Adrien apretó con fuerza el volante y sintió que traspiraba un poco. Nunca había estado en esta parte de la ciudad antes y la última cuadra le hizo sentir extraño e incómodo. Las figuras con curiosidad inclinadas hacia el auto tampoco ayudaban. Sintió que se sonrojaba ante los silbidos y tuvo que aumentar la velocidad, aún cuando no podía ir mucho más rápido debido a que constantemente cruzaban la pista. Para ser un negocio ilegal, por aquí era bastante concurrido.

Ahí, en una pequeña y oscura calle, una solitaria figura estaba recostada en la pared en un callejón aún más oscuro. Su cabello era largo y negro brillando debido a los faroles. No era muy alta, pero su cuerpo era delgado e incitante, cubierto en ceñidos pantalones negros y una blusa que apenas cubría su torso y sus bonitos pechos. Cuando Adrien frenó un poco, la figura dejó la pared y caminó con confianza hacia el auto, recostándose en la ventana con una sonrisa pagada de sí.

Su rostro estaba iluminado ligeramente por los faroles. Tenía delicadas mejillas, brillantes ojos azules y sus labios estaban curvados en una sonrisa a medias, la cual le prometía a Adrien que tendría un buen rato. Cuando lamió sus labios, Adrien pensó que quería ver esa boca en otro lado. Como por ejemplo en el sur de su cuerpo.

"No muy caro, espero?"

La chica rió y abrió la puerta trasera. Adrien la miró por el espejo, viéndola bajar sus cosas y sentándose a mitad del asiento.

Lo miró con ojos confundidos. "Vamos a alg-?"

Adrien puso en marcha el auto, la chica solo estuvo un poco en shock ante la súbita salida. Pero a Adrien no le molestaba. Bajó el audio y la miró, sus ojos permanecieron en su expuesta clavícula.

"Desvístete."

Pareció estar desconcertada por un segundo, pero luego sonrió y se relajó en su sitio. Adrien lamió sus labios mientras que las expertas manos abrían los botones de la blusa blanca y acariciaba lascivamente los pequeños pezones que eran revelados en el bonito brallete de encaje negro. La chica estaba mirando a Adrien con párpados entreabiertos, sus manos estaban tocándose a sí misma mientras se quitaba la camisa. Cuando Adrien gimió, se arqueó y sus manos fueron a sus pantalones.

Adrien gruñó y frenó de golpe, la mujer en el asiento posterior chocó contra la puerta.

Aún estaba frotando su frente cuando Adrien saltó a su lado y empezó a besar su cuello.

"Esto te costará más." musitó aún frotando su frente y Adrien rió. No le molestaba. Él solo quería sacarle los pantalones y hacerlo con la chica de cuerpo pecaminoso que había estado tentándolo desde que subió al auto.

Cuando Adrien le retiró los pantalones, se tomó su tiempo para mirarla, recostada en el asiento posterior, apoyándose a medias en la puerta. Era bastante atractiva, y aquellas largas pestañas ayudaban a darle un aire más inocente, la cual no debería tener más. No cuando estaba mirando a Adrien con aquellos ojos azules, no cuando estaba tocándose a sí misma a través de las pequeñas y muy reveladoras bragas.

Adrien gruñó y la jaló de la muñeca, la chica se sentó y le sonrió.

"Humedéceme." Adrien ordenó.

La menor se arrodilló y se inclinó con gracia felina, acción que excitó aún más al mayor, deteniendo su rostro frente a la entrepierna de Adrien. Era como si el auto no fuera para nada angosto, la chica se movía tan grácil que Adrien bien podría solo mirar si su entrepierna no estuviera tan dura que empezaba a dolerle. Quería tomar a esta atractiva chica aquí y ahora. Y ya no le importaba nada más.

"Ah," gimió cuando los suaves dedos se envolvieron alrededor de él. La chica empezó a quitarle los bóxers, pero Adrien empujó su cabeza con un gruñido y ella accedió, deteniendo sus intentos de terminar de desvestirlo. Cuando los tentadores labios se encerraron en su miembro, Adrien se perdió.

"Cielos..." Adrien jadeó cuando la lengua acarició justo debajo, en aquel lugar, y una suave risa recorrió su cuerpo. Siguió empujando aquel rostro contra su entrepierna, la suave tosida solo hacía que todo fuera más excitante. Apenas sintió las suaves manos en sus caderas cuando con rudeza la jaló una y otra vez contra él, queriendo sentirse más dentro de esa caliente boca.

Más.

Cuando los dedos se anclaron con fuerza en sus caderas, supo que quizá estaba haciendo que la chica se atorara, pero no le importó.

Este era su trabajo después de todo. Así que Adrien la empujó una vez más, embistiendo rápidamente aquella boca, con un audible gemido y bajando la mirada. Ver su miembro entrando y saliendo de aquella boca, aquellos bonitos labios recorriendo su longitud, aquellos increíbles ojos azules aguándose y mirándolo sumisamente y sus propias manos sosteniendo aquellos cabellos con fuerza para evitar que se alejara.

Adrien gimió otra vez y la soltó, la chica tosió y se recostó.

Adrien la sostuvo por la cintura.

"Aún no he terminado." Cuando su mano se perdió en el interior de sus bragas, Adrien sonrió. La atractiva chica cerró los ojos y mordió su labio inferior. "Así que disfrutas esto, después de todo."

La empujó al asiento y se colocó entre sus piernas, la menor aún estaba mirándolo con ojos nublados ya que Adrien no le había hecho llegar al límite de nada. Ni siquiera se quejó cuando le jaló las bragas con rudeza con su mano libre. Adrien sonrió y entró en ella con un dedo, solo un gruñido escapó de los labios de la chica. No mucho después, tuvo 4 dedos dentro, casi ahí. Casi.

"Ungh..."

Adrien sonrió otra vez y la empujó cuando trató de sentarse, inclinándose para besar su cuello otra vez mientras se colocaba y embestía dentro del caliente cuerpo que le era ofrecido. El audible jadeo fue ignorado y Adrien no pudo saber si había sido por la embestida o por la fuerza con la que Adrien estaba succionando su cuello.

"Espera," la chica murmuró y trató de empujarlo por los hombros, pero tembló y gimió, Adrien sabía que no necesitaba detenerse. Así que embistió una vez más, con fuerza y rió cuando la chica se arqueó y gruñó, sus manos apoyándose contra la puerta.

Las embestidas de Adrien aumentaron cuando supo que no estaba lastimando a la menor, de hecho, parecía estar disfrutándolo.

Mucho.

Por la lasciva forma en la que movía sus caderas acompañando las de Adrien, el fuerte agarre en su boton, nunca se aflojó.

Suaves dedos viajaron por su cuello y Adrien entendió la pista, inclinándose una vez más para saborear su cuello.

Sus manos sostuvieron aquellas delgadas caderas con tanta fuerza que supo que le dejaría marcas, pero no le importó. Quería sentirla más.

"Delicioso..." Adrien jadeó y la menor gruñó, su cabeza estaba chocando contra la puerta por la fuerza de las embestidas de Adrien. "Se siente...Tan bien..."

Adrien colocó una mano en la ventana para apoyarse y vio su propia respiración calentando la atmósfera y evaporándose en el vidrio. La mano de la menor se apoyó cerca de la suya, creando un camino vaporoso en la superficie debido el calor.

"Ah!"

Adrien sintió que la respiración se le iba de los pulmones cuando las manos de la menor lo empujaron desde el trasero hacia abajo con tanta fuerza, que hizo sus embestidas ir aún más profundas. Las manos en su cuerpo eran exigentes y Adrien se preguntó por un segundo si podría llegar aún más profundo antes de cerrar los ojos y dejarse ir. Su vientre estaba ardiendo, una suave luz blanca se extendió y recorrió bajo su vientre, yendo por cada fibra, los dedos de sus pies se curvaron y los dedos de sus manos se presionaron más fuerte en aquellas curvadas caderas.

Dejó que su frente cayera en el hombro de la menor y la mordió, una última embestida hizo que todo su cuerpo se adormeciera cuando se corrió dentro del cálido cuerpo que ahora estaba temblando bajo él. Al mismo tiempo, sintió algo humedo en su vientre y supo que la menor también se había corrido. Había estado tan perdido en alcanzar su propio clímax que olvidó totalmente el placer de su acompañante.

Adrien aún no se había repuesto de su orgasmo cuando Marinette le golpeó la cabeza.

"La próxima vez no te tardes tanto." Marinette se quejó con un suave puchero, una breve mirada fue hacia las descartadas prendas en el asiento delantero.

Adrien rió y se acurrucó en ella. La sensación de dicha después del sexo estaba empezando a recorrerlo.

"Alguien trató de comprarme antes, sabes?"

"En serio?" preguntó Adrien, saliendo de su escondite - el cuello de Marinette. "Qué le dijiste?"

"Aparentemente no valgo 5 millones de euros." Respondió su novia con una sonrisa. Se estremeció cuando trató de moverse y miró algo enojada a Adrien.

Adrien rió y la abrazó más fuerte, besando ligeramente sobre el seguro moretón que habría en la pálida piel del hombro de la menor. "Qué idiota." murmuró, respirando profundamente contra la piel de Marinette. "Vales más que eso."

La figura de Marinette tembló y rió suavemente, diciéndole que era un idiota mientras trataba de esconder el sonrojo en sus mejillas.

"Debemos ir a casa." Dijo ella después de una corta pausa, cuando estuvo segura que su voz no temblaría. "No quiero que nadie vea cuál es mi 'nueva carrera'."

Adrien sonrió y se sentó, ayudando a su novia a sentarse, e inclinándose hacia sus labios. Luego, se dio cuenta que ponerse la ropa dentro del auto era mucho más difícil que quitársela.

"Hey," dijo Adrien cuando se pusieron en marcha y Marinette pareció estar lista para dormir. "Nunca me dijiste cuánto ibas a cobrarme?" bromeó, esperando a medias un golpe.

Lo bueno de todo, era que Marinette sabía que si lo golpeaba, chocarían.

Fin