(¡Hola con todos! Es un gusto conocerlos y para aquellos veteranos que siguen aquí, pues volverlos a ver. Les traigo la ultima historia que voy a escribir, pero va a ser la historia más larga que jamás habré escrito, la pienso publicar también wattpad y otros lugares, pero primero quería probar en la antigua y querida FanFic. Esta historia está completamente abierta a sus sugerencias y peticiones, las leeré y responderé todas, pero eso no quiere decir que las aprobaré. ¡Espero les guste!)

Crónicas de Runaterra – La guerra de los últimos Ciemno

Capítulo I: Hijo del viento

Al norte de Jonia en la provincia de Shon-Xan, en un valle al pie de las montañas donde los cerezos florecen con tranquilidad se encuentra una villa escondida y apartada. La villa de los "Hijos del Viento" una antigua aldea de espadachinas que lograron aprender el manejo de la espada de tal manera que pudiesen ser tan rápidos como el viento y moverse con la elegancia de este.

El jefe de la aldea, Shyan, un anciano que no aparenta su avanzada edad puede moverse a la par y mejor que los guerreros más jóvenes de la aldea, aún con sus ciento veinte y siete años. Pero hace no mucho que apareció un joven muchacho prodigio que masterizo la técnica del viento tan solo a sus diecinueve años, el joven muchacho, arrogante como un león y terco como una cabra, victima de sus emociones y arraigado a su honor, Yasuo.

La mañana era como cualquier otra para el joven espadachín, este caminaba hacia la casa de su amigo de la infancia quien seguramente se encontraba siendo regañado por su padre al haber fracasado por tercera vez la prueba de tempestad de acero contra el jefe de la aldea. Yasuo al contrario que su mejor amigo, había perdido a su padre hace ya mucho tiempo durante un enfrentamiento con los ninjas de la orden de la sombra, unos de los enemigos más feroces a los que se enfrentaban constantemente.

- ¡Ey!, Yasuo de nuevo levantándote tarde, ven rápido mi madre te había hecho algo para desayunar en la mañana. – dijo el mejor amigo de Yasuo asomándose desde una de las puertas corredizas abiertas de la casa de madera de estilo oriental en que habitaba.

- ¿Volviste a fracasar en la prueba de tempestad de acero Iki? – Preguntó Yasuo mientras entraba a casa de su mejor amigo.

- ¿esa es tu manera de decir buenos días maldito prodigio? – dijo Iki al escuchar las palabras de su mejor amigo.

Yasuo soltó una ligera risa – tomaré eso como un sí – dijo mientras se sentaba en el pequeño comedor donde su comida yacía fría esperándolo.

- pues déjame decirte que no, no fracasé la tempestad de acero de nuevo – dijo Iki con un tono alegre y optimista.

- ¿en serio? Vaya, ya era hora Iki – dijo Yasuo antes meter una porción de cerdo a su boca con sus palillos.

- ¡así es! Ya tenias suficiente ventaja con ser mayor que yo, ¡ahora estoy un paso más cerca de alcanzarte! – dijo el joven muchacho con entusiasmo.

Yasuo soltó una risa ligera nuevamente – correcto, ahora solo te falta superar las pruebas del muro de viento y la hoja cortante – dijo Yasuo antes de comer otro pedazo de cerdo de su plato.

- Oh vamos… Yasuo sabes que el ultimo aliento solo lo pueden realizar los guerreros más experimentados de la aldea, ¡y a ellos les tomó años! ¡Que a ti te haya tomado solo un par de semanas no quiere decir que yo podré hacer lo mismo! – Protestó Iki quien sabia que claramente el caso de Yasuo no era algo normal.

- ¡Bueno, no importa cuánto te demores en hacerlo, solo recuerda que algún día también deberás defender la aldea junto a mi y necesitaré que sepas todas esas técnicas para que me ayudes Iki!, ¿si no quien me cubrirá la espalda? – dijo Yasuo terminando con lo ultimo que quedaba en su plato – Vamos rápido a donde el anciano Shyan, ya debe estar esperándome – dijo por ultimo el samurái mientras que se levantaba de su lugar para dejar su plato en una canasta.

Yasuo sabia lo peligrosa que podía ser la orden de las sombras, la orden que mató a su padre no era ningún chiste, el líder de aquella orden era un ser a quien se le debía temer y con debida razón, había sido el líder de ellos quien había matado al padre de Yasuo y también que había herido de gravedad al anciano Shyan, pero eso le había costado la vida al mismo líder de la orden y esto había significado un impacto enorme para la orden y una reducción en los ataques que realizaban a aladeas cercanas en busca de expansión. Pero eso no era para siempre y recientemente la orden de las sombras había realizado nuevos ataques que fueron repelidos por los guerreros de la aldea de los hijos del viento con éxito sufriendo bajas mínimas. Aun así, Yasuo no podía quitar de su mente el pensamiento de que tenia que ayudar a su mejor amigo a mejorar antes de que un ataque más fuerte los obligara a todos en la aldea a pelear para poder defenderla.

Estaban ya a solo unos pasos del templo del viento en uno de los puntos de saliente de la montaña más alta de Jonia. Ahí se encontraba esperándolos en la sala de meditación del templo el líder de la aldea del viento, Shyan, el creador de la hoja cortante.

- ¿Cómo vas anciano Shyan? – Preguntó Yasuo mientras se acercaba al líder de la aldea del viento, la cara de Iki expresando su incredibilidad ante el trato de Yasuo con el líder de la aldea.

- Yasuo por favor no me llames así frente a los estudiantes – dijo Shyan abriendo los ojos despertando de su meditación.

- está bien, lo siento por mi ofensa… Gran Shyan – dijo Yasuo a regañadientes.

- Gracias Yasuo – dijo el anciano mientras se levantaba de su lugar de meditación, todos sus estudiantes habían dejado de practicar y se encontraban firmes y estáticos esperando a su palabra. – pueden retirarse, buen trabajo y recuerden que deben descansar bien – dijo el anciano Shyan mientras que volteaba a mirar a Yasuo.

- ¿Que necesitabas decirme Shyan? – preguntó el joven espadachín mirando a su maestro a los ojos.

- necesito que Iki se quede aquí Yasuo y tu debes seguirme hasta los jardines del templo, necesito hablar contigo a solas – Dijo Shyan mientras se daba media vuelta y caminaba a los adentros del templo del viento.

- vuelvo en un rato Iki, si quieres espérame, pero no tienes que hacerlo si me demoro demasiado – Dijo Yasuo al darse media vuelta.

- tranquilo Yasuo esperaré aquí – afirmó Iki mientras se sentaba en el suelo del enorme dojo.

Yasuo caminó junto a su maestro a lo largo de los inmensos pasillos del templo del viento y vio a varios de los habituales monjes que enseñaban personalmente a grandes guerreros de la aldea del viento, ellos eran llamados "hijos del viento", eran aquellos guerreros cuya habilidad era comparable con la del líder de la aldea del viento.

Yasuo y su maestro caminaron en total silencio por esta área siguiendo hacia las escaleras del borde del templo, eran escaleras que iban por todo el borde de la montaña donde a un costado tenias la roca de la montaña abrazándote y al otro costado una caída de cuatrocientos metros donde te espera la inminente muerte en caso de no saber como sobrevivir a tal caída.

Terminaros de subir los escalones el maestro y su alumno, y al llegar a los jardines, Yasuo pudo contemplar de cerca nuevamente después de mucho tiempo al gran cerezo Jonia, árbol que solo era conocido por los Monjes y Estudiantes del monasterio de Kinkou y el de Hirana.

- Que sucede anciano Shyan… no es normal que pidas hablar a solas conmigo y mucho menos aquí… la ultima vez que me trajiste aquí fue cuando…- Yasuo fue interrumpido por Shyan quien completó su oración.

- Cuando tu padre y tu hermano murieron a manos de la orden de las sombras, si lo recuerdo Yasuo – Dijo el anciano mientras que seguía caminando hacia en barandal de piedra del enorme jardín abierto.

- que bueno que lo recuerdes, pero ¿qué pasa anciano Shyan?, me estás empezando a preocupar – Dijo Yasuo siguiendo de cerca a su maestro.

El anciano mantuvo su silencio hasta poder reposar sus manos sobre aquel barandal de piedra – Acaba de surgir un mal que escapa nuestra comprensión en Runaterra, algo tan malvado y negativo que podría devorar a toda la vida de Runaterra – explicó el anciano Shyan

- ¿A que te refieres Shyan? ¿De que mal hablas? Sabes muy bien Runaterra siempre ha sido una tierra caótica y llena de mal – Dijo Yasuo confundido

- no me refiero a el mal al que estás acostumbrado Yasuo, hay fuerzas que se hacen presentes en Runaterra más allá de lo que puedes imaginar, más allá de cualquier historia que hayas escuchado – Explicó nuevamente Shyan

- ¿Entonces a que te refieres? – Preguntó Yasuo

- Me refiero al vacío Yasuo, un lugar que no comprendes, de seres que no puedes ni imaginar que son capaces de hacer atrocidades nunca vistas – Terminó de explicar Shyan a su alumno.

- Shyan, ¿por qué me dices esto? – Yasuo miró a su maestro quién todavía le daba la espalda

Shyan dejo de mirar el infinito paisaje Joniano y volteó hacia su alumno – necesito que vayas a buscar a Irelia y lleves contigo a Ikimura – dijo Shyan caminando ahora hacia el gran árbol de cerezo.

- ¡¿Irelia?! ¡¿Quieres que vaya al Placidium de Navori?! – preguntó confundido Yasuo.

- Así es y Necesito que le digas que el vacío ha despertado una vez más, si ella pide tu ayuda, es tu decisión si la ayudas o no – Explicó el anciano

- pero ¿por qué necesitas que lleve a Iki? ¿Y por qué debo ir yo? ¿Qué harás si la orden de las sombras vuelve a atacar? – Preguntó Yasuo perdiendo un poco su compostura.

- Yasuo, debes ir tu porque te escogí yo, debes llevar a Iki porque él es el único que permitirás que te acompañé y no debes preocuparte por la orden de las sombras, ellos ya no volverán a atacarnos llegamos a un acuerdo de paz – Detalló Shyan a su alumno.

- ¡¿espera hiciste un tratado con ellos?! ¡¿Shyan esa gente ha matado a los nuestros desde ha décadas y tu piensas perdonarlos por algo a lo que llamas vacío?! ¡Vacío esta tu cráneo maldito anciano! ¡¿Como puedes perdonarlos?! – Preguntó Yasuo frenético.

- Yasuo, debes aprender a perdonar, pero ahora eso no es lo importante, necesito que me hagas caso y vayas al Placidium – Dijo Shyan quien también vio que Yasuo estaba a punto de seguir con su pataleta – de verdad estamos en riesgo Yasuo, necesito que vayas y los alertes sobre el vacío, necesito que creas en mi – dijo por último el anciano Shyan.

- … - Yasuo miró al anciano que acariciaba la madera del gigantesco cerezo y calmó su desesperación – creo en lo que dices Shyan, iré a avisar a Iki que salimos mañana temprano al Placidium – Dijo Yasuo asintiendo con la cabeza.

- Gracias Yasuo – agradeció Shyan con una pequeña reverencia.

- Nos vemos pronto anciano Shyan – dijo Yasuo imitando el gesto de su maestro y bajando con el paso rápido por las escaleras y pasillos del templo del viento.

Yasuo llego hasta la sala de meditación principal del líder de la aldea del viento donde aun se encontraba sentado su mejor amigo con los ojos entrecerrados seguramente cediendo ante el sueño, habían pasado ya varias horas desde que Yasuo había subido a conversar con su maestro y el atardecer estaba ya empezando.

- oye Ikimura, despierta – Dijo Yasuo acercándose a su mejor amigo para darle una palmada ligera en la cabeza.

- ¿huh? ¿Eh? - balbuceó Iki antes de reaccionar por completo ante el golpe.

- vamos de vuelta a la aldea Iki – dijo Yasuo caminando hacia las enormes puertas del templo

- voy voy voyyy – dijo Ikimura al levantarse del suelo.

Yasuo e Ikimura se tomaron de nuevo un tiempo de una hora y un poco más para llegar desde el templo hasta la aldea, tiempo en el que Yasuo le explicó a Iki que saldrían de la aldea mañana temprano hacia el Placidium. Cuando llegaron a la ladea Iki se despidió de Yasuo al parar en casa de este y Yasuo siguió caminando hacia su casa que quedaba cerca de uno de los riachuelos que pasa por la aldea.

El sonido del agua corriendo le resultaba tranquilizante a el samurái y le daba la facilidad de recolectar agua sin tener que realizar mucho esfuerzo.

Entrando a su casa con algo de cansancio, el joven espadachín recostó sobre su futón y miro al techo de su pequeña casa, los pensamientos de dudas e inseguridades recorrían su cabeza, pero a decir verdad no tenia mucho tiempo para analizarlos, ya había aceptado el pedido del líder Shyan así que debía atenerse a su decisión y confiar en las palabras de anciano.

Pero poco sabía el samurái que una tormenta estaba a punto de desatarse.

(bueno muchachos eso ha sido el primer capítulo y también una breve introducción a esta historia, aquí les dejo los horarios de publicación de la historia para que estén pendientes de los primeros 10 capítulos:

Cap. 2 – 31 de Marzo

Cap. 3 – 2 de Abril

Cap. 4 – 4 de Abril

Cap. 5 – 6 de Abril

Cap. 6 - 8 de Abril

Cap. 7 – 10 de Abril

Cap. 8 - 12 de Abril

Cap. 9 – 14 de Abril

Cap. 10 – 16 de Abril )