia y comenzó a caminar hacia las escaleras. Helena se quedó de pie viendo por dónde se había ido el pelirrojo, sintiendo aún el calor del abrazo rodearla. No hubo tiempo para pensar, sólo fueron sus piernas corriendo hacia las escaleras y su voz gritando el nombre del pelirrojo para que este se detuviera. Lo encontró parado casi a mitad del camino, viéndola confundido, tal vez ella olvidó su suéter o bolso dentro del auto.
Pero no era así, Helena simplemente se apresuró a llegar hasta él y cuando lo tuvo en frente lo besó en los labios. Ella nunca había besado a otra persona además de Death Mask, así que de nuevo se sintió inexperta ante los suaves labios del chico; por un momento su cerebro le dijo que tal vez estaba mal, puesto que Shijima sólo se había quedado estático, pero pronto esa duda se disipó al sentirlo corresponder.
Ninguno dijo nada después del minuto que duró el beso, Shijima sólo le besó la punta de la nariz y le sonrió antes de volver a bajar las escaleras, dejando a la chica con un gran sonrojo y sabiendo que era momento de afrontar sus problemas y hablar con el italiano que le había robado el corazón.
Por su parte, el pelirrojo bajó las escaleras más rápido de lo que planeaba, su corazón latía desbocado, pero sabía que no era por el ejercicio. Al salir del edificio suspiró y miró hacia el cielo que amenazaba con pronto oscurecer; cerró los ojos y le rezo a quien sea que lo escuchará por qué su amigo italiano arreglará todo, o para la próxima él no se contendría.
Comentarios:
Gracias por leer!
He regresado con otra historia romántica y otro triángulo amoroso que se suma a esta historia, además de otro ship poco ortodoxo creado un día en el que el aburrimiento me hacía estragos.
Pronto sabremos más de esta pareja y del pobre italiano que sufre en silencio.
Por lo mientras gracias por leer, de nuevo, y tengan un gran día!
