Ninguno de los personajes me pertenece, son creación de JK Rowling, mas la autoridad de la narración sí.
Prólogo:
-Necesito mi vaso de whisky ahora- espetó Bellatrix entrando como cada día viernes lo hacía al despacho de su mejor amigo y colega
-Ya está servido, siéntate- invitó con falsa cortesía el hombre
Desde que habían asistido a Hogwarts, con una diferencia de un año entre ellos, los dos se llevaban bastante bien, después del fatídico momento en el que su compañero había llamado "Sangre Sucia" a quién hasta ese entonces ocupaba el corazón de él. Claramente, jamás habrían pensado que sus infortunios los hicieran acercarse de tal manera en la que se consideraran amigos y mucho menos anteponer a "mejor" a esa palabra, mas la historia que tenían cada uno por su lado era motivo suficiente para que con el tiempo, se hicieran cercanos.
-Sevy, ya no sé cómo sigo soportando a tanto mocoso estúpido- se quejó como cada comienzo del fin de semana la mujer, quien dictaba clases en el castillo junto a su camarada.
-La verdad Trix, es que yo tampoco, y cada día vuelvo a preguntarme el porqué de seguir aquí- contestó con pesar Severus.
Las diferentes decisiones de cada uno los había llevado al estado en el que se encontraban actualmente. Severus Snape, dictaba la clase de Pociones y Bellatrix Black, anteriormente Lestrange, dictaba Defensa Contra las Artes Oscuras.
La verdad era que el hombre llevaba muchos más años que su amiga en el castillo, ya que al cometer la imprudencia de correr a contarle al Señor Tenebroso la famosa profecía que hablaba de su caída ante las manos de quién estaba destinado a tal tarea, había condenado al hijo de la que en su momento fue su mejor amiga y el amor de su vida, para luego arrastrarse y autoimponerse el ser el títere de Albus Dumbledore para así poder salvar la vida de la mujer y su familia. Lamentablemente para él, todo había salido como la mierda y estaba atascado en esa vida miserable, cuidando el pellejo del "Elegido", siendo un doble espía y poniendo su vida en peligro a cada minuto.
-Sabes por qué sigues aquí querido, al igual que sabemos la razón de por qué sigo yo también…- dijo con un suspiro lleno de lamento la fémina.
El hecho de que Bellatrix estuviera en las mismas condiciones que su amigo era muy parecido, pero no igual. A diferencia de Severus, ella no había traicionado al amor de su vida y no había hecho la promesa de proteger al hijo de nadie, mas sin tener el destino a su favor, también se había visto envuelta en el dolor de la pérdida de un amor.
Para su familia, la pureza de la sangre siempre había sido de suma importancia, siendo para ella misma la razón del porqué se enlistó en las filas del Señor Tenebroso, pero todo había cambiado el momento en el que su corazón se entregó por completo a quien no debía.
En su penúltimo año como estudiante, año en el cual había decidido entrar en las filas del mago oscuro, todo su ser cambió cuando frente a sus ojos, la figura de una hermosa mujer a quien se la estaban presentando como su nueva profesora de Cuidado de Criaturas Mágicas se cruzó frente a ella, dejándola helada de pies a cabeza. Ese año y el próximo, se había aventurado a la locura de mantener una relación con su profesora a escondidas, más que mal, cuando terminara sus estudios, podrían vivir tranquilas sin la necesidad de esconder su amor al mundo, pero para su desgracia, sus padres tenían otra idea para el futuro de su primogénita. Un contrato de matrimonio se había concretado con los padres de Rodolphus Lestrange, el cual se llevaría a cabo una vez ella saliera del castillo. Bellatrix ante tal situación, simplemente había acatado por el honor que les daría a sus padres, aunque siempre llegaba a los brazos de su hermosa ex profesora. Muy a su pesar, no podía vivir el amor que estuvo soñando por dos años, pero se conformaba con solo poder ver esos ojos que la había enamorado desde el comienzo, por lo que mantuvo su verdadero amor oculto por siete largos años.
Para ella su matrimonio siempre había sido simplemente un contrato, nada más que eso, por lo que no respetaba a su marido ni en lo más mínimo y se limitaba a la cortesía con el hombre, sobre todo porque también era partidario de Lord Voldemort, y a los ojos de "Su Señor", eran el matrimonio perfecto. Hasta que su maravilloso esposo le había cagado la puta vida. Una noche decidió seguir a la mujer, descubriendo su amorío con otra mujer. Esto hizo que se llenara de odio desmedido al ver su orgullo pisoteado y fue directamente donde el Lord para pedir asesoría, el cual simplemente le había dicho que lo llevara el lugar donde las amantes se encontraban. Decir que había sido horrible la escena era poco, puesto que una vez llegados al lugar, Lord Voldemort simplemente había torturado a al amor de Bellatrix frente a sus ojos, desgarrando cada músculo de forma interna, cortando dedos, mutilando cada extremidad de la mujer, haciendo que sus gritos se clavaran hasta lo más profundo del corazón de Bellatrix, quien era sostenida por cuerdas en su cuerpo además de los brazos de quien era su esposo. En su último suspiro, el gran amor de la mortífaga simplemente dejó salir un "Te Amo", para luego cerrar sus ojos para siempre y ser reemplazados por las palabras del Lord hacia la pelinegra…, "esto te enseñará a honrar a tu esposo Bellatrix, y esto a que jamás me ocultes cosas", sintiendo como una herida se formaba en desde su clavícula hasta su hombro izquierdo, el cual había quedado marcado para siempre.
Luego de ese acontecimiento, un año había pasado y se le había ordenado ir a una cacería de "Sangres Sucias" a un pueblo Muggle, donde desafortunadamente para Rodolphus, debió acudir junto a su esposa y unos cuantos Mortífagos más, pero ella jamás volvió a ser la misma. El dolor que tenía en el corazón la había vuelto una mujer dura y prácticamente sin sentimientos dulces, dejando que cada día que pasaba el odio por su marido creciera cada vez más, tomando la oportunidad de asesinarlo de la misma forma que lo habían hecho con su amada, y una vez que el hombre había pensado que todo había acabado, la pelinegra tomó la daga de plata que siempre llevaba consigo y la deslizó por el cuello de quien le había arruinado la vida. Todo aquello lo logró después de lanzar un Desmaius a uno de sus compañeros y así tener la excusa de que los había atacado, lo cual no había sido muy convincente para el Lord y luego de una ronda de Crucios para la mujer y su compañero, decidió que le daría una nueva oportunidad a quien consideraba su mejor seguidora.
Al morir su esposo bajo sus propias manos, Bellatrix había cambiado su apellido al que llevaba por herencia, puesto que no portaría el que su esposo le había dejado, eso solo haría que su rencor se desmidiera más aún y su poca cordura se fuera por completo. El Lord a pesar de haber tenido objeciones al respecto, no le había dado importancia, ya que la sangre de los Black era mucho más poderosa que la de los Lestrange y el apellido no hacía cambios en las habilidades de su peón. "Serás mi espía en Hogwarts junto con Severus" le había dicho su amo un día después de una reunión general. No había puesto peros, ya que no se les permitía, a menos que quisieran ser torturados hasta el desmayo. Aquella había sido su tarea antes de que el Lord desapareciera a manos del bebé de los Potter, no la tomó hasta después de varios años, cuando decidió que ya no sería parte de los ideales de Voldemort, quien le había quitado su tesoro más preciado, por lo que se había aventurado a hablar con Dumbledore explicándole todo, desde el amorío que había tenido con quien en su momento había sido su profesora, hasta la tarea que se le había impuesto antes de la desaparición del Señor Tenebroso, para recibir por la parte de la luz el mismo trato que se había hecho con su amigo, ser doble espía para la Orden del Fénix.
-No entiendo cómo es que Potter se las arregla para hacer que todo esté a punto de matarlo, como si el mero hecho de respirar lo pusiera en peligro- espetó el hombre sentado frente a su amiga
-Sabes muy bien Sevy, que el solo hecho de que respire significa que está en peligro- soltó Bellatrix con una carcajada, logrando con ello que su amigo bufara para luego reír como lo hacía la mujer
-O muero a manos del Lord o por un paro cardíaco por culpa de ese mocoso- sopesó Severus analizando su situación
-Vamos Sevy, baja la melancolía un rato que no vine para que nos pongamos a llorar- retó la fémina
-Estamos enterrados hasta la mierda Bella, y tú quieres que no piense en eso- insistió él, llevándose el vaso que contenía el licor a su boca para vaciarlo de un solo trago
-Eso lo tengo más que claro, pero sinceramente ya todo me importa menos que lo que cagaba Merlín- contestó ella, haciendo el mismo gesto que su acompañante, para luego servir más alcohol en el vaso de cada uno
-La sigues amando…- inquirió Severus, viendo como los ojos de su amiga se oscurecían aún más comenzar a recordar a su amada
-Tienes más que claro que jamás dejaré de hacerlo- respondió, vaciando nuevamente el vaso de un solo trago, mientras sentía como un dolor se anidaba en su pecho –Sirve más-
-Así nos pasaremos la vida Trix, ahogándonos en alcohol- dijo Severus mientras llenaba el vaso de su contra parte
-Qué se le puede hacer Sevy, es lo que nos tocó- sintiendo como aquel dolor se expandía hasta su garganta, la mujer tomó nuevamente el vaso y miró el color del alcohol, dejando rodar una traicionera lágrima por su mejilla
Espero que les guste este primer capítulo y que me den sus comentarios, sugerencias. Todo es bienvenido mientras sea con respeto n.n
