Safe and sound
Sus dedos recorren los mechones negros sintiendo la respiración acompasada chocar contra sus piernas estrujando un poco su pecho. Karin no sabe por cuánto tiempo ha permanecido en esa posición exacta, alternando en acariciar la mata de cabellos oscuros sobre su regazo, o pasar la mano por los mechones blancos que descansan sobre un almohadón a su lado...
–Iré contigo –Toshiro la mira de forma renuente antes de negar.
–Karin, esta misión no es tan peligrosa, solo es un reconocimiento –explica regresando la vista a Hyorinmaru.
–Bien, entonces no debe haber problema en que te acompañe –razona.
–Karin…
–Puedo serte de ayuda, Ichi-nii ira, Rukia ira, creo haber demostrado que soy de gran ayuda –esta conversación ha comenzado a parecer absurda, Karin es poderosa, ella lo sabe, y aun cuando solo ostenta el cargo de tercero al mando en el escuadrón de Toshiro nadie puede negar su capacidad con el manejo de su shikai y el gran avance en el desarrollo de un bankai poderoso.
Se siente inútil, insignificante al no poder ser de ayuda.
–Karin, no es mi decisión, y no digo que no seas de ayuda…
–Pero no quieres que vaya contigo –corta antes de que él suelte más de esas excusas sin sentido.
–Tenemos hijos, tenemos que pensar en ellos –señala.
–Estoy pensando en ellos, sí puedo ayudar lo haré, por ellos –sus brazos se mantienen cruzados, pero su tono de voz se ha vuelto dubitativa.
–Matsumoto se quedara aquí, trabajaras con ella sí nuestra misión llega a fallar –murmura.
–¿Y que significa que ustedes fallen? –cuestionó preocupada –¿que el enemigo escape? ¿que sean más fuertes de lo que creímos? ¿que alguien muera?
–Esta no es una amenaza tan poderosa –murmura él.
–¡Entonces quiero ir!
–¡Capitán! –Rangiku corta cualquier oportunidad del capitán por refutar a la morena. La tensión en el ambiente se vuelve aún más pesada cuando ambos caen en cuenta de la apariencia ansiosa de la mujer. –¡Es necesario que partamos ahora mismo!
–¿Mami? –su vista regresó de aquel punto indefinido en la pared a los grandes ojos turquesa que ahora le miran atentos.
–¿Que pasa, corazón? –su voz es apenas un susurro evitando despertar al niño que descansa a su lado.
–Mañana… ¿podemos ir con papá? –la sonrisa que tira de sus labios se vuelve tensa antes de volver a pasar los dedos por los cabellos negros.
–No lo creo, pero podemos ir con tía Yuzu, con Kisuke-san y Yoruichi-san ¿te gusta la idea? –la niña pareció meditarlo un segundo antes de sonreír brillante.
–¡Sí! –chilla alto antes de mirar a su costado y corroborar que su hermano continúa durmiendo –¿comeremos helado, y jugaremos en el jardín?
–Sí, y podrás quedarte hasta tarde viendo las cosas tan interesantes que Kisuke tiene en su laboratorio, incluso… incluso podrías quedarte a dormir con tia Yuzu –Karin siente las lágrimas picarle los ojos, por lo que atrae a la pequeña hacia su pecho evitando que éstas se derramen a la vista de su nena.
–¿Mami? –las lágrimas son secadas rápidamente, aunque no tan rápido como para evitar que los grandes ojos turquesa los puedan ver.
–Toshiko, duérmete –Yuki suena adormilado y algo fastidiado, Karin le sonríe a su pequeño antes de pasar acariciar la cabecita del niño.
–Duerme, cariño –murmura –Mañana tenemos un día muy emocionante.
…
–¡NO! –Toshiko tira de su uniforme con claras señales de no dejarla ir, las lágrimas recorren sus lindos ojitos rompiéndole el corazón.
–Toshiko, mami necesita irse –murmura Karin, su voz suena un poco rota, aunque intenta mantenerse compuesta ante esto.
–Shiko-chan, podemos jugar –Yuzu corre a su auxilio, sin embargo la pequeña parece renuente a soltar su uniforme.
–No me dejes sola –si eso no rompe su corazón, las lágrimas que ahora corren por las mejillas de la pequeña lo hacen.
Toshiko es como el sol más brillante, capaz de alumbrar y derretir a cualquiera. Algo sorprendente si se considera quiénes son sus padres, no hay momento donde ella no sonría, incluso cuando las cosas no salen bien ella estará ahí ofreciéndoles a Toshiro y a ella una brillante sonrisa… Y sin embargo justo ahora parece que la obscuridad se ha tragado esa luz innata que Toshiko tiene para ofrecerle al mundo.
La vista de Karin viaja al frente, ahí, junto a Kisuke Urahara se encuentra Yukine, mirándola con esas orbes negras, tan parecidas a las suyas y al mismo tiempo tan parecidas a las de su padre. El es fuerte, aun con sus escasos diez años es más fuerte y valiente de lo que ella alguna vez lo fue a su edad y justo ahora lucha consigo mismo para no correr junto a su hermana e impedir que su madre se vaya.
Una mano se extiende en dirección a Yukine invitándolo a ir con ella, él parece dudar solo un segundo antes de caminar hacia ellas y al fin abrazarla.
Karin se odia por hacerle esto a esos niños, ellos no deberían saber lo que significa que sus padres están en riesgo de morir cada que salen a trabajar, ellos no deberían saber lo significa perder a su padre a esa edad, no deberían ver a su madre partir a una muerte segura…
–Toshiko, Yuki, mami irá con papá –murmuró besando las mejillas de ambos acariciando por lo que ella espera no sea la última vez sus caritas regordetas. –Ustedes se quedarán aquí con tia Yuzu, y esperaran a que yo regrese ¿de acuerdo? –Los grandes ojos de Toshiko parecen inundarse de lágrimas nuevamente antes de que Karin continúe solo para ella –Todo estarás bien, amor, lo prometo–Toshiko lo duda un poco antes de asentir y abrazar más fuerte a su madre, sus pequeños ojos se cierran con fuerza, y en nada ayuda que aquella luz del atardecer le haga sentir como una despedida inminente.
Toshiko a sido tomada en brazos por Yuzu después de lo que para ella parecen un muy corto abrazo, uno donde intenta grabar en sus recuerdos el calor de sus bebés, el aroma y ese sentimiento que solo ellos despiertan en ella. Yuki por otra parte se ha quedado con ella, mirándola con esos ojos tan oscuros como los suyos, pero con un toque de infantil madurez, muy probablemente heredada de su padre –¿De verdad todo estará bien? –pregunta después de un par de minutos y con la mirada ahora en el suelo.
–Ustedes estarán bien, nadie les hará daño, y para cuando el sol vuelva a salir estarán sanos y salvos, eso es lo que puedo prometer, Yuki –Karin no quiere mentirles, no quiere hacerles promesas que no está segura de cumplir, no podría mirarlos a la cara y escupir una sarta de palabras rosas cuando esos ojos ónix le miran como si pudieran examinar su alma.
–¿Y él… está bien? –no necesita ser tan inteligente para saber de quien habla su pequeño.
–Eso es lo que también quiero saber –murmura antes de pasar sus dedos por esas hebras blancas –Pero haré todo lo que esté en mis manos para traerlo de vuelta.
El niño asiente antes de atraparla en un abrazo más fuerte. –Yo cuidare de Toshiko –murmura gandose una sonrisa de su parte.
–Confío en eso.
…
–¿Qué está pasando? –Toshiko pregunta antes de que su hermano la tome de la mano y corra con ella al sótano de Kisuke.
–No sé, pero no nos quedaremos ahí para descubrirlo -sus piernas son demasiado cortas pero de alguna forma logra seguirle el paso a su hermano, los ruidos en el exterior de la tienda son algo que ella no puede descifrar con certeza, pero hacen que su corazón latá descontrolado.
Los recuerdos después de eso se vuelven un a película borrosa donde solo puede ver a su hermano metiendolos en ese sótano enorme y el sonido de estruendo por fuera y por último el cansancio reclamandola.
-¿Estaremos bien?
-Sí, tu y yo estaremos sanos y salvos aquí.
No te atrevas a mirar por la ventana,
cariño, todo está ardiendo.
La guerra fuera de nuestra puerta sigue rugiendo,
aférrate a esta canción de cuna
incluso cuando la música se haya acabado...
Solo cierra tus ojos,
estarás bien,
cuando venga la luz de la mañana,
tú y yo estaremos sanos y salvos
Notas de la autora:
1.- Aqui otra aportación para la semana hitsukarin en la temática de tristeza. Espero que les guste.
2.- Agradezco a quienes leen y un poco más a quienes dejan reviews.
3.- Personajes de Tite Kubo, historia mía inspirada en la canción del mismo nombre de Taylor Swift, sin más me despido, cuidense y sayonara.
