Marinette soltó un profundo suspiro mientras salía del edificio. No había llevado su auto al trabajo hoy y lo peor fue que en su prisa esa mañana para evitar llegar tarde, había olvidado llevar su bolso y su celular.

Sopló en sus manos frías, frotándolas y buscando calor.

Hoy hacía mucho frío y llovia.

Marinette observó el cielo con mirada distante. La noche estaba oscura sin señal de estrellas o luna. Soltó una risa amarga mientras pensaba en su situación. Parecía que hasta la luna había encontrado compañía esa noche – lo cual le hacía darse cuenta de lo sola que estaba.

Marinette no tenía ganas de regresar a casa – sabiendo que tendría que seguir sola, lo cual agravaría su mal humor.

De hecho, no estaba lista para ver a todas esas parejas caminando de la mano, escuchándolos susurrar palabras de amor, tratando de reducir la distancia para sentir la calidez del otro o ver sus sonrisas felices.

Se había prometido no sentirse triste ese día. No se suponía que debía ser un día triste después de todo...pero así era.

Solo porque 'él' no estaba ahí.

Pero Marinette no podía culparlo. Sabía que 'él' tenía trabajo.

Aun así, había esperado no pasar ese día sola. De hecho, ni siquiera era lo que molestaba a Marinette.

El problema era que...lo extrañaba.

No se habían visto desde año nuevo, lo cual para ahora era mes y medio. Odiaba estar lejos de él por tanto tiempo.

Pero no tenían opción.

Marinette estaba bien con eso. Hablaban por teléfono casi a diario y sabía que podría verlo pronto. No era solo que enero había sido un mes ocupado para ambos. Pero se suponía que debían verse este domingo, en 6 días para ser exactos.

Entonces por qué Marinette se sentía así hoy? Era porque era San Valentín? No, ese no era el caso. Marinette lo sabía. Era solo que se sentía envidiosa cuando veía a todas esas parejas que tenían oportunidad de verse cuando quisieran y disfrutaban su tiempo juntos.

Marinette soltó otro pesado suspiro cuando se dio cuenta que sus pensamientos iban volado lejos.

Si tan solo Adrien estuviera ahí con ella. Eso era todo lo que necesitaba.

"Necesitas que te lleve?"

Una voz interrumpió los pensamientos de Marinette, quien alzó la mirada y se sorprendió de ver a su novio frente a ella, mirándola con una sonrisa.

"Estás aquí..." Marinette susurró.

Era más una afirmación que una pregunta, casi como si temiera escuchar una respuesta negativa o darse cuenta que soñaba que Adrien estaba ahí.

"Sí," Adrien respondió con tono suave, mirándola a los ojos. "Entonces?"

"Mhm?" Marinette dijo aun algo desconcertada por la presencia de Adrien.

No había esperado que estuviera ahí.

"Necesitas que te lleve?" Adrien repitió su oferta.

"A dónde?" Marinette preguntó.

"A tu hogar," Adrien respondió.

"No necesito ir a mi hogar," Marinette dijo, sorprendiendo a Adrien quien solo dejó salir un 'huh?'

Marinette rió ante la reacción de Adrien antes de tomar su mano.

"Entonces cómo planeas ir?" Adrien preguntó curioso.

Marinette sonrió dulcemente. "Como dije, no necesito ir."

"Irás caminando?" Adrien preguntó aun sin entender. "Está algo lejos y tomará horas. Además, hace frío y llueve y te enfermarás y-"

"Adrien," Marinette dijo suavemente deteniéndolo. "No necesito ir porque éste es mi hogar."

"Ah?!" Adrien exclamó sorprendido. "Aquí? A mitad de la pista?"

Marinette rió más antes de acunarse en los brazos de Adrien quien automáticamente devolvió el abrazo. "Aquí." Marinette susurró en el cuello de Adrien. "Está mi hogar," dijo alzando la mirada. "En tus brazos," agregó antes de besar a Adrien con ternura.

Al final, Marinette no sentía envidia de esas parejas. Claro, no se negaría a ver a Adrien más seguido, pero así estaba bien. Porque valía la pena.

A Marinete no le molestaba esperar porque al final, siempre encontraría su camino a los brazos de su amante.

Después de todo, Adrien era su hogar.

Fin