Love Live! No me pertenece, es de sus respectivos autores


Para mi querida Maki-chan.

Luz de mi vida, sol de mi primavera, flor de mi jardín. He pasado días en vela, mis pies no han podido parar de tanto caminar, el dolor me ha obligado a detenerme en un puerto veracruzano. Mi amada Maki-chan… estarías tan feliz de estar viendo esto. No creas que he olvidado que tu gran amor aparte de mi es el enorme mar. Aquel mar que vislumbra mis ojos es tan grande que no veo el fin, su azul profundo da calma a esta incauta alma, el aroma marino me recuerda tanto a ti. Su arena es como el oro blanco; El agua al chocar con las negras piedras de la orilla forman delicadas acumulaciones de espuma blanquecina, tal y como tu piel que es blanca como la luna.

Te extraño más de lo que te imaginas… cada noche la paso soñando con tus delicados y tersos labios, estrecharte en mis brazos en un anhelo que no puedo cumplir… vil calvario que tengo que pasar cada mañana al no ver tu risueña y tierna mirada, escucharte decir "buenos días" con aquella voz de seda es el peor castigo sometido a una mujer como yo.

Estos meses sin ti ha sido como ir al mismo infierno, pero tengo que seguir avanzando en la búsqueda de una mejor vida para mi dulce dama, ¿no es eso lo que hacen los enamorados? Un amante más pobre que un limosnero, pero en fin un amante que siempre defenderá a su bella dama.

Tu padre se opuso a nuestra boda ¿lo recuerdas? pero tú no desististe y te casaste con esta pobre ingrata… desde ese entonces jure ante Dios y los hombres que lucharía para darte la vida que mereces, tu reina de mi corazón, tú la que tiene todo de mí, sin ti no soy más que un pájaro en busca en donde anidar.

Pronto volveré a tu lado mi bella dama, encontrare un trabajo que nos dé suficiente dinero para vivir y jubilarnos dignamente.

Yo, tu noble amante, volveré contigo y te daré el júbilo que mereces.

Tu eres la verdadera esperanza tal y como significa tu bello nombre, eres por lo único que quiero seguir viviendo.

"Hay para mí más peligro en tus ojos que en afrontar veinte espadas desnudas. Concédeme tan sólo una dulce mirada, y eso me basta para desafiar el furor de todos."

Siempre tuya, Minami Kotori.

Fue lo que leí en aquella carta que desde temprano había estado en el buzón de mi correo y que recogí apenas me levante en busque de señales de la que es mi esposa.

Una y otra vez la leí, era la primera noticia que sabía de ella en mucho tiempo. Se había ido dejando la promesa de que volvería después de hacer una fortuna y de ser alguien merecedora de mi apellido.

Nunca le pedí que hiciera semejante cosa por mi… a decir verdad, yo me case con ella porque la amo sin importar su posición económica. Aunque en su carta no explico el cómo nos conocimos, siempre me gusta recordar y contar como inicio esta extraña y particular historia de amor. Todo empezó cuando mi padre contrato a un ayudante de jardinería para el señor Kobayashi, es un jardinero que ha estado con mi familia desde que mi padre era un niño pequeño. Papá entrevisto a varios candidatos, hoy en día sigo sin entender por qué escogió a Kotori, pero le agradezco en el alma el haberlo hecho.

Si les soy completamente sincera, no me llamo mucho la atención en sus primeros días de ayudante del señor Kobayashi, lo único distintivo que podría recordar de aquel entonces es su largo cabello grisáceo y que pasaba mucho tiempo en los rosales que mi madre mando a plantar pero que nunca visita.

La veía, y la veía, curiosa del porque le fascinaba aquella flor. Cuando la observaba era por lo regular desde alguna ventana de la casa, pero un día me arme de valor y me acerque poco a poco. Me coloqué detrás de un poste de luz donde por increíble que piensen, no me describió o eso quise creer en mi inocencia.

Era un viernes, era verano y el sol ya amenazaba con sofocarnos con la intensidad de sus rayos, pero a ella parecía no importarle mucho el hecho de que el día parecía aún más caluroso a cada segundo. Recuerdo el cómo conversaba con las rosas como si estas pudieran entenderla, la gracia con la que regaba cada una de ellas con tanto esmero y cariño. Pero no fue hasta que la escuche decir: "Señorita Nishikino, no creo que sea una buena idea espiarme y menos cuando vi a su gato orinar en el poste donde se está ocultando". Sus palabras cayeron como balde de agua fría en mi cabeza, y me alejé lo más rápido que pude de aquel poste con tremendo asco.

Entonces ella rio, fue como si un pequeño pajarito cantara apenas en sale el primer rayo de sol, fue simplemente hermoso. No pude más que sonrojarme cuando ella sonriendo dijo: "Lo lamento, pero me pareció adecuado decírselo. No pensé que se asustaría así". Por más que quisiera aparentar estar apenada, su mirada risueña decía otra cosa.

Ahora que lo razono bien, me hubiera gustado decir: "Tu sonrisa al igual que tu risa es hermosa. Gracias por avisarme, eres muy amable". En cambio, me sonroje a mas no poder sin saber que decir o hacer a continuación. Salió de mis expectativas lo que paso después… ella tomo una rosa blanca entre sus dedos y cortándola del tallo dejando solamente la flor, se acercó a mí y con una cálida voz dijo mientras la colocaba entre mi cabello como si fuera un broche: "El blanco es el color de la pureza y de la inocencia, están unidas al amor y a una futura vida con aquel ser amado". Sin decir más y dejando una extraña sensación cálida en mi pecho, ella se fue en busca de algo más que hacer.

Desde aquel día… no pude controlar el cómo late mi corazón por ella. Pueden decir lo que quiera, pero fue como si sus palabras funcionaran como un hechizo que me trajo detrás de ella como una boba enamorada. Cada día después del medio día, ella iba y regaba los rosales, entonces yo fingía estar ahí de pura coincidencia y buscaba la manera de conversar; si ella iba a la tienda o a comprar algo que faltara en la casa (porque en veces cumplía la función de mandadera de la cocinera) de inmediato me apuntaba para acompañarla, aunque en su mayoría fue en secreto para que mi papá no se enojara; Hubo una vez en la que se enfermó y estuvo en la cama unos cuantos días, y ahí me veían, a su lado y haciendo función de enfermera o un intento de. Esa y muchas cosas más hice para tener una fuerte relación con ella, una que paso de amistad a una de amantes.

Le confesé mis sentimientos cuando mis padres se fueron de vacaciones y opté por quedarme para realizar mi plan.

La lleve a un lindo parque privado, donde veríamos las estrellas y comeríamos algo que por desgracia no prepare yo porque no se cocinar. Me arme de valor cuando la luz de la luna se reflejó en su grisáceo cabello, y de un compartimiento de la cesta de comida saque un narciso blando y al momento de extendérselo dije: "P-por favor, acepta estos sentimientos". Estaba tan nerviosa y sonrojada que no note cuando ella me tomo entre sus brazos y me abrazo con tanta fuerza que me sorprende que la flor no se haya roto.

¿Un abrazo de consuelo? Era todo lo contrario, cuando se separó de mí, sonriendo me dijo que ella aceptaba gustosa y de que siempre le había gustado.

Me sentí aliviada, era una sensación de inmensa felicidad el hecho de he haber confesado lo que pesaba en mi pecho. Ella rio al verme así y le pregunte la razón de su risa, y dijo amablemente: "¿Si sabes que una flor de narciso sola predice una desgracia?". Al ver mi cara de asombrada combinada con vergüenza, soltó varias carcajadas. Acaricio mi cabeza y dijo que no había problema, que entendía lo que quería decirle con aquella flor.

Después de aquel vergonzoso momento… nos besamos por primera vez. Fue tan íntimo, tan tierno el hecho de que ella no quisiera apresurar las cosas.

Todo paso tan lento y placentero desde aquel primer contacto. Salíamos a escondidas para que mi padre no nos descubriera, mi madre lo sabía y de hecho nos atrapo una vez, con una sonrisa acepto mi relación con ella y me dio la bendición.

Con el paso del tiempo, ya no podía ocultar mis sentimientos por ella, eran involuntarios. Como la vez que un joven intento invitarla a salir y me opuse rotundamente, alegando de que tenía trabajo y no saldría de la casa con él y con ningún varón o mujer.

La parte de la carta en donde mi padre se opuso a nuestro matrimonio, es completamente verdad. Ya habían pasado algunos años desde que comenzamos a salir, y Kotori dio el primer paso, me ofreció matrimonio en el mismo lugar donde le confesé mis sentimientos. Me dio un anillo de un metal que en realidad parecía aluminio con una muy pequeña piedra incrustada. Se veía tan apenada e incluso dijo que cuando consiguiera un trabajo mejor me daría algo digno de mí. No pude más que sonreír enternecida y la besé como si no hubiera un mañana. Parecía sorprendida y más aún cuando al separarme le dije: "Te amo a ti, no a cuanto tienes en el banco. Claro que me casare contigo, Kotori". Al terminar de hablar, ella me beso con júbilo.

Era feliz, pero como dije, mi papá puede ser alguien sumamente necio. Le explique la situación, pero el continúo alegando de que Kotori únicamente me quería por mi dinero. Así que hice lo que cualquier amante en una novela romántica haría, me fugue de mi casa con mis pertenencias y a la persona que más amo en este mundo.

Las cosas fueron difíciles los primeros meses después de la boda que gracias a todos los dioses pudimos realizar con ayuda de una amiga mía de la universidad que nos ayudó mucho en aquel entonces. Comenzamos a vivir en un departamento moderado, no era muy lujoso, pero tampoco decaía en espacio o en lo sucio del lugar.

Mi madre se apareció un día detrás de la puerta y dijo que nos apoyaría sin importar lo que dijera mi padre. Así que nos consigue un departamento en el cual podíamos vivir mejor que en el anterior. Pero Kotori no parecía estar feliz, incluso refunfuñaba y alegaba que nada de esto lo había conseguido ella y que no quería ser esclava de los mandatos de mi madre o de su dinero que indirectamente es de mi padre.

Discutimos dos noches antes de su partida, por más que le dijera que esto solo era momentáneo, ella tan terca como es continúo diciendo que conseguiría un trabajo en otro lugar y me daría una mejor vida. Se veía tan decidida, que sabía que con o sin mi consentimiento, ella se iría, así que acepte estúpidamente su propuesta y con la condición de que me tendría que mandar una carta o algún signo de que se encontrara bien.

Dos noches y un día fue lo que estuvo conmigo antes de empacar un poco de ropa y darme un beso de despedida…

A veces me maldigo el hecho de no haberla retenido más conmigo. La extraño cada día más y exactamente, el día que llego su carta, es el día de nuestro primer aniversario de bodas y ella ni sus luces.

-Debo amarte mucho para esperarte de esta manera –murmure a mitad de la noche mientras entre mis manos yacía la foto de nuestra boda. Ella se veía tan radiante con su vestido blanco. El júbilo no cabía en nuestras sonrisas.

Suspiros cansados salieron de mis labios, mi cuerpo quería dormir y que la noche se fuera de una vez, pero algo en mi decía que debía de esperar un poco más… pero no pasó nada, me quede dormida cual tronco y con el corazón destrozado de no poder tenerla a mi lado, aunque sea por una noche.

-Maki-chan, Maki-chan –tan cruel llegaba a ser la mente humana que incluso en mis sueños escucho su voz aún más nítida que otras veces- Princesa, despierta –tu tenue risa me hizo volver a la realidad.

Poco a poco me di la vuelta y no podía creer lo que veían mis ojos, era ella, la dueña de mis suspiros. Sus brillantes ojos ambarinos se distinguían en la penumbra de la noche.

-Kotori, ¿enserio eres tú? –coloque mi mano en su mejilla en un intento de comprobar que no era un espejismo de mi engañosa mente.

-Volví, Maki-chan, volví –tomo mi mano con la suya y beso su dorso cariñosamente- ¿Cómo podría perderme mi aniversario de bodas con mi amada esposa?

- ¿Y el trabajo? ¿Dónde has estado? ¿Cómo es que…? –en mis incesantes preguntas, su dedo fue colocado contra mis labios y después los acaricio suavemente- ¿Kotori?

-Mañana hablaremos de todo eso, ¿sí? –de su mano libre, saco una pequeña rosa roja y una blanca- si mandaba esto por correo, corría el riesgo que se marchitaran, ¿no? -la vi entre confundida y asombrada- sabes su significado por separado, ¿pero sabes que significan juntas? –negué suavemente ante su pregunta- amor tanto en lo sentimental como en lo físico. Algo que ni el mismo tiempo podrá hacer que olvide, Maki-chan.

Quería llorar, las lágrimas ya amenazaban con salir de mis ojos, pero las retuve lo más que pude. Era un momento de júbilo, no de estar llorando.

Así que, la abrace con fuerza y deseando que no se fuera más dije en murmullos solo audibles para ella- "Cuando te vi me enamoré y tu sonreíste porque lo sabias"- alce un poco la mirada y vi su enternecida mirada- prométeme que no te iras a ir –suplique con el fondo de mi corazón.

Su contestación fue un tenue y cálido beso en mis labios. Aquello fue suficiente para calmar la ansiedad y agonía de mi corazón.


¡Pero como tarde en subir esto! Ya rugía por estar enfrente de ustedes, ¿Cómo están con lo de la cuarentena? En mi caso… Yo si tengo que salir a trabajar porque no me queda de otra, ustedes quédense en su casa si es posible, cuídense mucho porque si las pasa algo… ¿Cómo podría vivir sin ustedes?

Esta historia había nacido de una obra que hizo mi hermana en la preparatoria, le iba a cambiar el nombre pero... La verdad no quise xD, soy sincera. Me gusto como había quedado con "Romelia", asi que lo deje, hasta llama la atención y al menos se ríen del titulo.

No se que decirles, estoy aprovechando mis ratos para escribir, tengo un proyecto pendiente y algún día vera la luz, espero que les guste cuando este salga n-n

Sin más que decir: dudas, críticas o alguna cosa por favor no duden en comentarlo. Sus reviews alimentan la creatividad de cualquier escritor, así que regalen, aunque sea un review a cada historia que lean en sus hermosas vidas.

Nos vemos en la siguiente actualización~ n_n