Sam estaba preparado para ello, no es que lo estuviera buscando por supuesto, pero con la vida que llevaba -aquella que le habían obligado a tomar- era algo que debías aceptar.
En esos momentos se alegra, arriba en el cielo la primera y última Aurora Boreal que jamás vio reluce en el cielo, pero no opaca a las estrellas, estas se complementan la una a la otra. En conjunto forman un espectáculo de luces que Sam mira embelesado. Cada día es una oportunidad para morir, pero él tiene suerte de que la suya fue justamente esa noche. El cielo le brinda un maravilloso paisaje y su parte egoísta piensa que aquello está destinado justamente para él.
Era lo justo, un final hermoso para una historia que había iniciado tan trágicamente.
Cierra los ojos un momento para ahuyentar las lágrimas que se formaron. No sabe por qué están ahí, pero no se lamenta por ello, amortigua un poco el dolor dentro suyo.
En su vientre, la sangre fluye caliente y curiosa, ansiosa por descubrir un mundo antes desconocido para ella, quien ha estado encerrada desde siempre dentro de ese cuerpo, el exterior es placentero, por lo que se aventura más, inconsciente de que está atrayendo la muerte.
Samuel codea con la muerte desde que tiene memoria, cada día es una caza por terminar, un trabajo por hacer, entonces entre vampiros y demonios, la muerte siempre está a la vuelta de la esquina. Es un eterno corre-que-te-pillo al que el chico se ha acostumbrado. Es la vida de un cazador.
Entonces estar finalmente ante ella, con la sangre espesa y roja fluyendo entre los dedos que torpemente hacen presión en la herida, siente que es lo correcto. Un final para el cazador que nunca quiso serlo.
La verdad es que durante años -aquellos años en los que ansiaba por la aceptación de su padre- intentó convertirse en el soldado perfecto que parecía ser su hermano, solo lo lograba superficialmente. Aunque era inteligente y hábil con las manos a la hora de armar y desarmar pistolas, le faltaba aquella motivación al cazar que por lo visto le sobraba a sus pares. De adolescente entendió que aquel sentimiento era venganza, lo que sentía su padre por su esposa muerta, lo que sentía Dean por su madre asesinada. Pero él no podía sentir ello por una mujer que no recordaba, que solo había visto en pocas fotos viejas y maltrechas.
Por aquellos años, la vieja curiosidad infantil que creyó dejar atrás lo invadió nuevamente, ¿Su hermano recordaba a Mary? Tal vez si, y esa era la venganza que ocupaba de impulso al clavar cuchillos en corazones de monstruos. Intento preguntarle por aquello, pero su hermano le dirigió una mirada dura que no dejaba espacio para más preguntas
"Maldición Sam, tú y tus charlas a corazón abierto" gruñó. Eso fue lo único que su hermano dijo sobre el tema, por lo que este quedó zanjado y olvidado.
Se pregunta dónde está Dean, esperando que este disfrutando en el bar donde se suponía debían encontrarse. Como le diría que en realidad eran dos hombres lobos y no uno solo? Oh cierto, ya no estaría ahí para decirle, se permite sonreír un poco sabiendo que junto a él se llevaría al segundo de los licántropos, era una idiotez pero a fin de cuentas, según su hermano, él era un idiota.
La herida de su estómago, aquella con forma de tres garras profundas y cincelantes, se empieza a enturmecer, ya no siente como si le clavaran cientos de cuchillos, ahora se siente frío y enturmecido, ha dejado el dolor atrás, y goza de ello.
En lo profundo se alegra, no verá morir a más amigos, no tendrá que quemar jamás el cuerpo inerte de su hermano, sabe que esos son pensamientos egoístas, pero vamos, esta en su lecho de muerte, entonces se permite tenerlos.
El ulular del viento se incrementa, casi es una bienvenida a la muerte, debajo suyo, el césped se siente más cómodo que cualquier colchón barato de motel, incluso más cómodo que la cama que una vez compartió con Jessica. Tal vez la vea, aunque lo cree imposible, su destino es el infierno, después de tantas cosas que mato, pecadoras e inocentes, era más probable que su hermano se haga vegetariano que él consiga un pase al cielo.
Hay muchas cosas que se lamenta, pero como en ese momento se sienten insignificantes las aparta de su cabeza y se dedica a recordar los buenos viejos tiempos, aquellos escasos momentos en su infancia donde Dean y el pretendían ser un par de hermanos normales, la efímera felicidad que tuvo junto a Jessica, los fugaces momentos que compartía con su hermano entre caza y caza.
Por momentos cree observar nuevamente los ojos de su hermano, pero estos no están llenos de alegría como en sus recuerdos, ahora solo hay dolor y preocupación en ellos.
Pero eso ya no importa, lo único que Sam desea es cerrar los párpados que repentinamente parecen ser de plomo. La sangre sale hasta cruzar el límite de vuelta atrás y se aleja junto todas sus sensaciones.
Cierra los ojos, ansía finalmente descansar.
Well well well. Esto es lo que pasa si mezclas una noche sin dormir, inspiración del culo y cuarentena por coronavirus.No pensaba subir mis mierdas, pero gracias a mi maravillosa amiga Gaby (ejem ejem) que me llenó de ánimos.Sammy muere o vive? No se, lo dejo a su imaginación.Ah, yo y mi complejo de finales abiertos. Te maldigo Stephen King y tus "finales" sin pies ni cabeza.Hasta aquí mi reporte Tulio. See yah.
