No 1
Un suspiro escapa de los labios de la joven Kurosaki. Esto tal vez es lo peor que le ha pasado desde que el equipo de fútbol femenil quedó tan según lugar en ese torneo… Sí puede llegar a ser doloroso, sí podría convertirse en algo incómodo ¿no sería mejor no enamorarme?
Karin ha mirado incontables veces este mismo comportamiento en otras chicas, chicas que ha conocido por años, que de repente han comenzado a actuar de esa forma tan torpe y rara, que pronto solo son esas chicas con sonrojos estúpidos, palabras sin significado que han dejado toda su existencia a la opinión de un chico el cual no ha hecho más que sonreírles de forma amistosa o les han dado un paraguas en esas tardes donde la lluvia ha caído de forma inesperada, o tal vez el cliché peor escrito, han tirado sus libros en un choque accidental y sus dedos se han rozado… En lugar de salir a un chico al azar sólo porque ha sido gentil conmigo ¿no sería mejor si estuviera sola?
Ella ha sido fiel creyente de ello, todo este tiempo, y no, no es porque odie a los chicos, o que sus gustos no se inclinen hacia un chico, simplemente que estar acompañada de ellos desde sus tiernos seis años le ha enseñado un par de cosas, cosas como que ellos son más simples de lo que aparentan en un inicio, que detalles como chocolates caseros y tarjetas no son tan relevantes, y bueno, que a veces ellos pueden ser los mejores amigos, pero los peores novios.
Sus estándares crecieron, y no es como si pudiera evitarlo… tan alto hasta él.
-Así que… estás de vuelta -¡mierda! esa ha sido la peor frase que pudo haber pronunciado.
-Kurosaki nos necesitaba aquí -esas son sus únicas palabras antes de volver a comer otro bocadillo de la carne asada.
Sus manos viajaron rápidamente a sus bolsas y sus ojos al cielo estrellado sobre ellos en intento vago por ocultar su nerviosismo.
-Oye/ Tú…
-H-Habla tu primero -sus mejillas se han teñido de un intenso rojo mientras las palabras se atoran en su boca y salen en palabras torpes.
-¿Aun sigues jugando fútbol? -pregunta como si nada.
-Solo un poco, yo… me dedico a los videojuegos desde hace un tiempo -admitió apenada.
-Es una pena, eras demasiado buena -confiesa terminando lo último de su carne.
-¡Podemos ir a un partido! -es justo cuando sus ojos se encuentran y una leve, casi imperceptible sonrisa nostálgica tira de los labios del albino que su corazón se acelera.
-Creo que me merezco un descanso después de toda esta pelea -comenta caminando en su dirección.
Esa fue la primera vez que ella, Kurosaki Karin, había tartamudeado frente a un chico, y no cualquier chico, ese chico que había captado su interés desde el primer momento en que se vieron, ese que le había ayudado en un insignificante partido para descubrir al final que se trataba de un shinigami que trabajaba con su hermano y que ahora reaparece, siete años después, con una apariencia totalmente diferente, con muchos centímetros por encima de ella y con esas sonrisas más fáciles de arrebatar… Estoy empezando a tener miedo de mi misma… de estos sentimientos imparables.
Es absurdo, imposible concentrarse en la escuela, no poder ser ella misma de nuevo frente a ese chico…
¡Ah! ¡¿no sería mejor si me hago a la idea de no amarte?!
...
Toshiro le mandó un mensaje dos días después de esa conversación, esa incómoda y muy corta conversación, su corazón se había acelerado con el simple mensaje donde se leía: -Matsumoto me dio tu número, creí que podríamos hablar. Soy Toshiro -corto, simple pero de alguna forma había logrado que ese extraño sentimiento en su pecho surgiera con sólo hacerla mirar su celular.
-No esperaba un mensaje tan rápido -ella borra ese mensaje antes de volverlo a intentar -Es bueno tener noticias tuyas -duda un poco al enviar ese mensaje antes de al fin tomar el valor para hacerlo solo para lanzar su celular al otro extremo de la cama y hundir su rostro sonrojado en una almohada.
Es horrible sentir como el nerviosismo aumenta cada que su móvil vibraba, lo toma en busca de un mensaje suyo, se decepcionada cada que no hay una respuesta y termina preguntándose que estará haciendo… No importa, igual estoy ocupada
-¿Estás ocupada? -la respuesta llega cinco minutos después mientras ella revisa sus notas de la escuela.
-No realmente, sólo hago algo de tarea -un bufido escapa de sus labios al notar lo rápido que ha contestado.
Quisiera mentir y decir que no espera ansiosa por la respuesta, pero aquí esta, mirando su teléfono cada diez segundo y ni una respuesta.
-¿Tarea?
-Sí, ya sabes, esas cosas que me dejan en la escuela.
Se arrepiente de haber mandado esa respuesta cuando pocos segundos después recibe una respuesta -Oh, creo que no pensé que tendrías cosas que hacer.
-No, realmente no importa -¿se dará cuenta sobre lo emocionada que está por hablar con él?
-Bueno… si no tienes ningún problema.
Sí lo piensa detenidamente no hay muchas razones para esos sentimientos tan extraños. Bien, Toshiro tiene unos ojos tan enigmáticos, esas sonrisas que lo hacen lucir más atractivo, y ese cuerpo tan caliente. Pero ellos no han hablado desde hace años, han conversado un poco desde esa noche, y aunque ahora las cosas lucen como si ellos fuesen más cercanos pero aun así… No tengo idea de porque mi corazón se acelera, me hace sentir frustrada.
-Pronto llegare a Karakura, podríamos ir con la abuela Haru.
Y es ahí que ese tumulto de emociones se hace más fuerte, es ridículo, pero simplemente ocurre y no hay mucho que pueda hacer al respecto.
…
Una semana después, mientras Karin se encuentra realizando la limpieza del aula y con el tema de lado -al menos por ahora- se permite conversar con sus amigas de temas tan triviales, claro hasta que una de ellas mira por la ventana solo para chillar: -¡Miren! Ese chico es guapísimo.
Algunas chicas miran por la ventana mientras otras continúan en lo suyo, no es sorpresa para nadie que Akira considera a muchos de los chicos como "guapísimos".
-Akira, deberías dejar de fijarte en los chicos punks -regaña Hana regresando a sus labore.
-Pero es tan lindo -chilla la chica -Mira su cabello ¿será natural?
-Nadie tiene el cabello blanco natural -comenta otra chica riendo.
¿Cabello blanco? Karin quisiera negar que su corazón se ha saltado un latido y que su mente no ha traído la imagen del capitán shinigami. -¿Lo conoces? -pregunta Hana.
-¿Eh?
-El chico fuera de la escuela.
-No lo sé -contestó volviendo a su tarea de recoger la basura.
-¿Por qué no miras por la ventana? -Karin quiere negarse cuando su teléfono ha sonado con un nuevo mensaje.
-Tu hermana me dijo que aun seguias en la escuela -Sus mejillas se encienden un poco antes de acercarse a la ventana y confirmarlo.
-¿Es tu novio? -Akira hace un puchero ante la pregunta de Hana.
-No es justo, ¿por que todos los chicos buenos ya están tomados?
Toda esa confusión, todas las dudas que han estado surgiendo desde la primera vez que lo volvió a ver dejan de ser relevantes, mientras sus mejillas se ponen mas rojas y el agarre en en esa escoba se intensifica un simple pensamiento cruza su mente: Te odio, te odio… pero después de todo te quiero.
-Termine con esto, nos vemos mañana -es todo lo que dice tomando sus cosas.
Quince minutos después Karin sale y lo primero que ves es a ese chico de cabellos blanco y ojos turquesas que mira su teléfono y sus mejillas vuelven a ponerse un poco rojas. Un suspiro largo en un intento por calmar sus emocione, intento que falla inútilmente cuando sus ojos se encuentran… estoy empezando a tener miedo de mi misma ¿esta bien para mi si enamorarme en serio de ti?
Notas de la autora:
1.- No sé si me quedo, que la idea de sentir algo que no entiendes por alguien a veces puede aterrar visto desde el punto de vista de nuestra linda Karin… espero les guste, la idea salió tras escuchar la canción No. 1 de Kana Nishino, les recomendaría escucharla como yo lo hice mientras escribía, me hubiera encantado subir esto antes, ya que participa para la temática de miedo en la semana hitsukarin del grupo de fb Universo hitsukarin, pero bien dicen, mejor tarde que nunca.
2.-Agradezco a quienes leen y mucho más a quienes dejan review.
3.-Personajes de Tite Kubo, historia mi inspirada en la cancion del mismo nombre de Kana nishino, sin más me despido, cuidense, y sayonara.
