TONG LING FEI
Matrimonio por conveniencia.
Mi maestro dice que nuestro destino no está escrito, que puede ser cambiado por uno mismo.
Así que yo no creo en el destino, sólo creo que en mi. Nadie puede detenerme.
La ceremonia de su boda había sido por la mañana, tuvo que soportar el engorroso protocolo ataviada en un pesado vestido rojo, pesados accesorios en el cabello que ni siquiera eran visibles porque su rostro estaba oculto tras un velo también rojo; escuchó la ceremonia sin prestar atención a su alrededor porque no le interesaba lo que estaba pasando.
Pero aunque era una mujer fuerte no podía mentirse, sentía un temor que trataba de ocultar desde que descendiera de Spirit Cloud Mountain; era esa especie de miedo que sientes cuando te lanzas de lleno al frente sin saber que hay más adelante.
Qian Yun Xi esperaba desde hace algunas horas sentada junto a la mesa donde los criados del príncipe habían dispuesto un discreto banquete para los recién casados. Las primeras horas dentro de los aposentos de esposos trato de controlarse; puso una y otra vez sus manos sobre sus piernas o hacía los lados impaciente ante lo que tendría que enfrentar de un momento a otro, pero las horas pasaron y no sucedió nada. El silencio fue su único compañero y cuando cayó la noche el hambre que sentía fue más grande que su miedo, se atrevió a probar la comida y las cosas estaban bien hasta que escuchó pasos afuera de la habitación y poco después el ruido de la puerta abriéndose.
Se colocó el velo justo a tiempo sólo para sentir como la tomaban por la muñeca y la sacudió con fuerza; escuchó una voz masculina reprochado por algo de lo cual no tenía participación. Palabras de desprecio hacia su persona fue todo lo que alcanzó a escuchar, después con el mismo ímpetu con que la había tomado la arrojaban al suelo.
El hombre salió de la habitación ella se quedó sola y confundida. Proceso todo lo sucedido con rapidez y gracias a la rudeza del hombre sus miedos finalmente la abandonaron; la pesadez de hace días se fueron con aquel rudo hombre en su lugar le trajo calma y un infinito alivio.
Cuando su maestro le informó los deseos de su padre se aseguró de llevar una mujer del pueblo con él para que hablara con ella y le explicará a grandes rasgos en qué consiste ser una esposa. Cuáles serían sus deberes y responsabilidades. Le contó cómo sería su boda y lo que tendría que hacer por la noche, cuando estuvieran los dos solos.
Qian Yun Xi escuchó a la mujer con atención aunque no entendía del todo por qué se sonrojaba cuando le dijo que tendría que compartir su cama con su esposo. Resultaría incómodo dormir con otra persona, ella solo lo había hecho con su maestro en algunas ocasiones cuando era muy niña y tenía pesadillas, pero no entendía a qué venía el rubor en las mejillas en la mujer.
Sin embargo la ceremonia ya había terminado y a decir verdad temía un poco el momento de compartir la cama con quién era su esposo. ¿Qué tal si ella roncaba?, por fortuna el príncipe no tenía el mínimo interés en ella, parecía que la odiaba u odia a su padre o a los dos, qué más daba le había dejado en claro que no le interesaba en lo más mínimo, que nunca vería por ella y que lo mejor fuese que desapareciera de su vista.
Todo eso fue música para sus odios, hasta pensó que el matrimonio no era tan malo.
Se fue a la cama con una sonrisa en su rostro, pensando que las cosas iban bien hasta el momento.
-Sherrice Adjani-
Yo sé que este manhua es poco conocido, tanto que ni siquiera hay una sección para él. Además me costó mucho trabajo encontrar una página que lo esté publicando, pero en verdad vale la pena darle una oportunidad.
Así que las invito a que le den una oportunidad tanto al manhua como su donghua y de paso a mi historia.
En fin yo solo escribo porque la historia de esta pareja me inspira a profundizar en los pensamientos de ambos que quedan en el aire en cada capítulo.
