Decían que la raza de Chat era de los que requerían atención – Marinette pensó. Claro, no había pensado que a pesar de ser hybrid fuera así de exigente.
A veces Chat era impredecible. Por mucho que Marinette lo adoraba, había veces en las que no quería nada más que estrangular a su hybrid jalándolo por ese insufrible collar con cascabel. Chat era una cosita tan melosa que demandaba demasiado de su tiempo. Cosa que de normal, Marinette cedía porque cuando adoptó a Chat Noir supo que sacrificaría su tiempo por él. De cualquier forma, Chat llevaba esto a otro nivel.
Para empezar el hybrid se negaba absolutamente a bañarse sin que Marinette estuviera presente. Él ya no era un gatito y en años humanos era mayor de lo que Marinette era. Así que la humana encontraba algo dudoso que el otro quisiera su ayuda cada vez que iba a bañarse. Su cola hacía ese pequeño movimiento que indicaba que no tenía buenas intenciones. Pero como siempre Marinette no podía negarle nada. Aun si no hacían mucho en la ducha aparte de tocarse un poco y besarse.
La mayor parte del tiempo Chat Noir apenas usaba ropa cuando estaban a solas en casa – Marinette recordaba horrorizada cuando había llevado a su compañero de trabajo a cenar y Chat lo había traumado al salir solo usando una remera larga que apenas le cubría el trasero desnudo.
"Prruincess, te ves irritada." Las mullidas orejas de Chat estaban contra su cabeza mientras veía a su dueña como si temiera ser él la causa del enojo de Marinette.
Esa mirada hizo que el frunce dejara el rostro de Marinette mientras se quitaba la corbata. "Solo estoy cansada. Hoy fue un día muy largo."
Chat se acercó más y más y le ayudó a abrir los botones de su vestido lentamente mientras presionaba pequeños besos en los labios de su amante/dueña. "Te ayudaré a relajarte entonces…" dijo suavemente y un ronroneo provino de él.
Afortunadamente, Marinette sabía lo que eso significaba.
En la ducha, Chat estaba de rodillas frente a Marinette ansiosamente tratando de llevarla a la cima del placer mientras Marinette presionaba su espalda desnuda a la pared de la ducha, viendo la cola del cat-boy curvándose alrededor de su tobillo afectuosamente mientras su novio le daba lentas lamidas con esa extraña pero placentera lengua.
Al término de todo, Chat expresó audiblemente, "Lo que sea que te haya estresado debe haberse ido para ahora." Sonrió. "Mañana quiero ir a ese cat café otra vez…por favor~?" pidió a modo de clara recompensa por lo que acababa de hacer.
Marinette gruñó porque la última vez que Chat la había llevado ahí ella había terminado cubierta de pelos y Chat– cómicamente a sus ojos – se había peleado con cualquier felino que se acercara a Marinette.
Aun así, asintió, odiaba cómo es que aquellos verdes ojos hacían imposible decir que no.
"Todo lo que quieras, Chaton."
Aun a costo de las prematuras canas de Marinette.
Fin
