Francia - 1881

Ella despertó convertida, en un día soleado.

Lo recordaba muy bien porque lo primero que sintió fueron los imperdonables rayos del sol sobre su pálido y no-muerto cuerpo.

"Argh!"

"Oops!"

Sintió que alguien la tomaba de los brazos y la jalaba para ocultarla del sol.

No podía recordar lo que le había pasado anoche...o la noche anterior a esa...

Ese era el problema con ella, según sus padres.

Bebía tanto que avergonzaba a la familia.

Pero...no era divertido ser la hija única de una familia aristocrática.

Ella quería divertirse un poco antes de que la casaran con alguien.

Cerró los ojos y trató de recordar los sucesos de anoche pero...no podía.

Cuando abrió los ojos, lo primero que vio fueron un par de ojos rojos mirándola con curiosidad.

Retrocedió y la otra se dirigió a ella. "Oh! No deberías salir."

Se sentó y miró a la criatura frente a ella.

No era un ser humano. Además, vestía extraño.

La miró cuidadosamente antes de preguntar. "Quién eres?"

La otra persona rió. "Oh, ya suponía que no me recordarías. Pero antes que te lo diga, debes saber que estás ardiendo."

Bajó la mirada y vio su mano en llamas. Gritando, la golpeó y la restregó contra el gras. Cuando se extinguió, examinó su mano. La marca de la quemadura desapareció justo frente a sus ojos.

Desconcertada, miró a la criatura, quien le sonreía.

"Increíble, no?" rió. "Es uno de los beneficios de ser un no-muerto."

No-muerto?

"Quién eres?" preguntó antes de mirarla.

"Nathalie Sancoeur a tu servicio." La criatura hizo una reverencia. "Pero puedes llamarme Nathalie."

Ella frunció el ceño. "Ok...Nathalie...por qué estás aquí y...dónde estoy?"

Miró alrededor, dándose cuenta que estaba en una cueva. Había despertado en lugares extraños antes, pero nunca en una cueva.

"Tú no...no recuerdas nada de anoche, verdad?" Nathalie se le acercó, haciéndola retroceder.

Cuando Nathalie vio que no lograría acercársele, sonrió amablemente. "Tuvimos un...bueno...fuiste muy interesante..."

La chica alzó una ceja. Se había acostado con alguien antes pero nunca con una mujer!

"Nosotros..."

"Oh sí!" Nathalie sonrió. "Y fue...asombroso!"

Oh cielos! Cuando su familia lo sepa, la echarán del pueblo!

Trató de ponerse de pie mientras hacía un gesto de dolor.

Era hora de ir a casa y deshacerse de esta loca.

"Bueno...me tengo que ir." Trató de irse pero se sorprendió cuando Nathalie la sostuvo del brazo.

"No puedes." Insistió. "Tch tch, no puedes ir a casa. Jamás."

Qué tan loca estaba esta tipa?

Jaló su brazo, zafándose. "Escucha, no recuerdo lo que pasó anoche pero la plebe no me dice qué hacer. Nunca. Si quiera sabes quién soy?"

Nathalie no pareció afectada por sus palabras. Solo sonrió y asintió. "Lo sé. Eres Marinette Dupain-Cheng, la hija del gobernador."

"Exactamente." Siseó. "Lo que significa que toda la plebe está por debajo de mí. Ten un buen día."

Nathalie sonrió. Marinette giró sobre sus talones y salió de la cueva, pero en cuanto su piel se expuso al sol...ardió en llamas.

Se detuvo y vio que su piel se encendía. El humo empezaba a salir y cada parte de ella estaba quemándose. Dolía mucho.

"Yo que tú, regresaría a la cueva." Dijo Nathalie. "Vas a quemarte si te quedas ahí."

Marinette gritó de dolor. Regresó a la cueva y en cuanto la sombra la cubrió, vio que su piel lentamente regresaba a la normalidad.

Alzó la mirada y Nathalie estaba riéndose.

El enojo sacudió su cuerpo mientras iba hacia Nathalie y la sujetaba del cuello.

"Qué rayos me hiciste?" gritó.

"Cumplí tu deseo." Rió, divertida al tener toda la atención de Marinette. "Eso me dijiste anoche. Dijiste que querías libertad."

Y así lo hizo.

Marinette no podía recordar lo de anoche pero era verdad que quería libertad.

Libertad de su familia, de las reglas de la sociedad.

Esa era la razón por la cual salía de casa todas las noches para buscar diversión.

Pero nunca habría imaginado que la 'diversión' la conllevaría a conocer a Nathalie.

La mujer sonrió. "No te preocupes Marinette. Yo cuidaré de ti."

Marinette caminó entre la gente.

Era el año 1983.

Había sido vampira durante 102 años y después de la depresión de saberse muerta, empezó a disfrutar su nueva situación.

Ella y Nathalie se habían divertido todo este tiempo. Se habían alimentado de las personas que habían encontrado atractivas, dormían juntas o a veces dormían con sus víctimas, solo por diversión.

Marinette era cuidadosa de no matar a su presa, solía alimentarse de ellas e hipnotizarlas luego.

De esa forma era mejor.

Pero Nathalie era diferente; siempre mataba tanto como se alimentaba.

Marinette pasó a unas cuantas personas que estaban besándose y fue hasta el counter, donde Nathalie estaba bebiendo y hablando con una chica de alrededor de 15 años.

Roló los ojos.

Tenía 119 años pero se veía de 17, la edad que tenía cuando murió. Ordenó una bebida y abrazó a Nathalie por los hombros.

La chica las vio confundida mientras Marinette besaba la mejilla de Nathalie. "Hola, amor." Sonrió dulcemente. "Escucha, he estado pensando sobre esto desde la mañana y creo que deberías ir a revisarte aquel sarpullido."

"Mejor las dejo a solas." La chica se puso de pie rápidamente y se fue.

Nathalie se quejó. "De verdad tenías que hacerlo?" giró hacia Marinette. "Olía bien, apuesto que es AB."

"Bueno sí, tenía que hacerlo." Rió. "Es mi cumpleaños, recuerdas? No quiero pasar la noche viendo cómo te alimentas de una menor de edad." Sorbió su bebida y miró a la mujer. "Bueno, fuiste tú la que me sugirió celebrarlo."

"Sí." Nathalie asintió, tomó su propio vaso y lo chocó ligeramente con el de Marinette. "Pero no estamos celebrando tu cumpleaños...bueno sí, pero no es lo único que celebramos."

Marinette frunció el ceño, se inclinó y dio un sorbo en su bebida. "Qué más hay que celebrar?"

"Un nuevo inicio." Dijo Nathalie con una sonrisa que a Marinette no le gustó. Después de todo, había estado con ella durante mucho, mucho tiempo y por ello la conocía lo suficiente como para saber que Nathalie sabía algo que ella no. Esa sonrisa le dijo todo.

"Qué inicio?" preguntó Marinette pero Nathalie la calló.

"Solo disfrutemos la noche, cariño." Nathalie alzó su vaso para brindar.

Mientras bebían, Marinette veía a Nathalie, preguntándose qué estaba escondiendo.

Mientras pasaba la noche, Marinette intentaba obtener respuestas de su creadora pero ella no le decía nada.

Bailaron con extraños, Marinette se alimentó de unos cuantos al igual que Nathalie, pero cuando ya era la 1 am, Marinette se aburrió.

Miró alrededor y vio a Nathalie observando algo. Se acercó a ella para saber qué era.

Nathalie estaba viendo a la misma chica de hace unos momentos.

"Te gusta su sangre o qué?" preguntó Marinette.

"Hmm?" Nathalie sonrió y volvió a mirar a la pareja. "Presta atención, Marinette. Ese par será importante en el futuro."

Marinette frunció el ceño. Ella y Nathalie podían embriagarse pero se necesitaba mucho alcohol para terminar así. Entonces...cuánto había bebido Nathalie?

"Siente sus vibras." Le dijo Nathalie.

Alzándose de hombros puso su atención en ella.

Sus emociones estaban revueltas pero enfocadas en el sexo. Lo mismo iba para el chico con quien se besaba.

No era para sorprenderse.

"Qué los hace especiales?" preguntó Marinette, viendo que la pareja se iba del bar.

Nathalie sacudió la cabeza. Giró hacia Marinette y le extendió la mano. "Nos vamos?"

Al estar aburrida, asintió y siguió a su creadora hasta el interior del bosque, ahí vivían.

A Nathalie le gustaba la soledad y también el hecho que los árboles cubrían la casa de los rayos del sol.

En cuanto llegaron, Nathalie tomó la botella de alcohol y Marinette supo que había pasado algo.

Lo que sea que estaba ocultándole había empezado a molestarla.

Usualmente Nathalie le decía lo que había pasado pero el que no le dijera nada hasta ahora, la incomodaba.

"Qué sucede?" preguntó mientras veía a Nathalie beber directamente desde la botella.

Para cuando entraron al sótano, ya estaba amaneciendo. Marinette se acurrucó en la cama y giró para ver a Nathalie recostándose en la suya.

Algo estaba pasando. Podía sentirlo.

"Oye Nathy..."

"Hmm?"

"Qué sucede?"

Nathalie suspiró pesadamente y cuando Marinette estaba por dejar el tema y dormir, recibió una extraña respuesta.

"Marinette...alguna vez te dije lo que mata a un vampiro?"

Marinette lo pensó un poco.

"La luz del sol?"

"Aparte de eso."

"La decapitación es bastante efectiva."

"Aparte de eso. La decapitación es efectiva en casi cualquier ser cariño."

Marinette se sentó y la miró.

Nathalie miró el techo, tenía el ceño fruncido y todos los años que habían pasado juntas,Marinette nunca la había visto así de preocupada.

"Qué mata a un vampiro?" preguntó con una parte de ella sin querer saberlo. Qué era lo que preocupaba a Nathalie? Se estaba muriendo o algo?

"El amor." Respondió.

Marinette frunció el ceño y Nathalie continuó. "El amor mata a un vampiro."

Marinette dudaba de la existencia del amor. Su perspectiva del amor siempre había tenido el concepto del cinismo y solo había empeorado después de morir.

"El amor mata a un vampiro." Repitió. "Eso es extraño entre nosotros. No pasa a menudo."

"Qué les pasa después de enamorarse?" preguntó, aún sin poder creer que algo así pudiera matar a un vampiro.

"Envejecen." Respondió, su voz era tan baja que Marinette tuvo que inclinarse para escucharla. "Cuando la persona de quien se enamoran llega a su edad física, ellos empiezan a envejecer juntos. Y cuando su pareja muere, él o ella también lo hace." Nathalie se revolvió en su cama. "Un vampiro no puede morder a su pareja. Uno intentó convertir a su pareja en un vampiro para que pudieran estar juntos pero no pudo, no pudo beber su sangre debido al insoportable sabor."

"Suena como si fuera un enfermedad." Bufó, recostándose y suspiró. "Y qué? Te has enamorado o qué?"

"No." Dijo Nathalie, su voz se suavizó cuando miró a Marinette. "Yo no."

"Y entonces quién?" rió Marinette. "Yo?"

La sonrisa de Nathalie no la tranquilizó. Simplemente jaló el cobertor y se echó de lado, dándole la espalda a Marinette. "Buenas noches, Mari."

Marinette frunció el ceño. Esperó que Nathalie girara y le dijera que estaba bromeando pero nada pasó.

Miró su espalda antes de dormir.

Tal vez Nathalie bebió demasiado.

Cuando Marinette despertó al día siguiente, Nathalie se había ido.

Al principio pensó que Nathalie se había ido a buscar algo de comer. A veces solía hacer eso, salía y luego regresaba antes del amanecer. Pero cuando la siguiente mañana llegó, Nathalie aún no regresaba.

Pasaron seis noches y ella no regresaba.

Salió de la casa y buscó presas. Antes de alimentarse de ellas, les preguntaba por Nathalie e incluso los hipnotizaba por si mentían. Pero nadie la había visto.

Nathalie Sancoeur se había ido.

Pasaron siete meses y aún nada.

Marinette se tambaleó por las calles con una botella de whisky en la mano. Era un desastre después de la partida de Nathalie. Se sentía abandonada.

Había empezado a matar a sus víctimas. Las noticias reportaban los crímenes pero nadie daba con ella. Era muy cuidadosa.

Era una fría noche cuando cruzó camino con una chica.

Ella tenía el cabello largo y rubio, ojos verdes y estaba embarazada.

Era la misma chica que había visto con Nathalie.

Marinette se recostó en la pared y se inclinó hacia ella.

Ella le dio una mirada pero Marinette se enfocó en su vientre. Al principio pensó que le pertenecería a Nathalie pero luego descartó la ridícula idea. Nathalie era una vampira y por ello, no podía engendrar nada y bueno... era mujer.

Ella dio un paso hacia atrás, colocando sus manos sobre su vientre mientras Marinette se tambaleaba hacia ella.

Sacó una fotografía de Nathalie y se la mostró. "La has visto?"

La chica frunció el ceño y negó.

Marinette la miró. "Estás mintiendo."

"No...de verdad no la he visto." La chica retrocedió otro paso mientras Marinette avanzaba hacia ella.

Esta chica era importante por alguna razón. Nathalie ya lo había dicho antes pero ahora que Marinette la miraba apropiadamente, lo entendía. Pero no sabía por qué.

Se tambaleó nuevamente antes de guardar la fotografía.

La chica la miró confundida cuando Marinette se tambaleó otra vez. "Por favor..." dijo. "Ella es todo lo que tengo..."

Marinette no la escuchó. En su lugar, se tambaleó y lo próximo que sintió fue el concreto del piso antes de perder la consciencia.

Cuando regresó en sí, lo primero que sintió fue el frío de una tela húmeda presionándose contra su piel.

Marinette gruñó y abrió los ojos al ver a la chica embarazada inclinada sobre ella.

Miró alrededor, dándose cuenta que estaba en la casa de la chica.

"Estás bien?" preguntó presionando la tela.

Marinette retiró su mano y se sentó. "Estoy bien."

"Te desmayaste." Dijo ella.

Marinette se puso de pie y cuando se tambaleó ellala recostó nuevamente en el sofá. "Debes descansar. Te traeré un poco de agua."

Cansada, Marinette obedeció y la vio irse a lacocina y traer agua junto con unos analgésicos.

Cuando lo tomó, le regresó el vaso y vio el vientrede la chica. Quizá tenía poco más de 8 meses.

"Cómo te llamas?" preguntó, mirándola a los ojos.

Ella sonrió. Había algo reconfortante y maternal ensu sonrisa, a pesar que Marinette era mucho mayor que ella.

"Mi nombre es Emilie Agreste." Respondiódulcemente.

Ella era tan tierna que Marinette no tenía ánimosde matarla. Simplemente se fue antes del amanecer, sintiéndose mucho mejor delo que se había sentido en años.