Naruto Fan Fiction
Los Hermanos del Silencio
Por Coral Medina
20 de Febrero 2020
En octubre 2015 iniciaba mi primer Fan Fiction -El Alquimista de Fuego & El Ojo de Halcón (Full Metal Alchemist) que también se encuentra disponible en esta página-. Con estas palabras que siguen reflejando bastante bien mis deseos al escribir este Fic:
«Espero disfruten, y me ayuden a mejorar como escritora amateur»[…]
La verdad es que no creo que a Naruto le haga falta absolutamente nada ¡De veras! -aun lo estoy viendo- pero una vez mi hermano y yo, mientras jugábamos inventamos estos personajes y quise darle continuidad a su historia, con unas cuantas adaptaciones, porque vamos… Se nos fue la mano poniendo cosas como Sharingan y Byakugan, pero eso es otra historia…
Sinopsis: Kazumo y Shiori, un par de hermanos, únicos sobrevivientes de una aldea Shinobi devastada, emprenden un viaje sin rumbo para buscar ayuda. En el camino, son capturados y separados. Harán lo imposible por encontrarse y comenzar una nueva vida, con ayuda de Naruto y sus amigos.
Nota de la autora: Todos los personajes pertenecen al Manga/Anime Naruto, y a su creador Masashi Kishimoto, quien tiene todos los derechos sobre ellos.
Esta historia ficticia o Fan Fiction no tiene fines comerciales.
Capítulo I. Negocios de Hermanos.
Línea Costera
País del Viento
Noche
Una carreta blindada pasaba por la línea costera del País del Viento, muy tarde en la noche.
El conductor, un Shinobi enmascarado, se detuvo a un lado del camino y abrió la pequeña compuerta que se encontraba a sus espaldas para verificar que la carga estuviera bien.
Acercó su lámpara al orificio y dentro aparecieron dos figuras pequeñas, un niño y una niña.
El mayor, Kazumo, tenía unos seis años. Su pelo era de color violeta y sus ojos de un verde turbio. Llevaba puestos unos shorts verde olivo, una camiseta blanca y sandalias marrones.
Estaba recostado de las paredes de la carreta y le dirigió una mirada cortante al hombre que le sonreía.
Instintivamente, colocó su brazo en posición defensiva sobre lo que parecía un bulto sobre sus piernas, su hermana menor Shiori.
La pequeña de apenas cuatro años, estaba dormida. Su pelo rojizo y corto llamaba la atención aún en esa oscuridad. Llevaba un enterizo rosado, abombado en los tobillos y unas sandalias marrones.
Ella por su parte, apretaba con fuerza un muñeco de trapo entre sus brazos y miraba a la oscuridad con los ojos apagados de tanto llorar.
-Son solo unos mocosos. Pero estoy seguro de que cualquier aldea Shinobi pagará una fortuna por los «últimos ejemplares vivos de su clan»- dijo el ninja perverso.
Shiori cerró los ojos sollozando y empezó a temblar violentamente, lo cual molestó mucho a Kazumo.
-Eres un mediocre- dijo Kazumo enojado. -Papá siempre nos advirtió de los Shinobi como tú-.
Esto hizo que el ninja se enfadara. Bajó de su asiento y se dirigió a la parte de atrás de la carreta para abrir las compuertas. Allí levantó una Kunai de forma amenazante.
-Veamos si sigues siendo tan valiente cuando tengas esta kunai clavada en tu cuello-.
Kazumo tragó saliva y rápidamente se colocó frente a su hermana, para defenderla.
-Shiori. ¡Corre!-
La pequeña se escabulló por un lado mientras Kazumo le propinaba un fuerte golpe en la entrepierna al ninja el cual cayó al suelo maldiciendo.
De la nada, aparecieron otros dos adultos, estos enmascarados, uno con una máscara de lobo y el otro con una máscara de ave.
-Vaya, vaya. ¿Qué tenemos aquí?- dijo el «lobo».
-Estos deben ser los niños que él nos mencionó…- dijo el «ave» agarrando a Kazumo por el cuello de la camiseta.
El otro alzó a Shiori que empezó a patalear y lloriquear.
-No, no, no…- dijo llorosa -¡Suéltame!¡Hermano!-.
-Shi… ¡Shiori! ¡Déjenla en paz! Llévenme a mí, pero dejen a mi hermana- dijo con los ojos aguados.
Los ninjas se miraron entre sí y se burlaron. En eso, el otro se incorporó. Y viendo que se trataba de dos ANBU, decidió alejarse en silencio.
-Tú no te muevas- dijo el «ave» y disparó una rafaga de kunais que dejaron al otro tieso en el suelo y bañado en un charco de sangre.
Los dos hermanos intercambiaron miradas y decidieron que lo mejor era permanecer calmados y esperar. En esos los ANBU los ataron, separados, y les pusieron cubrebocas.
-Oye. Podríamos decirle que solo encontramos a uno de los niños-. dijo el «lobo».
El corazón de Kazumo se saltó un latido.
-Ya sabes. Y al otro, se lo vendemos a una aldea- Siguió hablando. -Podemos dejar a la niña en alguna edificación abandonada de la Aldea de la Arena. Más tarde la recogemos.-
Kazumo estuvo a punto de protestar, pero él le propinó un golpe en la nuca que hizo que desmayara.
-¡Vamos!-. dijo el «lobo».
Casa en Ruinas
Aldea de la Arena
Amanecer
Los rayos del sol empezaron a entrar por una ventana, lo cual despertó a Shiori. Estaba asustada y sola.
-¿Hermano? ¿Dónde estás?- dijo en su mente.
Recordó el cubrebocas y sintió las sogas en sus muñecas y tobillos. Iba a ponerse a llorar otra vez, pero vinieron los recuerdos.
[Flashback]
-¡No seas tonta Shiori!- le dijo Kazumo con dureza. -No llores, aunque Papá y Mamá no estén, nos tenemos el uno al otro.- suavizó un poco el tono.
Le pasó la mano por el pelo y la abrazó.
-Si alguna vez nos separamos, yo volveré a encontrarte, no importa lo que pase- le sonrió. -Recuerda mantener la calma, Heno estará contigo. Y busca la manera de ponerte a salvo. ¿Lo entiendes?-.
-Sí hermano- dijo Shiori sonriendo.
[Fin del Flashback]
Shiori se relajó. Y agudizó el oído, como solía hacer durante sus «sesiones de juegos» con su hermano.
VOCES DE NIÑOS.
Escuchó voces. Voces de niños, que corrían felices. Eso era bueno. Pero ¿Cómo hacerles saber que estaba ahí?
Empezó a hacer un recorrido visual del interior de la casa. Había una kunai en un rincón, en el suelo.
Con algo de dificultad se lanzó al suelo y empezó a arrastrarse hasta ella. El piso estaba sucio y era áspero, sin embargo, no se rindió.
Una vez cerca de la cuchilla, se puso encima y empezó a frotar la soga que ataba sus muñecas.
GRITOS DE NIÑOS.
Ahora la algarabía se convirtió en gritos de miedo. Y escuchó los pasos que iban como una estampida, alejándose cada vez de ella. En eso, sin querer, movió la kunai haciendo que esta rodara debajo de un mueble.
Ahora era imposible utilizarla. No a menos que pudiera desatarse las manos.
BOTE DE PELOTA.
Una pelota atravesó la ventana, haciendo que el polvo y la arena se levantarán. Shiori empezó a toser. Los ojos se le llenaron de arena.
CHIRRIDO DE PUERTA.
Escuchó la puerta que se abría. ¿Alguien había venido a rescatarla?
Recordando los gritos de antes, se puso tensa y cerró los ojos esperando lo peor.
-¿Dónde estará?- dijo una voz infantil.
Un niño de pelo áspero y rojo entró a la vieja casa y empezó a mirar a todos lados, entonces vio a la niña que estaba atada, tirada en el suelo.
-¡Ah!-dijo asustado. -¿Estás bien?-.
Shiori abrió los ojos y vio a este niño, algo extraño y de ojos tristes.
-Tsk… Tsk… - intentó articular Shiori.
-Espera. Te quitaré esto- dijo el niño mientras removía el cubrebocas con mucho cuidado.
-Por favor, ayúdame… - dijo llorosa. -Se, se… Destruyeron nuestra aldea… Papá y Mamá ya no están… Y… Ahora se llevaron a mi hermano. No sé dónde estoy. ¡Por favor!-.
-Mmm… Yo te ayudaré.-
Procedió a ayudarla a sentarse, desató primero sus pies, y luego se colocó detrás para desatar sus muñecas.
-¿Cómo te llamas?- dijo Shiori.
El niño puso cara de confundido. Y le respondió con algo de recelo.
-¿Si te lo digo, prometes que no saldrás corriendo?- dijo él.
Shiori se puso de pie, se dio la vuelta y viéndolo fijamente dijo:
-Heno y yo, lo prometemos.- dijo agitando a su destartalado muñeco de trapo.
-Me llamo Gaara- dijo él. -¿Cómo te llamas?-.
-Soy Shiori del clan Sasaki.- y sonrió. -¿Por qué tendría que huir Shiori?-.
Gaara abrió los ojos y sonrió. Alguien que no le temía.
-¿Quieres jugar?- dijo. -Aquí tengo una pelota-.
-¡Claro!- dijo Shiori. -Pero. ¿Podrías ayudarme más tarde a buscar a mi hermano?-.
-Sí- dijo él, feliz.
RUGIDO DE ESTÓMAGO.
-Primero encarguémonos de tu estómago- dijo Gaara riendo. -Sígueme-.
Casa de Yashamaru
Aldea de la Arena
Mañana
Llegaron a la casa de Gaara.
-Espera aquí. Te buscaré algo de comer- dijo él.
Shiori empezó a ver la casa. Había una fotografía de una mujer y un hombre de pelo rubio.
También había otra fotografía de tres niños. Allí también estaba Gaara.
En este momento, regresó con un pastelillo mochi relleno de frijoles dulces y un vaso de leche que Shiori devoró rápidamente.
Gaara observaba divertido y esta le devolvió una sonrisa con la boca sucia.
-Tenías mucha hambre- dijo Gaara.
-Sí. Shiori no había comido nada desde que salimos de la aldea-.
-Ah… ¿De qué aldea vienes?-.
-La Aldea del Silencio- dijo ella.
-Nunca había escuchado de esa aldea-.
-Es porque era una aldea muy pequeña. Ya no está- Bajó la cabeza.
-Quizás puedas quedarte en la Aldea de la Arena.- dijo Gaara, tratando de animarla.
-¡Eso sería genial! Pero Shiori debe encontrar a Kazumo-.
-¿Quién es Kazumo?-.
-Es mi hermano mayor-.
Entonces Shiori le contó a Gaara sobre su aldea, lo que pasó con el ninja que los secuestró y como se llevaron a su hermano.
-Debiste tener mucho miedo y sentirte muy sola-.
-Sí. Pero… Kazumo me dijo que no importa lo lejos que estemos, nos volveremos a encontrar… Aunque tenga que esperar-.
-Podría hablar con mi tío Yashamaru para que nos ayude. Él es un ninja rastreador. Aunque tendremos que esperar a la noche cuando regrese-.
-Podemos jugar hasta que anochezca.-.
-Sí. ¡Buena idea!-.
Afueras de la aldea.
Aldea de la Arena
Tarde
Los dos niños se pasaron el día corriendo por los alrededores de la aldea y luego buscaron una sombra donde descansar mientras recuperaban fuerzas.
-Oye Gaara. ¿Esos de las fotografías eran tus hermanos?- preguntó Shiori.
-Sí. Son Kankuro y Temari-. dijo él. -Casi no los veo. La otra foto era de mi tío Yashamaru y mi madre. Ella murió dándome a luz-.
-Lo siento-.
-No te preocupes. Ya estoy acostumbrado-. Gaara observó el muñeco de trapo al lado de Shiori. -¿Ese muñeco es Heno?-.
-Sí. «He-no-he-no-mo-e-ji». Me lo hizo mi mamá. Está muy roto, pero es lo único que me queda de mi familia.
Se quedaron en silencio un rato.
-Voy a ver si tío Yashamaru ya regresó. ¿Me acompañas?-.
-Sí-.
Mientras caminaban, una sombra se acercaba sigilosamente.
Se trataba del «ave», que regresaba tras su presa. En un momento en el que pasaban cerca de un gentío, aprovechó para hacer su jugada y agarró a la niña.
-Shiori… ¿Shiori?- dijo Gaara.
-¡Gaara!.- gritó ella.
No hubo mucho que hacer, solo pudo ver como el ninja se alejaba por los aires con la pequeña a rastras.
Gaara se fue corriendo a casa y se quedó llorando hasta que llegó Yashamaru.
-¿Qué te ocurre Gaara?- dijo Yashamaru.
-Hoy hice una amiga… Pero un hombre malo se la llevó.- dijo.
Yashamaru quedó perplejo. Seguro habían pasado varias horas, sería muy difícil dar con el paradero de un ninja errante.
-¿Viste algo en particular en ese hombre?- dijo él.
-Tenía una máscara de ave-.
-Ya veo. Debe ser un ANBU- dijo él. Abrazó a Gaara -Lo siento mucho Gaara-.
Así fue como que el rumbo de Shiori volvió a cambiar de repente. No tuvo tiempo de despedirse y ahora se alejaba aún más de su hermano.
¿Qué destino le depararía el día siguiente? Estaba muy cansada y asustada como para protestar, así que se quedó dormida, no sin antes advertir un cambio en el paisaje, que empezó a tornarse verde por los enormes árboles…
