Cadence vs. Bright vs. Flurry
El sol se levantaba por detrás de las grandes montañas que rodeaban al territorio del Imperio Cristal. La luz atravesaba sin dificultad las paredes de cristal de todos los hogares, fucionando como un despertador natural para todos los habitantes del Imperio Cristal. Y eso incluía a la joven Alteza Flurry Heart. Ella se levantó de excelente humor, silbando alegremente mientras empacaba su mochila para el ComiCon. El evento del año.
De acuerdo, se celebraba en Canterlot, pero Flurry Heart había practicado lo suficiente con su tía para lograr tele-transportaciones a larga distancia sin tener problemas.
─ De algo me sirve ser una alicornio ─ se dijo ella de muy buen humor.
Estaba empacando su cosplay, que hizo a casco no con maiga, alguien tocó la puerta. Era su madre. ─ Hola mamá, qué día tan lindo, ¿no crees? La abuela Celestia está de buen humor.
Cadence ofreció una sonrisa a su hija. Sabía que estaba muy entusiasmada y no le gustaba ser la que matara ese entusiasmo. Pero la situación lo apremiaba.
─ Ah querida… la verdad tengo malas noticias. Sobre la llegada del Emisario de Zebrica…
Flurry se quedó congelada y frunció el entrecejo. ─ ¿Me estás diciendo que no va a venir?
Fueron dos semanas muy duras para Flurry. Era súper conocida por no estudiar nunca, y luego falsificar sus reportes de notas para que sus padres no se enteraran. Sin embargo Cadence se las había arreglado para llegar a un acuerdo. Si ella se empeñaba en estudiar los libros de protocolo oficial, idioma extranjero e historia de Zebrica para la llegada del embajador, tendría permiso para ir a la ComiCon. Y encima, Cadence le daría ochocientos bits en efectivo para que se los gastara en cualquier bobería que viera en la ComiCon.
Y Flurry aceptó con mucho gusto. Claro, se ganó horas enteras lejos de sus amados cómics pero la ComiCon lo valía. ¿Ahora resultaba que todo fue para nada? Qué molesto. Pero no iba a dejar que eso le arruinara la ComiCon. Claro, ahora tenía mucho menos espacio en su cerebro para memorizar las nuevas historias épicas que salieran a la venta. Pero daba igual.
─ Bueno, él se lo pierde. Nada me va a arruinar la ComiCon. ¿Mamá, me das el dinero?
Cadence suspiró y le pasó una enorme bolsa de bits a Flurry. ─ Ten esto, te lo prometí. Pero me temo que no podrás gastarlo en la ComiCon hija mía. De hecho… el embajador no canceló la cita. Tuvo un asunto urgente y tuvo que adelantarla… él estará aquí en una hora.
Fue como si todo el mundo alrededor de Flurry se derrumbara, no podía creer la traición.
─ ¿QUÉ? PERO MAMÁ, TENÍAMOS UN TRATO. HICE TODO LO QUE QUERÍAS…
─ Flurry lo siento mucho de verdad. Sé que te lo prometimos y me siento horrible por esto pero no hay opción. Todos tenemos que hacer sacrificios de cuando en cuando. Este es el peso de la Corona mi vida. Mira, te daré más si quieres pero esto es lo que es. Y…
Flurry comenzó a temblar. Sabiendo que estaba furiosa y lo que dijera solo empeoraría las cosas, Cadence se retiró. Flurry cerró de un portazo y se escuchó un grito que retumbó por todo el castillo. Shining Armor miró a su esposo con una mueca.
─ Bueno… se lo tomó mejor de lo que pensé.
─ Odio hacerle esto… solo tiene trece años pero es una Princesa y tiene que aprender a aceptar el peso que conlleva la Corona.
─ Te entiendo amor. Tú empezaste con estas responsabilidades a los once, ¿no?. Tranquila Caddy, te perdonará. Tú perdonaste a tu tía, ¿no?
Cadence sonrió, sí, este no era más que el primero de muchos sacrificios que la joven Princesa tendría que hacer como heredera al Trono.
Mientras, Flurry recorría su cuarto refunfuñando y quejándose. Encima tendría que estar preciosa y bien presentada para ese idiota de Zebrica que arruinaba su diversión. Podía escaparse pero su mamá detectaría su tele-transportación y la obligaría a regresar. Y de paso estaría castigada por meses. No tenía salida… no tenía salida…
─ ¡A menos que no use magia para tele-transportarme! ─ Saltó alegremente Flurry Heart, con cuidado de no gritar o todo se iría al traste.
Con cuidado buscó bajo su colchón y lo encontró. Su pulsera. Un simple aro de metal con un botón y una lucecita.
Siguiendo las instrucciones que le dio su primo, se concentró en el lugar al que quería ir y luego apretó el botón.
Se apareció en una amplia estancia divida en dos. De un lado había herramientas y pedazos de cable desparramados y un montón de tuercas y tornillos sueltos.
En el otro había poniquíes con vestidos, retazos de tela, alguno que otro alfiler mal parado.
Y en el centro, había dos potrillos de diez años.
Ella era de color celeste, casi blanco con una melena rubia platinado y ojos misteriosos y bellos. Él era un poni color lavanda, con una melena azul cobalto donde se asomaba una franja rosa. Él trabajaba en un microchip (aunque Flurry no tenía ni idea de qué demonios era eso) y ella en un vestido, no muy elegante pero era extremadametne poderoso. Flurry lo sabía.
Ni uno ni la otra le hacía el menor caso.
─ Oigan, tengo un problema.
La niña la miró y rodó los ojos despectiva. ─ Maraveleux, vino el Premio Nobel de la Estupidez.
El chico por su cuenta suspiró. ─ Sí claro, debe ser un enorme problema para que vengas a pedirle ayuda a un mocoso de diez años.
Flurry bufó fastidiada. Su primo siempre tenía esta actitud arrogante hacia ella. Ante Twilight se mostraba como un poni tierno y simpático, pero con Flurry siempre mostraba esa actitud de superioridad. Y eso fastidiaba enormemente a la joven alicornio. El niño era solo un alicornio y encima su magia era débil. ¿De qué se jactaba?
Pero luego del incidente de Grogar Flurry entendió que la arrogancia de Bright venía del conocimiento de su propia fuerza. Tal vez su magia era débil pero a cambio tenía un intelecto muy superior al de cualquier poni, incluida su madre.
─ Vamos viejo, tú eres el mayor genio de toda Equestria. ¿No puedes ayudarme?
─ ¿Y con qué bobería vas a hacernos perdre le temps? ─ Preguntó la chica.
─ Vamos, puedo pagarles ─ suplicó Flurry Heart. ─ Tengo dinero, puedo compararles todo el acero que quieran… o bueno lo que me alcancen mis finanzas. Pero puedo darles acero, telas maravillosas, puedo…
Bright Spark, el chico, levantó un casco. ─ Bien, ¿qué demonios quieres?
─ Bueno es que verás…
Y les habló del problema con su madre.
Luminositè, la hija de Rarity, se colocó unos audífonos especiales a medio relato mientras que Bright escuchó con atención.
─ De acuerdo, te voy a ayudar.
─ ¿En serio? ¿A cambio de qué?
─ Precisamente quiero probar la eficacia de mi nueva creación. Además quiero cinco minutos a solas con el Corazón de Cristal, cuanto menos. Necesito que me compres todo el tiempo que puedas.
Flurry levantó una ceja. ─ ¿Qué vas a hacer?
─ Voy a analizarlo y cuando tenga la idea de cómo funciona crearé una máquina que imite su poder.
Flurry tuvo que reírse. ─ ¿Vas a fabricar una máquina fría y sin corazón que reemplace a una reliquia que es literalmentee un corazón?
Bright asintió, y Flurry se encogió de hombros.
─ Eso tengo que verlo. Muy bien, es un trato…
Y chocaron cascos.
─ ¿Entonces cuál es tu idea?
Bright sacó un control remoto y lo apretó. Dos enormes puertas de acero se abrieron revelando… a Flurry.
Luminositè miró a Bright. ─ ¿Est-ce vraiment? ¿Vas a desperdiciar esa obra maestra con ella?
─ Hay que probar su efectividad ─ Explicó Bright, aprentando otro botón.
La doble de Flurry de inmediato cobró vida, y lo primero que hizo fue cruzar los cascos y hacer un puchero. ─ ¡¿Es en serio?! ¿Me tengo que quedar complaciendo a un dignatario cuando puedo ir a la ComiCon? ¿Por qué yo, una perfecta creación de los más grandes genios de toda Equestria tengo que ser denigrada de ese modo?
─ ¡Oye! Esta impostora tiene problemas de actitud ─ se quejó Flurry Heart.
Bright Spark simplemente negó con la cabeza. ─ No, solo está programada para actuar como lo harías tú.
─ ¿Entonces contrataste a un changeling para hacer mi papel? Pero eso se me hubiera ocurrido a mí…
─ No bête ─ dijo Lumi. ─ Esto es un 'Pretender'. Y es una herramienta de defensa muy poderosa.
─ ¿Y por qué rayos se parece a mí?
Bright se rio. ─ Es sencillo, imagina que Equestria es invadida y el ejército enemigo captura a las Princesas. Creen que ganaron, creen que pueden hacer cualquier cosa con la Princesa como robarles sus poderes o yo qué sé… cosas que no nos van a enseñar hasta que lleguemos a sexto grado…
─ Pero de improviso, las Princesas revelan su verdadera forma…
Los ojos de la doble de Flurry brillaron siniestramente. Su piel se derritió revelando su verdadera forma. Un trasto de metal, de cuya espalda brotó un gran cañón plasma y un arma congelante, de sus alas surgieron lanzamisiles, y sus ojos estaban equipados con un láser cortador.
─ Y por supuesto está equipado con un mecanismo de autodestrucción que podría destruir el Castillo de Canterlot y el Monte Canter como daño colateral.
Flurry tragó saliva. ─ Oye… quiero que esta cosa me reemplace durante la reunión, no que haga volar mi casa…
─ Solo quiero probar la efectividad de mi programa de imitación. Si puedes engañar al dignatario y a tu familia con esta cosa, lo consideraré un éxito.
Flurry solo miró con cuidado a la máquina. ─ ¿No va a destruir mi casa, verdad?
─ No, tranquila. ¡Deshabilitar sistema de armamento y autodestrucción! Código de autorización BSk-37.
La falsa Flurry bufó molesta.
─ Ay vamos, ¿dónde queda entonces la diversión?
Pero le guiñó un ojo a su otra yo. ─ Tranquila, nada va a pasar. De hecho…
Abrió la boca y vomitó una pelotita de metal del tamaño de una bola de billar.
Bright recogió la pelota y la guardó en un compartimiento especial.
─ Listo, le quité el explosivo. ¿Ya estás tranquila?
Flurry Heart se dio por satisfecha y ella y la máquina se volvieron a tele-transportar al Imperio con la ayuda de la pulsera. No podía arriesgarse ahora que estaba tan cerca de ir a la tan esperada ComiCon.
Mientras Lumi solo suspiró.
─ Esto va a terminar mal.
─ Nuestro diseño combinado lo hará bien.
─ Amigo, por brillantes que seamos, su gran cabeza vacía encontrará el modo de arruinarlo todo. Te apuesto cien bits.
Bright asintió. ─ De acuerdo, acepto la apuesta.
Estaban chocando cascos cuando se escucharon dos 'ding' simultáneos y las puertas de los elevadores que conectaban las casas de ambos con la facilidad subterránea se abrieron, dejando pasar a Rarity, Twilight y Flash Sentry.
─ Mère, ¿qué te trae por aquí? ─ Sonrió Lumi.
─ Ey mamá y papá ─ dijo Bright sonriendo.
─ ¿Qué hacen aquí? Se supone que están castigados, ¿no es así? ─ Dijo Flash.
─ Pero papá, me castigaron sin salir, y esto es parte de la casa ─ dijo Bright señalando alrededor. ─ Además que…
Twilight no iba a discutir. ─ Bright Spark, vete arriba de inmediato. No te quiero cerca de este horrible lugar.
Bright suspiró derrotado. Pero antes de salir se las arregló para tomar una bolsa en donde empacó todas sus herramientas para fabricar microchips, y le hizo una señal a sus máquinas.
Estas se encargarían de escanear los planos que hizo, y comenzarían la construcción. Pero Bright se encargaría de constuir el cerebro electrónico personalmente. No se iba a arriesgar a que se creara una inteligencia artificial por accidente.
No, sus máquinas solo debían de tener la inteligencia suficiente para seguir sus órdenes.
─ Rápido Bright Spark ─ ordenó Twilight.
Él suspiró y siguió a sus padres de vuelta al castillo, que estaba en la superficie.
─ No entiendo, se supone que le puse un candado a esa puerta para que no pudieras entrar hasta que te lo permitiera ─ dijo Twilight mientras salían del elevador al cuarto de su hijo.
─ ¿Un sello mágico?
─ Sí, ¿por?
─ Mamá, mis creaciones son a prueba de magia. Puedes usar todo tu poder en mis máquinas, no vas lograr absolutamente nada.
Twilight suspiró. ─ Solo no entres ahí hasta que te autoricemos. Sigues castigado.
Bright suspiró y siguió a sus padres, sabía que no lo iban a perder de vista en un rato.
─ Oye, ¿qué es lo que te preocupa en verdad? ─ Preguntó Flash en voz baja. ─ Sabes que no puedes apartarlo de sus inventos, es como apartarte a ti de los estudios.
─ Lo que me preocupa es que siga fabricando armas. ¿Viste lo que pueden hacer esas cosas? ─ Respondió Twilight también en voz baja. ─ No quiero limitarlo pero debe aprender a usar responsablemente esa inteligencia que tiene… el camino de las armas es el camino de la muerte…
─ Ehem, no solo hago armas, en general es solo un tercio de lo que hago ─ intervino Bright. ─ Como pequeños dispositivos que incrementan mis sentidos… como el oído.
Twilight suspiró molesta, en cuanto a Flash, prefirió reírse.
Se le había pasado el enfado con su hijo hacía tiempo, además que él era del tipo de ponis que se tomaba la vida por el lado amable y siempre sonreía.
─ Ya, ya. Nos espera un largo día. ¿No toca hoy limpiar todo el castillo? Mejor concentrémonos en eso y…
Bright entonces levantó un casco.
Dos enormes armatostes de metal, mucho más altos que las Princesas salieron de una esquina, y haciendo resonar sus garras, tomaron todos los artículos de limpieza del clóset y se pusieron a limpiar todo con una rapidez y perfección que solo las máquinas eran capaces de alcanzar.
Viéndolos en acción, Bright Spark se dio por satisfecho y sonrió a sus padres.
─ Listo, ¿algo más que necesiten hoy?
Hasta a Twilight se le escapó una sonrisa. ─ Bien, impresionante. Pero no creas que te salvarás de reorganizar la biblioteca…
De nuevo Bright dio una señal y las libreras comenzaron el proceso por su cuenta.
─ Listo, de algo me sirve ser un genio.
…
Mientras, en el Imperio Cristal, la Corte Real fue a recibir al Embajador Moktobok de Zebrica junto con su guía por Equestria. Flurry y sus padres recibieron al grupo en su idioma natal, en el cual Flurry era la más fluida.
Luego pasearon en carreta mientras que la Familia Real del Imperio les mostraba los alrededores y les hablaba de los monumentos. Y no podía faltar el Monumento al Héroe del Imperio Cristal, Spike el Valiente y Glorioso. Flurry no pudo evitar soltar una sonrisa (a pesar de su mal humor). Su tío se hubiera sentido muy halagado de lo bien que sus padres hablaban de él… pero claro, él estaba lejos en su propia casa.
Luego de todo el asunto respecto a su custodia él terminó viviendo en el Imperio Cristal, hasta que terminó la universidad. Luego, hará un par de meses, se tuvo que mudar. Era una lástima, su amado tío era su mejor amigo en todo el mundo. Él le enseñó el maravilloso mundo de los cómics.
Pasado el paseo pasaron al almuerzo, donde sirvieron diferentes exquisiteses de Zebrica, muy para deleite del embajador y Zecora. Todo fue de acuerdo al protocolo, pero Cadence no podía evitar ver que Flurry lo hacía todo de mal humor. Bueno, no podía culparla. De hecho hasta pensaba felicitarla por aguantar tanto sin decir palabra.
Pasaron al baile ceremonial al ritmo de los timbales.
Todo lo hizo Flurry con una gran maestría
─ Ahora, solo tenemos una pequeña petición ─ dijo el embajador. ─ ¿Podrían por favor mostrarnos el Poder del Corazón de Cristal?
─ ¿Eh? ─ Se alarmó Flurry Heart.
─ Sí, verán… dicen que si tienes un corazón puro sientes un hormigueo dentro de ti que se siente muy bien y es una experiencia que no quisiera perderme…
─ La verdad es una excelente idea ─ convino Shining Armor. ─ Flurry, ¿por qué no nos muestras?
─ Pero yo
…
─ Sé que hemos pedido mucho de ti el día de hoy ─ dijo Cadence. ─ Pero por favor, hazlo y te prometo que te lo recompensaré. ¿Sí Flurry?
Flurry miró a su madre y supo que no tenía opción. Ahora el problema era, ¿funcionaría?
La pobre Princesa no tuvo más remedio que lidarar la comitiva para ver el Corazón en acción.
La reliquia los esperaba en su pedestal, brillante y resplandeciente solo esperando a que su Elegida usara sus poderes sobre esta. Flurry tragó saliva, y la chica apuntó su cuerno hacia el corazón, enviando su 'magia'.
El efecto fue inmediato, el Corazón de Cristal reaccionó lanzando chispas y rayos mágicos para finalmente lanzar un ataque directo a la cabeza de la chica.
─ ¡Flurry!/¡Joven Alteza! ─ Gritaron todos.
La cabeza de Flurry explotó en mil pedazos. Su cuerpo cayó en el suelo inerte… con una estela de humo negro saliendo de su cuello.
─ ¿Qué acaba de pasar? ─ Preguntó el Embajador, tan pálido que sus rayas casi desaparecieron.
─ Esa fue una reacción defensiva ─ dijo Shining sin entender. ─ El Corazón la vio como una enemiga, ¿pero eso no puede ser, o sí?
El Embajador seguía temblando por el horrible espectáculo, mientras que Zecora se acercó a los restos del.
─ Tal vez me esté engañando mi edad, pero creo que esta Princesa no es la de verdad.
─ ¿A qué se refiere, Lady Zecora? ¿Por qué dice que no es la verdadera Flurry?
Zecora levantó el cuerpo de Flurry, mostrándoles a todos lo que había dentro. No era un esepectáculo agradable sino más bien confuso.
─ Mero conocimiento elemental. Los ponis reales no están rellenos de metal.
─ ¿Metal?
Se acercaron con cuidado al cuerpo de la Princesa solo para comprobar que lo que decía la cebra era verdad. Dentro del cuerpo no había entrañas sino una maraña de cables, y una estructura de acero.
Cadence y Shining armaron las piezas del rompecabezas en un instante.
─ Ahora sí lo voy a matar… ese mocoso solo sabe ocasionar problemas.
─ No, no, no tú… tú ve a buscar a Flurry a su ComiCon y yo iré a intercambiar unas palabras con nuestro sobrino. Vamos…
Pero claro, primero tuvieron que explicarle a los diplomáticos de Zebrica sobre lo que había pasado y por supuesto disculparse mil veces por el comportamiento de Flurry Heart. Por suerte el Embajador era un sujeto muy amable y comprensivo. Solo se rio.
─ Mi nieto me hizo lo mismo un día, pero él le pagó a un actor. Eso del poni que puede fabricar ponis falsos de metal es nuevo…
─ Perdónenos señor embajador, mi hija trabajará duro para compensárselo.
─ No se preocupe… a quien quiero conocer es al primo, tal vez lo convenza de hacerme un doble de metal a mí para las reuniones aburridas…
Todos se rieron, pero las risas de los Reyes de Cristal eran forzadas.
Zecora y el embajador se fueron a sus cuartos designados mientras que Cadence y Shining se tele-transportaron a sus destinos.
Desgraciadamente Shining no tuvo tanta suerte. Flurry era una cosplayer, y muy buena. Y entre tanta gente con tantos cosplay reconocerla era virtualmente imposible. Flurry por su parte, a salvo detrás de su armadura de Iron Mare entre otras Iron Mare, reconoció la señal de problemas al ver a su padre mirando alrededor. Si no usaba un hechizo de rastreo era porque estaba furioso y no tenía idea si podía contenerse si usaba magia.
─ Maldición, solo espero tener una casa a donde volver… juro que si la hizo explotar lo voy a estrangular…
Mientras, la familia Sparkle disfrutaba de una de una tarde tranquila. Ya que las máquinas de Bright se habían encargado de la limpieza, la familia hizo lo que más les gustaba hacer. Flash Sentry entrenó en el gimnasio y en el patio, Twilight estudió todo lo que quiso… el único que no hizo lo que quería era Bright Spark porque sus padres lo tenían vigilado todo el tiempo y no podía bajar a su amado laboratorio. La mitad del día se la pasó estudiando con Twilight y la otra mitad entrenando con Flash.
Cualquier niño se sentiría frustrado y molesto, pero Bright no. Entendía que sus padres estaban molestos, y estudiar y entrenar le gustaba. No tanto como construir cosas pero no se quejaba. Sabía que sus padres tendrían que acostumbrarse a él, y de paso supo que la revelación de sus talentos como inventor tomarían mucho tiempo para digerir. Y tomando en cuenta que los primeros inventos que les mostró fueron las armas con las que derrotó a Grogar la preocupación de sus padres era entendible.
Bright entendía su miedo y la necesidad de vigilarlo. No le importaba, de veras. Solo tenía que demostrar que sus talentos podían ser usados para algo más que la destrucción.
Fue entonces cuando un chispazo de magia rosa se apareció en medio del cuarto.
─ ¡Cadence!
─ ¡Alteza!
─ Tía… ¿qué te trae por aquí?
Cadence los saludó con una seca cabezada, y luego arrojó a los cascos de Bright los restos del 'Pretender'.
─ Ja… le debo a Lumi cien bits.
Y he vuelto con otra historia, más dirigida a explicar la evolución de Bright y Lumi luego de revelar sus verdaderos 'yos' tras el Código de los Villanos. Además de explorar más el mundo en donde existen.
Espero les guste, esta vez no publiqué hasta que tuve un par de caps listos explicando el tono de la historia.
