Capítulo 01
Yuri Plisetsky un joven de 15 años, odiado por muchos y querido por unos pocos en su escuela, él era lo que podríamos decir un "delincuente", en general esa era la opinión de casi todos en ese lugar, si bien no buscaba problemas con nadie por alguna extraña razón los problemas lo terminan encontrando a él.
—¡Fíjate por donde caminas! —Grito el "rey" de la escuela en lo que empujaba al rubio desafiando a este cayera al suelo, Jean era estudiante de uno de los salones del alcalde rango, siempre iba acompañado de un grupo de chicos los cuales no dudaron de burlarse del menor en bien este toco el suelo.
¿Quien te crees? —Poniéndose en pie el rubio enfrentó al alcalde.
—Tu rey, el rey de este lugar —respondió el moreno.
—Solo eres rey, pero de esa bola de idiotas que te siguen para dónde vas.
¿Qué dijiste mocoso? —Pronuncio uno de los amigos de Jean, el mellizo Michele—, eres un chiquillo muy molesto e igualado.
No me hagas reír, los únicos igualados aquí son ustedes, son tan ridículos que le buscan pelea a alguien menor.
-¡No More! —Grito Michele en lo que le dio un puño al rubio en la cara, causando que su labio sangrara.
¿Qué te pasa Crispino? Activamente un moreno de ojos color Marrón que sin mediar más palabras le devolvió el golpe al agresor de Yuri.
—¡Beka no lo hagas! —Pidió el rubio—, no vale la pena.
—Pero Yura —gruño molesto empujando al otro contra Jean—, no se metan de nuevo con él, porque la próxima vez no se salvaán —amenazo en lo que se llevó al rubio con él.
—¡Esto no se quedará así, Altin! —Grito el "Rey".
Los menores se dirigieron a la enfermería, el moreno quería curar la herida que tenía su amigo en el laboratorio, al entrar y como era de esperarse esta se vació, Otabek busco lo necesario para tratar la herida de su amigo.
No debiste golpear a ese idiota, ahora tienen problemas con ellos —suspiro el rubio—, lo último que quiero, es que pierdas la beca.
—Eso no pasara, tranquilo —murmuro el moreno en lo que limpiaba la herida del rubio.
—Ese estúpido de Leroy, no descansara hasta que se salga con la suya —sonriendo levemente miro al moreno—, eres mi único amigo, no quiero perderte.
—Ni yo a ti, pero tampoco dejare que todos esos idiotas te lastimen ¿entendido? —Dejando un casto beso en la mejilla del rubio boto el algodón usado y guardado las demás cosas en su respectivo lugar—, es hora de volver a los dormitorios.
Los dos salieron con rumbo a los dormitorios, estaban sobre la hora permitida de entrada, menos que quisieran pasar la noche en un salón haciendo planes —de nuevo—, no correrían como lo han hecho en ese instante, fueron justo a tiempo, el vigilante ya empezaba a cerrar cuando empujaron la puerta.
¿Qué son estas horas de llegar? —Cuestiono un albino—, ¿Qué te paso Yurio? —Pregunto en bien vio al rubio.
No es nada, solo me golpee contra un estúpido —respondió.
¿JJ de nuevo? —Pregunto el japonés.
—Sí y no, ese idiota me empujo, pero el que me golpeo fue Crispino.
—Esto es increíble —suspiro el ruso alcalde abrazando al rubio.
—¡Suéltame! —Refunfuñaba el menor tratando de zafarse de aquel abrazo.
Cuando el ruso estaba por empujar con fuerza al platinado para que le soltara, su móvil comenzó a sonar asustando a todos los presentes, y siendo la causa de que el alcalde por fin se alejara de él, aunque no como quería, pues en bien saco su móvil este miro el nombre que se muestra en la pantalla, ganándose así una mirada llena de tristeza.
—Hola —respondió el rubio en un murmuro.
Los tres chicos que estaban hay con él se miraban entre sí, sabían que en bien esa llamada acabara el menor se rompería en llanto, así era siempre cada vez que su padre le llamaba, ese hombre dueño de casi la mitad de Rusia, era el ser más despreciable que habían conocido, era un hombre egoísta, manipulador, engreído y sobre todo la mayor pesadilla de su amigo, pues este solo le llamaba para recordarle que era el "culpable" de la separación de sus padres, por ser un homosexual, solo por eso él era el culpable.
—Lo siento —sollozo y la llamada acabo.
Sin pensar los brazos del kazajo lo rodearon, y las palabras de amor y animo no se hicieron esperar en leves susurros, Yuri Plisetsky se había enamorado de ese kazajo a los 14 años, llevaban ya año y medio de relación, y aunque su padre lo despreciaba por ese hecho, su madre junto a su abuelo lo apoyaron en su relación, siendo esa una de las causas del divorcio de sus padres.
Enamorarse, ¿Está mal?
