LA FUGA

Canción I: "Let A Woman Be A Woman, Let A Man Be A Man - Original Mix"

El zorro de pelaje anaranjado resultó ser un conductor bastante eficaz, al menos a los ojos de Judy y acorde a la situación que trataban de manejar. La furgoneta del traficante de aulladores nocturnos recorría a toda velocidad las principales carreteras de Zootopia, a través del distrito central.

La pareja estaba en el mercado de frutas no hace unos 3 minutos, era fin de semana y se hallaban comprando víveres para la semana que entraba. Todo estaba bien, hasta que un armadillo chocó accidentalmente con Nick entre la multitud algo apretada que estaba esparcida por la acera y la carretera. Aquella calle era literalmente un mercado de frutas provenientes de todas partes, de animales de todo el mundo. Por tanto, inesperado o no, el hecho de que la maleta del animal en cuestión se encontrara repleta de dichas flores resultó sorpresivo, dada la casualidad de que las mismas cayeron a los pies del vulpino, que llevaba a la coneja de la mano.

La mirada dirigida por el zorro hacia aquel armadillo fue indescriptible para cualquiera que haya visto la escena, sin embargo, era perfectamente resumible; en una palabra: "Problemas". Su reacción no tardó mucho en presentarse, echar a la fuga y tratar de escapar empujando a las personas que se le atravesaban parecía funcionarle. Mientras que Judy y Nick corrían tras de él para intentar detenerlo. Cualquiera habría pensado que se trataba de un ladrón, más en realidad era algo más cercano al tráfico ilegal en vía pública.

De cualquier manera, correr tras él a través del mercado, mientras les tiraba estanterías y frutas de todo tipo pareció durar tan solo unos instantes. Quizá porque no fue un verdadero obstáculo para ellos, o tal vez por la escurridiza habilidad del zorro para desplazarse por lugares estrechos. Cuando se vieron nuevamente a la entrada del mercado, cansados y con sus bolsas de compra a la mano, el llamado del deber se vio intensificado.

-¡Arranca Kile! ¡Tenemos problemas, ábreme! – Gritaba desesperadamente el armadillo mientras golpeaba el metal de la camioneta, usó la suficiente fuerza como para ser escuchado por toda la calle.

El zorro dirigió una mirada de complicidad a Judy, mientras ella sonreía, consciente de que su impulsivo corazón estaba de acuerdo con él…

A unos pocos metros del lugar estaba aparcado un Ford Falcon Xb Gt 351 en su color amarillo original, con las típicas llantas "American Racing Torq Thrust II". Por supuesto, se trataba del auto de la pareja, vehículo que abordaron tan pronto como fue posible para perseguir la furgoneta. Judy abrió rápidamente la puerta del copiloto y depositó las compras en la parte trasera mientras Nick se deslizaba por el capó para llegar rápidamente al volante del auto.

Cuando estuvieron ubicados, el zorro abrochó su cinturón y hundió el embrague a fondo, colocando la primera velocidad del vehículo y llevando el acelerador casi hasta la alfombra del auto. Las ruedas chillaron y el humo salió mientras el motor rugía ante la potencia del vehículo; Judy casi no logró abrochar su cinturón ante la fuerza que ejercía el auto sobre su cuerpo. Estaba pegada al asiento, expectante a la aguda vista del zorro para seguir la camioneta que parecía estar cada vez más lejana.

La suerte pareció estar del lado de la justicia esa mañana, pues la camioneta frenó bruscamente antes de casi impactar a otro vehículo en una intersección, localizables más fácilmente en sentido occidente del camino que llevaban. Nick derrapó para girar y cruzar por un callejón, llevándose por delante cajas y algunas bolsas de basura, mientras las páginas de algunos periódicos volaban con la ráfaga de viento que dejaba la máquina.

El armadillo notó que estaban siendo perseguidos; apuró desesperadamente a su compañero para que arrancara, cosa que le tomó hacer, siendo que tuvo que evadir el tráfico por la acera. La vía por la que se encontraban era de un solo sentido.

Canción II: "The Art of Noise – Peter Gunn"

Cuando el zorro frenó un poco para girar y salir del callejón, vio nuevamente la furgoneta en una fuga peligrosa por los andenes de una carretera en sentido contrario, los demás animales corrían despavoridos del sitio mientras la van tocaba la bocina a todo lo que se les atravesara. Nick conocía el centro como la palma de su mano, por lo que atravesó recto y por completo la calle cuidadosamente, dirigiéndose a la siguiente manzana a través de un callejón similar entre edificios. Mientras avanzaban, Judy avisó por radio:

- Central, 40 Adam 30, comuníquese con la oficial Judy Hopps. –

- Aquí central. Adelante Judy, ¿No se supone que se encuentran fuera de servicio? – Respondió Bénjamin Garraza.

- Así es, sin embargo, tuvimos un pequeño… - Pensó unos segundos cómo nombrar a la situación. – Imprevisto. Se trata de la fuga de una furgoneta con placas: … -

Del otro lado Bénjamin estaba listo para teclear en la computadora la matrícula.

- 6RIW-647. Repito, 6RIW-647. - Luego se oyó el chirriar de los neumáticos del Ford derrapando para girar en sentido Norte nuevamente. La camioneta que perseguían estaba una cuadra delante de ellos.

- Judy - Llamó el zorro concentrado en la carretera – Coloca la sirena, de inmediato. –

La coneja tomó la sirena portátil de la guantera, sacó su mano por la ventana y la colocó en el techo, se aseguró de que el imán que la mantenía pegada estuviera bien sujeto al metal del auto. Casi como una reacción automática, oprimió el botón y el mecanismo hizo lo suyo.

Los autos se hacían a un lado de la calzada, permitiendo el paso inmediato de la improvisada y llamativa patrulla. Mientras tanto, Kile y Rufus, los traficantes al volante de la furgoneta que los policías perseguían, cruzaban los dedos para que aquel pequeño motor tomara fuerza de donde no las había.

Garraza respondió justo cuando el vehículo de la pareja estaba casi detrás de la van:

- Lo tengo, chicos, es una camioneta Vinotinto del 79, una GMC Vandura. Tiene varias multas por exceso de velocidad y ya había sido detenida antes por transportar fármacos sin autorización. Está a nombre de Kile, un tejón que ha sido arrestado por delitos menores.

- Perfecto, envía unidades a nuestra ubicación en tiempo real. Reporta un código 10-0: Persecución. – Solicitó Judy mientras oprimía en la radio del auto el botón correspondiente para enviar la señal a la central a través de un rastreador en el vehículo.

- Cuatro patrullas van hacia ustedes por Peak Street, no tardan. – Anunció Garraza tras unos escasos segundos.

- Excelente – Musitó el zorro con un gesto de determinación. – Van a caer por arruinar mi desayuno. –

Judy colocó su cinturón en donde se supone debería haber estado cuando arrancaron, mientras veía como la velocidad aumentaba conforme avanzaban. Las habilidades de Nick al volante los mantenían lo suficientemente cerca a ellos como para seguirlos sin accidentarse.

Al menos mientras los dos policías pensaban en la temeraria conducción del tejón, el susodicho tomaría medidas más drásticas para proteger el vasto encargo que llevaba consigo. Por otro lado, debía admitir que el peso no le ayudaba, haciéndole recurrir a maniobras bruscas para hacer chocar a los policías que intentaban detener su cometido.

Kile pidió a Rufus, el armadillo, disparar con su escopeta a la patrulla. Al principio el armadillo se negó, no quería problemas mayores que ellos; sin embargo, terminó siendo convencido cuando llegaron a Lionheart Avenue y sus intentos por despistarlos en los túneles de la gran barrera de Tundratown parecían más cercanos.

Nick estaba tratando de deducir el siguiente movimiento de la furgoneta, como si de un juego de ajedrez se tratase. Pensó en el desvío a Taiga Street, que los llevaría a las cordilleras de Tundratown, cruzando los túneles de la gran barrera. Por otro lado, más adelante se encontrarían en Plaza Sahara cruzando la autopista Dry River si no tomaban el desvío a la derecha que los pondría bajo la autopista elevada por la que conducían.

Como algo casi premonitorio, la furgoneta giró bruscamente a la derecha, movimiento que cuidadosamente imitó el zorro para luego bajar por esa saliente hacia los callejones de la zona rosa de las afueras del centro. Por las alcantarillas de la vía salían restos de agua condensada, provenientes de la casi cercana gran muralla, haciendo que conducir deprisa fuera un reto. Los poco autos y la estrecha carretera hacían de la escena algo casi tan espectacular como riesgoso. El rugido de los motores inundaba la calle que guiaba al túnel. Para luego, ser opacada por el sonido de la escopeta que disparaba el armadillo a las ruedas del vehículo.

Tanto Nick como Judy se asustaron ante lo inminente de cada disparo tras la niebla que se hacía más y más espesa conforme su avance. Nick hacía su mejor esfuerzo para no matarlos, girando de un lado a otro y manteniendo una distancia prudente para que no los impactaran y no terminar perdiendo a la van. Mas la ayuda no se hizo esperar; cuando menos lo pensaron, las sirenas de los demás vehículos patrulla provenientes de las calles perpendiculares a la que atravesaban, se sumaron a seguir al fugitivo.

Los disparos no cesaron fácilmente, no fue sino hasta que Rufus se quedó sin munición cuando pudieron seguir más de cerca el vehículo. Nick pisaba a fondo el pedal, con determinación y no muy seguro de lo que haría.

¡Agárrate fuerte, zanahorias! – Indicó el zorro cuando tomó una distancia prudente de la furgoneta.

¿Qué locura vas a hac-? ¡Ahhhh! – Gritó la coneja confundida.

Judy sintió como era impulsada hacia el techo del auto, sosteniéndose fuertemente de la manija de seguridad que había junto al techo. Cuando vio a Nick mientras estaban suspendidos en el aire, vio determinación y destreza en una sola de sus muecas.

Habían saltado por una calle que bajaba hacia el túnel de la gran barrera, calle muy parecida a las que existen en la ciudad de San Franciscoink, con ángulos obtusos y pendientes pronunciadas. El impacto del auto contra el suelo casi les hace perder el control, más las fuertes patas de Nick no permitieron que el volante se saliera de control. Cuando atravesaron la neblina y los ventiladores del túnel la disiparon, siguieron con el trayecto; así fue como entonces, las puertas traseras de la camioneta se abrieron bruscamente y comenzaron una lluvia de disparos hacia la patrulla amarilla, nuevamente. Nick se alejó lo más que pudo, pero la furgoneta ganaba ventaja; las demás patrullas pedían vía megáfono a los fugitivos que detuvieran el vehículo y se entregaran.

Era hora de actuar, así que Judy asomó su pata por la ventana para intentar disparar hacia una de las llantas de la van. Mientras tanto, Nick intentaba mantenerse cerca sin que los disparos del armadillo les hicieran daño, variando de carril en carril, de izquierda derecha, de derecha izquierda. Para la coneja era difícil apuntar; bastaron 5 tiros de la pistola de la oficial para hacer reventar uno de los neumáticos del vehículo en persecución, con éxito.

La van perdió el control y por supuesto, la tracción. El vehículo frenó bruscamente desatando una reacción en cadena de las demás patrullas. El frenado brusco sumado al peso de la mercancía que llevaban consigo los hizo volcar hacia un lado, deslizándose sobre el asfalto y arrojando chispas hasta que los detuvo uno de los muros del túnel. La persecución se detuvo y los oficiales detuvieron sus vehículos para bajar a revisar la escena, afortunadamente, sin heridos.

Judy y Nick aún sentían la descarga de adrenalina. - Me encantó cómo lo manejaste. - Dijo la coneja al pelirrojo, al tiempo que depositó un beso en su mejilla.

Cuando bajaron, ambos criminales intentaban salir arrastrándose por la calle. Los oficiales de las demás patrullas apuntaban tras las puertas de las patrullas mientras la pareja acudía a la escena.

- Parece que eso fue todo. Tienen un gran tanque de gasolina que llenar y no me refiero al de su camioneta. – Anunció Nick mientras Judy traía en sus patas las esposas.

- Quedan oficialmente bajo arresto, caballeros. Tráfico de drogas, conducción temeraria, presunto intento de homicidio y arruinar nuestro desayuno. –

Tienen derecho a un abogado, todo lo que digan puede ser usado en su contra. – Recitaba Judy mientras el tejón y el armadillo guardaban silencio, frustrados.

Judy colocó sus esposas en ambos animales y dieron por acudida su responsabilidad.

- Buen trabajo, amorcito. – Dijo la coneja de manera coqueta mientras Nick la tomaba de la cintura.