Albert, "Cuando un Hombre ama a una Mujer"

Presentadora: Sean todos bienvenidos, agradecemos que tomen asiento porque el programa está próxima a empezar. Pedimos encarecidamente que guarden sus móviles y cámaras. Esto es una función Única y Especial. Como habéis visto en cartelera, solo por esta vez, una única noche… El honorable, galante, sensible, detallista, apuesto, y sexy señor Albert nos abrirá su corazón y compartirá sus más íntimos secretos… sin más dilación, os dejamos con "Juan Alberto Grandchester Baker"

¡APLAUSOS!

De un lado del escenario se ve la figura de un caballero hacer acto de presencia, viste pantalón negro, bambas blancas, camisa gris y un chaleco oscuro. Sonríe, de forma natural y franca; en medio del escenario hay un taburete, el micrófono en su soporte… se acomoda y coge la guitarra que estaba apoyada en un costado. De presto se escuchan las notas de un piano inundar la estancia y la voz del rubio finalmente se deja oír.

-Buenas noches, muchas gracias por estar aquí… espero que disfruten de esta presentación especial… por favor, no le digáis a nadie lo que vais a ver aquí…

Desliza la uñeta por las cuerdas y la melodía empieza a tomar una forma especial… mientras Albert canta, cada espectador es absorbido por un remolino en plan Mago de Oz que los transporta a días pasados… a los días de juventud de nuestro cantante.

-Yo te prometo que yo
Seré quien cuide tus sueños
Y cuando tú estés despierta
El que te ayude a tenerlos

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Cada vez que su hermano molesta a esa niña es quien se le acerca para poder consolarla, para hacerla sonreír, para animarla… siempre que puede, procura darle un bombón de chocolate que le dibuje una enorme sonrisa en su rostro

-Eres mucho más bonita cuando sonríes que cuando lloras…

Esas eran las palabras con las que siempre terminaba borrando los disgustos creados por Terreuce Grandchester. Esa niña tiene unos enormes ojos aceitunados, observan todo con genuina admiración. La pequeña tiene tantas pecas que podría jurar que sin con un lápiz une los puntos, podría hallar alguna constelación.

Tiempo después fueron a visitar a sus tíos en Londres, sin entender muy bien ¿Cómo fue? Su hermano decidió quedarse a vivir con ellos ahí. Él se regresó con sus padres Richard y Eleanor a su vida en Chicago. Mientras cursaba el instituto le gustaba participar de los Scout y cuando tuvo edad suficiente se había metido como monitor. Le encantaba ese mundo que te conecta con la naturaleza y los animales; además le permitía poder estar cerca de la niña que había robado su corazón desde la primera vez que la vio y le acelera sus latidos con cada "Gracias".

Al entrar en la universidad le fue muy difícil poder seguir siendo monitor, por lo que decidió dejarlo; tenía una meta más importante… si lograba terminar sus estudios, el internado y especializarse, pasaría el tiempo suficiente para que Candice Brither crezca y tenga edad suficiente para poder cortejarla sin parecer un salta cuna.

La carrera de medicina es tan apasionante, tan absorbente y tan extenuante… que no se dio cuenta en qué momento olvidó sus días de juventud, domingos de acampada y excursiones. Hasta que once años después aparece nuevamente su hermano de vacaciones por la ciudad, la abuela Gwendolyn está ingresada, tiene ochenta y seis años y salud ya no es la misma de antes; por eso sus hijos han decidido pasar esas navidades junto a ella, por lo que sus tíos Lambert y Mirthel también vendrán a visitarlos. Es imposible negar la gran alegría que hay en el rostro de sus padres de saberlo nuevamente con ellos, aunque sea por un par de semanas y en esas circunstancias.

Cuando finalmente había llegado Terry lo invito a dar un paseo por la feria, le apetecía muchísimo pasar tiempo con él y saber cómo le había ido todo este tiempo. Fue entonces que se encontraron casualmente con Candy y sus amigas… sus mejías estaban rojas por el frío o quizás de agitación; le hizo gracia ver lo nervioso y torpe que se puso su hermano cuando estuvieron frente de la chica, quien ha crecido y luce muy hermosa para solo tener 16 años.

Está seguro que ellos han coincidido en algún lugar días después, que han pasado la barrera de la desconfianza y bromas pesadas para conocerse como amigos. Piensa de esa manera pues en más de una ocasión han quedado en su casa para pasar el rato, ya que las fuertes tormentas de nieve impiden hacer mucha cosa en la calle –salvo que sea hacer una guerra de bolas de nieve o montar un muñeco con su zanahoria y bufanda, por supuesto –incluso para nochevieja, Candy fue a visitarlos, sus padres estaban muy contentos con la presencia de la joven, incluso él se animó en inmortalizar el encuentro con su cámara fotográfica.

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-Yo te prometo una luna desnuda
Que sea testigo de nuestra locura
Que al final de nuestros días
Nos va a sombrar una sombra
Que no cortare mas flores solo por adornar otras
Que confundirás tus manos con las mías
Yo te prometo amor que eres lo más bonito
Que he visto en mi vida

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Cuando su hermano se regresó a Londres, coincidió un par de veces con ella, incluso la invitó para su graduación… pero no podía ignorar el hecho de que se le ve que quiere a Terry; por más que salieran al cine, a tomar algo o con el grupo de monitores de los Scout siempre terminaba hablando de su hermano, a veces deseaba que tuviese ese mismo interés por él.

Finalmente se entregó a su trabajo en el "Hospital Norwegain". Nuevamente la abuela había presentado una recaída y está vez parecía más grave que la anterior, él mismo se encargó en avisar a sus tíos, padres y su hermano. Aunque eso significase que volviera nuevamente a Chicago, pensaba que sus sentimientos hacia Candy habían desaparecido y no interferiría en su relación con Terry, además él también es la adoración de la abuela Gwendolyn, dice que le recuerda al abuelo cuando joven y siempre le pide que le lea la novela "Mujercitas."

En menos de una semana había dejado todo listo y viajó para ver a la abuela, la familia se alegraba de tenerlo nuevamente entre ellos… estuvo un par de días con la abuela y preparando las gestiones para hacer su traslado; "había decidido volver a vivir en Estado Unidos". Pero también su hermano le preguntó si sabía algo de su Candy…

-Ahora es quien me sustituye en los Scout

-¿De verdad?

-Sí, por lo visto ha sido la única que ha podido ganarse a los chicos… según me dijo Charlie que varios dejaron el grupo porque los niños eran insufribles

-Hahahaha… no me puedo imaginar ese cuadro

-Bueno, sea como sea, Candy logró ganárselos y desde entonces está con ellos… mmm tengo entendido que este fin de semana se van de campamento

-¿De verdad? ¿Crees que existiría alguna posibilidad que pueda unirme al grupo?

-¿Qué piensas hacer?

-Nada malo hermanito, simplemente saludarla… no sé si podré aguantar tanto tiempo sin hacer nada

-¡Oye! Que puedes pasar tiempo con la abuela, se supone que para eso has venido

-Yaa… lo haré, pero con ella a mi lado

-¿Qué te hace creer que Candy aceptará?

-Hahahaha… la verdad no lo sé, pero es algo que quiero

-¿Y si está saliendo con otro?

La pregunta del rubio incomodó a su hermano, se le queda viendo unos segundo pensando realmente lo que le quiere decir

-¿Será que Albert siente, tiene o quiere algo con Candy? – Hermano, de ser así la cosa, me gustaría que me lo dijera ella misma… entonces ¿Me puedes ayudar o no?

Éste suelta un suspiro largo, se siente atado de manos con respecto a los sentimiento de ellos dos, no puede meterse, Terry es su hermano.

-Jummmm… hablaré con Charlie, tal vez pueda hacer una excepción ésta vez… pero eso sí, si llega a poner alguna condición tendrás que aceptarla sea cual sea

-Está bien, como tú digas

-Pero no me vayas a dejar en mal Terry

-¡Te lo prometo Albert!

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Tal como lo había prometido, habló con su amigo y este accedió a que el castaño se uniera en la salida… a medida pasaban los días la incertidumbre lo abrumaba… quería saber cómo habían ido las cosas entre Candy y Terry. Todo quedó claro cuando esa tarde de domingo, al salir de su turno y pasar a la habitación de su abuela, se encontró con la figura de la rubia. Los años le había cambiado el cuerpo de niña por uno de mujer, y se ve más bella que antes.

Salió un momento de la habitación cuando ella le pidió hablar un momento… intuía la razón, de seguro le reprocharía que no le había avisado del regreso de Terry. Al ver como su hermano la rodea con su brazo le da a entender que están juntos, se alegra por ellos pero también siente algo extraño en su pecho… también a él le gusta Candy pero nunca se había atrevido a decirle nada. Y al verlos marchar tomados de la mano su corazón le dice que "Esa mujer nunca será para ti".

Regresa al lado de Gwendolyn, a velar su sueño… su rostro refleja paz y a las cuatro de la madrugada finalmente expiraba. Esperaban que eso pasara de un momento a otro, aunque te mentalizas, nunca estás preparado al cien por ciento para perder a un ser querido. Él llamaba a Terry para darle la noticia mientras que Richard avisa a su hermana Mirthel.

Tras el velo de la pérdida no se dieron cuenta cuánto tiempo había pasado, hasta que la familia se encontraba rodeando la fosa donde sus restos descansarán al lado del abuelo. A su lado está su madre quien se refugia en los brazos de su padre, y a su diestra, Candy que le ofrece su mano mientras su cabeza está apoyada en el hombro de Terry y pasa su palma por la espalda para consolarlo.

Los siguientes días le parecen eternos, aun no se acostumbran a su ausencia, su hermano pasa casi todo el tiempo con la rubia quien intenta animarlo; por su parte no le queda más que reincorporarse al trabajo, necesita hacer algo, de lo contrario siente que la casa se le caerá encima. Candy también intenta animarlo a él y lo invita de vez en cuando a que los acompañe a una caminata por la montaña, dar un par de vueltas en bicicleta, ir al cine… en fin, de todo un poco para que puedan retomar las riendas de sus vidas. Y la verdad sea dicha, su consideración le vino muy bien.

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-Yo podría prometerte el mundo
Tu prométeme una madrugada
Pa' cantarte por Compay Segundo
Mientras tú me bailas como Lady Gaga

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Un mes después de la muerte de Gwendolyn Grandchester, los corazones estaban reviviendo y reponiéndose a la pérdida. Albert intenta aceptar el hecho de que Candice Brither formará parte de la familia, la observa en la distancia y percibió claramente que algo en ella ha cambiado, aparte de su deseo incesante por comer chocolate y ese sueño eterno que le hace bostezar cada dos por tres, haciéndola ver como un lindo gatito. Habían quedado esa mañana calurosa de verano que harían un paseo en bicicleta con Marisol, Sofía, Terry, Candy, Lucía, y Astrid su compañera del hospital con la que estaba considerando tener algo.

Subió a su coche para ir a recogerla como había quedado con ella, cuando al llegar a un cruce ve como un vehículo se aleja quemando neumático, eso le llamó tanto la atención, cuando estaba observando a cada lado antes de seguir su camino ve una bici tirada en el suelo que reconoció al momento, por lo que se baja y busca en donde puede estar la dueña; es entonces que la encuentra y se acerca a Candy, se le ve aturdida pero se queja de dolor cuando la inspecciona, sin pensarlo la levanta en brazos y la deposita en el asiento de atrás y conduce a toda pastilla hasta su trabajo, en el camino le avisa a Marisol, sabe que es muy unida a la rubia, la quiere tanto como si fuese su hermana.

-Hola Albert ¿Por dónde vienes?

-Marisol, no podré llegar

-¿Qué sucede Albert?

-Escúchame bien, Candy ha tenido un accidente y la estoy llevando al "Hospital Norwegain"

-¿Cómo dices? ¿Está bien? ¿Es grave?

-No lo sé… hay que hacerles unas pruebas de urgencia, te veo en el hospital

-Sí, claro… ahora mismo salgo para allá

-Gracias

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Le dolía en sus propias carnes ver por lo que estaba pasando su cuñada, no le sorprendió enterarse que estaba embarazada, pero sí le hizo daño saber que lo podía perder. Los médicos no le dejaron atenderla, sabían que estaban emparentados. Esos fueron los minutos más eternos que había experimentado hasta ahora. Cuando finalmente estaba fuera de peligro, la subieron a una habitación; se acercó a la camilla y le acariciaba la cabeza, no sabía cómo haría para darle la noticia. Marisol había hablado con sus padres y los estaba esperando en la entrada principal para guiarlos una vez aparecieran.

Después de un rato Candy recuperaba la conciencia, estaba un poco aturdida y no muy segura de dónde se encontraba

-Hola pequeña, ¿Cómo te sientes?... menudo susto me has dado

-Albert… jummm ¿En dónde estoy?

-Estás en el Hospital Norwegain, te encontré tirada en el suelo casi perdiendo la conciencia

-Gra… gracias Albert, perdona que…

-Eh, no tienes que estarte disculpando por nada… los chicos están afuera esperando para poder verte, al final cancelaron la salida. Tus padres vienen en camino, aún no les he dicho nada… pero debes de saber algo

De presto, la conversación fue rota por el sonido de un teléfono

-Ese… es mi móvil… ¿Me lo puedes pasar? por favor

-Sí, claro

Toma el objeto con su diestra y ve el nombre

-Es tu hermano

Se observan una fracción de segundos y es entonces que decide darles privacidad, de seguro alguien del grupo le ha avisa y él se había olvidado por completo de Terry. La ve responder y segundos después derramar lágrimas como Las Cataratas del Niágara. De solo saber que su hermano la está haciendo sufrir después de lo que acaba de vivir hace que la sangre le hierva

-¿Está todo bien?

-¡No! Tu hermano está hecho una furia, me acusa de algo que no tengo ni la menor idea

-Lo siento mucho Candy… pero… ¿Por qué no le dijiste que estabas aquí?

-¿Cómo? Ni siquiera me dejó hablar

Albert aprieta sus puños con ganas de estamparlo en su cara, suspira un par de veces con intención de apoyar a su amiga

-Pequeña, hay algo que debes saber… yo hablaré con tus padres mientras el doctor te explica unas cosas

-¿Qué sucede Albert?

-Sé fuerte pequeña y si necesitas de un hombro amigo sabes que puedes contar conmigo

Ella hace un asentimiento de cabeza a la vez que traga grueso… pestañea un par de veces mientras el rubio sale y el doctor Coleman se acerca.

-Buenas tardes señorita Brither ¿Cómo se siente?

-Pues no lo sé… creo que estoy en un sueño, aún no termino de entender lo que ha pasado

-Verá, cuando el doctor Grandchester la trajo usted estaba inconsciente, le hicimos varios análisis y descubrimos que tiene una fisura en la tibia izquierda y en su brazo derecho se fracturó el hueso completamente, lo bueno es que no es una fractura abierta y en seis semanas se le podrá retirar la escayola

-Heee… entiendo… bueno… eso creo

-Hay algo más señorita

-¿El qué?

-Lastimosamente no pudimos hacer nada por salvar a su bebé, por lo visto no se había adherido bien a las paredes del útero y su desprendimiento fue inevitable tras la caída

-¿Bebé? ¿Caída?... es… eso quiere decir que… que ¿Yo estaba embarazada?

-Eso me temo

Candy siente que se le va el mundo a los pies, una sensación extraña sacudió su cuerpo, las lágrimas bañaban su rostro nuevamente

-¿Recuerda cómo fue su caída señorita?

-Mi… no… yo no me caí doctor… un… un coche me embistió

-¿De verdad? Siendo así, hay que pasar un reporte a la policía ¿Recuerda alguna seña del coche o la matrícula? ¿Algo con qué identificarlo?

-No… no, lo siento

-Tranquila, no se altere… buscaremos al culpable para que pague el daño que le ha hecho

El doctor le pone su mano en el hombro para hacerle ver que no está sola, en eso entran sus padres quienes estaban angustiados por ella, Coleman al igual que Albert los tranquilizan diciéndole que en un par de días estará mejor y podrá irse a casa. El rubio quisiera darle todo, con tal de borrar el dolor por el cual pasa, de saber perdido una parte de ella.

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-Te prometo amor que solamente
Yo tengo en mi mente pedirte una noche
Porque no necesitaré más que un muelle de San Blas
Sonando en nuestro coche

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Después de haber cruzado cuatro palabras con la familia Brither los deja para que puedan hablar con su hija. En los pasillos del hospital se encontró con su hermano, intentó decirle en donde estaba Candy pero este le contestó de mala manera, lo que más le había dolido fue su última expresión antes de verlo entrar en la habitación de una tal Susana Marlow

-… Si tanto te preocupa ¿Por qué no te quedas con ella?

-¡Será tonto mi hermano! ¿Cómo se le ocurre decirme eso? Si realmente supiese lo que siento por ella y de lo que soy capaz no diría semejante sandeces… aahhhss ¡Terry, eres un idiota! Quisiera darte dos guantazos por hacer llorar a Candy.

Después que le dieron el alta a la rubia intentó mantener un poco las distancias, su hermano no llegaba a dormir a su casa y sabía que tampoco visitaba a su novia, por lo que después de darle tantas vueltas decidió ir a verla.

Cuando se sentó frente a ella se dio cuenta que su estado era peor de cuando estaba en el hospital, sin duda todo esto la estaba destruyen. Le ofreció su ayuda, su hombro, la amistad, su amor en secreto. Candy le pidió algo insólito más no se pudo negar y fueron los dos a los juzgados. Lo que descubrió le hizo entender muy bien lo que estaba pasando.

¡Menuda suerte la suya! Mira que toparse con su hermano a la salida del edificio, si no es porque lleva a la rubia en brazos le habría dado un puñetazo con mucha gana. Terry se sorprendió por la escena ante sí pero en fracción de segundos volvió su máscara de indiferencia o ¿Era desprecio?

- ¿Qué haces aquí Albert?

-¿Tú qué crees Terry?... Ahora si nos disculpas…

No pensaba darle explicaciones después de lo que él había hecho. Cuando ya estaban nuevamente en la privacidad del coche decidió darle su apoyo a ella, quien aún no había cambiado su cara de asombro.

-Candy… la verdad… no te sabría decir ¿Qué es lo que le ha estado pasando por la cabeza al tonto de mi hermano?

La voz de ella se dejó oír con un toque de amargura

-Je… no eres el único Albert, yo también me siento engañada

-Quizás esta no era la mejor manera de enterarse de las cosas, pero ¿Sabes que en estos momentos él se estará enterando que ahora eres su cuñada?

-Me tiene muy sin cuidado Albert… él es un… Terry me mintió, me dijo que me amaba y no era así, simplemente fui una distracción para él

-¿Piensas seguir adelante con todo esto?

-Sí… No… Ahhhs, no lo sé Albert

-¿No preferirías hablar con él para aclarar las cosas?

-¿Acaso no lo has visto? Sus ojos parecían los de un basilisco, por poco y echa espumarajo por la boca de la rabia que le dio al verme en tus brazos

-Por esa misma razón… si tanto le afecto es porque siente algo por ti

-Lo que siente es desprecio Albert… porque creo… él cree que yo quise lastimar a la madre de su hijo… cuando fue ella quien provocó mi accidente

Cuando el rubio escuchó la última frase no pudo evitar dar un frenazo y ver con cara de incredulidad a su acompañante

-… Tu hermano va a tener un hijo con una tal Susana

Las imágenes se corrieron a toda pastilla ante sus ojos recordando el nombre que aparecía en la placa de la habitación donde vio entrar a Terry días atrás

-Marlow

-¿Cómo dices?

-Esa mujer se llama Susana Marlow… ahora entiendo…

Candy lo observa cómo se pierde en sus pensamientos, espera que le comparta algo. Llegaron finalmente a su casa y la dejó en el porche, la rubia le agradeció por haberla acompañado, y este se retira nuevamente. Después de una larga noche en el hospital trabajando decide ir donde sus padres, cuando llegó a la casa Terry salió de esta para recibirlo con un puñetazo en toda la cara.

-¿Cómo pudiste? ¡Candy y tú me habéis visto la cara!

-¿Te has atrevido a levantarme la mano?

Decía el rubio mientras deslizaba sus dedos donde había recibido el impacto, sentía que la piel le arde, pero de las ganas por desquitarse

-Y se supone que tú eras mi hermano, pero a mis espaldas te entendías con Candy

-¿De dónde sacas esa estupidez?

-¡No quieras jugar conmigo Albert! Ya me enteré que esa mujer es tu esposa

-¿Te atreves a reprocharme que ella sea mi mujer cuando tú acabas de tener una hija con "Susana Marlow"?

Por un momento el castaño se quedó sin palabras, no sabía cómo enfrentar a eso… los reproches cargados de amargura que se hacían llamó la atención de más de un vecino y sus padres.

-¿Pensabas que nunca nos daríamos cuenta? ¡Eres tú quien nos ha querido ver la cara de estúpidos a todos, principalmente a Candy! Te atreviste a meterte con ella cuando habías dejado a otra preñada en Londres ¿Y ahora te haces el ofendido? Lo siento Terry pero estás completamente equivocado ¡Candy no está sola! ¡Y no voy a permitir que le hagas más daño! Suficiente le habéis causado los dos ¡Mas te vale que te mantengas alejado de ella, si no quieres que te parta la cara! Se me va a olvidar que eres mi hermano

-¡Tú a mí no prohíbes nada infeliz!

Llevado por la furia, se abalanza sobre el rubio con ganas de desfogarse, cuando en eso su padre los detiene; fueron conscientes de las lágrimas de su madre se soltaron de mala gana.

-¿Se puede saber lo que está pasando? ¿Por qué se están peleando ustedes dos?

-Por nada papá, simplemente es Albert quien no sabe estar sin meterse en la vida de los demás

-¡Es a ti a quien le encanta joder la de los demás!

Sus miradas se desafían, Richard tiene una palma en cada pecho procurando distancia, siente claramente la tensión en ellos de ir contra el otro

-¡Basta! Dejen de pelear ahora mismo, parece que no fueran hermanos tratándose de esta manera

-¡Los hermanos no se roban las novias!

-Pues lo hermanos no ocultan a la familia que tienen un hijo con una mujer mientras finge un noviazgo con otra

-¿Un hijo? ¡¿Quién tiene un hijo?!

La voz de su madre hizo que finalmente le diera la espalda a Albert para enfrentarla

-¿Terry, de qué está hablando tu hermano?

-Hace dos días Susana dio a luz a Bonny

Eleanor le cruzó la cara con una bofetada, en fracción de segundos pudo imaginar la razón por la que ellos peleaban.

-Me voy a casar con ella por mi hija, pero solo por eso… no pienso dejarla sola con esto, sino que me haré responsable.

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Cómo habían cambiado las cosas gracias a la llegada de esa mujer, y no solo trastocaría la vida de todos con su presencia.

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-Si me das la oportunidad corazón
De que nos besemos a solas
Tu vida será una canción When a man loves a woman

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Después de darle vueltas al asunto decidió que era lo mejor; la relación con su hermano es escasa, casi nula, está buscando una casa donde irse a vivir cuando le den el alta a su hija. Trabajará y estudiará a la vez para poder mantener a su familia. Su madre ha ido un par de veces a conocer a su nieta, pero algo en su forma de referirse a Susana le da a entender que no la termina de aceptar como nuera, ya se había hecho a la idea de Candy por lo que sería muy difícil sacarla tan fácilmente de eso para la nueva realidad.

Está esperando respuesta sobre un posgrado que ha solicitado hacer en España, si no sale, siempre tiene la opción de ir a Suiza o Noruega. Ha visitado un par de veces a su amiga, quien estaba acompañada de Marisol y Sofía, también están consternadas con todo lo que estaba pasando. Pero de algo está seguro, la ayudaría en lo que pudiera.

-¿Cómo te encuentras Candy?

-Bien Albert… no te preocupes

-Lo siento… me cuesta creerte, cada vez estás más ojerosa, te veo marchita

-Bueno, supongo que es lo que pasa cuando descubres que han jugado contigo

-Candy… yo…

El rubio la toma de las manos y la mira fijamente a los ojos

-Dame una oportunidad de hacerte feliz, llevarte lejos de todo lo que te recuerda a Terry y ofrecerte una nueva vida

-Albert… yo… no

-Quizás nunca te has dado cuenta, pero yo te quiero, y te quiero bien, no me importa lo que haya pasado con mi hermano, yo simplemente quiero…

-No Albert

Lo interrumpió la rubia, le dolía escuchar esas palabras

-Por favor no sigas… debes de entender que no puedo verte de otra manera, para mí solo eres mi amigo; por favor no estropees esto con una confesión que no puedo corresponder

Esas palabras lo entristecieron

-Entiendo… pero aún así déjame cuidar de ti, no quiero que esa mujer te vuelva hacer daño, eso sí que no me lo perdonaría

-Albert… nooo, yo no puedo aceptar eso

-Tranquila, entiendo que no quieras nada ahora… quizás en un futuro, pero yo no puedo cuidar de ti si te quedas aquí… ven conmigo, intenta salir adelante en otro país, empezar de cero, de seguro eso te vendrá mucho mejor que estar llorando por cada pared la desgracia de Terry

-Hehehe ¿Cómo me voy a ir así como si nada contigo?

-No te preocupes, según mis padres, gracias al bocazas de mi hermano, tú y yo estamos casados, yo puedo hablar con tus padres para explicarles la verdad y simplemente lo hago para ayudarte

-Esto es tan precipitado… no puedo decirte algo que quizás quieres oír y yo no estoy preparada para decirlo

-Tienes dos días para pensarlo, porque en una semana salgo de viaje y quisiera que te vinieras conmigo

-Déjame consultarlo con la almohada

-Ok… en dos días vendré

Ese tiempo parecía correr más lento que un caracol, las maletas estaban hechas y los billetes los tenía en mano. Había hablado anteriormente con una antigua compañera de instituto, Annie Brither, comentándole que pensaba ir a estudiar a España y que esperaba poder saludarla; pero después de lo ocurrido con su hermano y plantearse que la rubia lo acompañara para que cuando Susana dejará el hospital no tuviese posibilidades de acercarse a ella; le dijo a Anny que le ayudará a buscar un piso en la ciudad donde vive, Barcelona.

Si Candy lo había rechazado como pareja, al menos la cuidaría, de seguro si estaba cerca de su hermana podrían estrechar lazos y ayudarse la una a la otra. Cuando se llegó el día los nervios estaban a flor de piel, no sabía qué haría si decidía no acompañarlo, era algo para lo que no se había preparado.

-Está bien Albert, he decidido viajar contigo

-De… ¿De verdad?

-Sí… he hablado con las chicas y me han hecho ver que seguir aquí me está destruyendo… quiero intentarlo, empezar de cero y dejar atrás todo esto, todo lo que ha significado ser Candy hasta ahora

-Entiendo…sabes que puedes contar conmigo para lo que quieras

-Te lo agradezco mucho Albert

-No es nada pequeña

Y tres días después los dos tomaban un vuelo rumbo a España, las emociones desfilaban una tras otra, con la firme decisión de dejar todo atrás.

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No es fácil empezar de cero, no es sencillo olvidar los "Te quiero", más teniendo en cuenta que la persona a tu lado corresponde de diferente manera tus sentimientos. El piso que había conseguido Anny era acogedor, un ático de dos habitaciones, los vecinos son muy tranquilos, y la dominicana que vive al lado es muy amigable y bastante sociable, Candy ha hecho buenas migas desde un principio. Por lo que a las dos semanas de convivir en Barcelona Albert le da una noticia inesperada para la rubia

-¿Qué me estás contando?

-Hehehe tranquila Candy, Valencia solo está a un par de hora

-Pensé que estudiarías aquí y no en otra ciudad

-Estamos aquí para que estés con tu hermana, además… siento que entre los dos hay cierta tensión, temes que ¿Te vuelva a confesar mis sentimientos?

Ella solo baja la mirada, se siente un libro abierto ante él

-No temas Candy, sé que de momento no estás para eso, no estas preparada y no quiero presionarte… si algún día llega a pasar algo entre nosotros, pasará, seré paciente, así que no te preocupes, simplemente soy tu amigo

-Gracias… de verdad que te lo agradezco mucho

-Hehehe pues entonces sonríe, vuelve a brillar como solo tú sabes hacerlo

-Lo intentaré

-Muy bien pequeña, me voy a descansar que mañana debo madrugar.

-Cuídate mucho por favor

Le da un último abrazo antes de que el rubio se levante. Ambos se sienten aliviados y con más confianza para hablar entre ellos.

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