Holi, aquí Miroslava. Estuvo dando vueltas en mi mente de como iba a manejar el lemon de "Mi amor nórdico", ante esto estuve leyendo algunas otras historias ABO de otros fandoms y dando una leída rápida a algunos mangas (algunos eran realmente buenos, pero el yaoi no es mi fuerte), así que salió esto.

En este one-shot tocaré el tema de las "parejas destinadas", un tipo de "hilo rojo del destino" en el mundo Omegaverse. Sin decir más, espero que lo disfruten y nos vemos en las notas.

ADVERTENCIA: ESTA HISTORIA SE AMBIENTA EN UN UNIVERSO OMEGAVERSE Y SI AUN NO ES CLARO LA PAREJA PRINCIPAL SERA ELSA x ANNA.

Si esto no es de tu agrado puedes darle a la flecha superior izquierda.


Solsticio a tu lado

One-shot

—¿Todas tienen ya su maleta? — Habló Rapunzel que estaba justo enfrente de nosotras.

—Si Punzie, no seas tan paranoica, somos adultas. — Merida contesto por todas.

—Bueno, Anna se perdió hace unos días siguiendo a un gato.

Sentí la mirada de las chicas sobre mi y se comenzaron a reír al recordar mi bochornoso momento. —No me vean así, saben que me encantan los gatos, tenia que ver que estuviera bien.

—Y ahora tienes dos gatos en casa Anna, tu madre ya te dijo que no podías llegar con más gatos a casa. — Mulán me hablo con una voz seria pero sus ojos demostraban lo divertido que le resultaba eso.

—Le estoy buscando hogar a Olaf, lo juro. Solo que nadie es adecuado para ese pequeño.

—Tiene la misma energía que tú Anna, es decir, es muy tierno pero cuando se pone en "modo travesura" eres la única que puede cansarlo.

—Está bien, no he buscado un dueño para Olaf, estoy tratando de que mamá se encariñe con el este mes que me dio.

—Tranquila Anna, todos nos dimos cuenta de tus intenciones desde el inicio.

—¿Era tan obvio?

—¿Por que crees que tu padre te dio una cama y más juguetes para el y Marsh?

—Tienes razón, eso explica porque mamá lo dejo dormir en su oficina dos días.

—¿En serio?, ja, adoro a Iduna. Ella sabe que Agnarr es débil a tus caprichos, al fin y al cabo eres su pequeña cachorra.

Lo bueno de ser la hija única era que mi padre era débil cada vez que hacía mi puchero de tristeza, eso era lo único que necesitaba para que mi padre me dijera que si a lo que le pidiera. Mi madre no me podía culpar, lo aprendí de ella al fin de cuentas.

—Chicas, el taxi que había pedido para que nos llevara a Moose Pass me mando mensaje y nos está esperando. — Merida nos hizo una señal para que fuéramos atrás de ella y buscáramos a el conductor.

Este viaje me emocionaba demasiado, tenia 22 años y era la primera vez que viajaba solo con mis amigas, decidimos ir a Alaska a un pequeño pueblo que algunos compañeros nos habían recomendado que visitáramos por su celebración de solsticio de verano.

Al estar frente a un taxi, Merida se acercó al conductor, habló un poco con el y nos indicó que nos acercáramos. Ella junto al conductor subieron las maletas a la cajuela y Rapunzel, Mulán y yo nos subimos al auto. Escuche como cerraron la cajuela y Merida se sentó de copiloto a un lado del conductor. Era un viaje corto desde Seward, aun así no pude evitar el quedarme dormida en el hombro de Punzie.

Sentí que me tocaban levemente el brazo, poco a poco fue despejándose mi mente y vi que la responsable de que despertara de mi siesta era Punzie.

—Ya llegamos Anna, vamos a hacer el check-in a la recepción del hotel.

Asentí y ella salió del auto, la seguí y vi que Mulán y Rapunzel nos esperaban a unos metros de distancia. Caminamos junto a ellas y vi el cartel del hotel "Inn at Ther Lake", al divisar la cabaña me quede impresionada, era hermosa en fotos y en persona lo era aun más, grandes ventanales, madera reluciente y un tejado precioso. Vivir en Chicago era algo que me encantaba, pero no podía negar la hermosa vista que este lugar tenía, rodeado de tanta naturaleza y el hermoso lago, era justo el respiro que necesitaba darme de la ciudad.

Al ingresar a este fuimos recibidos por un hombre enorme que estaba sentado detrás de la recepción.

—¡Yujuu!, bienvenidas a "Inn at Ther Lake". Yo soy Oaken, en qué puedo ayudarles.

Todas lo saludamos con la mano y Punzie hablo.

—Hola, muchas gracias. Tenemos reservación a nombre de Rapunzel Corona.

—Yaa, es la señorita Corona. Permítame guiarlas a sus habitaciones.

Si creía que se veía grande sentado, es por qué parado era un gigante de 2 metros. Aún con toda apariencia gigantesca comenzó a caminar con infinita tranquilidad y nos guió a las habitaciones.

Pasamos por un pasillo y había tres puertas abiertas del lado derecho.

Señaló estás y hablo. —Las dos primeras puertas son las suits individuales y la última es para una pareja. Si necesitan algo más no duden en ir a la recepción. — Se despidió y se volvió a ir por donde llegamos.

—Muy bien chicas, Mulán y tú Anna tienen una habitación para cada una, Merida y yo estaremos en la suit de pareja.

—Dime que son insonoras, no quiero escuchar gruñidos o cualquier sonido de ustedes dos.

—Lo descubriremos juntas. — Tomó la mano de Merida y su maleta para después entrar a su habitación.

Voltee a ver a Mulán y ella tenía la misma cara que yo, queríamos descansar hoy. No escuchar como nuestras amigas tenían sexo mientas gruñían como animales. La única vez que las escuche en un acto así se bajo mi borrachera y pedí un taxi desde el departamento de ellas con destino a la casa de mis padres sin importar que fueran las 3:00 AM.

—Yo digo que elijamos quien tendrá la suit a lado de ellas de la manera más madura posible. — Mulán me vio sumamente serie al decir esas palabras.

—Lo haremos de la manera más civilizada posible. — Recordar esa última experiencia con mis amigas igual me hizo ponerme seria. —Piedra, papel y tijera, con una única oportunidad. — Tendí mi mano hacia ella para cerrar el trato.

—Hecho. — Estrecho mi mano y comenzamos.

Piedra, Papel o Tijeras , cantamos al mismo tiempo mientras manteníamos nuestras miradas. Bajamos nuestra vista al mismo tiempo y me maldije mi suerte.

—Gane, gane, gane. — Mulan brincaba por esa victoria.

—Yo quería dormir bien esta noche.

—Tranquila Anna, tal vez terminaremos igual o más ebrias que esas dos y caerás como roca al tocar la cama.

—¿Lo prometes?

—Confía en mi Anna, y si no lo logro contigo lo haré con esas dos.

—Está bien, me iré a preparar para salir a mi habitación. ¿Nos vemos en recepción?

—Lo siento, no pude dormir mucho en el avión o en el taxi, tomare una siesta, pero dile a esas dos tortolitas que te acompañen a conocer el pueblo.

—Bueno, prefiero no molestarlas y encontrarlas en una situación extraña. Es un pueblo pequeño así que iré a explorar un poco yo sola.

—¿Estás segura?, si quieres puedo acompañarte.

—No, mejor descansa, lo mejor vendrá en la tarde y tienes que tener energía para ella.

—Vale, cualquier cosa sabes que me puedes marcar y voy a donde estés.

Asentí y tomé mi maleta para poder ingresar al cuarto. Cerré la puerta y me volví a quedar sin palabras por la vista. Había un ventanal enorme con vista al lago y montañas, una cama sumamente acogedora matrimonial, un pequeño escritorio y una alfombra con un mueble para la televisión. También vi otra puerta que asumí era el baño. Era preciosa la habitación y tan grande para ser una suit individual.

Deje la maleta en la alfombra y la abrí para poder sacar ropa limpia. Necesitaba un buen baño, el dormir tanto me dejó una sensación de sudor corporal algo incomoda. Al escoger un vestido verde con un cinturón que hacía par con mis sandalias cafés me fui a tomar un baño. Este es muy grande, tenía una tina y regadera, la división era un hermoso cristal templado y el lavamanos era bastante espacioso, como para acomodar ahí los productos para mi piel en el, y un enorme cristal que me daba una imagen de mi hecha un desastre. Estaba algo sonrojada por mi reciente siesta, usaba un pants negro con una camisa blanca, negué ante mis fachas y me quite la ropa para poder tomar un merecido baño al fin.

•••

Al salir de la regadera me puse la ropa que había elegido antes y caminé hacia la recepción, le preguntaría a Oaken a donde me recomendaba ir.

Al llegar a la recepción sentí un poco de frescura, hacían unos 22 grados fuera, al venir de una ciudad con inviernos fuertes no me era incómodo el clima.

—Hola Oaken. — Salude de nuevo al enorme hombre.

—¡Yujuu!, espero que esté cómoda en su habitación señorita…

—Anna.

—Claro, señorita Anna. ¿En qué puedo ayudarme?

—Quiero dar una vuelta para conocer el pueblo, ¿hay algún lugar que me recomiendes?

—Pues, ahorita mismo hay gente preparándose para la celebración mas tarde, pero si no quiere estar entre tanta gente le recomiendo ir al establo del pueblo. Es un lugar muy tranquilo y ahora mismo no creo que haya demasiadas personas por ahí. Si va pregunte por Elsa Menzel, es amiga mía. Dígale que va de mi parte y estoy segura que le podría dar un pequeño paseo por el establo.

—Muchas gracias Oaken, suena bien la segunda opción, ¿cómo puedo llegar ahí?

—Saliendo del sendero que recorrió para llegar aquí podrá ver un cartel que indica el camino hacia el establo, son unos 15 minutos caminando por mucho.

—Vale, de nuevo gracias. Nos vemos mas tarde.

—Para eso estoy señorita Anna, que disfrute su mañana. Yaaa

Me despedí con mi mano y comencé así el recorrido hacia el establo. Sabía que por la celebración del solsticio hacían exhibición de caballos y la gente se podía montar en ellos, así que, qué mejor que ir a dar un vistazo a estos. Igual hace años que no me subía a uno.

Comencé a ver el establo y una cerca que rodeaba una gran área para que los caballos pudieran dar un paseo en esa zona. Había todo tipo de caballos pero un blanco llamo mi atención completamente. Era hermoso, se notaba lo bien cuidado que estaba y su melena era preciosa, se veía tan suave. Me subí en la segunda barda de la cerca y seguía viendo a ese hermoso ejemplar. ¿Se dejaría tocar?

—Se llama Nøkk, es uno de los purasangre del establo. —Escuche una voz tan suave y a la vez rasposa que me asusto por lo repentina que fue, perdí el equilibrio y me preparé para sentir el suelo, pero solo sentí a algo o más bien a alguien debajo de mi. Voltee a ver a la persona que me salvo de una buena caída y vi a la chica más hermosa que haya visto antes.

Era rubia platinada, con unos ojos azules hielo impresionantes y facciones tan delicadas pero a la vez maduras. Era simplemente preciosa, por lo cerca que estábamos pude sentir su aroma, olía a menta fresca. Ambas nos perdimos un poco viéndonos una a la otra hasta que reaccionamos, ella se levantó primero y me dio la mano para que yo pudiera pararme igual. Ahora que la veía de pie noté que era una chica grande, un poco más baja que Oaken, pero yo apenas si llegaba a su pecho. Tenía puesta una camisa blanca con algunas manchas de polvo por la caída, unos jeans no tan ajustados con un cinturón y unas botas lisas negras. Di un paso hacia atrás y alce mi mirada hacia aquella chica.

—Perdón, suelo ser muy torpe. Espero no ser pesada

—No, discúlpame tú a mi. No era mi intención asustarte. Y para nada, eres bastante ligera. Soy Elsa Menzel. — Me tendió la mano.

—Y yo soy Anna Arendelle. — Le di la mano y en ese momento sentí un calor totalmente abrumador recorrerme de pies a cabeza. Era extraño, aún faltaba un mes para mi siguiente celo así que lo ignore.

—Así que Anna, que hace una linda chica como tú en el establo.

—Oaken me recomendó este lugar para visitar, vine por la celebración del solsticio, pero no quería estar rodeada de tantas personas sola, así que decidí mejor venir aquí.

—Así que te hospedas con Oaken, es un gran lugar en el que pasar la estadía en Noose Pass.

—Si lo creo, la vista es hermosa desde mi habitación.

Estuvimos por unos minutos en silencio, hasta que hablo ella. —¿Quieres conocer a Nøkk?

—¿El se dejaría?

—Claro, es muy dócil con las mujeres y más si son omegas.

—¿Por esa razón lo conoces bien?

—Bueno si, en parte. Pero mi alfa lo alteraba cuando nos conocimos.

—Ya veo. — Una chica alfa, aunque conocía a Merida no era común conocer a una. —¿Cómo supiste que era omega?

—Perdón, cuando te atrape quede algo cerca de tu cuello, sentí la fragancia a chocolate y se que solo las omega pueden producir esa.

—Oh ya, yo también sentí la tuya a menta, pero pensé que como eres tan hermosa eras una omega. — Me comencé a sonrojar por mis palabras. —Es decir, eres una chica alfa, igual eres sumamente atractiva, es por naturaleza el tener esa apariencia tan hermosa. — Muy bien Anna, tus orejas ahora también se sentían calientes. —Bueno, eres muy guapa. Ese es el punto.

Pensé que se burlaría por mis divagaciones, pero escuchar su risa hizo que se acelerara mi corazón. —Eres muy tierna Anna.

Muy bien, mi corazón se iba a salir del mi pecho por escuchar eso. Solo alcancé a bajar mi mirada y agradecer en un susurro.

—Entonces, ¿quieres conocerlo?

—Me encantaría.

—Vale, espera aquí.

Vi como subió a la cerca y comenzó a hacer un chiflido, noté que el caballo comenzó a correr hacia nuestra dirección. Era muy grande, se notaba el cuidado que tenía y la buena condición en la que se encontraba.

Elsa pasó al otro lado y me hizo una señal para que me acercara a ella, ahora yo fuera de la cerca solo sentí como me tomó de la cintura y me cargó con mucha facilidad. Haciendo que ahora estuviera dentro de la cerca. Tomó mi mano y la acercó al hocico de Nøkk, el la olió un poco y me dejo acariciarlo. Era tan suave.

—Hola bonito, eres muy lindo. —Escuche un leve relinchido de su parte, parecía que le gustaba que le dijeran eso. —Si, muy muy lindo.

—Le encanta la atención de las omegas, es su mayor debilidad.

—Ya veo. — Escuche que Elsa se alejó un poco, trate de buscarla con la mirada pero no había señales de ella. —¿A dónde fue ella? — Solo escuche un bufido de respuesta.

Seguí acariciando a Nøkk y volví a ver a Elsa, solo que ahora traía una silla de montar entre sus manos.

—¿Quieres dar un paseo con el?

—Tiene años que me subí a un caballo, no recuerdo como montarlos.

Elsa pensó algo por un momento y pareció que llego a su mente una gran idea. —Si no te molesta, yo puedo ir sentada detrás de ti checando que todo vaya bien.

—¿El nos va a aguantar?

—Tranquila, el pesa media tonelada, llevarnos es muy sencillo para el.

—Bueno, en ese caso aceptó el paseo.

Elsa colocó la silla y se aseguró que las correas estuvieran bien atadas. Volteo en mi dirección y sin hacer alguna seña levante un poco mis brazos para que me pudiera volver a cargar y sentarme en la silla. Ella se sentó detrás de mi. Tomó las riendas e hizo un leve movimiento para que Nøkk comenzara a trotear tranquilamente.

Era una sensación tan buena, la ligera brisa en mi rostro, sentir mi espalda levemente recargada en el pecho de Elsa y el leve brincoteo era una combinación muy buena.

Me sentía tan plena.

No se cuánto tiempo paso y ahora sentí como los brazos de Elsa estaban levemente recargados en mis caderas, tan solo ese contacto fue necesario para que un calor que conocía bien se comenzara a formar en mi vientre bajo. Eso no podía estar pasando, me faltaba aún un mes para mi siguiente celo.

Elsa pareció notar lo rígida que me puse, detuvo el trote de Nøkk. —Estás bien Anna.

Dio un respiro y lo detuvo, se acercó más a mi y volvió a respirar.

—¿Estás comenzando el celo?

—No se porque está pasando esto, me tocaba hasta dentro de un mes.

Se quedó callado y la escuche respirar cada vez más rápido, volvió a acercar su nariz a mi, inhalo y exhalo. Su agarre se volvía más fuerte en mi cintura. Sacudió un poco su cabeza y tomó las riendas de Nøkk, hizo un sonido como a un látigo y el caballo comenzó a correr. Al estar a unos metros de la cerca pensé que Elsa haría que parara, pero Nøkk saltó está con facilidad. Mi mente se sentía tan borrosa, de repente estábamos camino al hotel, en otro momento estábamos en la recepción, llegue a escuchar la voz de Oaken a la lejanía, y en otro momento sentí como me colocaban en algo suave.

Sentía el olor a menta de Elsa cerca de mi, no la quería soltar, mi lobo me rogaba no soltarla.

—Anna, tengo que salir, no quiero cometer una locura por favor.

—Quédate, por favor quédate. — Desconocía mi propia voz, sonaba tan necesitada, con tanto sufrimiento.

—Te puedes arrepentir de esto, no quiero hacer algo que no puedes pensar bien por cómo estás Anna. —Se trató de alejar pero me volví a aferrar a ella.

—Elsa, no se que me está pasando. Pero mi lobo te pide, te necesito Elsa. Por favor.

Parece que esas palabras fueron las que necesitaba para que Elsa perdiera todo control. Nuestros labios se encontraron y comenzó una batalla por el dominio en nuestras bocas, sentí como mi vestido era rasgado por ella y yo rompí su camisa blanca, lleve mis manos a su cinturón y lo desabroché, Elsa tomó mis manos y las puso sobre mi cabeza, los besos eran desesperados, nuestras feromonas en el aire eran muestra de lo que nuestros lobos pedían.

De repente sentí como mi ropa interior la rompió Elsa, la única cosa que nos separaba eran sus estupidos pantalones y ropa interior.

Elsa me hizo ponerme en una posición de cuatro en la cama, yo por mero instinto pegue mi pecho al colchón y mostraba más mi trasero. Escuche el sonido de un cierre bajar y algo caliente se coloco en mis glúteos. Elsa se pego a mi espalda.

—¿Me quieres dentro de ti?

—Si, por favor Elsa. Solo hazlo. ¡Hazme tuya!

Llevo su mano a mi vagina, acarició mi clitoris y comenzó a hacer círculos con sus dedos sobre el. Mis fluidos los sentía escurrir hasta mis muslos. La necesitaba.

—Elsa, solo metemela de una buena vez.

—Lo que mi omega desee.

Paro de acariciarme y su mano se alejó, hasta que sentí algo recogiendo mis fluidos para después colocarlo sobre mi entrada.

—Elsa, es mi primera vez.

Elsa se detuvo por mis palabras pero después comenzó a repartir besos por mi espalda. —Para ser sincera, es igual la mía. Seré cuidadosa.

Después de decir eso comencé a sentir como algo invadía mi vagina, gracias a la lubricación que producía ella pudo entrar con mayor facilidad. Mi respiración era pesada, dolía un poco, pero cuando sentí que la cintura de Elsa chocó con mi trasero supe que lo había soportado bien.

Elsa se quedó por unos minutos sin moverse, hasta que yo misma comencé a mecer mis caderas. Era un ritmo cada vez más rápido, el sonido de nuestros cuerpos al chocar era algo que me calentaba más, me sentía nublada por el placer y solo sabía que quería más de esto.

En un momento Elsa salió de mi interior, me sentía tan desesperada por mi omega que la pedía, me cargo hasta la orilla de la cama, me dio la vuelta y ahora con nuestras caras de frente volvió a ingresar en mi. El hecho de que ella estuviera de pie hacia sus movimientos más rápidos, colocó mis piernas sobre sus hombros y me sentía tan llena, no sabía que ser poseída por un alfa era tan placentero, no, ser poseída por Elsa era un nirvana de placer.

Me empujo un poco hacia arriba en la cama y ella volvió a subir a esta, se puso de rodillas y mis piernas abrazaban su cintura, se recargó en mi y sentía su aliento en mi cuello, la necesitaba, necesitaba que esta alfa me marcara como suya.

—Muérdeme, hazlo Elsa. Se que lo deseas tanto como yo.

Elsa primero besó mi cuello para después sentir sus dientes enterrándose en el. Era una nueva combinación, mis sentidos, de por si sensibles por mi calor, se fueron a las nubes por todas las sensaciones que me recorrían. No dolía, solo fue una explosión de emociones que me llevo al orgasmo. Elsa seguía aferrada a mi cuello y sentía algo que quería entrar en mi, lo reconocí como su nudo y mi omega estaba dando brincos de felicidad ante esto. Mi alfa me había marcado como suya, se estaba corriendo en mi interior. Esa fue la mejor sensación que nunca antes haya sentido.

Aún con el nudo de Elsa dentro de mi ella lamió mi cuello, ahora que mi adrenalina había bajado comencé a sentir un leve dolor en la zona, mismo que fue calmado por la saliva de Elsa.

Su boca buscó la mía y la recibí contenta.

Su respiración era cada vez más calmada pero no se movía mucho, el nudo nos podía lastimar.

—¿Peso mucho?

—La verdad es que no me preocupa eso ahora mismo, solo se que me siento muy bien de esta manera.

Escuche una ligera sonrisa de su parte. Se volvió a acomodar sobre mi y nos quedamos así. Disfrutando una de la otra.

Solo éramos Elsa y Anna. Su alfa y mi omega disfrutando uno del otro.

•••

Abrí la puerta de la casa de mis padres. Noté que mi madre justo estaba sentada en el sillón de la sala. Alzó su mirada y al verme me dio una sonrisa cálida. —Bienvenida a casa Anna.

—Hola mamá. — Vi que se levantó del sillón y venía hacia mi. —Espera, recuerdas que me dijiste que no podía llegar con algo sin antes avisarte.

—No puedo creerlo Anna, ¿otro gato? Deje que Olaf se quedará, pero otro ya no. — Se frotaba la cabeza y comenzó a mover su pierna derecha en claro signo de enojo. —Agnarr, ven ahora mismo.

Demonios, pensaba decirle por separado a cada uno, pero así me ahorran los nervios. Mi padre se asomó de la cocina, venía con una tasa de lo que parecía té helado en la mano.

—¿Otro gato Anna?

—Esperen, quédense ahí mismo. — Cerré la puerta y fui a donde Elsa me esperaba, la tome de la mano y caminamos juntas de nuevo a mi casa.

Abrí la puerta completamente mostrando a Elsa a mi lado. Mis padres estaban confundidos por verla y notaron el detalle de nuestras manos juntas.

—Papá, mamá. Ella es mi alfa, Elsa Menzel.

Silencio, silencio absoluto y tenso, tanto que una navaja lo cortaría sin problema.

—Buenas tardes señores Arendelle. —Hablo Elsa para poder romper un poco la tensión.

—¡¿TÚ QUÉ?! — Mis padres se veían enojados, no, enfurecidos.

Tome la mano de Elsa con más fuerza y solo alcancé a decirle. —Cariño, demuéstrame una vez más que tienes energía inagotable, ¡CORRE Y NO VEAS HACIA ATRÁS! — Ella asintió y me cargo al estilo de recién casadas para poder correr más rápido.

Mientras tanto Rapunzel, Merida y Mulán estaban en el suelo por la risa de presenciar aquella escena. No culpaban a los padres de Anna, ellas hicieron una escena similar cuando ambas salieron al fin de la habitación.

Se vieron entre ellas para ver si ayudaban a su amiga y su nueva novia con la furia de sus padres. —¿Las ayudamos?— Hablo Merida entre sollozos por el dolor de tanto reír.

—Estarán bien, Elsa me demostró que corre demasiado rápido.— Le respondió Mulán.

—Mejor vamos por una limonada, yo la invito. Ellas sobrevivirán y Elsa se ganará a sus padres como a nosotras. — Fue el turno ahora de Rapunzel de hablar, su novia y amiga asintieron y caminaron a alguna cafetería cercana.

Fin.


Tara~, esto salió del momento, necesitaba escribir algo esporádico para no pensar mucho en mi insomnio.

Aún falta para el capítulo lemon de "Mi amor nórdico" pero es un "calentamiento previo" que necesitaba hacer para ver cómo manejo el lemon omegaverse.

Espero que lo hayan disfrutado y si les gusto les agradecería un review con su opinión. Nos vemos luego.

Miroslava. 18/03/2020