Rommie de Akane Tendo.
Priimavera… era lo que mi cerebro percibía cada vez que la tenía cerca, desprendía un olor parecido a los cerezos de las calles principales. Cada vez que me la topaba en el pasillo un sentimiento parecido a la nostalgia me inundaba el corazón, junto a las jardineras su belleza danzaba con los colores vibrantes de las flores. Nunca me atreví a hablarle en primer grado "¿Cómo podía acercarme a ella? Es tan guapa." Me preguntaba. "De seguro ha de ser una estirada." Hablaba mi prejuicio. "Si, una creída cómo lo son todas las bonitas".
No fue hasta segundo año donde compartí química orgánica con ella, y me di cuenta de lo erróneo de mi argumento. Su personalidad era tan fresca como su apariencia. "De seguro tiene novio, raro sería que no lo tuviera." Justificaba mi cobardía. Lo cierto es que nunca le había visto ningún pretendiente en la facultad. Su piel tan blanca, su precioso cabello azulado, los grandes ojos almendrados ¡Dios! Deberían de estar todos locos si no creían que esa chica era una hermosura.
Un día mi compañero de servicio me hizo un comentario amargo al ver que yo me perdía cada vez que cruzábamos camino "Olvídalo viejo, esa chica sólo te traerá problemas." Le pregunté qué quería decir con eso. "Hay muchos rumores detrás de ella, algunos dicen que ya está casada… otros que su familia es de la mafia o algo por el estilo… "se acercó a mi oído y bajó su tono de voz "Hay quienes presumen verla muy acaramelada con otra chica…" ¡Rumores finalmente! Grité defendiendo el honor de mi musa. "Tranquilo campeón, yo te digo esto como advertencia. Pero si tanto interés tienes ¿Por qué no lo averiguas por ti mismo?"
Me picó en el orgullo. Perturbó esa imagen impecable de con quien soñaba despierto, pero le agradezco, sin aquella necesidad de limpiar su imagen nunca me hubiera atrevido a hacer, ni siquiera a pensar, lo que estoy a punto de hacer.
La observo de espaldas desde su acostumbrado lugar, a tres bancas adelante del mío. Lleva el uniforme de dos piezas de clínica, lo más seguro es que tuvo alguna práctica en la mañana. Su cabello sedoso lo recoge en unos broches por atrás de su oreja. Suena la campana, anuncia el final de las actividades del día. Me apresuro a interceptarla antes de que salga del aula.
-¡Akane!- Voltea suavemente y sonríe.
-¿Qué sucede Tetsuya? – La miro fijamente, y me recuerdo mi promesa. Hoy se acabarán todos los misterios relacionados a Akane Tendo.
-Yo… yo…- vacilo al hablar.- quería pedirte un favor. Mis apuntes de la lección pasada se perdieron y los exámenes se acercan. Si no te molesta… ¿Podría pasar un día de estos a tu casa y pasar los apuntes…? Claro si no te molesta, no me demoraré nada.
Amplió su sonrisa.- por supuesto que no me molesta.
-¡Muchas gracias! Y… ¿Qué día sería más prudente visitarte?- apretó sus labios.
-Hoy es jueves… ¿Por qué no hoy mismo? -repetí las dos últimas palabras en mi mente.- Claro, si no es que tienes planes.
-Sí, hoy mismo sería maravilloso.
Emprendimos el camino a su casa, su residencia se encontraba algo retirada del campus, algo inusual para ser una estudiante foránea. Tomamos el tren y caminamos unas cinco cuadras más a partir de la estación. Durante todo el trayecto ella se comportó muy amigable. Los rumores que se escuchaban a sus espaldas no coincidían para nada con la linda chica que tenía enfrente. Miré su mano izquierda… ningún anillo, eso levantaba mi moral.
Llegamos a un edificio de departamentos, desde la fachada se podía observar que los espacios eran muy reducidos para los inquilinos. El barrio no estaba tan mal, tenía el aspecto típico de las primeras colonias construidas en Tokio. Subimos a su apartamento, 3C anunciaba su puerta. Abrió y me invito a pasar, como lo predije, el departamento era muy pequeño. El recibidor, que era comedor a la vez contaba con una pequeña mesa y cojines para sentarse. Un futon estaba doblado en una esquina, supuse que era el que usaban sus padres cuando la visitaban, una amplia ventana con cortinas verdes ocupaba casi toda la pared. De lado izquierdo a la entrada, una pequeña cocina, con los electrodomésticos pegados completamente a la pared, una pequeña ventana al fondo y una mesita debajo, donde solo había espacio para una silla. Del lado derecho había dos puertas, Una indiscutiblemente tenía que ser el baño, y la otra la habitación de mi compañera de clase.
-Pasa.- me dijo empujándome adentro y cerrando la puerta. Sacó su libreta de la mochila y la extendió en la mesa.- ponte cómodo, iré a preparar algunos bocadillos.- agradecí y me senté a la mesa, coloque mis útiles para que en verdad pareciera que estuviera pasando algo, y recorría con mis ojos la habitación en busca de algo que pudiera usar para descartar los tontos rumores.
-Oye Akane…
-¿Sí? ¿Qué pasa? ¿No entiendes alguna palabra? – hablaba desde la cocina.
-No, nada de eso, tu letra es muy clara. Es sólo que me di cuenta que llevamos más de medio año en la misma clase y casi no sé nada de ti.
-Bueno, las clases no nos dejan mucho tiempo para socializar- rio.
-Sí, la universidad no es fácil.
-¿Y qué quieres saber?
-No sé… de tu familia quizás.
-Veamos… Soy originaria de Nerima, toda la vida había vivido ahí, hasta claro cuando ingresé a la universidad. Tengo dos hermanas y soy la más chica de ellas. Mi familia se dedica a enseñar artes marciales, tenemos un dojo y damos seguridad al vecindario… – Descartada la mafia.- mi papá y mi hermana mayor siguen viviendo ahí. Nabiki, la mediana consiguió una beca para estudiar en América.
-Cielos, que lista. ¿Y tu madre?
-No, ella murió hace tiempo.
-Yo… lo siento, no lo sabía.
-No te preocupes, por cierto…- se asomó a la sala.- ¿Te gustan la aceitunas? – asentí. Y ella regreso de lleno a la cocina.
-y… dime ¿Tienes pareja o algo así?- un silencio inundó el departamento.- no me contestes si no quieres, es algo que no me incumbe.
-No tiene importancia, tenía… esa es la respuesta. –llegó con dos emparedados en platos.
-¿Y qué pasó? – Confirmado, no está casada.
-Una bobada, no te quiero agobiar con esas tonterías.- terminó con él y estoy en su departamento, tengo una esperanza.- ¿Y tú?
-No, yo no tengo pareja.
-Me refería a tu familia.- Rio por la confusión y sentí un leve calor en las mejillas.
-¡Que tonto soy! Bueno… mi familia ¿Por dónde comenzaré?... – Akane tenía su rostro recargado sobre las palmas de su mano, tenía toda su atención hacia a mí lo cual, me ponía más nervioso.- Tokio es mi ciudad natal, es por eso que vivo en el centro, mis padres… -tocaron con mucha insistencia la puerta. Akane se limitó a mirarla un momento y continuó poniendo atención en mi relato.- ¿No veras quién es?
-No espero a nadie, de seguro es un vendedor de electrodomésticos. –volvieron a golpear la puerta con mucha insistencia.
-¿Estas segura? No creo que el portero deje entrar a cualquier persona en el edificio.- llamaron de nuevo. Esto me da mala espina. Con mayor fuerza llamaron y la cara de Akane se transformó en una de cansancio.
-¿Qué le pasa? ¿Querrá tumbar la puerta? – se levantó y abrió la puerta sin quitar el pasador de seguridad. -¿Qué es lo que..? –Se detuvo al observar al visitante.- ¿Qué haces de esa forma? ¿Y por qué llegaste tan temprano? –conocía muy bien a la persona del otro lado de la puerta. Se me volcó el corazón con la posibilidad que fuera su exnovio.
-¿Por qué no abres bien la puerta? –habló la voz de una chica. Mis pensamientos fueron aliviados pero no por mucho tiempo, recordé uno de los rumores que me descartaría por completo de tener una esperanza. - ¡Maldición Akane! ¡Sólo vengo por algo de agua caliente!
-Está bien. –frunciendo el entrecejo abrió la puerta. Una chica pelirroja un poco más bajita que Akane entró. Llevaba el cabello en una trenza larga, su piel era igual o más blanca que la de mi amiga y sus ojos era de un azul muy profundo. Vestía un overol de mangas largas, como el que usan en las gasolineras, se veía que le quedaba grande, se había quitado la parte superior de la prenda y la usaba amarrada a la cadera, dejando ver arriba una camiseta negra igual de grande para su tamaño.
-Hasta que te dignaste en dejarme pasar… -quedó en silencio cuando me encontró.- ¿Y quién es este?
-No seas grosero, es un amigo de la facultad.
-Mucho gusto soy Tetsu…
-Con que invitas a extraños mientras yo trabajo.- reclamo, ni siquiera me dejó presentarme.
-¡Deja de decir tonterías! -comenzaron a tener una discusión enfrente de mí. Esas dos se trataban muy cercanas, discutían como pareja o hermanas, lo que me ponía muy nervioso. Me estaba carcomiendo la curiosidad por dentro, no me pude contener y lancé mi jugada de todo o nada.
-¿Son familiares o algo así? –las dos chicas interrumpieron su pelea para observarme.
-¡Ja! ¿Qué si somos familiares?- Dijo con sarcasmo la pelirroja.- ¿Escuchaste eso Akane?
-Ella es mi prima.- explico cortante Akane y la pelirroja la miro con enojo.- Tetsuya te presento a Ranko Saotome. – Mi espíritu descansó.- es hija de la hermana de mi papá y por desgracia también mi Rommie, ¿Verdad Ranko? –la pelirroja me miraba de una forma espelúznate.- ¡Ranko! – El grito la hizo salir del extraño transe que tenía.
-¡Claro que si primita!- dijo con una voz tierna.- ¡Mucho gusto guapo! –Me sonrío y le dedicó una mirada traviesa a Akane, quien rodó los ojos.
-Te calentaré una tetera.
-preferiría bañarme.
-No, te calentaré el agua y te desaparecerás por un rato.
-¿Por qué tanta insistencia con que me vaya? Díganme ¿Qué hacían taaan solitos?.
-Le estoy pasando unos apuntes. Y si quiero que te vayas es porque eres un grosero ¡Y sigo enojada contigo!- la pelirroja le sacó la lengua.
-Está bien, calienta el agua y me iré.- se sentó resignada en el suelo.
-Perdón por la escena.- se disculpó Akane.- continua haciendo lo tuyo por favor.- le sonreí y afirmé.- Y Ranko… no lo molestes, está ocupado. –Alcancé a escuchar como la pelirroja arremedaba a su prima, pero al voltear ella se hizo la disimulada.
Mientras Akane se encontraba en la cocina, Ranko no dejaba de mirarme extrañamente
-Ranko… -la llamó desde la cocina. Al parecer el silencio lo advertía como problemas.- ¿Y tú que haces tan temprano y de ésta forma? –la chica se acercó a mí y comenzó a ojear las libretas.
-Hubo una fuga con el tanque de agua… - me miró de pies a cabeza dando vueltas alrededor mío.- todos quedamos empapados y nos dieron el resto del día…
-¿En que trabajas?- le pregunté directamente, más para romper con la extraña tención que por curiosidad. Me miró extrañada, al parecer no creyó que me dirigiría a ella.
-Trabajo medio tiempo en una gasolinera.
-Vaya que raro.
-¿Por qué?
-Digamos que no es normal que una jovencita tenga un trabajo así.- quedó callada y parpadeó dos veces.
-¡Akane! –Alzó la voz- ¡Tu amigo dice que no puedo trabajar en una gasolinera por ser mujer!
-¡Qué! ¡Yo no dije eso!
-¡¿Enserio?!- se asomó por la puerta, su cara era de indignación pura.- ¿Enserio crees eso?
-¡No, no, no! ¡Me explique mal!
-pues espero que así sea, para tu información las mujeres podemos realizar las mismas actividades que los hombres.- regresó a la cocina y yo dejé caer mi cabeza en la mesita.
-Estamos en pleno siglo XXI ¿Cómo puedes pensar así? –dijo la chica que estaba sentada a mi lado, levante la cara para verla mejor, sonreía con malicia, definitivamente no le agradaba.
-¡Maldición! ¡Se acabó el gas!
-¡Enserio! –La pelirroja tapó su cara con las dos manos y luego las deslizó jalando su cara.- definitivamente hoy no es mi día.
-Iré a pedirle agua caliente a la anciana Eri.
-Yo iré, no te molestes.
-¡Ja! –Akane salió de la cocina y corrió a ponerse los zapatos.- Primero te golpea con la tetera antes de hacerte un favor. Yo iré no tardaré nada, sólo prométeme que no serás grosero.
-¿Escuchaste eso Tsetsuya?
-Me refiero a ti Ranko, no te hagas la loca. Ya regreso.- Y salió del apartamento. El silencio inundó la habitación.
-Y… - quería romper el hielo.- ¿Por qué su vecina te odia? –la chica rodó los ojos.
-No me odia… es sólo que le recuerdo a la mujer por la que la dejó su marido. Y como se le aflojan los tornillos, de vez en cuando me avienta una cacerola o sartén cuando me ve.
-Ah… -fue lo único que atiné a decir. La conversación fue de nuevo en caída, rezaba por que apareciera otra vez akane por la puerta.
-¡No me digas que eso lo preparó Akane! –Soltó Ranko con una expresión de terror.- ¿No lo has probado verdad?
-No, Apenas lo… - con gran rapidez agarró los emparedados y los aventó por la ventana.- ¡¿Por qué hiciste eso?!
-Créeme, lo hice por tu bien.
-¡Pero Akane los preparó con mucho cariño!
-Un momento… ¿Estás enamorado de Akane? – Quedé de piedra.- jajaja por supuesto que lo estas, reconocería esa cara de idiota donde fuera. Pero déjame te advierto que pierdes tu tiempo.
-¿Por qué lo dices? –la pelirroja se sentó y comenzó a ver sus uñas.
-Ella ya está comprometida.
-¿¡Qué!? –me acerqué a ella.
-Y no con cualquiera. El tipo es guapísimo.
-Pero ella dijo…
-¿Qué? Que estaba soltera, que había terminado con él… ¡Ja! Eso sólo lo dice porque no quiere llamar mucho la atención.
-¿Cómo…? ¿Pues quién es? ¿Es Famoso o algo así…?
-Lo es en lo que se dedica y muy pronto lo será para todos.-Los nervios se me pusieron de punta ¿Quién era ese sujeto? No lo resistí más y agarré por los hombros a la pelirroja.
-De una vez por todas ¡DIMELO YA! –Me salí de mis casillas. La chica frunció el ceño al verme tan cerca de ella y con un rápido movimiento me dejó estampado al suelo, ahí entendí que ella también practicaba las artes marciales. Sentía mi cara arder por estamparse en la duela, eso sumado con la vergüenza de que una mujer me diera una paliza, me detenía para levantarme. Ella se puso de cuclillas enfrente de mí.
-Te lo diré únicamente porque me das lastima y no quiero que te sigas haciendo ilusiones.- Soltó cruelmente y después se sentó en forma de indio.- Su Nombre es Ranma, es heredero del combate libre y el campeón de su división, es fuertísimo, super atractivo… –Me describía a alguien perfecto, dudé un segundo a que fuera un invento de aquella chica, aunque tendría sentido puesto que Akane viene de una familia dedicada al combate, y siempre tuve la sospecha de que alguien como ella tendría que estar con un ser perfecto.
-Pues para mí es un idiota si hace enojar tanto a una persona como Akane…-Solté en un arranque de celos. De pronto con una fuerza de mil demonios Ranko me sostiene del cuello de mi camisa y me lleva muy cerca de su cara.
-¡Pero que dijiste imbécil! –de su mirada salía fuego, quede petrificado y sin habla, sentía que el alma me abandonaba. La chica gruñó y me soltó con brusquedad.- Solo eres un ardido boca floja.- se dio la vuelta y miró por la ventana. ¿Por qué defendía al novio de su prima?
-Hablas muy bien de él, pareciera que te agrada bastante.
-¿A qué te refieres?- volteó a verme
-Qué parece que te gusta.- dije reincorporándome del piso. Empezó a reir.
-Admito que es muy guapo, Pero es de mi prima. El hombre tiene infinidad de chicas vueltas locas por él, pero sólo tiene ojos para Akane. –Esto lo dijo en un tono de voz tan honesto, que calmó toda inquietud de entrometerme en la vida de mi compañera.- Aunqué… -dijo suavemente la pelirroja- yo si tengo ojos para alguien más… -me miró de una forma indescriptible. Se acercó lentamente a mí con los ojos fijamente a mi rostro, se sentó a pocos centímetros de mí.
-¿Q… qué esta… as haciendo? –dije pasmado de la escena que atestiguaba
-No lo sé… ¿qué parece?- puso sus manos sobre las rodillas cosa que ocasionó que un tirante de la camiseta se resbalaba. Mi corazón comenzó a latir fuertemente.
-Lo siento- dijo volteando bruscamente para atrás y llevando su puño cerca de su pecho.- sé que me estoy comportando algo atrevida y no he sido educada contigo pero… -me miró, sus grandes ojos azules brillaban reflejando la poca luz de la habitación.- es que me has parecido guapisimo desde que te vi, y los celos de que tuvieras algo que ver con mi prima me carcomían por dentro…
-Yo… no sé qué decir.
-No digas nada… -pasó su mano fina por mi mejilla y después la otra, me sostuvo el rostro con firmeza.- Solo mírame… - se humedeció los labios y yo pasé saliva, de repente la puerta comenzó a abrirse…
A continuación las cosas pasaron con una gran rapidez. Ranko me atrajo profundamente a su pecho… literalmente me enterró en ellos, para después con una fuerza tremenda aventarme al otro lado de la habitación y montar un escándalo de que yo me había propasado con ella. No sé muy bien lo que le dijo a Akane por la contusión que tenía pero sé que se tragó todita la historia al echarme a volar por la entrada de su departamento y aventar mis cosas en la cara.
Pero la cosa más extraña ocurrió enseguida, de alguna forma akane también se enojó con Ranko y la terminó estrellando justo a mi lado, le grito pervertido, aventó la tetera con agua caliente y cerró la puerta del departamento -¡Que te pasa Akane! ¡Que no ves que yo soy la victima aquí! –dijo una voz gruesa… volteé la vista por instinto y vi a ranko con la tetera en la cabeza, extrañamente la vi más grande, se reincorporó y quitó el utensilio de cocina… era un hombre de pelo oscuro… ¿Pero cómo? ¿Quién era él? … ¿Dónde estaba la pelirroja?... mi cabeza comenzó a dar vueltas y perdí el conocimiento.
Me encuentro sentado sobre la acera con un horrendo dolor de cabeza. Rancko, que su nombre en realidad es Ranma, se encuentra enfrente de una máquina expendedora. Yo miro al cielo, preguntándome a mis adentros si esto es real o una clase de extraño sueño. El chico se acerca, se sienta al lado mío y me ofrece una lata de soda, sin pensarlo mucho la acepto y la pongo en mi cabeza, en el área afectada por el golpe. Lo miro de reojo, bebe tranquilamente su soda de uva.
-Adelante, pregunta lo que quieras.- Me dice al notar que lo observo, supongo que ya está más que acostumbrado a los interrogatorios.
-¿La maldición… cómo funciona?- Toma una bocanada de aire y me comienza a explicar con un tono de voz cansado, cosa que me confirma que esa explicación es un discurso que usa muy frecuentemente.- Me es muy difícil de creer, hasta antes de esta tarde creía que todo eso de las maldiciones era más que un chiste.
-¿Te parezco un chiste?- me dijo sereno y yo lo niego con nerviosismo.-Tranquilo, no voy a golpearte. Soy un artista marcial, no un bruto. Bien ¿Otra cosa que quieras saber? –Me muerdo un poco la lengua pero no puedo evitar preguntarle de mi compañera.- Akane, bueno nuestra relación es complicada, primero nuestros padres nos comprometieron antes siquiera de nacer, querían, o más bien quieren unir ambas familias para heredar la escuela de "todo vale". Nos conocimos en la adolescencia, cuando mi padre y yo nos mudamos a su casa y desde ahí hemos vivido un montón de cosas juntos. Cuando salimos de la preparatoria Akane metió papeles para la escuela de medicina aquí, se puso tan contenta cuando recibió la noticia de la beca, que no tuve otra opción que apoyarla al escuchar el ultimátum de la única forma en la que ella podía mudarse acá y estudiar era que yo la acompañara. Fue algo difícil al principio para nosotros, no es lo mismo vivir con un montón de gente que solos ella y yo. Como sea nos hemos acostumbrado a nuestro nuevo estilo de vida, ella en la universidad yo en la gasolinera y dando clases en un dojo de cerca. La verdad a mí también me vino bien mudarme acá, los torneos más importantes son en esta ciudad y la verdad no pagan nada mal por ganar.
-Si te va a bien en los torneos ¿Por qué trabajas en la gasolinera?
-Estoy ahorrando, ya sabes, para el futuro. – Abro mi soda en lata y le doy un sorbo.
-¿Y por qué está enojada contigo?-Rio y me miró fijamente.
-Ok para empezar la chica que tu conoces en clase, esa no es la verdadera Akane Tendo. Ella es muy terca, testaruda, sin mencionar que se comporta como un niño y que cocina pésimo. Nos peleamos muy seguido, pero nada grave, aunque a ella le encanta hacerse la dramática.-Lo escuchaba con mucho coraje, está comprometido con la persona más maravillosa del mundo y se expresa de una manera horrenda de ella.- Se enojó porque no la dejo hacer los deberes del hogar.- Lo miro extrañado, no me esperaba eso.- Ella tiene suficiente con la universidad, el servicio y estudiar como para andar jugando a la casita. Yo no tengo un mal horario y me sobra energía al final del día para hacer la cena y el aseo, en cambio ella hay días que llega derrotada, además que siendo honestos yo cocino y limpio mil veces mejor que ella. De hecho me quitó las llaves del departamento como parte de su berrinche.
-Ranma ¿Tu la amas? –La pregunta lo toma por sorpresa y casi se atraganta con su bebida.
-¿Qué clase de pregunta es esa? Dios, no prefieres que escriba un diario y te pase una copia de él.- Me dice en un tono molesto pero con un leve sonrojo en las mejillas. Este chico se hace el duro.
-Existen un montón de rumores acerca de Akane en la escuela.- me animo a contarle.
-¿De qué tipo?
-Bueno el más común es que está casada.
-Ah, ese yo lo esparcí.- me confiesa calmado.- en el primer semestre tenía un grupito de mocosos que la buscaba bastante, yo les llamaba su fan, el punto es que la hostigaban demasiado. Yo le había prometido no interferir en nada de eso pero, la molestaban tanto que no me pude quedar con los brazos cruzados, vamos que la seguían hasta la estación. Bastó con que me apareciera un día en la estación, les dijera que ella era mi esposa y que no toleraría que la hostigaran, para que la pudieran dejar en paz. Claro que Akane nunca desmintió nada, estaba tan centrada en sus estudios que ni siquiera se molestó conmigo esta vez ¿Qué más dicen de ella?
-Que tenía familia en la mafia. –Ranma rio.- supongo que eso se debe a una mala interpretación de las artes marciales.- ambos le dimos un sorbo a las bebidas.- También decían que en realidad le gustaban las mujeres.- mi compañero de banqueta soltó una risa.
-Bueno a Akane no le interesa mi maldición, para ella la pelirroja solo es como un cambio de ropa, me trata igual que siempre. Supongo que en algún día lluvioso alguno de sus compañeros nos vio muy cerca y propagaron el rumor.
Veo la hora y decido que es momento de irme, me despido del prometido de mi compañera, le pido que me disculpa con Akane, y él me comenta que no es necesario, él se echará toda la culpa para que ella no piense mal de mí. Camino hacia la estación con un pequeño hueco en el corazón. Me repito a mí mismo que cumplí mi objetivo, saber sobre la vida de Akane Tendo, sacrificando mis sueños de una vida con ella para limpiar su nombre en mi mente, aunque claro las respuestas encontradas en esta investigación me las guardare, respetando así su intimidad. Akane Tendo eres una persona extraordinaria, espero que seas feliz.
Ranma entra a su departamento, que se encontraba con el seguro abierto. Encuentra a Akane dormida sobre la mesita de la sala, con sus apuntes regados por todo el mueble.
-¿Y así quieres ayudar en la casa? -le dice a su dormida prometida. La carga entre brazos y la lleva a su habitación, usa una ligera manta para cobijarla y regresa a la sala de estar. Recoge los apuntes de Akane y los mete en el maletín que ella ocupa para la universidad. Levanta os platos de la mesa y los lleva al fregadero para después lavarlos. Apaga la luz de la cocina y se dirige al baño, lava sus dientes y cara. Se quita la ropa a quedar en bóxer y camiseta, regresa a la sala de esta, mueve la mesita a la pared, prepara un futon en el piso, apaga la luz y se acuesta a dormir.
Hola les dejo esta pequeña historia para entretenerlos en estos tiempos de pandemia.
Para los que han leído mi trabajo o siguen alguna de mis historias les comento que comenzare a subir contenido y a terminar una que otra cosa (Algo me tengo que poner a hacer en este tiempo)
Tengo pensada esta pequeña historia para dos capítulos, así que esperen el siguiente.
Saludos y laven muy bien sus manos.
