Card Captor Sakura pertenece a CLAMP.

Pride and Prejudice pertenece a Jane Austen.

La historia es de mi auditoría.


El olor del antiséptico, las aburridas paredes y cortinas blancas, y la constante sensación de frialdad que le corroía el cuerpo, no podían compararse en lo absoluto con la aterciopelada y cálida voz de quien la acompañaba a la par de la camilla. Sin él, cada minuto significaría una eternidad; a su lado, estar en una clínica no parecía importarle.

"No puedo concretar la hora, ni el lugar, ni la mirada, ni las palabras que pusieron los cimientos de mi amor. Hace bastante tiempo. Estaba ya medio enamorado de ti antes de saber que te quería..."

A ella le encantaba "Orgullo y Prejuicio" y a él le fascinaba leerle mientras permanecía recostada, con la cabeza en la almohada y los ojos fijos en su locutor. Shaoran trabajaba como enfermero en el turno nocturno de la clínica, y desde que se había convertido en su paciente, no había habido noche en la que no conversaran hasta el cansancio. Se habían conocido allí hasta el punto de hacerse amigos, pero para Sakura él significaba más que eso.

Shaoran cerró el libro luego de acabar el capitulo sesenta, el que más le gustaba que le leyera, y comenzó a controlarle los medicamentos que le daban vía intravenosa. Ya lo había hecho diez minutos antes, pero era demasiado inquieto o quizás demasiado atento como para evitar revisar varias veces que todo estuviese bien.

—El tratamiento viene de maravilla, Sakura —le anunció—, ¿te duele el brazo o algo?

—Estoy bien —respondió enternecida por su preocupación.

—Si los resultados de los análisis salen bien, mañana te darán el alta y sólo tendrás que volver para tus tratamientos de quimioterapia.

La noticia no la sorprendió, pero el gusto amargo en la boca apareció como siempre hacía cada vez que recordaba sus tratamientos para vencer el cáncer. Además, el hecho de salir de la clínica significaba que también dejaría de ver a Shaoran. Claro, siempre y cuando no le diera otra recaída.

Le habían diagnosticado cáncer hacía un año y su vida desde entonces empezó a volverse gris. Aún su enfermedad no estaba avanzada, por lo que el tratamiento no sería ni largo ni riesgoso y su probabilidad de que se recuperará por completo era muy alta; sin embargo sus ánimos estaban por el suelo y nada la hacía volver a ver el mundo como antes.

Shaoran apareció un par de meses después, como un soplo de aire fresco, durante la primera de sus recaídas a causa de sus bajas defensas. Dos noches en el hospital bajo su cuidado le alcanzaron para que quedara prendada del chico, quien en ese poco tiempo le había tomado cariño. Podía decirse que eran buenos amigos, incluso confidentes, pero jamás se habían visto fuera del hospital. Su relación se limitaba a cuando él tenía su uniforme de enfermero y ella su bata de paciente.

—Y dime, ¿tienes planes para este fin de semana?

Sakura lo miró con extrañeza.

—Suponiendo que me den el alta mañana, dudo que sea muy conveniente salir de mi casa lo que dure el fin de semana -explicó como si se tratara de una obviedad.

—Puedes recibir visitas de tu familia o tus amigas, o quizás de algún novio.

Ninguna de las opciones ocurriría.

—Creo que prefiero estar sola —respondió.

—Ya veo.

Le sonrió con la calidez de siempre y se excusó para seguir con su labor, prometiéndole volver cuando su turno acabará. Sakura aceptó gustosa y se dispuso a descansar por las horas que le quedaban aún en la clínica. Suspiró resignada mientras lo veía irse, preguntándose por qué no era lo suficientemente valiente para invitarlo a tomar algo, o simplemente pedirle su número de celular. Quizás era miedo a arruinar su relación; tal vez, temía decepcionarse de que Shaoran tratara así a todos sus pacientes y no sólo ella. Quería sentirse especial ante sus ojos, pero las dudas no podían evitar carcomerle los pensamientos.

Sonrió divertida al pensar en lo que diría su mejor amiga si la viera en esas condiciones: seguramente la animaría a ir por el chico, o incluso ella misma haría de Celestina entre ambos, pero Tomoyo estaba de viaje... Y además no sabía nada de su amor secreto: prefería guardárselo para sí misma como el amor platónico que era.

Entre el insomnio y breves descansos en que lograba dormir, las horas pasaron lentas lo que restó de la noche, y a medida que los minutos pasaban, su corazón se resquebrajaba en su pecho: los turnos ya habían cambiado hacía rato, estaban firmándole el alta, y Shaoran ni siquiera había aparecido a despedirse.

Una vez más, luego de dos noche de una vida en arco iris, su mundo volvió a teñirse de grises.

Volvió a su casa antes del mediodía. Su apetito escaseaba y su ánimo sólo le pedía permanecer en la cama hasta que tuviera que hacer algo importante... le habían dado reposo hasta el miércoles, por lo que ni siquiera tenía que preocuparse por su trabajo en los próximos días. Durante la tarde, cuando el aburrimiento comenzaba a matarla, el timbre de su departamento sonó. No esperaba visita alguna por lo que aquella interrupción la tomó desprevenida y por sorpresa.

Con intriga, abrió la puerta y su sorpresa fue aún mayor.

—Shaoran.

Apenas pudo pronunciar su nombre al ver a su enfermero nocturno parado en el umbral. Era la primera vez que lo veía vestido sin su acostumbrado ambo de enfermero, y lo encontró aún más atractivo de lo que ya era normalmente. El estilo casual le sentaba definitivamente bien.

—Hola, Sakura —pronunció con un tono casi tímido—, ¿cómo estás?

—¿Cómo es que has sabido donde vivía? —preguntó extrañada ignorando su saludo.

—Me tomé el atrevimiento de revisar tu historial para encontrar tu dirección —rascó su nuca en gesto nervioso y Sakura se enterneció—. Espero que no te moleste.

Su corazón empezó a bombear a toda velocidad y sintió como sus mejillas se enrojecían. Shaoran la había tomado completamente por sorpresa y no podía evitar pensar que quizás, después de todo, no le era tan indiferente a su enfermero nocturno.

—Me has tomado por sorpresa, es todo —admitió.

—Quería compensar mi ausencia de anoche. Se me juntaron muchas cosas y tuve que salir prácticamente corriendo de la clínica.

—Pues entonces tendrás que compensarme como corresponde —bromeó como acostumbraban en la clínica.

—Ya he pensado en eso.

Dejando sus cosas a un lado, tomó una pequeña bolsa y se la entregó con una sonrisa adorable. Sakura la recibió sin entender demasiado, investigando qué había detrás de tanto misterio luego de que él la animara a hacerlo. Su contenido la hizo reír encantada, y se sintió completamente enamorada del chico frente suyo.

—¿La película de "Orgullo y Prejuicio"? Creo que eso compensa completamente el no saludarme anoche.

—Y todavía hay más.

Sakura abrió el segundo paquete perfectamente forrado y quedó perpleja. Como toda fanática de Jane Austin, tenía en su posesión toda la colección de sus libros, pero Shaoran había conseguido una edición antigua, que despedía un embriagante aroma a libro viejo, y que seguramente tendría muchas más historias consigo que la propiamente escrita. Los libros usados siempre le habían encantado aún más que los nuevos.

—¿Dónde lo has conseguido? —preguntó absorta.

—Digamos que tengo contactos... Y mucha suerte.

Sin pensarlo dos veces saltó para enredarse en un abrazo del que no quería soltarse más. Aquella inesperada visita le había causado mucha felicidad, con o sin regalos, y sólo encontraba esa forma de agradecérselo.

—Muchas Gracias, Shaoran.

—De nada, pequeña Sakura —susurró dando pequeñas e inocentes caricias en su espalda—. Ahora vamos, que Mr. Darcy espera a que te enamores de él por vigésima vez.

Lo que Shaoran no sospechaba, era que ya había encontrado a su propio Mr. Darcy. Aunque claro, el no tendría por qué saberlo por el momento.


Nunca creí volver, sinceramente. Muchas responsabilidades, falta de tiempo, trabajo, estudio, amigos y un marido amoroso requerían de mi tiempo. Obviamente jamás dejé de escribir, pero nunca volví a publicar mis historias.

Hasta que encontré este pequeño escrito, el cual adapté a los personajes de CCS, para mostrarlo al mundo.

Literalmente fue escrito en una clínica, hace casi dos años, en un momento bastante difícil de mi vida, por eso todo el ambiente de la historia se basa en eso, junto con mi libro favorito que es "Pride and Prejudice"; el resto de los hechos no coinciden con nada de la realidad.

Espero lo hayan disfrutado.

Saludos, LadySuzume-Chan.