Mi vida no ha sido del todo simple desde que mi padre me heredo el local, para mi mala suerte había dejado ciertas deudas con ponis de muy mala procedencia… El falleció hace más de dos años, mi madre por otro lado, ella nos había dejado debido a que mi padre tenía en su momento un problema de alcoholismo muy grave. Claro que ella intento de todo por ganar la custodia cuando yo era niña sin embargo había dos cosas que influyeron mucho en la decisión para quedarme con mi padre. La primera era la facilidad económica que tenía mi padre debido al local que tenía aquí en la gran ciudad, era un club grande, el primero que había aquí en Ponihattan, el lugar consistía no solo en un club nocturno, si no que consistía en un restaurante, bar, karaoke y un pequeño casino. La segunda era que, a pesar de que mi padre era un alcohólico, cuando él no tenía ni una sola gota de alcohol en sus venas, era un buen padre… siempre lo fue en toda regla. Cierto que mi madre y el tenían sus riñas y había noches en las que ambos se gritaban, y era casi una razón más para que mi madre se fuera de ahí. Si bien tenía la facilidad económica viviendo con mi papá, ella se cansó de los abusos y de las noches que mi padre llegaba borracho… Y parte de ello tiene la culpa de las deudas que el acumulo debido a su condición.
Murió como era de esperar de cirrosis, y debido a que yo era la única en su testamento y porque mi madre ya no estaba en las escrituras debido al divorcio, todo lo que tenía mi padre pasó a ser mío… pero con ello también las deudas que dejo…
-Que te quede claro que Kirus quiere el dinero para el fin de este mes… ¿Te queda lo suficientemente claro?-Uno de los matones del señor Kirus, el señor al que mi padre había pedido tanto dinero para seguir subsistiendo de su problema, no importaba cuando se lo dijera ni cuanto le hiciera ver las cosas, mi padre era terco y no escuchaba razones. Pero no puedo dejar simplemente que Kirus se lleve lo único que me queda de mi familia… Este local es todo lo que me queda… Si bien he logrado hacer noches inolvidables en el club, llenándolo a tope y crear eventos en los cuales muchos ponis asisten… La verdad era que el dinero que le debía mi padre a Kirus era demasiado.
-L-Lo entiendo perfectamente…-Dije triste mientras me sobaba la mejilla tras la bofetada que este semental me había dado.-
Estaba a acostumbrada al mal trato, mi padre nunca le gustaba que yo le respondiera y eso llevaba a que yo recibiera uno que otro golpe.
Una vez que se fue el grupo de ponis que venían por su dinero solo me senté en una de las bancas del local… llevándome mi mano hacia mi melena tratando de pensar en que más podría hacer, pero me era imposible, ya había varios ponis que desconozco que me tenían puesto el ojo para que no fuera a hablar con las autoridades… Al menos así esto dejaría de ser un maldito abuso, pero no podía… La primera vez que lo intente solo fui recibida por una fuerte golpiza luego de que me llevaran ante Kirus, quien se tomó el tiempo de hacer lo mismo.
Mire el local una vez más, estaba ya cerrado, hace unas horas habíamos terminado y eran las 3 AM, regularmente terminábamos a las 2 de la mañana como muy tarde. Pero ellos siempre venían a verme para asegurarse de que todo iba "bien" para ellos claro está.
Me temblaban las manos por una simple cosa que cruzaba mi mente… Había una forma que podía conseguir dinero de una forma "rápida" por así decirlo, Kirus tenía un burdel, y en muchas ocasiones él me había pedido que yo trabajara ahí por obvias razones. Mi figura era lo que más le llamaba la atención de mí en muchos aspectos, pero el problema no era trabajar ahí, el problema era que Kirus me quería completamente para el hasta que pagara todo lo que mi padre le debía… y eso era lo que me daba miedo, de las pocas yeguas que conocí que habían tenido intimidad con él, ya que trabajaban en el burdel, no era precisamente alguien muy amable… Si bien pagaba lo suficiente como para que ninguna chica que trabaja en el prostíbulo dijera nada… la verdad para mí, ninguna cantidad de dinero justifica el maltrato.
Respire profundo tratando de calmarme, solo debía resistir unos meses más… esa era la única salida hasta donde se… Es simple… O eso pensaba yo…
Las cosas con el tiempo fueron empeorando un poco, las ventas no alcanzaban a cubrir ciertos gastos, y me vi en la necesidad de ir restando ayuda de los pocos que trabajaban conmigo en el local, únicamente quedándome con dos ponis, una yegua y un semental, ambos ya trabajaban aquí desde mucho antes de que yo naciera, y los consideraba casi como de la familia, la yegua llamada Lime, y el semental llamado; Six Take. Ellos entendían bien la posición en la cual me encontraba pero también estaban atados de manos, no podían interferir en los asuntos que tenía con Kirus, por lo cual simplemente podían ayudarme con el trabajo del local.
Siempre había sido muy amable con los ponis y había hecho de todo para auxiliar al que necesite algo de ayuda, pero… Después de todo lo que me había estado pasando, tuve que cerrar mi corazón a esa ayuda no estaba en posición de hacerlo.
Una noche… como siempre, había preparado un espectáculo de canto, esto lo hacía yo exclusivamente para mantener a la clientela siempre cautivada. Si bien utilizaba trajes bastantes reveladores, era para hacer que los clientes siempre vinieran a mis presentaciones y por consiguiente ganar algo más de dinero.
-Supongo que es hora…-Dije para mí misma viendo el telón rojo subir frente a mi.-
/Narración en tercera persona/
Candy era una yegua unicornio sumamente hermosa y cautivadora a la vista de cualquier semental, eso nadie lo podía negar de ningún modo. Siendo una yegua unicornio quizás relativamente "baja" en estatura, quizás 1.60 era sumamente bajo pero eso era lo que más llamaba la atención de ella, pues siendo tan "pequeña" este atributo solo hacia florecer mucho más el resto de sus activos, sus senos eran lo suficientemente grandes como para ser mucho más grandes que su propia cabeza, su figura solo se hacía mucho más notoria debido a sus caderas amplias y su cintura estrecha, dándole un hermoso toque de reloj de arena a su cuerpo que era lo que la hacía verse tan hermosa. Sumado a eso, el amplio trasero que la yegua tenia consigo estaba completamente a la vista de los expectantes, grande y firme con solo verlo, los colores de su crin y colas eran asimétricos, siendo de colores rosa, pálido, blanco y azul claro, el color de su tez era de un color carne, sus ojos siendo de un color rosa, llevando consigo en ese momento un conjunto de ropa sumamente revelador, consistiendo únicamente en dos piezas, una blusa de que cubría su espalda y brazos pero que dejaba al descubierto sus grandes senos, a excepción de dos listones anchos que iban desde la parte superior donde el pecho quedaba descubierto y cubrían perfectamente sus pezones, además justo debajo de sus senos un pequeño y para nada modesto "vestido" si es que se le podía llamar a eso ya que únicamente cubría su abdomen y su intimidad de una manera casi descarada. Portando además consigo unas mayas que apenas pasaban por encima de sus rodillas.
Cuando el telón se abrió todos los ponis no tardaron en aplaudir, si bien la gran mayoría eran sementales, potros o garañones, había algunas yeguas, muy escasas que asistían al club, pero más que nada porque venían ya sea con sus respectivos acompañantes, sean novios, esposos o simplemente amigos o grupos de amigos. Pero ciertamente muy pocas yeguas podían compararse ante la yegua que en ese momento estaba sobre el escenario, no solo sus atributos eran perfectos, el rostro de la yegua era tan tierno y femenil que incluso algunas de las yeguas podrían incluso ver su propia heterosexualidad en riesgo. Y ese era el encanto de Candy. Su Cutiemark consistía en dos dulces, uno azul y otro rosa… Si bien muchos podrían sospechar que su talento se trataba en la elaboración de dulces o de poder crear cosas azucaradas, la realidad era otra, el dulce de color azul representaba a un macho y el rosa una hembra… Ya podrían hacerse a la idea del porqué.
/Debido a que mi puta lista de reproducción de música no abarca karaoke romántico XD únicamente utilizare la canción del ending de Digimon 1, porque me gusta… me agrada… y al que no le guste… Que se joda es mi Story!/
Al cielo pido un favor
que tú me quieras a mi
deseo a morir
que algún día tu estés por siempre conmigo
Tengo la fe
Hmmm
Para este punto Candy había bajado del escenario mientras cantaba muy delicadamente mirando a todos y a cada uno de los presentes, poniendo principal atención a los ponis que estaban solteros o venían solos, ya que se daba quizás el lujo o el descaro de coquetearles meneando sus caderas de una manera vacilante y seductora, algo que a los ponis que tenían la suerte de ver y ser quienes eran los que recibían esa atención, ciertamente se mordían los labios deseando algo más de la yegua.
Yo no sé porque
te niegas a creer
yo soy quien más te ama
y yo te hare muy feliz
tarde o temprano serás tú mi hombre
Ella paso su mano por el cuello de un aristócrata mientras le dedicaba una tierna sonrisa, solo para luego alejarse antes de que el poni quisiera besarla.
Yo sé que el cielo me va a escuchar
lo presiente mi corazón
que al escuchar mi canción
yo estoy muy segura vendrás aquí
Ella miro ahí en el mini bar del local a una extraña criatura, no era grifo, mucho menos un minotauro, pero esta criatura le había llamado la atención y caminando mientras cantaba observando a todos y a cada uno de los presentes sin dejar de menear sus caderas de una manera muy seductora, ella paso a ver más de cerca al individuo que había captado su atención. Ella con curiosidad vio que su aspecto era extraño, pero para nada desagradable, de hecho había "algo" que le decía que se acercara a él y lo conociera.
No temas no te hare mal
debes dejarte llevar por un mar azul
mucho te puedo ofrecer
no te vas a arrepentir
no temas no te hare mal debes
dejarte llevar por un mar azul
y algún día tu y yo felices seremos
El parecía llevar consigo un traje bastante bien decorado, si bien parecía algo descuidado, se notaba que estaba bebiendo una botella de alcohol, su semblante era serio y si, él se había dado cuenta de Candy, en todo caso su mirada paso a ser a una más "interesante" mientras la unicornio seguía caminando hacia el mientras el movimiento de sus caderas se hacía más marcado.
Tengo la fe
Hmmm
Tardo un poco en darse cuenta, pero ella se dio cuenta de que era un humano, había escuchado hace tiempo de él, unos meses más o menos, él vivía en Poniville, si los rumores que había escuchado no le fallaban, en todo caso le parecía curioso, su aspecto ligeramente descuidado de como vestía a pesar de llevar un traje costoso, su cabello estaba algo alborotado y su mirada algo desviada, como si fuera un claro efecto de estar "ebrio".
-Quien es la chica…-Hablo Eternal con un tono de voz algo vacilante mientras tomaba otro trago a la botella.-
-Es Candy, la dueña del local… ¿Es una chica por la cual tomas?-Pregunto con cierto interés el barman.-
-Lo fue… Vine solo a olvidar no a recordar-Dijo con disgusto volviendo a tomar otro sorbo a la botella, pero al poco tiempo miro que la tan mencionada Candy, se acercaba hasta donde estaba el con un movimiento sumamente cautivador para los presentes y el- Y qué bueno ver que alguien se toma la molestia de ayudarme con esto de olvidar. -Dijo con una sonrisa amplia cuando el unicornio se posó frente a él cantando.
Yo no sé porque
te niegas a creer
yo soy quien más te ama
y yo te hare muy feliz
tarde o temprano serás tú mi hombre
La yegua termino sentándose un momento en el regazo del humano dedicándole una tierna y adorable sonrisa, pasando una de sus manos por el pecho del humano mientras sin que él se diera cuenta, el cuerno de la unicornio comenzó a brillar ligeramente… esto debido a que la yegua había notado ciertas cosas… la primera de ellas era que cuando paso su mano por un costado del humano toco algo extraño y cuando su ojo miro de reojo, vio una gema roja y es ahí donde la magia de la yegua hizo efecto, arrancándole la gema y en el proceso arrebatándole algunas monedas que el humano tenía en uno de los bolsillos.
-Jojo-Dijo cautivado Eternal viendo a la unicornio como le coqueteaba.- Interesante.-
Pero antes de que algo más pasara la yegua se levantó de su regazo mientras le dedicaba una sonrisa juguetona antes de irse y seguir con su show.
Yo sé que el cielo me va a escuchar
lo presiente mi corazón
que al escuchar mi canción
yo estoy muy segura vendrás aquí
-Es una hermosura…-Dijo Eternal al barman quien asintió con la cabeza al mismo tiempo que le entregaba otra botella de licor al humano.-
-Muchos piensan lo mismo.-Se encogió de hombros mientras se volteaba y atendía a otro grupo de ponis.-
-¿Dime cuanto te debo?-Se llevó una mano hacia su bolsillo pero al tenerlo dentro no tenía nada.- Pero que…-Miro preocupado hacia su otro bolsillo.- Que extraño… Lucifer recuérdame si yo traje el dinero…-Pensó en voz alta, no tenía problemas con que lo escucharan, ya que debido a la música y que toda la atención la acaparaba la tal Candy, el pasaba inadvertido.- ¿Lucifer?-
No temas no te hare mal
debes dejarte llevar por un mar azul
mucho te puedo ofrecer
no te vas a arrepentir
no temas no te hare mal debes
dejarte llevar por un mar azul
y algún día tu y yo felices seremos
Fue ahí donde Eternal se había dado cuenta de algo, si bien no había puesto la atención adecuada debido a que estaba sumamente cautivado por la unicornio, noto que su cuerno brillaba muy ligeramente, además de ello, noto que una gema de color rojo sangre estaba incrustada en un costado de su traje. Viendo hacia su espada corta que llevaba en ese momento con él, vio que esa gema no estaba en el mango de la espada
-Ahh… Creo que obtendré mucho más de lo que pensé después de todo….-Una sonrisa ligeramente maliciosa se había formado en Eternal mientras miraba a la extravagantemente sexy yegua pavonearse por el lugar.
Tengo la fe
Hmmm
La unicornio fue caminando nuevamente hacia el escenario donde al subir el telón comenzó a bajar muy lentamente, fue ahí donde Candy volteo hacia a su público y les dio un giño de ojo al tiempo que el telón bajo.
Te amo…
Hay persona… No, ponis con los que pueden tratar algunos, pero Candy se había puesto con alguien que podía ser mucho peor que Kirus, alguien que sin saberlo, podría no solo haberla expuesto en frente de todos los que estaban su local como una ladrona si no que posiblemente matarla ahí en su local y posiblemente para evitar "testigos" mataría a todos los que estaban en el local y en el proceso hacerse más fuerte…
Si, Eternal podría llegar hacer eso y más si se le daba la oportunidad. Él no se tentó el corazón ni con su propia madre… ¿qué le haría pensar a los ponis ahí que lo haría por alguien? Bueno, la fachada de un humano bueno muchos se la habían creído.
Si bien al terminar su actuación pudo gozar de un poco de tranquilidad Candy, la verdad era que tan solo esperaba más malas noticias después del evento… y nuevamente, una vez que los comensales y ponis del servicio se fueran, ocurriría el mismo problema de hace unas semanas. Un pequeño grupo de ponis habían evitado que la misma Candy terminara de cerrar su establecimiento.
-¿Que quieren?-Escupió con desprecio Candy mirando a los sementales frente a ella esperando únicamente que ellos se fueran en cualquier momento.-
-Retomar la oferta que Kirus te había propuesto. –Hablo uno de los sementales, más precisamente uno que tenía pelaje negro, bastante robusto y alto, llevando consigo un traje negro de corbata roja.-
Ofendida por lo que dijo el semental, Candy a pesar de la diferencia de tamaño, encaro al semental y dijo –Dile a Kirus, que no estoy interesada, y que no tengo el más mínimo interés por estar con alguien como el-
El semental únicamente rodo los ojos y con una de sus grandes manos tomo de la cara a la yegua y la miro fijamente. –Te ahorrarías muchos problemas si dejaras ese orgullo de lado.-
-Problemas en los cuales ustedes.-Quito la mano del semental- han aprovechado muy bien -Sin más Candy metió su mano dentro de uno de los bolsillos del pantalón y les entrego una bolsa bastante decente con monedas de oro, la cual la lanzo hacia el suelo donde una buena parte de las monedas únicamente se desparramaron por el suelo. El semental no había visto esto con buenos ojos, sin embargo permaneció calmado en todo momento.-
-Bueno…-Un tono sumamente seductor se terminó escuchando del semental.- Si tu quisieras…-Se acercó hasta la yegua y dijo.- yo podría pagar lo que tienes pendiente con Kirus… y lo único que pediría a cambio…-Una de las manos del semental se movió disimuladamente hasta el pecho de la yegua, quien al ver la acción del semental simplemente aparto la mano bruscamente antes de que siquiera tocara su gran y voluminoso pecho-
- Eh escuchado lo que muchas yeguas dicen de ti en el prostíbulo… Eres demasiado…-Miro a los ojos al semental mientras una sonrisa ligeramente burlona se mostraba en su rostro.- blando.-
El semental ofendido por lo dicho, algunos de sus "compañeros" dejaban salir risas inesperadas mientras este fruncía el ceño molesto ante la insinuación de que era un debilucho en la cama ciertamente era algo que el mismo podría dar fe de lo contrario… O eso pensaba desde su punto de vista. Pero tampoco tenía la intención de irse y dejar a esta yegua impune ¿no?
-Mira tu hija de…-
Mucho antes de que siquiera pudiera ponerle una mano encima a la yegua, uno de sus compañeros lo detuvo abruptamente cuando señalo con la mirada a alguien que se acercaba a local, posteriormente vieron que eran un grupo de guardias que hacían su respectiva ronda en la noche.
-¿Ocurre algo aquí señorita Candy?-Hablo uno de los guardias acercándose hasta la yegua. Mirando con desconfianza a los ponis que acompañaban al matón, este simplemente dio un par de pasos hacia atrás al tiempo que decía.-
-Nada. Simplemente una reunión de viejos compañeros escolares.-
No muy convencido el guardia miro a la yegua, quien con una simple mirada y un asentimiento dio a entender un punto de inconformidad.
-De igual forma, nos estábamos despidiendo.-Dijo el matón dándose media vuelta- vámonos chicos, Candy está muy cansada para venir a nuestra fiesta.
Pese a que ellos se fueron, los guardias no estaban del todo convencidos por la extraña forma de actuar de estos ponis, en cualquier caso, uno de ellos miro a la yegua y dijo.
-¿Quiere que la acompañemos a casa?- ofreció uno de los guardias.-
-Si fueran tan amables, se los agradecería.- Suspiro con cierto alivio-
El regreso a casa realmente no fue problema, de hecho, gracias a los guardias que fueron su escolta esa noche, sintió un verdadero alivio el cual recorrió todo su cuerpo… Su casa se encontraba en el centro de la ciudad de Ponihattan, consistía en una mansión que abarcaba una manzana completa, la cual de hecho, incluida en su mala suerte debido a las deudas de su padre, era muy posible que tuviera que venderla para mitigar la deuda que tiene con Kirus, en todo caso prefería vender la casa que el local que tenía, porque, la mansión en cualquier caso podría recuperarla con el tiempo y volverla a comprar, pero el bar-club no, los lugares del centro eran muy cotizados y nadie estaba dispuesto a vender un local en esa zona ya que era un lugar muy beneficioso para cualquier tipo de tienda, o departamento de compras, y Candy lo sabía bien. De hecho ella tenía la vaga idea de que sus ventas están bajando porque alguien podría estar hablando mal de ella para presionarla… y Kirus era el responsable número uno de ello.
En cualquier caso, Candy no podría hacer nada, tan solo esta noche corría con suerte por haber tenido a unos guardias patrullando cercas del local. Quien sabe que pasaría mañana, y eso era lo que le preocupaba.
Al llegar a la mansión, los guardias se despidieron, diciéndole que si había algún problema que no dudara en llamarlos, pero… Había otro problema más, había escuchado que unos guardias habían sido comprados por Kirus, claramente no todos, solo tenía conocimiento de 3 de ellos, ella no sabía si había más involucrados o no.
Lo primero que hizo al llegar a casa y abrir la puerta fue encender las luces y tratar de al menos tomar un trago para quitarse ese mal sabor de la boca que tenía desde hace unos instantes con los matones de Kirus.
La mansión era grande, cierto, uno podría entrar y ver unas escaleras enormes que se partían para dar paso hacia dos pasillos diferentes del primer piso, el cual estaba repleto de puertas que daban a diferentes habitaciones y salones, había una puerta grande en la sala común que daba acceso a la cocina… Caminar por su propia casa, le recordaba mucho los hermosos tiempos antes de que todo se viniera abajo… Recuerda las risas de sus primos y primas por la casa, como ellos y ella jugaban juntos y se divertían. Podía recordar a su madre mirarlos jugar desde el primer piso viendo como ellos simplemente corrían para atraparse unos a otros. Recordaba a sus tíos y a sus abuelos, los cuales para este punto ya había fallecido por la edad.
Pero conforme llegaba hasta la cocina, esos recuerdos se iban yendo, sus tíos y primos se habían ido a otra ciudad, algunos en Trottinhame o en Las colinas de cristal, cercas de Jackjackistan.
Al encender una vela para iluminar la cocina comenzó a sentir una especie de frio recorrer su columna vertebral, algo muy en el fondo le decía que había algo mal en la mansión, en su propia casa. Quizás atribuyo esto a su estado de ánimo y lo sucedido hoy en la noche afuera de su local. Decidió no darle mucha importancia así que solo se sirvió una copa de vino tinto y bebió sin mayor apuro.
Llevo su mano hasta encima de su escote del vestido y metiendo sus manos entre sus voluminosos senos, logro sacar aquella gema roja que parecía irradiar un color rojo muy particular, era como si esa gema tuviera vida propia, había un suave palpitar pero también hacia que su piel se erizara. Se quedó mirando la gema por unos segundos más y podría jurar que había algo extraño en ella, pero su fuerte nunca fue la joyería, si bien vestía y disfrutaba de utilerías como esa, nunca prestaba relativa atención a lo que los joyeros decían de sus piedras preciosas. Al poco tiempo ella únicamente se llevó la gema hasta el enorme escote de su vestido. Ella conocía a un poni que sabia perfectamente bien sobre gemas como esa, quien sabe… A lo mejor y con algo de suerte podría sacar una buena cantidad vendiendo esa gema.
-Carajo…-Suspiro al llegar a la puerta de su habitación.- Estoy muerta…-Abrió la puerta y al entrar la cerro detrás de ella, al hacer eso utilizo su magia para encender un candelabro que había encima de ella pero al hacerlo la luz ilumino toda la habitación, desde su basta y gran cama, como su tocador, su armario, guardarropa y una puerta que daba al baño, todo con una perfecta y clara decoración de colores rosas y azules, bastante femenino realmente, azulejos de colores asimétricos con su crin.
Con intenciones de caminar hasta su cama e ignorando una sillón voluminoso que estaba en medio de su habitación, escucho una voz masculina.
-No, estas viva y coleando querida.-
-¡AHHHHHHH!-dio un salto de su sorpresa al tiempo que gritaba asustada asustada al ver que el sillón se giró rápidamente para mostrar aquel humano que había visto y robado en su propio club.- ¡¿Qué haces aquí?! Y ¡¿Cómo entraste?!-
-Preguntando se llega a Roma y estoy aquí porque tú-Eternal se había puesto de pie y se encamino hasta la llegue.- mi querida yegua tienes algo que me pertenece-
Los pasos y la forma amenazante con la cual Eternal caminaba solo hacía que la yegua se preocupara por sí misma, tampoco ayudaba el aura y la sensación oscura y fría que la habitación había sido rodeada o sometida, era como si el mismo humano tuviera una presencia muy fuerte y maligna.
-E-Espera…-Dio un par de pasos hacia atrás solo chocando contra su tocador y tirando algunos instrumentos de maquillaje.-
-Realmente el dinero nunca fue de mi interés… Pero me temo que esto…-
-¡N-No me hagas daño por favor! –Ella levanto las manos para evitar cualquier golpe que fuese a recibir-
-Ahí está –Dicho esto Eternal medio su mano en el escote de la yegua, quien al ver esto únicamente mostro un sonrojo muy fuerte mientras solo sentía la mano del humano meterse lo más profundo de su basto busto hasta sacar lo que él quería.- Esto tiene un valor muy sentimental para mi.-Dijo mostrando la gema roja que Candy había robado de la espada de Eternal.- Ahora solo queda saber que hare contigo por haberme robado.-
Antes de que Eternal pudiera pensar en algo, observo que la yegua había comenzado a derramar lágrimas mientras comenzaba a hiperventilar, pero viniendo de una caricatura resultaría hasta cómico verla llorar, sin embargo, había un cierto toque que le daba realmente una tristeza verdadera.
Extrañado por que la poni había comenzado a llorar Eternal pregunto -¿Qué te sucede ahora?-
-R-Realmente No quería hacerlo…-Dijo al tiempo que jadeaba y volvía a estallar en llanto- N-Necesitaba el dinero para poder pagar una d-deuda que dejo mi padre y-y-y s-simplemente me vi en la necesidad de hacerlo y… Lo siento muchoooooo! –Ella había vuelto a estallar en una cascada de lágrimas.- S-Si no pago el dinero que debo perderé mi local…-
Algo que había provocado que Candy dejara de llorar momentáneamente, había sido el hecho de escuchar a Eternal aplaudir muy lentamente mientras observaba como ella lloraba sin control. Era un aplauso lento y pausado.
-Bravo…-Continuo aplaudiendo.- Es la actuación más buena que he visto en años.-
-E-Es que… ¿No-No me crees?-Decía llorando.-
-Las lágrimas de cocodrilo ni a mentadas de madres me la creo…-Dijo con seriedad dejando de aplaudir.-
Ante esto Candy únicamente se tranquilizó de una manera sorprendente, y tomando un pañuelo que había sobre su tocador se limpió las pocas lágrimas.
-Pero… La historia parece ser cierta.-Dijo con curiosidad mientras veía a la yegua terminar de limpiarse las lágrimas y tranquilizarse.-
-Lo es.- Hablo nuevamente con su vos normal.- Aunque realmente me sorprende que no te creyeras mi llanto-Camino hasta el sofá y se sentó mientras cruzaba una de sus piernas mientras miraba al humano.-
-He conocido a reinas del drama, y particularmente me han intentado dominar con ese viejo truquito del llanto pero no funciona conmigo… Patearía a un perro con un tutu y bailara valet frente a mi…- El dejo salir una risa descarada al tiempo que dijo- ¡Mentira! Los perros no bailan valet, lo patearía igual-
-Da igual…-Suspiro de forma pesada-Las cosas solo van de mal en peor para mi… Si ya tienes tu tonta gema, mejor vete.-
-Oh no, me temo que las cosas así no funcionan… Primero que nada me robaste y debo admitir que lo hiciste con una habilidad muy buena, aunque lo diga yo mismo... Pero, tu historia es la que me causa intriga, de casualidad… ¿Tiene algo que ver con un poni llamado Kirus?-
La poni solamente miro sorprendida al humano, mas sin embargo no dijo nada, ya que ella misma pudo quizás suponer que debió saberlo por las habladurías que algunos ponis pudieron haber dicho tiempo atrás.
-Sí, tengo asuntos con él, mi padre dejo una deuda muy grande y como un "pagare" dejo el club como una forma de pagar lo que le debe.-Ella cruzo sus brazos debajo de sus senos mientras los levantaba un poco.- He intentado que Kirus no me quite el bar de mi padre… pero quedo debiéndole mucho dinero que la verdad no sé si pueda pagarle sin tener que vender mi casa… La verdad puedo recuperar la mansión de mi padre… pero el bar…-
-Lo entiendo, su posición lo hace un lugar muy concurrido ya que esta en medio de la ciudad.-
-Exactamente… Y la verdad no sé qué más hacer… Kirus ha estado detrás de todo lo que hago para no conseguir el dinero para pagarle… y no puedo ir a hablar con la guardia de la ciudad porque hay algunos que trabajan para Kirus.-Dicho esto, Candy se recostó en el sofá mirando hacia el techo frustrada.- Lo peor de todo es que si no le pago, Kirus se quedara con mi bar.-
Hubo un momento de silencio entre ambos, por su parte Candy simplemente dejo salir un largo suspiro de tristeza llevándose una de sus manos a la cara con cierta frustración… Claro, le molestaba el hecho de que su padre hubiera sumido el bar-club, en un sinfín de deudas, pero era más molesto y frustrante aun el hecho de que sea ella quien tenga que pagar esas deudas que dejo su propio padre.
Por su parte Eternal había estado más interesado en el momento en que ella había mencionado el nombre de Kirus… Con lo poco que ella había hablado, se dio cuenta de que tenían quizás un enemigo en común… Después de todo… Eternal tenía un asunto pendiente con Kirus después de lo ocurrido con Sunlight, y era la razón por la cual Eternal se encontraba esa noche tratando de ahogar sus penas en alcohol… Habría funcionado si su cuerpo aun fuera completamente humano, pero desde hace tiempo que su humanidad la había perdido y quizás ser parte demonio le daba ciertas ventajas y desventajas. Como una de ellas era que no importaba cuanto alcohol consumiera o licor de cualquier clase, ya que su metabolismo había subido drásticamente al grado de que no podía importar realmente cuando bebiera, siempre se encontraría excepcionalmente sobrio… Para su irónica y cruda suerte.
Esto quizás había abierto un punto clave para Eternal, si jugaba bien sus cartas, tendría no solo la cabeza de Kirus dentro de nada, sino que además tendría la oportunidad de tener algo más.
-De igual manera… Aunque quisiera regresarte tu dinero no podría…-Se puso de pie y camino hasta su tocador importándole muy poco la presencia del humano quien solo miraba a la seductora yegua de pesuñas a cabeza, como la yegua casi por costumbre siempre meneaba sus caderas de lado a lado.-
-De hecho-Tomo del brazo a Candy justo cuando ella pasó al lado de él.- creo que tú y yo podríamos llegar a un acuerdo sumamente decente y que nos beneficie mutuamente.-
-¿enserio?-Alzo una ceja de forma provocativa al ver la forma en que el humano la sujetaba- Te escucho.-
-Bien, si tu amado local está a punto de cerrar sus puertas, por el exceso de pago que tienes…-Miro la mirada confundida de la yegua- nótese mi sarcasmo… Yo podría facilitarte el dinero que necesitas para ello.-
-¿Así?-Dijo no muy confiada mientras miraba al humano.- y luego me dirás que tú no pedirás nada a cambio y que harás esto como todo buen caballero ayudando a una damisela ¿no es cierto?-El humano estaba a punto de responder hasta que ella dijo.- Nótese mi sarcasmo. –hizo un giño con su ojo.-
-Dime de cuanto es tu deuda, y yo me encargare de darte hasta la última moneda de tu deuda.-
-No tan rápido…-Se separó del humano un poco.- ¿Qué es lo que tú quieres?-Señalo con su dedo índice mientras llevaba su mano libre hasta su cadera para menearla ligeramente.- después de ayudarme con esto, porque la deuda no es para nada barata.-
-Puedo estar seguro de ello, pero hay barias cosas que quiero a cambio, y tú no tendrás que poner ni un solo centavo.-
Esto le endulzo el oído a Candy, bien tenía la oportunidad de no solo acabar con una deuda, si no de no tener que pagarle anda a este humano sin embargo un faltaba por saber que era lo que él quería por su "ayuda".
-La primera de ellas y quizás te interese debido al gran desprecio que sientes por Kirus. Planeo hacerle la vida imposible y en el trayecto matarlo. ¿No hace falta decirte por que no es así?-
-Pfff… No eres el único que ha intentado ponerle una mano encima a ese infeliz… Realmente me interesa ver hasta dónde eres capaz de llegar antes de que Kirus te rompa tu burbuja.-
-Jhum Jhum… Uno de los favores que quiero de ti, sería que simplemente le digas a Kirus que alguien te ayudo con tu problema monetario, y dirás mi nombre… Si todo sale como espero, el intentara matarte por obvias razones.-
-¿Y sabiendo eso aun pretendes que diga eso?-Ella camino alrededor del.-Lo siento querido pero no pretendo morir por un fulano cualquiera.-
-Oh, claro que sí, y no, no morirás créeme, en todo momento yo estaré contigo y si Kirus sabe lo que le conviene para ese momento, será mejor irse lo más lejos que pueda antes de que le ponga las manos encima. Porque créeme… No existe poder divino, Equino o humano que lo salve de su inminente destino al desgraciado infeliz.-
Había un punto importante aquí… La presencia en la habitación se había vuelto mucho más fuerte, casi sofocante, Candy lo sentía, y con ver al humano frente a ella, podría jurar que era el quien conjuraba o invocaba esta extraña sensación, cosa extraña porque él no tenía ningún cuerno como un unicornio… Ella dejo salir un fuerte jadeo tratando de recuperar un poco el aire y hablo nuevamente.
-¿Tienes asuntos con él?-
-¿Supiste del incidente con la guardia real no es cierto?-
-Solo supe que la teniente actual de la princesa Twilight había muerto y…-Fue ahí cuando Candy se detuvo al ver el rostro del humano con más detenimiento, ella mismo había rebobinado en el momento que se lo había topado en su bar, él estaba bebiendo con bastante pesar, melancolía y tristeza. Si bien él se emocionó por el hecho de que Candy cantara y bailara frente a él, esto era porque ella causaba ese efecto incluso en el poni más tímido. –Esa yegua… ¿La conocías no es cierto?
-Quiero atrapar al infeliz desgraciado que la mato y me la arrebato de las manos.-
-Escucha, no es por defender a Kirus, pero él nunca se ensuciaría las manos… En todo caso…-
-En todo caso tiene la misma culpa el que dicta la orden como el que la ejecuta… Ese asunto es completamente personal… Lo siguiente que pasara será que yo tendré los activos del bar-Justo antes de que ella pusiera un pretexto o se exaltara Eternal hablo.- Descuida, las escrituras y el bar seguirán siendo tuyos, tan solo quiero una pequeña parte de las ganancias futuras y que, me permitas a mi tener a un conjunto de Chefs trabajando en tu local se podría decir que estaríamos compartiendo el bar-club.-
-Mhhh… Te daré solo el 20% de las ventas fuera del área del restaurante.-
-30%-Ofreció Eternal.-
-25%-Dijo Candy.- y no mas.-
-Parece justo…-
-¡BIEN!-Dijo feliz Candy mientras se dirigía hacia lo que parecía ser una pequeña puerta pequeña en su propia habitación detrás de una pintura de ella misma. Al abrirla saco una botella grande de vino y dos copas.-
-Me sorprendes realmente.-Dijo intrigado viendo a Candy acomodar la botella en el suelo mientras se sentaba al borde de la cama sujetando su copa-
-Cuando tu padre es un alcohólico, se le ocurren ideas curiosas para tener lugares donde poner su licor.-le entrego una copa al tiempo que con su magia abría la botella de vino y vertía algo de vino en cada copa que sostenía.- ¿Eso será todo?-
-Hay algo más…-Hablo mientras caminaba hasta la yegua que estaba sentada al borde de la cama.-
-Claro, dime, de que se trata.-Le dio un delicado sorbo a su copa.- ¿No esperaras que adivine no es cierto?
-De hecho, si, esperaba que adivinaras…-
Al decir esto, Eternal término parándose frente a la yegua mientras esta solamente bebía de su copa de vino esperando a que el humano hablara, poco después el hablaría diciendo lo siguiente.-
-Aun me debes una compensación por robarme.-Hablo con cierta seriedad mientras bebía de la copa que le había ofrecido Candy.-
-Creí que eso no te afectaba tras todo lo que hablamos.-Su mirada marcaba cierta confusión mientras dejaba la copa en el suelo-
-Descubrirás Candy… Que a mí no me gusta que me vean la cara de pendejo, y quizás podamos emparejar la balanza para ambos en este momento para estar a mano.-
La mirada del humano decía todo realmente, había cierto toque de lujuria en su mirada, además de picardía, tampoco ayudaba mucho el hecho de que Candy en el club se le insinuara de una manera que solo una prostituta podría hacerlo, pero… ¡Por Celestia! Si ella quisiera podría tener a cualquier semental de rodillas ente ella, el problema recaía en que Eternal no era precisamente un "equino" como para tener ese "encantamiento" sobre él. Ella podría haber utilizado su magia pero… Cuando esa idea había cruzado su mente para tratar de repeler al humano, algo impedía que su cuerno brillara, y quizás esto lo atribuía al cambio tan brusco al ambiente que los rodeaba, el cual de pasar a un ambiente frio, tenso y casi siniestro, había pasado a algo mucho más tolerable y más tranquilo. Esto había hecho que Candy tuviera cierto impulso sexual hacia el humano que estaba frente a ella.
Si bien los ojos de Candy no prestaban atención, realmente lo que pasaba era que la gema en la espada de Eternal había pasado de un rojo carmesí a un azul cielo, cambiando no solo las sensaciones que sentía la yegua, si no también parecía simplemente aceptar el más bajo instinto que tenía como cualquier otro animal… Había un calor insoportable que comenzó a hacerse presente en ella, un jadeo particularmente fuerte se escapó de su boca mientras una de sus manos masajeo suavemente uno de sus voluminosos senos, había un calor bastante más fuerte en su entrepierna. Su mirada paso hacia los ojos del humano quien para este punto estaba a la altura de los ojos del poni, y poniendo una de sus manos detrás de la tan hermosa y sedosa cabellera del poni, le proporciono un beso bastante dominante al tacto.
Los ojos de Candy simplemente se habían abierto en sorpresa mientras intentaba torpemente quitar al humano de encima de ella, tratando de poner sus manos en los hombros del humano, pero al hacerlo, este inmediatamente la tomo con su mano libre de la cintura para atraerla más hacia el al mismo tiempo que el mismo beso que le dedicaba a la poni, parecía simplemente doblegarla a lo que parecía un simple gusto y gozo para él. Un tono rojizo había invadido los ojos de la poni por una fracción de segundo, únicamente logrando que ella correspondiera el beso de la misma forma en que el humano lo estaba haciendo.
Ella había comenzado a quitarse el vestido con una desesperación muy bien marcada para tratar de apagar el calor que golpeaba sus entrañas con una fuerza completamente inhumana, al punto de no solo ser algo sofocante, sino que también algo muy incontrolable.
-Yo… Te pedí disculpas por eso… Ah…-Jadeo con un ligero sonrojo en sus mejillas.- D-De eso se trataba ¿no? –Ella dejo salir un leve gemido cuando logro quitarse el vestido con ayuda del humano, quien para este punto acariciaba sus suaves y muy encantadoras curvas, pasando sus manos por los costados de la yegua, quien extendió sus brazos hasta el cuello del humano para atraerlo con fuerza hacia ella, casi rogando nuevamente por un beso.-
-Se trata de ponerte en tu lugar, aprender a no subestimar a tu "victima" si así puedo decirlo.-
-¿S-Solo por unas monedas?-Jadeo nuevamente al sentir la mano del humano quitando sus pantimedias al suelo.- ¡ah!
-Si fuera tu…-se recargo contra la unicornio mientras le susurraba al oído-Seria agradecido, a cualquier otro lo habría matado en el acto por robarme…-
Antes de que ella pudiera decir algo, una presión particular en su entrepierna había llamado su atención, bajando su mirada vio como el humano metía dentro de ella un par de dedos dentro de su maternidad, únicamente sacándole un ligero gemido mientras arqueaba la espalda por la explosiva sensación de placer que recorrió su cuerpo en el momento, esto no hizo más que aumentar el calor que la sofocaba. En un movimiento por liberar algo de tensión Candy trato de llevarse una de sus manos hasta sus senos y comenzó a amasarlo mientras que su segunda mano encontró camino hasta su hendidura, donde comenzó a acariciar fervientemente su clítoris. Esto le había dado un alivio necesario de todo el calor que se acumulaba dentro de ella, pero mientras más movía sus manos y Eternal más la complacía, sus redes se iban aferrando a los dedos que el humano tenia dentro de ella. Respirando de manera agitada con cada momento que pasaba, ella alcanzo un crescendo de excitación que amenazaba con romper su propio límite. Mordiéndose el labio inferior, vio con excitación como el humano frente a él se quitaba el traje.
Desde su regreso, Eternal había casi cambiado completamente en aspecto físico… Tener a un demonio en su interior por varios meses era quizás algo bueno y malo… El consideraba lo "malo" el no poder embriagarse, pero por otro lado el aspecto físico que había adquirido gracias a esa "posesión" del propio Lucifer en su respectivo momento, fue un cambio que el vio con muy buenos ojos. Sumado a eso el constante ejercicio que había hecho desde que estaba alejado de esa Equestria como al regresar a la respectiva vida actual, era muy notorio el cambio.
Un cuerpo físicamente llamativo, si bien estaba dotado con una musculatura envidiable, tampoco era que el estuviera explotado en todos lados, no, de hecho su musculatura estaba perfectamente proporcional a su cuerpo, hombros sumamente anchos y fuertes, brazos musculosos como sus pectorales finamente definidos al punto de que cualquier flexión que el hiciera los hacia resaltar con clara notoriedad, esto al igual que su abdomen, el cual parecía perfectamente cincelados por una piedra de mármol.
A ojos de la yegua, era como mirar casi al propio dios Solaris frente a ella.
/Nota importante Solaris y Artemis son las versiones alternas de Celestia y Luna lo entiendo, pero aquí serán una especie de dioses mas altos que Celestia y Luna, referente a que son más fuertes, OJO, Celestia y Luna serian la reencarnación de estos dioses, dicho esto ¡Nice!/
No ayudaba tampoco el hecho de que sus hormonas la estuvieran matando por querer más placer, casi parecía segada, pero para este punto prefería únicamente disfrutar de lo que este humano proponía para esta noche… Además, quien sabe, si él lograba hacer un buen trabajo, consideraría tenerlo más cercas, ya que para este punto muchos de los amantes de Candy ya habrían volado su primera carga con tan solo verla como de desvestía ante sus ojos.
Entre gemidos y jadeos, ella logro identificar un movimiento de la mano del humano, sintiendo como intentaba meter un tercer dedo en su intimidad, esto claramente la sorprendió y casi la hace brincar, de no ser por el hecho de que estaba firmemente sujeta por el hombre sobre ella. Mientras más movía los dedos en el interior de la yegua, está más parecía retorcerse del propio placer que esto le provocaba, de suspiros ligeros paso a gemidos mucho más audibles, sus dedos trataron de aferrarse a lo que tuviera a la mano, apretando con fuerza las sabanas mientras su propio libido alcanzaba un punto de ruptura.
-¡Dulce Celestia! ¡No te detengas! –Ella comenzó a retorcerse del placer sintiendo que sus propias inhibiciones cedían a si propio limite.
No fue hasta que un ligero toque de su clítoris hizo que ella gritara de placer mientras todo su cuerpo se convulsionaba por el fuerte orgasmo que recorrió todo su cuerpo, todo el interior de la yegua se contrajo con fuerza alrededor de los dedos de Eternal, quien al ver esto sonrió de forma maliciosa mientras seguía moviendo sus dedos dentro de la yegua para prolongar más su orgasmo al punto de que terminaría dando un grito justo al mismo tiempo que su cuerpo se sacudía debido a un fuerte espasmo que recorrió su cuerpo debido a la excesiva estimulación.
No fue sino hasta un minuto completo que el orgasmo de la yegua comenzó a perder fuerza, pero ella aún se seguía retorciendo en la cama de placer, para este punto sus manos tenían girones de sabanas en medio de sus dedos, trataba de recuperar el aliento perdido y su pecho solo subía y bajaba debido a la experiencia tan placentera que había acabado de vivir. Tras poder reincorporarse un poco, y después de que su mismo ritmo cardiaco se estabilizo, ella pudo respirar tranquilamente, sabiendo que al menos esto prometía ser mucho más placentero de lo que otros juraban poder hacer.
No, ella tenía también sus estándares y mucho menos se dejaría manipular por cualquier tipo, pero una cosa si era segura, este humano no era un tipo cualquiera… La estuvo esperando dentro de su casa, y quien sabe cuanto tiempo había estado ahí esperándola, además, si bien lo que decía era cierto sobre lo que le pudo haber hecho en el momento que ella le robo, cierto era que Eternal parecía sexualmente atraído por esta yegua, y ella lo sabía bien, ella se conocía lo suficiente y no dudaba en sacar provecho de sus proporciones para obtener lo que ella quería, sin embargo esta vez mordió mucho más de lo que podía masticar. Y lo peor de todo, era que se había venido justamente enfrente de quien prometía concederle no solo uno si no varios orgasmos a lo largo de la noche.
Aun con el humano encima de ella, Candy se mordió ligeramente el labio inferior mientras alzaba un poco la cabeza para mirar la entrepierna del chico, y si, justo en su entrepierna había un bulto particularmente sustancial formado en sus pantalones, esto la hizo estremecerse un poco con cierta anticipación esperando no tener que aguantar mucho para llegar a ello.
Al ver la mirada de la yegua, comprendió lo que ella buscaba, una sonrisa bastante picara y con cierta suficiencia el chico no tardo en comenzar a quitarse los pantalones. Le daría a la yegua lo que quería sin chistar, además, era la razón por la que había estado ahí, o al menos una de ellas. Era una yegua sumamente hermosa, la figura perfecta de un reloj de arena muy poco común, sumamente bien dotada y formada en los lugares correctos. Realmente se sorprendía que esta yegua no tuviera un novio o un esposo.
Cuando lo único que quedaban era los bóxer negros del humano, la misma boca de la yegua se había casi llenado de agua anhelando ver lo que el chico tenia para ofrecerle, el simple bulto ya casi opacaba a una buena cantidad de sementales promedio, claro que a lo largo de su vida ella había visto a mucho sementales pero esto era algo completamente "nuevo" por decir algo, si bien una buena cantidad de los amantes de Candy estaban en el lado de lo "Normal" en tamaño, podría solo decir que solo dos de todos ellos tenían un tamaño particularmente "Grande" que la podía poner en problemas.
Ella no perdió el tiempo, quería ver de primera fila lo que el humano tenia para ofrecerle esa noche. Ya había tenido quizás una idea bastante acertada de los humanos debido a los libros que había de ellos en toda Equestria, como algunos comics que hacían algunos artistas, véase el ejemplar que ella misma tenia del artista que había realizado a las Powerponys… Tenía sus propias expectativas con respecto a esto.
De rodillas sobre la cama… Candy tomo de los lados la tira elástica de la ropa interior y comenzó a bajarla lentamente, para este punto el chico ya acariciaba la cabeza de la yegua incitándola a seguir adelante… Conforme bajaba la ropa interior, poco a poco era revelada la herramienta vascular del humano, bastante más corpulenta de lo que ya había visto en los sementales con los que ella había estado. Para su sorpresa a pesar de todo el manoseo que el humano había realizado, su miembro aun parecía estar completamente flácido, para sorpresa de la yegua quien esperaría que después de todo eso tuviera una media erección o si no estar quizás en su mástil completo…
Ella simplemente miro con detenimiento el miembro del humano. Si bien había una gran diferencia en el aspecto, entre un equino como el de un humano, ante sus ojos no era para nada desagradable, en cualquier caso le recordaba un poco a los miembros de los dragones.
Ya tenía experiencia en este tipo de cosas, abriendo sus fauces ella se llevó el miembro hasta su boca, ella comenzó a chupar con cierta fuerza, serpenteando su lengua en todo el eje del humano, respirando profundamente el aroma que había en el aire con una felicidad casi inmaculada, su hocico para este punto había llegado hasta la pelvis del humano, fue en este punto donde habría comenzado a sentir como la herramienta vascular del humano comenzaría a engrosarse y alargarse a un ritmo lento pero constante en el interior de su boca.
Ella no se detuvo en ningún momento, incluso cuando la cabeza del miembro choco contra la parte trasera de su garganta, ella simplemente dejo salir un gemido de sorpresa ante ello y siguió con su trabajo, esta vez moviendo su cabeza de adelante hacia atrás. Los sonidos húmedos y guturales que se escuchaban únicamente hicieron que se escucharan ligeros gemidos de parte de ambos. Y no fue hasta que la yegua sentía que el miembro en su boca comenzaba a sentirse lo suficientemente duro como para sacarlo de su boca.
Retirando su cabeza de la entrepierna del humano, miro con cierta fascinación la bestia que se cernía frente a ella. Un miembro corpulento y largo con una red de venas que se enredaban en todo el eje, sobresaliendo obscenamente mientras estas bombeaban sangre para mantenerla firme y dura. La fascinación la hizo tomar el miembro con su mano y al hacerlo se dio cuenta que sus dedos no podían encontrarse para rodear la circunferencia de tal bestia, ni siquiera su dedo gordo y medio podían encontrarse, había una buena cantidad de carne vascular entre ellos que evitaba que eso ocurriera.
Si Candy tuviera que compararlo, seria con el grosor su canilla, en cuanto al largo ella no era muy buena para las medidas, pero estaba casi segura que tenía casi un pie de largo, cosa que la hizo tragar saliva. No de preocupación, si no por desesperación y anticipación del deseo de tener algo como eso con ella.
Para bien o para mal, Eternal y Candy estaban disfrutando esto aún nivel casi enfermo, pero realmente a ninguno de los dos parecía importarle. En todo caso Eternal tomo su miembro con su mano izquierda mientras bombeaba ligeramente su propio miembro, mientras que con su mano izquierda indicaba a Candy que se acostara en la cama…
Ella ya estaba lo suficientemente húmeda, ella misma diría que estaba empapada, y el hecho de tener a alguien con ese tamaño frente a ella, solo hacía que escurriera mucho más.
Su interior se apretó en anticipación al ver que el chico se posicionaba sobre ella, acaparándola completamente. Candy separo tanto como pudieron sus piernas, mientras que con una sonrisa casi arrogante y seductora le indicaba al chico que podía comenzar cuando estuviera listo.
La punta de su miembro termino besando los labios vaginales de la yegua, quien se mordió el labio inferior ante la sensación tan placentera, pero eso rápidamente cambio mientras el humano empujaba centímetro a centímetro su propio orgullo dentro de la yegua.
Entre gemidos de placer y empujes, poco a poco el miembro iba adentrándose, pero debido a la circunferencia excepcional que poseía este humano, terminaba estirando hasta un punto que Candy no creía posible, no había dolor, pero si un placer que las anteriores parejas de Candy lo lograban comparar. Cada vez que creía que el chico se quedaría sin más que ofrecerle. El empujaba un poco más de su miembro, revelando que aún faltaba… Hasta que un sonido de carne húmedo se escuchó en la habitación y Candy miro hacia abajo, vio que el chico se había enterrado completamente en ella.
Se sentía sumamente llena y muy complacida por este hecho, todo su cuerpo temblaba de puro placer, ella parecía gozar del ligero descanso que el humano le había dado hasta ahora. Tuvo que hacer un esfuerzo significativo para no terminar corriéndose en todo ese tiempo, le costó una gran fuerza de voluntad no hacerlo. No quería que el humano pensara que era una cualquiera, cosa que no era.
-Estas bastante apretada…-Una sonrisa arrogante y casi burlona se formo en el humano, mientras apoyaba sus manos sobre los brazos de la yegua para inmovilizarla.-
-Cualquiera lo estaría con algo como eso en tus piernas… Hmm…-Gimió ligeramente.-
-Viniendo de una yegua… La verdad que lo veo como un halago, tomando en cuenta que estoy compitiendo con caballos.-
-Te aseguro… Ahhh… Que…-Jadeo ligeramente.- En circunferencia dejas a todos los sementales fuera.-
-Me alegra escuchar eso.-
De hecho debía de estarlo, viniendo de un mundo donde todos son caballos, un humano seria muy poco "convencional" al menos que estuviera excepcionalmente bien dotado, pero incluso así. Un actor porno humano podría palidecer ante cualquier semental. Claro que, para este punto Zecora había tenido algo que ver...
El chico comenzó a retirarse lentamente hasta que únicamente permaneció la cabeza de su miembro, los músculos del chico ondularon cuando en un movimiento de sus caderas comenzó a meter su miembro por el arranque de la yegua, sus movimientos eran lentos y suaves al principio, más que nada para permitirle a la yegua acostumbrarse al tamaño del miembro invasor.
Eternal la sostuvo con la fuerza suficiente para que ella no pudiera moverse de ningún modo, moviendo sus caderas con un movimiento practicado y perfecto, hizo que la yegua dejara salir un fuerte chillido de alegría al tiempo que arqueaba su cuerpo lo mejor que podía ente el fuerte agarre del humano, quien debido a la fuerza de sus empujes lograba sacudir la cama con sus empujes contra la maternidad de la yegua. Ella simplemente lloro de éxtasis cuando solo miraba como el humano la ponía en celo.
Los movimientos eran duros y casi bruscos, la fuerza se cada empuje se mantenía de una manera constante minuto tras minuto, Candy nunca creyó que alguien pudiera dárselo lo suficientemente duro como lo estaba haciendo este humano. Como pudo, Candy intento llevar sus manos hasta la espalda del humano intentando aferrarse por su vida mientras el seguía con su asalto implacable sobre ella.
El torso del humano permaneció firme en su lugar mientras movía sus caderas para sacar y meter su miembro con la misma fuerza desde que había comenzado, para este punto las propias tetas de la yegua rebotaban constantemente con cada poderoso empuje del humano, demostrando que tan fuerte estaba siendo follada.
No fue hasta que ella grito -¡Mas! ¡Más!- que Eternal cambiaria de posición y tomando a la yegua de las muñecas, sujetándolas junto a la cabeza de la yegua, con los dientes apretados y una respiración agitada, más de diez pulgadas de verga dura y palpitante se metían y salían dentro de la unicornio.
Eternal seguiría empujando con el mismo entusiasmo y poder con el que había comenzado, el sudor ya corría por todo su cuerpo tonificado, mientras le daba a la yegua la rutina de su vida. El levanto la vista hasta el rostro de la yegua quien permanecía con en una cara de placer y alegría casi perpetuos. Ahí mismo el chico comenzó a realizar empujes decisivos para hacerla llegar tanto como fuera posible. Ante esto los muslos anchos y bien formados de la yegua se cruzaron alrededor de la cintura del humano para no dejarlo ir a ningún lado si tenía planeado hacerlo, y una sonrisa de complicidad, no sabía cuánto tiempo habían estado en esto, pero era un hecho que lo estaba disfrutando.
Sin romper el ritmo y la fuerza de sus empujes, Eternal bajo su agarre hasta los tobillos de la yegua y lentamente comenzó a pararse, elevándose entre empujes e inclinándose un poco más para tener un mejor Angulo y poder entrar más profundo en la yegua. Esto hizo que Candy arqueara su espalda al tiempo que dejaba salir un grito lleno de euforia y entrara en un segundo orgasmo de la noche, todo su interior se aferró con fuerza a la herramienta que la estaba llenando en ese momento, intentando ordeñarla por todo lo que valía, pero sin éxito alguno, solo logrando sacarle un gemido.
Sin darle momento para recuperarse del orgasmo o de si quiera sobrellevarlo, Eternal se mantuvo constante, pero su intensidad no, comenzó a realizar movimientos duros y cortos solo para después sacar la mayor cantidad de su miembro, para luego meterlo con fuerza dentro de la yegua.
A pesar de haber tenido un orgasmo hace unos instantes, Candy sentía que un último orgasmo estaba a nada de volver a golpear su cuerpo, decidida a alcanzarlo, libero una de sus manos y la llevo hasta si clítoris, el cual comenzó a acariciarlo con gran fervor para poder llegar a un ultimo orgasmo…
Sin embargo, no fue hasta que el humano suspiro de forma pesada y su respiración se volvía entrecortada, cuando sintió que la herramienta vascular dentro de ella palpitaba con inminente anticipación, dándole a entender que no faltaba mucho para que terminara… En un arranque repentino, Candy se elevo hasta la boca del humano, dedicándole un fuerte y apasionado beso, el cual Eternal correspondió de la misma manera sin perder el enfoque de sus estocadas en la yegua…
Un gruñido femenino salió de Candy en medio del beso con el humano, cuando su tercer y ultimo orgasmo de la noche recorrió su cuerpo con una fuerza superior al primer orgasmo. Todo su cuerpo tembló en anticipación, mientras que todo el interior de la yegua se contrajo alrededor de la increíblemente gruesa herramienta del humano, quien al sentir esta última sensación. Se separó del beso para dejar salir un fuerte gruñido mientras movía sus caderas desesperadamente dentro de la yegua para alcanzar su orgasmo inminente.
Candy juraría haber escuchado el primer disparo de semillas del humano dentro de ella, sintió el calor de aquel viscoso liquido entrar en ella y perduro unos cinco segundos completos, hasta que un segundo disparo igual de largo que el primero lleno de sorpresa a la yegua, quien se había sorprendido por la carga tan generosa que estaba siendo empujada en ella.
Una mirada de alivio y placer recorrió a Eternal mientras miraba a la yegua con una sonrisa triunfante y egocéntrica… Dando un ligero silbido, Eternal comenzó a sacar su verga del interior de la yegua, quien solo se quejo por lo bajo y chillo ligeramente cuando esta salió con un "pop" húmedo… Una vez a fuera, sacudió su miembro ligeramente ya semi flácido por todo lo que había ocurrido hasta ahora.
Candy estaba exhausta, intentando recuperar el aliento con una difícil respiración, su pecho simplemente subía y bajaba constante mente al igual que sus pechos, pero estaba completamente complacida y feliz de haber no solo haber tenido un orgasmo si no tres en una sola noche. algo que hasta el momento, ningún semental había logrado hacer.
Cuando su respiración se calmo, Candy le sonrió de forma tierna al humano mientras este simplemente dijo. –¿asd disfrutaste? –fue hasta ahí que Candy casi en un tono ofendido dijo.
-¿Disfrutarlo?... ¡Me encanto!. No puedo creer que realmente existieras sin darme cuenta de lo que eras capas de hacer… La forma en que me tomaste, la manera en que seguías sin detenerte, ¡realmente me encanto! Realmente me sentía indefensa cuando estabas sobre mi y no te retiraste en ningún momento… La verdad siento lastima por la yegua por la cual llorabas en el bar, perdió a un gran semental como tu.-
Tras recuperarse, Candy abrazo al humano contra ella de una manera muy cariñosa, por su parte el humano se recostó en la cama al lado de ella, mirándola detenidamente-
-Lo aprecio… Sin embargo aún hay algo más que debo pedirte.-
-En circunstancias normales estaría sorprendida y ofendida por eso… -La magia de Candy rodeo la botella de vino y la atrajo hacia ella.- Pero ya que me hiciste tener tres orgasmos en una noche, creo que puedo cumplirte el gusto…-Destapo la botella y le dio un largo trago… Poco después miro al chico, trago lo que tenia dentro y dijo- ¿Dime que es esta vez?- Repitio el proceso para darle otro trago a la botella.-
-¿Te casarías conmigo?-
-¡PFFFFFFFFFFFFFFFFF!-Escupio frente a el la gran GRAN GRAN cantidad de vino que tenia en ese momento en la boca, dejando empapado al humano frente a ella.-
-¿Es un si?-
FIN
N/A: EHHHHHHHHH VUELTO! ME SIENTO PODEROSO!
Okey primero que nada mis buenos amigos, compañeros, casi hermanos… casi seis meses de inactividad son MUCHOS, la neta no he tenido ganas de nada y mi trabajo me exige tiempo, así que palabras mas palabras menos… la buena noticia es que les traje esta historia del CANON de Un mundo curioso una vida curiosa y un huevo personaje que se incluirá en el Canon dentro de poco, OJO. MUCHO OJO, esto ocurre en un punto exacto de la trama original cuando Eternal regresa de la realidad de "Mi paraíso deseado" DICHO ESO.
Espero y estén bien esta mi gran ausencia, hay un proyecto mas que debo hacer como ONE SHOT que estoy seguro que les agradara… bueno si les agrada el incesto… KAPPA! XD pero en fin, espero y estén muy bien, yo también extrañaba escribir herejías como estas y espero y les gustara, me costo mucho tiempo hacer este one shot. EN FIN.
Y recuerden amigitos: Si ven que la piña les sonríe, es por que han fumado mucha hierva de los dioses..
XDJJAJAJA CY
