—Me he hartado de ti Kouki... porque eres demasiado normal.— Dijo, a su lado los cuerpos de los cuatro hombres que apenas un instante atrás estaban siendo masacrados por este mismo hombre, sus ojos bicolor, ni siquiera les dieron una mirada, no le importaba si morían o vivirían, de hecho, sería mejor si morían, o nunca en lo que restaba de sus miserables vidas podrían sacar de su mente la mirada desquiciada y aterradora de este hombre mientras sonreía con gotas de sangre resbalando por sus mejillas.
La misma que le estaba dando a él. Retrajo su mano con la que había golpeado la mano que el peligroso hombre alzó hacia él e intentó tocarlo, fue un acto reflejo, por el miedo...
Akashi Seijuro, heredero del grupo "Akai" en Kioto.
—Lo siento, sin embargo, es mi culpa por tener altas expectativas en ti.
Akashi Seijuro, el hombre con el que su hermano había querido comprometerlo.
Akashi Seijuro, el amable hombre, hasta hace un instante que le sonrió con gentileza, lo trató mejor de lo que había esperado para ser su, no, el enemigo de su hermano.
Furihata Kouta, heredero del grupo "Nori" en Tokio.
Su hermano mayor.
Se sintió como un tonto, mirando a los hombres que agonizaban y pedían (los que aún podían hablar) por un poco de clemencia, mientras Akashi los ignoraba, mientras él intentaba apartar la vista de ellos, no podía creer que Akashi había hecho eso con sus propias manos desnudas, pero fue verdad, porque él mismo lo había visto. Y no hizo nada para detenerlo, no podía hacer nada, porque Akashi estaba sonriendo mientras arrancaba sus dientes, mientras sacaba sus ojos, mientras rasgaba sus lenguas y rompía sus huesos.
Él solo pudo quedarse ahí, mirando, porque no pudo apartar la vista de los ojos del pelirrojo, está seguro que no vio cosas, porque el ojo derecho de Seijuro había cambiado de color, fue realmente claro, esta vez no pudo atribuirlo a su imaginación, a la oscuridad de la noche o la distancia, porque Seijuro estaba frente a él, sonriendo, mirándolo con el color rojo y el anaranjado en sus ojos.
Y la diferencia era clara, entre el Akashi de ojos rojos que siempre fue amable y por él que pensó que tal vez, esto funcionaria... el compromiso, porque ese hombre lo hacía olvidar, aunque fue estúpido de su parte haberlo hecho, que este hombre era un asesino, un traficante, que era el heredero de un grupo Yakuza, el más conocido y peligroso de todo Japón.
Porque Akashi tenía su misma edad, porque fue amable con él, porque asistían a la misma escuela, porque caminaban juntos y hablaban de todo y de nada, Akashi siempre se mostró atento a sus palabras, y su sonrisa y su mirada, nunca fueron como su hermano mayor, aunque amable, siempre empañada por culpa, por tristeza y a veces, por furia.
Sin embargo, ahora, tampoco se parecían en nada, porque su mirada no le decía nada en absoluto, estaba vacío, como si no sintiera nada al manchar sus manos con sangre, no, había algo en ellos... hartazgo, indiferencia; esa era la mirada de un hombre que ha asesinado a cientos y que seguirá matando sin una pizca de culpa por ello.
Esa fue la misma mirada que vio la noche pasada, junto con el perfecto traje manchado de sangre.
Incluso ahora, aún cree que debe ser su imaginación. Porque Akashi es demasiado amable, el Akashi que conoció por seis semanas no es capaz de hacer algo tan cruel, el Akashi que lo defendió en la escuela y que extendió su mano con suavidad y una sonrisa cálida...
El Akashi que lo beso con dulzura y paciencia por su inexperiencia.
Estaba seguro que aún no podía llamar a ese sentimiento amor, pero si estaba seguro de que le gustaba Akashi, lo suficiente como para querer intentarlo, un matrimonio que uniría a los dos grupos en uno solo.
Pero...
—¿Te decepcione? ¿Volverás a Tokio con tu hermano e iniciaremos una guerra entre grupos? — Akashi cubrió la mitad de su rostro con su mano derecha, reprimiendo su sonrisa, porque sabía, una guerra entre el grupo Akai y el de su hermano, tendría un solo y claro ganador, este hombre frente a él se reía de ellos, de su hermano mayor. — Siempre puedes quedarte aquí, tampoco me importa, pero del modo en que eres ahora no tengo ningun interes en ti, ni tienes valor para mi.
Kouki retrocedió dos pasos, porque Akashi avanzó tres, intentó dar otro, hasta que se dio cuenta de que la pared del sucio callejón se lo impediría por mucho que quisiera alejarse de Akashi y su mirada aterradora o su sonrisa impasible.
Tenía miedo.
De pronto, Akashi sostuvo su mentón y se dio cuenta, en algún momento se había dejado caer, sus piernas no pudieron soportarlo más.
—Si quieres quedarte a mi lado, entonces ¿Por qué no te conviertes en un bien para mi?
—... ¿Qué?
Akashi resopló con diversión, ladeo el rostro de Kouki hacia la derecha y luego hacia la izquierda, sus ojos brillaron como los ojos de un usurero que ha encontrado algo valioso.
—Tu cuerpo y tu cara, se venderían bien. No me mires de esa manera, ha sido algo común en este circulo, incluso tu hermano podría estarlo practicando, mujeres y hombres elegidos por el hijo del líder de la mafia. Los chicos bonitos, delgados y de aspecto frágil ganan más, supongo que desatan la lujuria de los viejos, sinceramente no lo sé.
Cuando Akashi dejó ir su mentón, su cabeza se sintió pesada, incapaz de ver por más tiempo a Akashi, su mirada viajó al suelo, sucio y asqueroso.
—Si eres virgen seria mejor, podríamos vender tu virginidad al mejor postor, tenemos una buena relación con un prostíbulo que tiene fama por ser higiénico, — El pelirrojo no dejó de sonreír, incluso si su mirada y la del castaño no estaban conectadas, vio al niño delante de él y aunque había un grito en lo profundo de su mente, lo ignoro, así como el raro sentimiento que venía de su pecho, su hermano, debe aprender a elegir mejor a sus hombres.— Podrías ganar hasta trescientos mil yenes por dos horas, ¿nada mal, verdad? Dependiendo de los servicios que ofrezcas, como hacerlo sin condon y dejar que se corran en tu interior, hay algunos que prefieren hacerlo en tu cara y otros elegirán tu boca. Si te esfuerzas, podrás ingresar a la lista de VIP's, ahí ganaras hasta el doble, en poco tiempo podrías tener un millón de yenes, ¿Puedes hacerlo, Kouki?
Por supuesto que no, este niño no podría. Akashi se burló del niño que estaba temblando delante de él.
Él niño que su hermano había protegido y al que desesperadamente deseaba proteger.
Akashi vio la sangre en sus manos, luego miró a los cuatro hombres en el interior del apestoso callejón donde habían arrastrado al niño tembloroso.
Solo se separaron un segundo y este mocoso ya estaba causando problemas, pero, la mitad de esto lo hizo su hermano.
—Recuerda mi aspecto, — su hermano dijo, con furia incapaz de ser contenida, incluso él se sintió levemente impresionado. — Este hombre es mío, así que no vuelvas a hablarle si lo ves.
Pero a mitad del camino, tuvieron que intercambiar lugares, porque Akashi nunca mataría a nadie más. Por eso él existía.
Sin embargo, Furihata Kouki lo rechazó. Él había hecho un buen papel de su hermano pequeño, fingiendo ser amable, fingiendo que le preocupaba, le habló sobre los peligros de Kioto, le dijo que ya no estaba en casa, lo regaño con voz amable, pero aun así Kouki lo rechazó, no... sería mejor decir que le tuvo miedo.
Y eso estaba bien, no le importo, Furihata Kouki no significaba nada para él, más allá de tener una cara bonita, no había nada allí que le interesara a él; para su hermano fue algo diferente, le gustaba este niño, y por eso, debería hacerlo irse.
Porque actualmente la única persona que podría hacerle daño, era este niño.
Akashi se levantó, inconscientemente Kouki alzó su mirada.
—Si no puedes hacerlo, entonces regresa a Tokio, y dile a tu hermano todo lo que te dije. — Sujeto su chaqueta cubierta de sangre y la tiró en uno de los contenedores de basura, les dio una última mirada a la masa de sangre y huesos rotos que había ahí y sonrió levemente. — No esperaré mucho, sin embargo, no otra vez.
Akashi lo llamó más veces de las que debería ser legal, las suficientes para que Furihata pudiera acudir a la policía y presentar una solicitud para una orden de alejamiento en su contra, que definitivamente le darían, pero que Akashi podría anular de inmediato.
Estaba preocupado, porque no han sido dos horas, un día o dos los que no ha sabido sobre Furihata; han sido ya casi tres semanas.
Su preocupación debería ser válida en este punto.
Porque si Momoi no puede localizarlo con toda su red de información en el bajo mundo, entonces nada en este planeta podrá encontrarlo, hay una especie de tirón dentro de su mente, es odioso, desearía no tener que sentirlo nunca más, a su hermano.
Su hermano que no estaba preocupado por la seguridad de Furihata, era su hermano que estaba más inquieto por el hecho de que Furihata tenía al alcance de su mano una forma para desaparecer del radar de Momoi Satsuki. O de sus desesperados intentos de encontrarlo utilizando todas sus cartas, todos sus medios, todos sus recursos, todas sus personas buscando a un solo niño.
—Akashi-sama, gracias por prestarme sus apuntes, me salvaron. — Akashi sonrió, como es usual, como debería ser un lunes por la mañana luego de su asamblea matutina con el consejo estudiantil donde era el presidente, en ninguna de sus acciones se podía ver un ápice de desconcierto por la falta de presencia del Furihata Kouki. Ella pensó, lo que muchos otros pensaron: Que Furihata Kouki al final, no fue importante para Akashi-sama, su perfecto e inalcanzable Akashi-sama.
Ojalá hubiera notado como un destello naranja apareció y desapareció del ojo derecho de "Akashi-sama".
Akashi quería matarla a ella, a todos los que molestaron a Furihata. Pero, con quién estaba más enojado era consigo mismo, no con su hermano quien le dijo todas esas cosas desagradables, no con su padre que no le permitió ir a buscarlo, no con Furihata por haber huido...
Nunca con Furihata, porque hizo la mejor elección.
Cuando conoció a Furihata se dio cuenta de que no era lo que había pensado, no solo era el hermano menor del jefe del grupo "Nori" también era lindo; creyó que, como todos los hijos e hijas de los jefes de la mafia, Furihata sería un hombre arrogante que creció creyendo que era el centro del mundo, mimado de muchas maneras e increíblemente egoísta.
Sin embargo, fue todo lo contrario, fue amable, fue sencillo, fue cálido... Furihata Kouki era una persona que aun estando en la oscuridad brillaba con su propio resplandor, tan intensamente que nada de la suciedad a su alrededor se atrevería a mancharlo.
Ni siquiera él, pensó. Y tuvo esperanzas, para que Furihata se quedara a su lado aun sabiendo que en sus manos había tanta sangre, inocente y no inocente. Algo que seguramente habría hecho, porque Furihata creció en este mundo, como el hermano pequeño de Furihata Kouta, era imposible que el niño no comprendiera esto, no obstante, comprender y aceptar son dos conceptos distintos.
Furihata había permitido que lo besará, había permitido que tomara su mano e incluso le permitió dormir en su regazo, vio la sonrisa del niño y escucho cuando lo comparo con un gato, incluso sonrió por ello y por los nervios que siguieron al niño después de su declaración. Cerró sus ojos cuando Furihata comenzó a cepillar su cabello con sus dedos.
Esa fue la primera vez que durmió delante de otra persona, porque se sintió a salvo.
Su padre le aconsejó que buscara a una esposa como su madre, no en un sentido incestuoso, no es que de verdad quisiera que buscara a una niña o niño que se pareciera a su madre, lo dijo en el sentido de encontrar a un compañero fuerte, decidido y que fuera capaz de arrasar con todo lo que tenía frente a él, como su madre que parecía una tormenta.
Pero, dejándose vencer por el sueño, gracias a la voz de Furihata y sus caricias, se dio cuenta de que algunas personas no buscan una tormenta, algunas personas buscan el sol.
Cálido y brillante, que es capaz de abrazar todo.
—Excepto a mi. — Susurró.
Akashi no le contó sobre su hermano, su segunda personalidad: Bokushi.
Pensó que podría mantenerlo oculto hasta que finalmente Furihata accediera a firmar el acta de matrimonio, de esa manera, incluso si quisiera irse, no podría, no lo permitiría.
Furihata tenía que ser suyo...
... Pero Furihata tenía que querer ser suyo, y lo estaba logrando, hasta que algún grupo de cerdos malolientes fueron lo suficientemente valientes para intentar lastimar a Furihata; destruyendo así todo lo que había logrado.
Un mensaje llegó a su teléfono, las clases comenzarán pronto, no es que le importe demasiado, nada es divertido desde que Furihata se fue, porque al menos podía pasar los descansos y la hora del almuerzo con el castaño. Ahora, sus compañeros de clase se acercaban a él y le ofrecían comer juntos o una charla que él no pidió, en primer lugar, él nunca fue amable con ellos, fue solo porque Furihata estaba cerca que intento ser tolerante, porque había pintado una máscara del perfecto caballero que usaría siempre que Furihata estuviera cerca.
—¿Akashi-sama?
—No me hables. — Dijo Akashi a la niña que se acercó con sus apuntes, apartó su libreta de las manos de la niña, más tarde la botara en el cesto de basura. — La basura como tú no tiene permitido hablar.
Entonces una bolsa cayó en su escritorio, una mochila, la mochila de Furiata. Akashi inmediatamente buscó los ojos color chocolate, estaba aquí.
¡Furihata realmente estaba aquí! ¡Y le estaba sonriendo!
—Buenos días, Sei. Lo siento por desaparecer de esa manera, no volverá a pasar.
—¿Dónde estabas? — Furihata ladeo su rostro y le regaló la sonrisa más bonita que jamás haya visto desde que conoció al niño, pensó que jamás volvería a escuchar su voz diciendo su nombre de esa manera tan cariñosa y personal, nadie, nunca lo había llamado de esa manera.
¿Eso significaba que se quedaba?
—Tienes que quedarte. —Dijo su hermano, Furihata estaba en su límite, no solo por lo que Akashi le había dicho, en la escuela también estaba teniendo algunos problemas con sus compañeros, solo hoy sus lindas bestias hicieron que su escritorio y silla desaparecieran del salón de clases, pintaron sus zapatillas y su camiseta de educacion fisica, le tiraron agua cuando intentaba comer su almuerzo y metieron las ranas muertas del laboratorio de biología. Son como niños pequeños, este nivel de Bullying es para reir.
—Ni siquiera llega al mismo nivel. — Susurro para si mismo.
—¿Kouki?
—¿Por qué no puedo regresar a casa? —No se sentía como estar huyendo, tampoco tenía miedo de Akashi, ya no.
Simplemente se alegró, porque podía arrancar el brote que estaba creciendo en su corazón con el nombre de Akashi Seijuro en el, arrancar el afecto, el gusto y la fascinación por el heredero del grupo "Akai", si se iba ahora, todo esto quedará como el recuerdo de una mala experiencia.
Furihata se conoce demasiado bien, sabe que, si llegara a amar a Akashi Seijuro, nunca podría alejarse voluntariamente de su lado.
Él quiere evitar eso.
—Un año. Espera solo un año Kouki, luego podrás regresar a casa.
—¿Qué pasará en un año?
—En un año nuestro grupo será igual de poderoso que el suyo, incluso si es paz conseguida a través del miedo, la tendremos; estaran tan aterrorizados como nosotros de ser atacados por un grupo igual de poderoso que ellos. — Furihata escucho la risa de su hermano y no pudo evitar sonreír. — Tienes un año para enamorarlo como un loco — Furihata tuvo que morderse la lengua para no decir que Akashi Seijuro ya estaba loco — luego de ese año, lo dejas como si nada y regresas con tu hermano, esa es la mejor venganza.
Furihata cerró sus ojos, ¡Todas las personas que lo rodeaban eran una completa basura!
Akashi y su doble personalidad de mierda.
Su hermano y su estúpida venganza.
Sus compañeros, los compañeros de Akashi y sus intentos de fastidiarlo.
¡Todos ellos podían irse a la mierda, no le importaba más!
Tomó su teléfono e hizo una llamada.
—¿Kuroko? Necesito tu ayuda...
—¿Creíste que regrese a Tokio?
—No, fui a buscarte a Tokio y no estabas, tu hermano tampoco sabía donde estabas. — Pero ahora Akashi estaba un poco relajado, viendo al niño castaño no lucía enfermo, ni lastimado, olía a lavanda, como era usual, limpio y agradable.
—Es porque estaba haciendo lo que me dijiste. — Furihata señaló su mochila, Akashi dudo un momento, varios fajos de billetes es lo que vio cuando la abrió. — Son exactamente cuatro millones de yenes, dijiste que mis únicos puntos buenos son mi cara y mi cuerpo, así que vendí mi cuerpo.
La sangre de Akashi hirvió, cuatro millones de yenes, ¿Cuántos hombres estuvieron en la cama con Furihata para reunir esa cantidad? ¿Cuántos asesinatos tenía que planear? ¿Fue por esto que desapareció tres semanas? Akashi se levantó de la silla, completamente listo para llamar a Momoi y darle una nueva orden que tenía prioridad incluso sobre las órdenes de su padre, encuentra a cada bastardo que tocó a su Furihata; para asesinarlo de la manera más cruel y dolorosa, que incluso deseé no haber nacido.
—Vendí mi riñón ¿Eso todavia cuenta como vender mi cuerpo? Sinceramente me desagrado mucho lo que me dijiste, pero luego entendí que tenias cierta razón, desde que llegué de Tokio he estado viviendo como un parásito.
El alivio llegó y al mismo tiempo se esfumó.
—Tendré que cuidarme toda mi vida con las comidas que tengan sal. — Furihata vacío el dinero sobre el escritorio de Akashi y sonrió nuevamente. — Debo irme ahora, he perdido muchas clases.
Akashi rápidamente sostuvo su mano, el dinero cayó al piso, Furihata no se sorprendió por esa acción, de hecho, lo espero, así como la mirada de preocupación de Akashi, mirando directamente el área donde se supone deberían estar sus riñones, ahora solo uno.
—¡Espera, Furihata!
—No pienso volver a Tokio, me da igual quién seas o ese otro tú que está más que jodido, no me importa lo que piensen o lo que hagan, pero, se han dado cuenta de lo que sucederá si se dejan llevar demasiado, ¿verdad? — Furihata se soltó del agarre de Akashi, miro alrededor y sonrió dulcemente, — Es lo mismo para todos ustedes.
Akashi fue testigo del momento en que su sonrisa se borró, no había miedo, ni rastros de lágrimas como usualmente habría, porque Kouki era un pequeño chihuahua tembloroso y miedoso.
No, por lo menos no hoy.
—Escuchen todos, no importa cuánto me esfuerce en vivir decentemente, sé que no tendré una muerte tranquila o pacifica... ASÍ QUE, AUNQUE LLEGUÉ ARRASTRÁNDOME AL INFIERNO Y ESCUPIENDO SANGRE, ME ASEGURARE DE ARRASTRARLOS CONMIGO PERO ANTES HARÉ DE SUS VIDAS UNA TORTURA.
Furihata cerró y abrió sus ojos, de nuevo, eran tan brillantes y bonitos como antes, no vacíos ni aterradores.
—Eso es todo. — Dictamino, es todo lo que había querido hacer hoy en este salón de clases, se dio la media vuelta y comenzó a retirarse.
Pero nuevamente Akashi sujeto su brazo, sin embargo, fue diferente, fue más brusco, fue un agarre que casi le rompe la muñeca.
—¿... Qué?
Vio un ojo rojo, como el rubí, brillando intensamente, vio el ojo derecho color naranja, como el atardecer de un cálido día de verano.
—¡ME GUSTAS!
—¡...! ¡¿Eh?! —Bokushi atrajo las manos de Furihata a su boca, dejo un beso en sus nudillos y aunque el niño castaño intentó liberarse, temblando ligeramente, volvieron a su yo habitual de un niño miedoso, Bokushi solo pudo sonreír, ahora entendía el encanto de este pequeño chihuahua.
Entendía porque su hermano lo amaba tanto.
—¿Qué estás diciendo? ¡Sabía que estabas loco pero esto es demasiado! ¿No dijiste que te habías hartado de mi?
—Debes saber Kouki, que nunca en mi vida sentí la necesidad de disculparme por algo que dije, porque siempre gano, y como siempre gano siempre tengo la razón, mis órdenes son absolutas, igual que mis palabras.
—¡Déjame!
—Lo siento, por lo que dije. — Furihata dejó de intentar liberarse, fue tomado por sorpresa, jamás imaginó que sus actos de una valentía que no tenía, se vieron recompensados con una disculpa, eso es más de lo que imagino. — Me alegra haberme equivocado.
—¡Jum, deberías! — Bokushi sonrió.
—Me enamore de tí, ¡Vamos a casarnos! ¡Saltemonos ese protocolo innecesario y vamos directo a la cama!
Como leyeron esta historia está levemente inspirada en el manga: raise wa tanin ga ii, que por cierto les recomiendo que lean, a mi me encanto. 3
Se supone que ya esta termina, porque bueno, no soy buena para llevar historias largas, ya lo descubri! Y solo me tomó tres años notarlo! Pero no descarto la posibilidad de alguno que otro cap más adelante, mientras se queda como terminado.
Nos leemos.
