Hola a todos. Primero que nada ésta historia no es mía, es de WingsofRequiem, quise traducirla para ustedes y tengo la autorización para hacerlo, si no quieren esperar pueden leer la historia original que aparece por el mismo nombre.
Cualquier comentario es apreciado, o pueden dejar comentarios en la historia original, pero en ingles.
Espero poder tener un capitulo traducido cada semana o antes.
...
No hubo ruido. Ni un solo sonido. Y sin embargo, ella despertó.
Miró hacia el techo, sintiendo una sensación de vacío. Estaba exhausta. Completa y absolutamente agotada mentalmente. Se dio cuenta de que pronto amanecería y, sin embargo, no deseaba despertar. Su cuerpo se encontraba descansado, pero su mente se encontraba letárgica.
Luxana Crownguard estaba harta de su vida. Todos la consideraban una persona increíble al estar en una posición tan alta y tener tanto talento a una edad tan temprana. Sin embargo, nadie veía a través de su fachada cegadoramente brillante. Nadie vio cómo tenía que estudiar 18 horas al día durante su juventud para llegar a éste punto de la vida. Nadie vio como su padre y su madre la habían convertido en la hija perfecta. Se dio cuenta hace solo unos meses de cómo había pasado toda su vida. No tuvo una infancia digna de recordar, ni siquiera tenía amigos, y su hermano estaba cegado por el patriotismo. "Para Demacia" decía siempre.
Por Demacia.
Una nación de fascistas. Una ciudad gobernada por el miedo, por el miedo a lo desconocido, temiendo a algo tan maravilloso y poderoso como la magia.
Temiendole, es decir, si alguien lo supiera.
Ella no le había dicho absolutamente a nadie sobre sus poderes. Nadie lo sabía, ni siquiera su hermano Garen, estaba demasiado ciego por su odio a la magia, si alguna vez se descubriera que era una maga, no creía que él acudiría en su ayuda. No, probablemente sería el primero en entregarla.
Para ser ejecutada.
Se bajó de la cama, sus pies descalzos tocaron el frio suelo de mármol mientras se levantaba. Se acercó a la ventana, apartando las cortinas para mirar afuera. Afuera en los cielos sobre la ciudad.
Lleno de estrellas brillantes, un tapiz de chispas siempre extendido. Justo como ella. Le gustaba creer que sus poderes provenían de una estrella, como una de las millones en el cielo. Todas las personas habían dicho que cuando su madre estaba en labor de parto, había una estrella fugaz en el cielo, cayendo a través de la periferia de la noche iluminando la ciudad. La mayoría de las personas lo tomó como un buen presagio, y lo citó como bendiciones de la luz sobre su nacimiento. Quizás por eso la llamaron así, por luz.
Quizás la estrella que había caído ese día había terminado convirtiéndose en ella. Naciendo como quien era hoy.
Si tan solo hubiera sabido de los grilletes con los que nacería.
Se alejó de la ventana, suspiró suavemente mientras caminaba hacia donde estaba su bata nocturna. No podía dormir esta noche, no cuando tenia tanto en mente. Necesitaba salir, salir de la habitación, salir de ésta casa, o de lo contrario se ahogaría, se ahogaría en el aire que todos los demás respiraban para vivir.
Se ató la bata azul satinada, se acercó y abrió suavemente la puerta de su habitación. Todo estaba tranquilo en la casa, los pasillos oscuros. Cerró la puerta detrás de ella tratando de ser lo más silenciosa posible.
Se cerró con un pequeño "clic".
Recorrió los pasillos de su resplandeciente mansión familiar, sintiendo el vacío y la tranquilidad de la casa. Estaba tan vacío a cómo se sentía por dentro. Grande, adornado, decorado... Pero vacío, sin sentido.
Llegó a las puertas delanteras y salió sin incidentes, salir de la mansión era una cosa, pero abandonar los terrenos sería otra, había guardias por todas partes patrullando los perímetros exteriores de la propiedad de su familia. Pero además, a ella realmente no le importaba.
Bajó por el camino hacia la puerta, sólo entonces se dio cuenta de que había olvidado sus zapatos y caminaba descalza. Pero la sensación de piedra adoquinadas bajo sus pies descalzos... era buena, era un sentimiento, un sentimiento físico que podía registrar a través del entumecimiento que la rodeaba, al igual que la mordedura de los vientos fríos que soplaban en la noche, que le eriza la piel de gallina, moviendo solo las puntas de su cabello de lino.
Llegó a la puerta exterior, donde un guardia se dio la vuelta, sorprendido de verla. Se acercó a ella y habló.
—Señorita Crownguard? ¿Qué pasa? ¿Por qué está afuera en su ropa de dormir? Por favor, déjame escoltarla hacia...—.
—Me gustaría salir a caminar—.
El guardia estaba un poco confundido y aturdido por esta frase, antes de comenzar de nuevo:
—Señorita Crownguard, por favor, permítame acompañarla de regreso a su habitación, no es seguro salir de noche—.
—¿Quieres decir que hay una falta de seguridad en nuestra gloriosa ciudad de Demacia?–. Ella dijo, sabiendo que esto obtendría el resultado que quería.
El guardia farfulló por unos momentos, obviamente atrapado por su pregunta, antes de enderezarse. —No ... por supuesto que no, mi señora–.
–Abre la puerta, volveré antes del amanecer–.
–Sí, mi señora. Pero debo insistir, a su hermano no le agradará saberlo–.
La guardia abrió la puerta cuando los labios de Lux se curvaron en una débil sonrisa, con los ojos bajos. –Sí ... agrégalo a la lista–.
–Lo siento, señora?–.
–Nada, no importa.– Ella dijo, con otra sonrisa brillante.
El guardia solo la miró, aún preocupado, pero ella cruzó la puerta y continuó.
La finca Crownguard estaba dentro de la parte de la ciudad reservada para la nobleza, y como tal, extensiones de tierra muy amplias se dedicaron a la belleza natural entre las casas. Bosques, donde los nobles podían ir a cazar por placer. Todavía estaba dentro de los límites amurallados del gran estado de la ciudad, pero aún lo suficientemente grande como para ser su propio pequeño mundo.
Lux no recordaba cuándo salió de la carretera, la piedra áspera bajo sus pies descalzos fue reemplazada por grava dura y luego hierba suave y húmeda. La sensación fue ... agradable. Aquí era donde ella siempre se escabullía cuando la vida se sentía demasiado para ella, cada vez que pasaba noches como ésta, donde no quería nada más que huir de todos sus problemas, de todas estas expectativas que la agobiaban, desde el estrés de ocultar quién era realmente de su propia familia ...
Al deslizarse por el bosque, siguió un camino familiar que solo ella conocía, marcado por pequeñas señales que dejó en los árboles, permitiendo que la luz de las estrellas ingresara a través de los huecos en el follaje de arriba para iluminar su camino. Finalmente, se encontró con un pequeño claro, donde yacía un pequeño estanque, el agua se suministraba a través de túneles subterráneos que lo conectaban con un lago más allá. El lago era bien conocido por la gente, pero este pequeño estanque en este pequeño claro ... Este era su pequeño secreto.
El susurro de la tela cuando se desató la bata y se la quitó fue el único sonido en el claro, aparte de los sutiles sonidos del agua y los lejanos sonidos amortiguados de las criaturas del bosque. Ella no tenía miedo de ningún peligro aquí, ya que los bosques para estos nobles estaban bien regulados. No había depredadores, solo presas.
Dando un paso más cerca hacia el estanque, se puso de pie y respiró hondo, llenando sus pulmones al máximo, saboreando el aire fresco, saboreando el beso del frío cielo nocturno en su piel expuesta. Se quitó la última prenda de vestir de las piernas cerca del borde del agua, antes de meterse en el estanque. El primer paso la hizo pronunciar un sonido suave
mientras jadeaba por el frío, el agua no estaba tan fría, pero siempre había un shock inicial por la diferencia de temperaturas.
Poco a poco se metió en el agua, permitiendo adaptarse lentamente a la temperatura, deleitándose en cada paso, ya que le daba más y más sensaciones para llenar ese vacío dentro de ella, hasta que estuvo cerca del medio del estanque, el agua hasta el cuello, aquí ella sintió una sensación de paz. Afuera todo la ahogaba, sofocaba, el entumecimiento la rodeaba como una nube negra. Pero aquí, el agua reemplazó esa presión, esa oscuridad, aquí el agua le daba una presencia reconfortante, una presión sobre su piel que podía entender, que podía abrazar. Llenaba ese eco resonante dentro de ella al rodearla con su hermoso abrazo.
Respiró hondo, antes de sumergirse completamente bajo el agua. Bajó la cabeza y se acurrucó bajo el agua, los sonidos de la noche terminaron con el silencio cerrado del agua. Sin embargo, incluso este silencio fue mejor. Este silencio fue un buen silencio, y ahogó los gritos de su mente. Abrió los ojos y vio su cabello flotando alrededor de su rostro, apenas iluminado por la luz de la luna que penetraba en la superficie del agua.
Sus pulmones comenzaron a arder por falta de aire y por un segundo, solo por un segundo, contempló abrir la boca y respirar profundamente, llenando sus pulmones con el agua del estanque que tanto amaba en lugar del oxígeno del que dependía su cuerpo. ...
Sería tan fácil ... solo una separación de sus labios ...
Ella se levantó, su cabeza rompió la superficie del agua mientras se levantaba, exhalando y liberando el aire que había quedado atrapado en sus pulmones, reemplazándolo con el aire fresco. Ella se quedó quieta así, el agua goteaba de su cabello, bajando por su cara, mientras miraba el agua. Le tomó un tiempo darse cuenta de que algunas de las gotas en su rostro no eran del agua.
Si tan solo la vida fuera tan fácil como este momento, ahora mismo. Si tan solo ella pudiera tener esta tranquilidad.
Ella frunció el ceño, había algo repentinamente diferente con la noche, un cierto tipo de ...
Silencio.
Se giró lentamente en el agua, hacia donde había venido.
Y fue recibida al ver a un hombre parado allí, sin camisa, vestido con ropa y armaduras jónicas debajo de la cintura, salpicado de sangre y sosteniendo una gran guadaña a su lado. Y sus ojos ... uno de ellos estaba literalmente brillando sobre ella, en un color carmesí profundo.
–Bueno, esto es una sorpresa.– dijo el hombre.
...
Por favor, avísenme si encuentran algún error para poder corregirlo.
