Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen.
Saeta escarlata
Hacía mucho que no se sentía así. Flotar en lo alto del cielo, atravesar las nubes y sentir la brisa acariciándole el rostro, era, sin duda, la máxima expresión de libertad. No ocultaba que extrañaba algunas cosas de su vida anterior, no todo fue malo en aquel entonces; pero, por ningún motivo ni circunstancia, renunciaría a nada de lo que tenía ahora.
Ni uno sólo, ni el más minúsculo rastro de su vieja yo, logró sobrevivir hasta la actualidad. Esa Videl huraña y altanera no volverá jamás. Haber conocido a Gohan la cambió por completo; fue una experiencia radical que marcó, para siempre, un antes y un después en su existencia. Atrás se quedaron aquellas coletas que solía usar; asimismo, se liberó de la fría coraza con la que escondía su soledad.
No obstante, con el paso de los años, varias facetas de la nueva Videl fueron quedándose relegadas, hasta terminar, literalmente, guardadas en un cajón acumulando polvo. Su álter ego justiciero, aquella pintoresca representación de sí misma, debió despedirse cuando sus deberes universitarios, demandando más de ella, ya no le permitieron patrullar las calles de Ciudad Satán con regularidad.
Y con la Gran Saiyaman 2, sin que pudiese evitarlo, también se fue una parte de ella que la caracterizaba desde niña y que se vio fortalecida al entrenar con Gohan: pelear. Incluso volar, algo que adoraba desde que aprendió cómo hacerlo, fue disminuyendo a medida que fue dejando de luchar. Pero hoy, ante las puertas de otro posible apocalipsis, su suegra, contagiándola de su vitalidad, la motivó a ir tras ella.
Con su traje de heroína nuevamente cubriéndola, escuchando como su capa ondeaba victoriosa, una Videl muy cercana a entrar en sus cuarenta volvió a sentirse de dieciséis. Así pues, llevando en sus brazos a la madre de su esposo, Videl despegó como un cohete gozando de la sensación de desprenderse de la gravedad que, desde hace mucho tiempo, ya daba por perdida.
Irónicamente; además de propiciarlas, fue una lástima que Milk fuese la culpable de romper sus fantasías.
– ¡Videl, vuela un poco más bajo que me estoy mareando! –gritando, moviendo sus brazos y piernas con vehemencia, Milk casi le hace perder la estabilidad a su nuera.
– Sí.
Bajando en picada, cayendo con un ritmo ágil, Videl cumplió la petición de Milk quien no se demoró en vociferar nuevamente, al ver, con gran terror, como las cumbres de las montañas cercanas se incrementaban en tamaño al descender.
– ¡Pero tampoco tan abajo!
– Claro, suegra…
Si bien los gritos de Milk arruinaron su reencuentro con su yo más joven, Videl, enfocando la mirada en la maligna mancha negra que se extendía en la lejanía, empezaba a comprender que esto iba mucho más allá de sólo derrotar a simples delincuentes. Si continuaba con su viaje, al llegar al campo de batalla, se encontraría con fuerzas que la superaban en demasía; era prácticamente una misión suicida.
Su cabello canoso ya mostraba notorios signos de envejecimiento, la energía juvenil que alguna vez fue su motor ahora propulsaba a su enérgica hija; aún así, continuó. Quería proteger su hogar, su familia y la vida que poseía junto a Gohan; quería defender lo construido en dos décadas. Sabía que no tenía el poder que Goku y los demás sí poseían; pero no se escondería más, su deber moral era ir al frente.
La muerte era un riesgo muy latente, posiblemente se estaba dirigiendo a su propia tumba; empero, si el planeta entero era destruido, no importaba dónde se encontrase, el resultado final sería el mismo. Y si ese era el caso, al menos deseaba morir justo al lado del hombre que le cambió la vida y de la niña que fue el fruto de su amor. Por más horrible que fuese su ocaso, estar con ellos la reconfortaría.
No imaginaba con exactitud con qué se toparía cuando llegase; sin embargo, sea lo que sea, por quienes más amaba, no claudicaría.
Fin
Hola, muchísimas gracias por leer. Sinceramente no me acordaba de esta escena de DBGT, pero la recordé gracias a la página de Facebook Fanfics de Gohan y Videl en español porque publicó una foto de ella. Aunque no he tenido mucho tiempo libre últimamente, no me pude resistir a la tentación de escribir algo usándola de inspiración.
Como pequeño comentario personal, el nombre del fic: Saeta escarlata, es una referencia a la historia Confesiones de una justiciera, escrito por Videl Tateishi; quienes la hayan leído la entenderán y si no lo han hecho, se las recomiendo ampliamente. Por ahora es todo de mi parte, cuídense mucho del Coronavirus, muchas gracias por leer y hasta la próxima.
