*Hola! Bienvenidos y bienvenidas a esta nueva historia! Espero que os guste muchísimo y que seáis muy felices leyéndola! ^^ Está basada en la famosa película "El Guardaespaldas" de Whitney Houston (espero hacerle justicia a esta preciosa película! *o*) e incorporaré algunos cambios y mi toque personal jiji Así que espero que os guste mucho!

Por supuesto, quisiera añadir que esta historia está dedicada a mi querida amiga Lady Yomi, a la cual aprecio muchísimo. Esta historia es como un regalo de mi para ti, por esta amistad tan bonita que nos une! Espero que te guste mucho! *o* *o*

DISCLAIMER: nada de Final Fantasy VII ni de "El Guardaespaldas" me pertenece.

Prólogo

-¿Falta mucho para llegar? - preguntó el Presidente Shin - Ra, en el asiento trasero de su coche, mientras se ajustaba el nudo de su corbata. Estaba algo nervioso, pues aquel día presentaría al mundo su nuevo producto, un teléfono de última generación. Sabía muy bien que el mundo de los negocios no era nada fácil, y mucho menos, el mundo de la tecnología. La competencia era brutal y muchas empresas sacaban a la venta productos muy similares, pero con distintas mejoras, con el fin de ganarse cada uno al mayor público posible. Además, la Compañía Eléctrica de Shin - Ra no solo sacaba a la luz un nuevo producto, sino que, además, daba un paso adelante en su trayectoria y se adentraba en el mundo de la informática.

-No mucho, Presidente. Tan sólo unas calles más y llegaremos. - contestó el chófer, con educación y mirando a su jefe a través del espejo retrovisor.

El Presidente Shin - Ra asintió con la cabeza, haciendo ver que había captado la información. En ese momento, comenzó a hablar con voz más baja, para que solo el hombre joven que estaba sentado a su lado lo escuchara. Se trataba de un muchacho de pelo rubio en punta y ojos aguamarina, de semblante serio y ropaje oscuro.

-Cloud…sé que aún estás afectado por lo de tu padre - comenzó el presidente - pero esta noche tienes que tener los sentidos al cien por cien. Muchas empresas estarán hoy presentes y la competencia es lo suficientemente dura como para que alguien quiera agredirme. ¿Lo comprendes?

-Por supuesto, señor - respondió Cloud, mirándolo fijamente y transmitiéndole con su mirada azul seriedad y compromiso.

El Presidente asintió nuevamente y compuso una mueca de aprobación.

-Confío en ti.

Horas más tarde, la conferencia había terminado con éxito. Muchos fueron los periodistas que se arremolinaron alrededor del Presidente, agobiándolo con sus micrófonos y sus preguntas, pues querían saber aún más detalles del nuevo "teléfono intergeneracional". Sin embargo, Shin - Ra mantuvo la compostura, mientras sonreía ligeramente e intentaba calmar a las "fieras" con sus manos.

-¡Calmaos, calmaos! ¡Tengo tiempo para responderos a todos! - bromeó el hombre, provocando las risas de todos. Quien sí parecía agobiado con la multitud era su guardaespaldas, Cloud, quien intentaba mantener un espacio entre la prensa y su protegido.

-Mantened la distancia, por favor - pedía, con voz firme. Aunque era tal la expectación por el Presidente que muchos no lo escuchaban, sino que se apelotonaban aún más alrededor del magnate.

-¡Presidente! ¡Por favor, Presidente, aquí! - suplicaban algunos, casi incrustándole los micrófonos en las sienes al empresario.

-El Presidente responderá a vuestras preguntas si os alejáis y mantenéis la calma - intercedió Cloud, poniéndose en medio.

Shin - Ra contestó a la mayor parte de las preguntas, cuando una se hizo oír por encima de las demás.

-Presidente, ¿es cierto que ha sacado este producto para desviar la atención por el suicidio de su hijo, Rufus?

Shin - Ra, quién había mantenido la templanza hasta el momento, rompió su sonrisa con la facilidad de quien rasga un papel y lo tira a la basura. Su hijo, Rufus, se había suicidado apenas seis meses atrás, pues tenía problemas muy serios con el alcohol. A su padre le dolía profundamente no haber podido ayudar a su hijo, no haber podido llegar a él y evitar que todo desembocara en aquella tragedia que se lo llevó con apenas treinta años. Y le molestaba profundamente que le hubieran hecho aquella pregunta, en un momento tan importante para él en el que parecía que comenzaba a remontar, aunque fuera un poco, su vida.

El resto de periodistas miraron con gesto repulsivo al que había hecho la pregunta, que se mantenía firme.

-Hemos terminado las preguntas, gracias - dijo finalmente Shin - Ra, marchándose. Pero el aluvión de periodistas se le vino encima y lo comenzó a seguir, bombardeándolo todavía más con preguntas, por lo que Cloud tuvo que interponerse.

-¡La ronda de preguntas ha terminado! Marchaos - ordenó el rubio.

-¿Y tú quién narices eres? ¡Déjanos trabajar, payaso! - le espetó una periodista, malcarada.

-Soy su guardaespaldas y sois vosotros quienes no me dejáis trabajar a mi y…

Pero Cloud no pudo terminar su frase. De repente, todo pasó demasiado rápido. De entre la multitud de periodistas, un encapuchado salió corriendo como si de un rayo se tratase. Y aunque Cloud lo alcanzó a ver con la mirada, no fue lo suficientemente veloz como para evitar que este se lanzase sobre el Presidente y le clavase un puñal por la espalda.

Cloud se quedó completamente inmóvil mientras observaba al Presidente Shin - Ra caer sobre sus rodillas, herido mortal. De fondo solo escuchaba los gritos que decían "¡ayudadle!" "¡haced algo!" "¡llamad a la policía!" "¡coged al asesino!" … y los flashes de las cámaras que no perdían oportunidad para reflejar la tragedia iban a terminar por cegar sus ojos completamente.

El Presidente Shin - Ra había muerto…y él, su guardaespaldas, no había podido protegerlo.