La tristeza de verano no tiene cura

Fue en ese preciso momento que Draco comprendió todo.

Estaba temblando de miedo, su mano apretó fuertemente la de su madre por debajo de la mesa, ambos sudorosas, presenciaron el terrible asesinato que acababa de ocurrir hacía apenas unos instantes. Su mentón comenzó a temblar mientras, a lo lejos, se escuchaba una risa fría, hueca y malvada. Ver morir a Charity Burbage le hizo abrir los ojos: él también correría el mismo destino.

Draco tenía tan sólo 16 años cuando se convirtió en mortífago. Al principio era algo por lo cual orgullecerse, no cualquiera lo lograba. Pero con el paso del tiempo, se dió cuenta de que todo era un plan ideado por Voldemort para castigar a su padre. ¿Cómo no lo vió venir? ¿De verdad era demasiado inocente?. Draco ya tenía un stricke al no matar a Dumbledore, realmente pensó que aquella funesta noche moriría sin remedio. Sinceramente pensó que Harry Potter lo mataría. Pero no, no tuvo idea de como sobrevivió, de como logró salir de aquel fuego provocado en los matorrales, de como Voldemort o Bellatrix Lestrange no lo mataron. Hirieron sí, pero matarlo... ¿a caso era algún otro plan?...

Sintió como su madre lo soltaba de la mano y suavemente las ponía sobre la mesa, la cual estaba repleta de mortifafos. El Señor Tenebroso había elegido Malfoy Manor como su cuartel, una venganza más. Su mirada se posó rápidamente en aquella serpiente gigantesca que poco a poco se comía el cadaver de aquella mujer. Miles de emociones pasaron por él. Quería vomitar, pararse de ahí e irse corriendo, quería armarse de valor y enfrentar a Voldemort... ningunas de esas pasó. Simplemente comezó a sudar frío mientras escuchaba los pasos del Señor Tenebroso acercándose a ellos. No fueron muchas las palabras que intercambiaron, exigió la varita de su padre y comentó algo de un ataque directo a Potter y sus aliados.

Potter... ¿y si Potter era la respuesta?

Cerró los ojos evitando que una lágrima se le escurriera y siguió escuchando los planes que el Lord tenía para todos...

El primer ataque se efectuó no con mucho éxito. Lograron derribar a Ojo Loco Moody y herir a uno de los tantos Potters que había por el cielo.

El segundo ataque fue en la boda de uno de los Weasley, hubo más heridos, pero ningún Potter atrapado. Una vez más se les escapó de las manos. Durante todo el alboroto logró vislumbrar a quien fuera su prima Nymphadora Tonks. Rápidamente reconoció a un hombre, era Remus Lupin, se puso a lado de ella, muy preocupado y la agarró de los hombros. No le prestó más importancia y entre todo el meollo, logró salir de ahí.

La tercera vez tuvieron más suerte. Potter y sus amigos se encontraban en Malfoy Manor. Por supuesto que eran ellos. Podría reconocerlos en cualquier lado. Potter, Granger y Weasley estaban sentados en medio del comedor, con sus caras deformes y con miedo, al igual que él.

-¿Si son Draco?- Escuchó a alguien preguntarle eso. No sabía que hacer. Qué responder... ¿Y si decía que sí? ¿Y si decía que no?. -No estoy seguro...- Mintió mientras sus ojos grises se posaban en la castaña que lo miraba confundido y aterrada. Draco quiso decirle algo con los ojos... gritaba ayuda con ellos.. pero la chica estaba más asustada que él. Se separó de ella y mirando a los demás dijo -Tal vez debería revisarlos más tarde...- Los llevaron al sótano. Y Draco quiso ir solo con ellos, pero siempre estaba custodiado de alguien... no confiaban en él y era evidente...

Potter resultó ser Potter, Weasley resultó ser Weasley y Granger resultó ser Granger...

El primero lo desarmó en medio de Malfoy Manor. Ya no tenía varita, ya no tenía con qué defenderse y por lo tanto ya no tenía poder sobre nada ni nadie. Era un simple mago con más posibilidades de morir que de salir victorioso. Fue su culpa, por no pedirle a Potter la ayuda que necesitaba, por haberse ido al bando equivocado, por haber arriesgado todo... para terminar siendo nada. ¿Qué pasaría con él?

Toda su vida estaba en peligro.

Habría un ataque en el Colegio. Muchos Slytherins se encontraban todavía ahí, ya no tenía contacto con muchos, pero sabía que la mayoría estaba del bando de Voldemort. ¿Por qué? ¿Acaso no se daban cuenta de la situación? Logró entrar un par de veces sin ser descubierto. Crabbe y Goyle lo respaldaron todo el tiempo. Lo pusieron al tanto y, pese a que Draco ya no tenía poder sobre nadie, ellos le hicieron sentir que sí.

-Ya ni te contamos Draco- Comenzó Crabbe mientras caminaban por los pasillos oscuros del castillo. -Nos enteramos por ahí que la traidora a la sangre de tu prima tuvo un hijo- Las palabras de aquel chico sonaron frías y déspotas. Escupía sin ningún remordimiento la oración "traidora a la sangre". Había mucho odio en todo lo que había dicho.

-¿Cómo es que lo sabes?- Lo dijo sin pensar y casi casi como vómito verbal. Crabbe lo volteó a ver sorprendido. -¿Por que el interés?- Había malicia en todo lo que decía. -No me interesa... sacaste el tema ¿no?- Sí, a Draco le interesó repentinamente. Si todo salía mal, ese niño iba a ser una víctima más de esa guerra sin sentido. Se sintió mal... a fin de cuentas... era su familia ¿no?...

-Merecen la muerte. Ella y Remus Lupin... y todos los que apoyan a Potter...- Draco sintió un escalofrío. ¿Acaso su corazón se estaba descongelando? Odiaba sentirse así de vulnerable. Crabbe se dio cuenta de que el rubio se quedó callado y pensativo. ¿Desconfiar de Draco? Por supuesto.

-Me da igual- Dijo al percatarse de que Crabbe se le quedaba viendo fijamente. Lo que menos necesitaba era que uno de los suyos lo traicionara.

Durante todo el recorrido por el castillo investigando cuales podrían ser las posibles entradas que Potter podría usar, Draco no dejó de pensar en toda la información que acababa de recibir. Si tan sólo se pudiera acercar a Tonks para preguntarle porque seguía en lucha. ¿Tan fuertes eran sus ideales?. Draco sintió envidia. Ella luchaba por una buena causa. Él, como siempre, estaba haciendo lo incorrecto, luchando del bando equivocado y defendiendo a alguien que no lo merecía. Una fuerte punzada en el brazo izquierdo le hizo recordar quien era. La marca comenzó a cobrar vida y sin más se esfumó junto con sus acompañantes para presentarse al llamado de su amo.

Era 2 de mayo de 1998.

Draco, sudoroso, corría por todo el castillo mientras lanzaba hechizos para abrirse paso entre la multitud. Había visto a Granger dirigirse hacia la sala de los Menesteres. Sabía que algo estaban buscando, los aclamados Horrocruxes los cuales, destruyéndolos, terminarían por completo con Voldemort. Se encontraba en un gran dilema. Ponerlos en evidencia, atraparlos y entregarlos o unirse a ellos.

Terminó en aquel cuarto lleno de mesas y sillas arrumbadas. Con varita en mano caminó entre aquellos escombros, su traje negro se cubrió de polvo enseguida, su mano tambaleaba y su respiración se hizo agitada. La encontró entre tanto cachivache. Ambos se apuntaron firmemente y se miraron a los ojos durante varios segundos.

-Alejate Malfoy- Dijo con voz desafiante la castaña. Draco tragó saliva. Quiso decirle muchas cosas en esos segundos y sólo le salió un par de palabras que a ambos asombraron: -¿Como está Tonks?-

Hermione bajó la varita y enseguida la volvió a subir, incrédula por lo que acababa de escuchar. -¿A qué te refieres?- Draco tampoco lo sabía, fue un simple impulso. -No es un buen lugar Granger... lo sabes...- Hermione abrió los ojos y se mordió el labio. -Es su decisión... así como tuviste la tuya- Draco se enfureció, caminó hacia ella pegando su nariz a la suya -¡Tiene un hijo por Merlin!- Hermione se alejó aterrada ante ese comentario, aterrada porque no sabía que Malfoy pudiera interesarse en alguien que no fuera él o los suyos. -Si tanto quieres ayudarla, entonces has lo correcto Malfoy- y antes de que terminara esa frase, ya tenía alrededor a Harry, Ron, Crabbe y Goyle.

Draco se le quedó mirando. Tenía razón, él también quería salir vivo de todo ese enredo. Sintió como un hechizo rozaba su oreja y sin saber como, una lucha campal comenzó en aquel recinto. Crabbe estaba fuera de sus casillas, escuchó como lanzaba un fuego maligno. Draco suspiró, sabía que iba a morir. -¿Qué haces pedazo de idiota?- Le gritó el rubio tratando de tomar control de la situación. -Calla Malfoy, tú ya no mandas- Le lanzó un hechizo haciéndolo volar por los aires.

Un calor fuera de lo normal empezó a invadir su cuerpo, todo a su alrededor se incendiaba, vió como Potter y Weasley luchaban para desarmar a Goyle, mientras Crabbe le lanzaba hechizos a Hermione. Se levantó y tomando su varita gritó -Crucio- Crabbe cayó al suelo mientras Hermione, agitada, le agradecía con la mirada.

El chico se recuperó rápidamente y con toda la energía que le quedaba terminó por dirigir el fuego hacia sus rivales. Hermione y él se encontraban rodeados y sin escapatoria. -Así será tu final Malfoy, a lado de una sangre sucia, eres la escoria más grande que conocí...- Le trató de lanzar un hechizo pero Draco lo logró esquivar y regresárselo. El fuego cada vez los alcanzaba más. Se subieron por unas sillas que estaban en pilas mientras pensaban alguna forma de escapar. Hermione lo agarró de la manga asustada. Cuando de repente Potter y Weasley llegaron montados en una escoba. Ron ayudó a subir a la castaña. Harry dudó unos segundos pero ayudó al rubio a salir de ahí.

El fuego los perseguía sin ninguna dificultad, a lo lejos, Draco vió como sus compañeros y hasta entonces amigos, sucumbían ante el mismo hechizo que Crabbe había propiciado. Se sintió mal. Pero aliviado de que al menos se quitaba un peso de encima.

-¿Qué haremos con Malfoy?- Preguntó Ron al momento de descender de la escoba. Hermione y Harry se voltearon a ver. Draco sin dudarlo aventó la varita que tenía con él. -¿De quien es?- le pregunto Harry. Draco se hizo para atrás el cabello y sin mirarlo a los ojos le respondió -De mi madre- Los chicos se quedaron callados. No sabía que sucedía. -¿Cuál es tu plan, Malfoy?- Draco se quedó estupefacto ante la pregunta que Harry le había hecho. No sabía, solo quería que eso acabara.

Harry comprendió su silencio y le dijo -Ninguno de ustedes se separe. Saldremos de esto-

Draco estaba en una esquina del Gran Comedor que ahora fungía como punto de reunión entre familias, conocidos y amigos. Muchos lloraban, muchos reían y se abrazaban. Una familia de pelirrojos lloraba silenciosamente alrededor de un cuerpo hallado en el suelo. Draco se limitó a observarlos. Su brazo izquierdo ya no dolía. Ya nada podía hacerle daño.

Sus tristes y grises ojos se posaron en una pareja que yacía en el suelo, Hagrid y varios de la Orden se aglomeraron alrededor de ellos. El rubio se dio cuenta de la situación y sintió un leve apretón en el pecho y las miles de preguntas que antes rondaban por su cabeza, comenzaron a atormentarlo una vez mas...

¿Qué sería del pequeño?...

3 años después

Draco caminaba con su túnica cubriéndole el rostro, aún no podía estar al descubierto ante la sociedad.

Aquella tarde sus manos estaban más frías de lo normal. Le sorprendió la repentina carta que había recibido.

"Draco... queremos que vengas al cumpleaños de Teddy..." La verdad es que su relación con Potter y Weasley se estaba componiendo. Le gustaba convivir con ellos y hasta comenzaba a crear un vínculo más cercano con Granger. Celebrar el cumpleaños de Teddy Lupin le iba a caer bien... a fin de cuentas... era su familia ¿no?

Hola a todos, espero que esta historia sea de su agrado.

Sé que hay muchas discrepancias con el relato original, pero traté de juntar ambas historias lo mejor posible.

Cualquier duda, comentario o aclaración, no dejen de escribirme.

Saludos.