Disclaimer:

Todos los personajes que aparecen en este fanfiction son propiedad de Masashi Kishimoto o están basados en su obra.


Shinobis de konoha: Genins, inicia el examen chunin.

El equipo 11.

Era hora de la prueba en el bosque de la muerte. Cada equipo estaba en posición, listos para partir desde la puerta asignada.

El equipo 11 tenía entre sus filas a Koko Uchiha, una prima lejana de Sasuke. En el equipo también estaba Hotaka Shimura y como tercer miembro Ryoshi, un miembro del casi extinto clan Senju. Estaban nerviosos. Era verdad que Koko había sido la segunda mejor de la clase, pero tanto Hotaka como Ryoshi terminaron entre los últimos. En resumidas cuentas, el equipo 11 era mediocre cuando menos. Por esa razón habían decidido esperar un año para estar mejor preparados.

Entraron al bosque cautelosos, tomando en cuenta todas las lecciones de supervivencia que habían aprendido en la academia. Llegaron a la noche sin encontrarse con ningún otro equipo y se escondieron junto al tronco de un gran árbol.

—Mañana tendremos que comenzar a buscar el otro pergamino.

Dijo Koko haciéndose cargo de la situación.

—¿Cómo vamos a hacer eso?

Preguntó Hotaka escéptico.

—Ninguno de nosotros tiene jutzus de espionaje.

—Yo tengo un jutzu de espionaje.

Declaró Ryoshi ofendido. Como miembro del clan Senju tenía un chacra perfecto para los jutzu curativos, pero además, extendiendo su chacra como brisa en el aire podía sentir presencias en un radio de 200 metros. Sin embargo, no le era fácil distinguir entre animales y humanos. La cantidad era una referencia pero generalmente no era suficiente como para confiar en eso.

—Esa cosa no es ni parecido a un jutzu de espionaje, Senju.

A Hotaka no le gustaba el Senju por el simple hecho de pertenecer a tal clan.

—Al menos aporto algo a el equipo, "aliento de perro".

Alegó Ryoshi con ganas de pelear.

—Pues hasta ahora no te he visto hacer nada, "banditas".

—Yo llevo el pergamino.

—Gran cosa, inútil.

Ambos genin se miraron fijamente, con fuego saliendo de sus ojos.

A Koko le brotó una gota de sudor en la frente, harta de tener que separarlos por enésima vez.

—Porque no nos concentramos en pasar la noche.

Dijo la kunoichi interponiéndose entre ambos y apartándolos con las manos.

—Hay que asignar guardias y encender una fogata...

—Nada de fuego.

Sentenciaron los dos ninjas al unísono. Enseguida, irritados por lo parecidos que eran, volvieron ha lanzarse miradas asesinas. Los dientes de ambos chirriaban con furia. Como si se tratara de una coreografía, los dos voltearon sus cabezas aparentando indiferencia.

—Yo haré la primera guardia!

Volvieron a hablar los dos. Una vez más, se miraron enojados. Koko estaba acostumbrada a este espectáculo pues llevaba viéndolo desde la academia, aún así no pudo evitar suspirar con fastidio. Luego, como siempre, ayudó a terminar con el conflicto.

—¿Qué les parece si yo hago la primera guardia?

—Bien.

Dijo de inmediato Ryoshi. Luego, adelantándose a su compañero declaró.

—Yo haré la segunda.

Tenía una sonrisa de victoria. Hotaka intentó alegar pero una mirada de la kunoichi lo persuadió de ello.

—Bien.

Aceptó a regañadientes. Luego agregó.

—Pero yo llevaré el pergamino a partir de ahora.

Ahora era Hotaka quién tenía una sonrisa y Ryoshi quien quería alegar.

Uchiha lo cortó en seco con una mano frente a su cara. Luego la extendió pidiéndole el artículo.

—Bien.

Aceptó Senju y comenzó a buscar. Shimura tenia una expresión de felicidad mientras Ryoshi contrastaba con una de ira. Solamente Koko se mantenía seria, dispuesta a detenerlos si volvían a explotar.

La furia de Ryoshi se apagó de golpe dando paso al terror. Seguía rebuscando por todos los bolsillos que tenía. Incluso vació su porta shuriken sin obtener resultados. Sus compañeros comprendieron lo que ocurría y reaccionaron. La kunoichi cerro los ojos tratando de no mostrar su enojo. Shimura volvió a su cara de pocos amigos.

—Sabía que tenía que llevarlo yo. Solo tenías que hacer una cosa Senju. Una sola.

El aludido estaba devastado a cuatro patas en el suelo. Como era posible que fuera tan idiota como para perder el pergamino.

—¿Ahora que hacemos? Ya era difícil conseguir un pergamino, dos será imposible.

Hotaka seguía quejándose.

—Podemos volver y buscar el nuestro.

Sugirió Koko sin perder la calma.

—El que perdió Senju.

Hotaka no estaba dispuesto a olvidar la torpeza de su compañero.

—Lo siento.

Era apenas un hilo de voz pero sus compañeros pudieron escuchar a Ryoshi.

—¿Qué dijiste?

Preguntó Shimura echando sal en la herida.

—Lo siento ¿está bien?

Gritó Ryoshi levantándose del suelo.

—Me disculpo por ser tan idiota. Contento.

Esta vez su cara no reflejaba ira, si no algo más parecido a la culpa. Soltó un suspiro, luego dio la vuelta y comenzó a andar.

—¿A donde vas?

La ira también estaba disminuyendo en Hotaka, pero no del todo, no podía olvidar el error de su compañero.

—A buscarlo. Al menos eso puedo hacerlo.

Shimura apretó los dientes. Estaba enojado, más que antes, aunque no sabía por qué.

—Pues espero que... lo... encuentres...

Las últimas palabras habían salido de su boca como poco mas que un susurro que Koko apenas pudo escuchar. La chica sacudió la cabeza por lo cabezas huecas que eran sus amigos.

—Vamos a ayudar. Él sólo tardará mucho.

Dijo y echó a andar tras Senju. Hotaka aún se mantuvo reacio a seguirlos durante unos instantes, al final chasqueo la lengua y fue tras ellos.


¿El equipo 7?

Llevaban casi dos horas buscando. Los tres comenzaban a pensar que era un desperdicio. Estaban perdiendo valioso tiempo que podrían haber utilizado para dormir. Koko le daba vueltas a un pensamiento sin ganas de darle voz, aunque sabía que si ella no lo hacía los dos cabezas duras menos.

—Deberían ir a dormir, yo seguiré buscando.

Era Ryoshi que removía la mala hierba, claramente harto de la situación.

—No voy a dejarte hacer ésto solo. Eres tan idiota que dejarías pasar el pergamino, aunque lo tuvieras en las narices.

Declaró Hotaka con una ira apagada. El cansancio estaba haciendo merma en los genin y él no era la excepción.

Esos dos eran muy tercos. Koko volvió a pensar que si alguien iba a detener esta locura debía ser ella. No siempre había sido igual. Recordó cuando llegaron a genin, aquél día en que conocieron a su sensei y capitán de su equipo. Estaban con todos sus compañeros de la academia. Los equipos ya habían sido asignados y solo faltaba que conocieran a los Jonin a cargo. El primero en llegar fue un tipo con cejas enormes que parecía muy animado, al punto de parecer ridículo.

—Buenos días jóvenes.

Dijo con entusiasmo.

—¿Quienes de ustedes forman el equipo 10?

Preguntó como si no supieran que el ya tenía sus expedientes. Hacía visera con una mano sobre sus ojos.

El primero en salir fue un chico vestido de blanco, con una banda negra en la cabeza aplacando su cabello. Caminaba marcando un paso militar. Su nombre era Rock Lee. Detrás iba Tenten, la especialista en armas de la clase. Caminaba rápido y con una mano cubriendo su cara, como para que nadie supiera que estaría en el equipo de esos dos raritos. Y por último, el genio Hyuga. Andaba con los brazos cruzados y la mirada al frente, como si nada de lo que pasaba a su alrededor fuera de importancia. Cuando los tres hubieron salido, el tipo de las cejotaz los siguió hablando un montón de tonterías sobre la juventud que nadie entendió.

Después de éste, los capitanes fueron pasando y el salón en el que se encontraban se fue vaciando. Al final solo quedaban seis genin esperando. El tiempo pasó y cada minuto la impaciencia los absorbía. Por fin la puerta se abrió y por ella entro un tipo con pelo blanco y una máscara cubriendo su rostro. De hecho, lo único visible de él era un ojo, el otro lo cubría su banda ninja. Los seis se levantaron ansiosos y deseando que el tipo los llamara.

—Equipo 7.

Anunció con una voz aburrida. Los otros tres chicos se levantaron y chocaron sus manos. Enseguida salieron del salón dejando al equipo 11 aun más desesperados.

—¿Su capitán aún no llega?

Preguntó con curiosidad.

—¿Tu que crees?

Respondió irritado Hotaka. Estaba hartó de esperar. Los tres lo estaban, quizá por eso Ryoshi se molestó con Hotaka al no poder desquitarse con nadie más.

—El no tiene la culpa, "aliento de perro".

Le dijo desde el otro extremo del salón.

—Nadie te preguntó, "banditas".

—Eres un idiota.

Y la pelea comenzó. Koko rodó los ojos. Ya antes los había visto pelear durante las clases, pero en aquellas ocasiones eran problema de su sensei. Ahora eran todos suyos, o eso pensaba.

—El ya se fue.

Señaló interponiendo se entré ambos y apuntando con su dedo hacia la puerta. El Jonin, viendo lo problemático del asunto, aprovechó la menor distracción para largarse. Los dos genin miraron la puerta y chasquearon la lengua. Eran como gemelos de diferentes padres.

El tiempo siguió pasando con los tres apartados cada uno en su propio mundo. El atardecer ya comenzaba a notarse en el cielo cuando la puerta del salón volvió a abrirse. Esta vez ninguno de los tres miembros del equipo 11 tenía ánimos de ver quién era.

—Woff, woff, woff.

Fue lo primero que se escuchó en el salón, con cierto eco cabe mencionar. Enseguida una respiración agitada irrumpió en el aula.

—Lo... lo siento...

Decía entre jadeos una mujer de cabello castaño. En sus mejillas tenia pintadas dos marcas rojas que parecían un par de colmillos.

—Acabo... de ser... promovida a... jonin...

Frente a ella tres grandes perros los miraban moviendo la cola. Parecía que querían seguir corriendo. La mujer aspiró una gran bocanada de aire y luego lo soltó con alivio. Lo siguiente lo dijo respirando normalmente.

—¿Ustedes son el equipo 11?

Preguntó con nuevos ánimos y una sonrisa en la cara.

—Seee.

Respondió el equipo que llevaba todo el día esperando y sin comer. Parecía que el alma se escaparía por sus bocas. La capitana se percató de ésto y puso cara de preocupación.

—¿Estuvieron aquí todo el tiempo, esperándome? ¿Qué digo? Claro que estuvieron. Ho Como lo siento.

Parecía realmente acongojada.

—El día ya terminó. Los invitaré a comer y mañana comenzaremos con el entrenamiento. ¿Les parece?

La sonrisa no se alejaba de su cara por mucho tiempo.

—Woff.

—Woff.

—Woff.

Ladraron animados los tres ninken frente a ella.

—Seee.

Volvieron a exhalar los tres genin desde sus respectivos rincones.

Como si fueran uno solo, los tres perros ladearon las cabezas, confusos por la falta de expectativas de los niños frente a la comida. La recién ascendida jonin abrió los ojos con preocupación y corrió a revisar a sus protegidos. Como si hubiera creado dos clones llegó hasta sus alumnos y comenzó a revisarlos como desquiciada. Los puso en pie, les acomodo el cabello, las extremidades y dio un par de palmadas en sus caras para intentar revivirlos. A pesar de sus esfuerzos, los genin se desinflaron como globos hasta el suelo.

Los tres ninken ladearon sus cabezas hacía el lado contrario, mientras la jonin se quedaba pasmada por un segundo. Enseguida gritó agitando las manos sin saber que hacer. Corría de uno de los niños al siguiente, casi rogando que no murieran de inanición por su culpa. Hotaka fue el primero en reaccionar, olvidándose del hambre gracias al enojo.

—¿Tu realmente eres una jonin?

Preguntó levantándose del suelo y con el ceño fruncido. La aludida, que intentaba reanimar a Koko, dirigió su mirada a Hotaka.

—Me acaban de ascender.

Dijo con mucho orgullo, mostrando le un papel a Shimura. La sonrisa volvía a ocupar sus labios.

—En serio. Somos tan insignificantes para ellos que nos mandan con la novata.

Hotaka parecía más enojado de lo que normalmente estaba. Al punto de la frustración. No vieron en que momento Ryoshi había recorrido el salón, hasta que agarró a Shimura por el cuello de su ropa.

—¿Cual es tu problema Hotaka? ¿Por qué siempre te desquitas con los demás?

—Déjame en paz.

Hotaka intentaba liberarse del agarre de Senju, sin muchos resultados. Ambos se miraban con odio, Koko no sabía por qué. Aunque hubiera querido no habría podido separarlos. Afortunadamente no estaban solos. Un silbido corto se escuchó y antes de que se dieran cuenta, los tres ninken los separaban. Dos de ellos jalaban a los genin mordiendo sus ropas mientras el tercero se interponía entre ambos.

—Entiendo que estén enojados.

Comenzó la jonin ocupando el lugar que su perro ninja le dejaba. Luego puso sus manos en los hombros de los dos niños.

—Tardé mucho en llegar.

Dijo mirando a Ryoshi.

—Y soy nueva en esto de ser jonin.

Ahora miraba a Hotaka.

—Los siento.

Finalizó dirigiéndose a Koko.

Los tres miraron el suelo. Nunca nadie los había tomado tan en serio como ella. La capitana los soltó y se puso de frente a los tres para seguir hablando.

—No se los altos mandos. Quizá si nos subestiman. Pero yo he leído sus expedientes. Ustedes tienen mucho potencial. Espero poder ayudarlos a alcanzarlo.

Una sonrisa volvía a brillar en su cara.

—Por cierto. Yo soy Hana Inuzuka. Yo seré su capitana...

Era cierto, no siempre habían sido su problema. Koko se preguntaba que haría si las cosas se ponían tan difíciles como en aquella ocasión. Pero ese era un problema para más adelante. Agitó la cabeza y se dispuso a ejercer de mediadora.

—Ya es muy...

Fue interrumpida por Hotaka, quien le tapaba la boca con una mano. Tenía un dedo en su propia oreja, indicando que escucharán algo. Luego le hizo una seña a Ryoshi para que se acercara. Cuando por fin estuvieron los tres juntos, unas voces lejanas llegaron hasta sus oídos. Koko se dio cuenta de que estaban armando jaleo en el lugar menos indicado. Casi dio gracias por todo lo que acababan de pasar.

Hotaka señalo su propio ojo mirando a Ryoshi, luego señaló hacia donde venían las voces. Esté asintió, marcó un sello con las manos y cerro los ojos. No pasó mucho para que volviera a abrirlos. Levantó tres dedos de una mano, luego los bajó y levantó otros dos. Hotaka asintió y señaló hacia arriba. Los genin desaparecieron entre los árboles en un instante.

Las voces aumentaban de volumen conforme pasaba el tiempo pero no fueron comprensibles hasta que los dueños estuvieron debajo del equipo 11.

—Que suerte! Con el pergamino de la tierra que nos encontramos ya tenemos los dos. Ahora solo tenemos que llegar a la torre.

Decía uno de ellos.

—Creía que éramos los mas miserables por que Kakashi nos devolvió a la academia, pero creo que nos irá bien de ahora en adelante.

Dijo un segundo genin. No podían ver sus bandas, pero estaba claro que eran de konoha.

—Y si nos encontramos con enemigos.

Preguntó con miedo el tercero.

—La instructora dijo que podíamos morir.

Los tres se sumieron en un silencio abrumador. Hasta que el primero volvió a hablar.

—Tranquilos, solo hay que mantenernos juntos. No hay nada que no podamos superar si estamos unidos.

Ésto animó a los otros dos chicos que asintieron.

Mientras ésto pasaba el equipo 11 se miraban unos a otros. Era su oportunidad de obtener los dos pergaminos. Era claro que tenían cielo y tierra. Habría sido un trabajo limpio, casi como una trampa. Llegarían a la torre y podrían contar lo sucedido como si lo hubieran planeado. Serian admirados por su ingenio. Pero los tres dudaban.

Al final los chicos de abajo pasaron de largo y se perdieron en el bosque, aún hablando como si estuvieran en un paseo. Uchiha fue la primera en bajar de los árboles. Los otros dos la siguieron a la par.

—Ésos tres eran patéticos.

Era Hotaka, su voz ya no tenía tan alto volumen como al principio de la prueba.

—Robarles a ellos no demostraría de lo que somos capaces.

—Por una vez estoy de acuerdo contigo Shimura.

Confirmó Ryoshi con un volumen similar pero también con arrogancia.

—Bien. Apuntemos a peces más gordos.

Exclamó Koko, cuidando de no ser escuchada por terceros.

Los otros dos asintieron con confianza.

—Además.

Agregó Hotaka.

—Tengo un plan que nos dará resultados rápidamente.

Enseguida comenzó a reír. Ryoshi lo miraba entusiasmado, y su risa se le contagió. Comenzó con una risita de ratón, pero no tardó mucho en soltar carcajadas estridentes. Hotaka, alarmado, le dió un coscorrón para callarlo.

—No tan fuerte, "pelos de alambre".

—Ite... Pero no me pegues.

La pelea comenzó de nuevo. Koko suspiró y se dispuso a separar a sus compañeros...


Cielo y tierra.

Ya era el segundo día. El sol, aunque no penetraba en el bosque, estaba alto en el cielo. Los tres genin del equipo 11 corrían entre las ramas.

—Les dije que era efectivo.

Gritaba Hotaka muy orgulloso de su plan. En su mano derecha llevaba el pergamino del cielo.

—La verdad es que tenía mis dudas. Pero parece que tienes más que aire en esa cabeza tulla.

Contestó Ryoshi desde el frente de la formación. Tenía que hablar fuerte para que su compañero, que iba en retaguardia, lo escuchará. En su mano izquierda llevaba el pergamino de la tierra.

—Quieren callarse, alguien nos va a escuchar.

Advirtió Koko, pero su tono y volumen decían que le preocupaba muy poco.

Los tres se detuvieron a una señal de Ryoshi. Cuando estuvieron en la misma rama de un gran árbol, Hotaka preguntó.

—¿Cuánto falta?

—Los tres kilómetros. Pero si rodeamos serán más.

—¿Haremos doblé el mismo camino?

Preguntó Koko.

—sí.

Contestó Ryoshi.

—¿Por dónde podemos ir?

Esta vez era Hotaka.

—No veo tan lejos.

Respondió Senju. Shimura chasqueo la lengua y se puso a pensar.

—¿Cuánto falta?

Volvió a preguntar Uchiha, como si no hubiera escuchado a Hotaka hacer la misma pregunta. Sorprendente mente la respuesta de Ryoshi cambió.

—No estoy seguro.

—Estúpidos. ¿Creen que no podemos comprender su código?

Era una voz que salía de los alrededores. El equipo 11 se puso en guardia, espalda con espalda.

—Están rodeados. Entreguen los pergaminos y los dejaremos ir.

—Si, unos ninjas tan patéticos no merecen la pena el esfuerzo.

—Jamás.

Declaró Ryoshi empuñando un kunai.

—Creo... creo que deberíamos dárselos.

Dijo Hotaka. Sus compañeros estaban sorprendidos. Ryoshi lo miró como si fuera una rata.

—De que demonios hablas, estúpido.

Lo agarró por el cuello de la ropa.

—¿A caso no quieres pasar el examen?

—Por supuesto que quiero, pero éstos tipos son claramente superiores a nosotros. Si no les entregamos los pergaminos, nos darán una paliza y los tomarán.

—Chicos, por favor. No pelen.

Koko intentaba calmarlos, pero sus compañeros no la escuchaban.

—Jajaja. Escucha a tu compañero sabe lo que les conviene.

Ryoshi ignoró por completo al que hablaba desde las sombras.

—No puedo creerlo.

Gritó soltando a Hotaka y azotó el pergamino que tenía contra el suelo. Este rebotó en la rama en la que estaban y se deslizó para caer a la tierra.

—No puedes estar hablando en serio.

Uno de los ninjas escondidos, vio una oportunidad y salió de su escondite para atrapar el objeto perdido. Fue apenas un instante. No más de un segundo, pero para el sharingan de una aspa de Koko fue suficiente para detectarlo.

—Con lo que nos costó conseguirlos.

—No podemos hacer otra cosa.

—No ven que estamos rodeados.

—Ya no me importa. Que se lo queden si quieren.

Hotaka, harto de todo, lanzó el pergamino al aire y otra figura salio de la espesura para tomar el segundo pergamino. Ésta tampoco paso desapercibida para Koko, quien asintió con la cabeza. Enseguida el equipo 11 se dejo caer al suelo.

—Es una trampa!

Se escuchó entre los arboles, pero ya era demasiado tarde. Dos explosiones abrieron un claro en el bosque. Esto antes de que los genin tocaran el suelo. Cuando el humo de la explosión se dispersó, otros tres genin cayeron al suelo. Hotaka sonreía contento de que el plan funcionara.

—¿Terminó?

Preguntó Ryoshi mirando a los enemigos. Aun sostenía el kunai y se mantenía en guardia. Dos de los tres afectados se levantaron, el tercero solamente gemía en el suelo.

—Van a tener que hacerlo mejor para derrotarnos.

Dijo uno de los dos. En la cabeza llevaban bandas de la aldea de la cascada. El que hablaba tenía el cabello castaño claro y una chamarra roja. El otro tenia el cabello negro y vendas en los brazos. El tercero, que no parecía que se fuera a levantar, vestía una sudadera azul.

Todos estaban en guardia, buscando una oportunidad para atacar. El primero fue Ryoshi, lanzando unos cuantos shuriken para probar a su enemigo. El tipo de la chamarra roja respondió defendiéndose con un espada de agua, que envolvía su kunai. Mientras ésto sucedía, "Manos vendadas" realizó varios sellos de manos. Koko lanzó un kunai, intentando interrumpir el jutzu, pero este salió más rápido de lo que pensaban. Una hola de un par de metros de altura repelió el ataque y, como si fuera un extra, separó a Ryoshi de los otros dos. "Chamarra roja" no perdió la oportunidad y lo atacó para distraerlo. Su espada de agua choco contra el kunai tan fuerte que le sacó chispas a pesar de no ser de metal. Dando estocadas arrinconó a Ryoshi.

Mientras ambos peleaban, Hotaka y Koko veían impotentes como su compañero era apartado de ellos. La ola de agua no dejaba pasar los shuriken y ninguno tenía jutzus con la potencia necesaria para ello. Koko pensó por un momento en usar un genjutzu del sharingan, pero lo descartó enseguida, el agua no dejaba que sus ojos se encontraran. "Manos vendadas" se interpuso entre los contrincantes y ellos, impidiendo que pudieran ayudar a su amigo y activó otro jutzu. Su cuerpo fue envuelto por agua. Lo siguiente que vieron fue un remolino de agua que les tapaba la vista del enfrentamiento. El remolino se dobló por la mitad y los atacó, pero no fueron afectados. Era una simple distracción, el remolino no tenía el alcance necesario para llegar a ellos.

Ryoshi tampoco podía ver lo que ocurría más allá de su campo de batalla. Se defendía a duras penas de los embates de "Chamarra roja". No tenía tiempo para formar sellos, menos para preocuparse por sus compañeros. En algún momento el remolino que lo aislaba se abalanzó sobre él y apenas tuvo tiempo de esquivar. En seguida, sin darle tiempo de recuperarse por completo, "Chamarra roja" siguió atacando lo sin piedad.

—¡Alto!

Era la voz de Hotaka. Ryoshi llevaba más de un año escuchando sus tonterías como para no identificarlo de inmediato. Las arremetidas de chamarra roja siguieron por un momento hasta que su compañero, habiendo desactivado su jutzu de agua, lo llamó.

—Assan espera.

El tipo por fin se detuvo y Ryoshi agradeció, aunque no por mucho. Cansado pero aún lleno de adrenalina, vio la razón de por que la lucha se interrumpió. Hotaka tenía al compañero indefenso de los ninjas de la cascada. Presionaba con un kunai sobre su cuello y una fina línea de sangre escurría desde la herida provocada por el filo. Assan abrió mucho los ojos pero no bajo la espada que apuntaba hacia Ryoshi.

—Escuchen bien por que no voy a repetirlo. Entreguen el pergamino, den la vuelta y aléjense de aquí. Cuándo estén suficientemente lejos pondré un papel explosivo en la pierna de este. Si intentan seguirnos lo detonare. Entendido.

No podía creer lo que estaba haciendo su compañero.

—Hijo de...

"Manos vendadas" intentó hacer un sello de manos pero se detuvo por que Hotaka presiono aun más el kunai. Su rehén hizo una mueca de dolor, aunque estaba casi inconsciente.

—Umi. ¿Qué hacemos?

Preguntó Assan sin apartar la vista de Uchiha.

—Estoy pensando.

Respondió el aludido.

—Esto es sencillo. Están en desventaja. Ustedes perdieron este enfrentamiento en cuanto tomaron nuestros señuelos.

Explicó pacientemente Shimura. Como si hubiera hecho esto un millón de veces.

—Si siguen peleando éste morirá. Esto es culpa suya por no prestar atención. Además, crees que no nos hemos dado cuenta. Tu estás tan mal como este fiambre. No recibiste de lleno la explosión pero estabas cerca. Lo suficiente para quedar herido. No tienen muchas opciones. Ahora, el pergamino.

Koko se acercó a Umi con un kunai en la mano y extendiendo la otra para recibir el pago. Umi tenía una expresión de ira en el rostro. Por un momento parecía que no cedería pero al final le hizo una seña a su compañero.

—Maldita sea.

Gruñó Assan, luego metió una mano entre su ropa y saco el pergamino. Lanzó el objeto a su compañero, aunque su espada de agua aún cubría el kunai en su mano. Umi lo atrapó en el aire. Enseguida se lo tendió a la kunoichi sin apartar la mirada de Hotaka.

—Ésto no se quedará así.

Prometió. Koko, apenas tuvo el pergamino en la mano, se alejó del genin de la cascada dando un salto. Ryoshi se quedó pasmado un momento aún con su kunai en la mano.

—Ryoshi.

Lo llamó Koko, sacándolo de su estupor. Éste, evidentemente molesto, se negó a moverse.

—No puedo creer que seas tan cobarde Hotaka.

—Cállate Senju y ve con Uchiha.

Shimura también se estaba molestando.

—No estoy dispuesto a...

—Ryoshi.

Lo interrumpió Koko.

—Ven conmigo. Ya tendrán tiempo para discutir.

Ryoshi aún seguía reacio a obedecer.

—Maldición! No estoy...

Ésta vez Koko interrumpió a Hotaka.

—Cállate Hotaka. Ryoshi no tenemos tiempo para esto.

Por fin Ryoshi miro al rededor. Umi seguía mirando a Hotaka con furia y Assan aun mantenía su espada de agua. Parecía que estallarían en cualquier momento. Lo único que los mantenía a raya era el miedo a lo que pudiera pasar le a su compañero. Comprendió que no podía seguir presionando, pero al mismo tiempo se sintió como un gusano por recurrir a tales artimañas. Sintió el filo del kunai de Hotaka en su propio cuello. Molesto con sigo mismo y con su compañero, saltó a las ramas de los árboles y se alejó sin mirar atrás.

Hotaka pego un papel bomba en el pecho de su rehén y con la cabeza les señalo la dirección contraria a los enemigos. Assan guardo su kunai ya sin el agua del jutzu y se alejó sin dejar de mirar lo. Umi escupió al suelo y de un salto se reunió con su compañero. Hotaka soltó al malherido genin y marco un sello dispuesto a detonar el papel a la menor provocación.

En cuanto desapareció entre la maleza, Assan corrió a ayudar a sudadera azul pero Umi lo detuvo. Antes de que pudiera protestar, creó un clón de agua y lo mando a remover el papel explosivo. No se escuchó ninguna otra explosión en el bosque.


Choque.

Ryoshi estaba recargado del tronco de un árbol. Se sentía asqueado por haber participado en algo tan sucio. La banda que llevaba en la frente le apretaba mas allá de la incomodidad. Estaba furioso por haber sido arrastrado a ésta situación.

Levantó la vista cuando Koko salió de entre las ramas. Quedaron frente a frente. Después de un momento, Koko apartó la mirada. Entonces llegó Hotaka.

—Tenemos que seguir moviéndonos.

Dijo antes de darse cuenta de lo que ocurría. Ryoshi tenia la mirada fija sobre el.

—No tenemos tiempo para tus estupideces Ryoshi.

—Lo tenemos.

Aseguró Senju.

—De hecho creo que tenemos que arreglarlo justo ahora Hotaka.

Ninguno de los dos tenía pensado ceder y en medio Koko intentaba no mirar a ninguno. Estaba justo en la situación que quería evitar. Peor aún, pues está vez ella no era neutral. ¿Cómo podía mediar un enfrentamiento si se inclinaba por una de las partes?


Bueno, aquí termina el capítulo 1. Lo que sigue es una texto que debí haber metido en el prologo pero lo olvide. Así que tuve que ponerlo aquí. Si no quieren leerlo pasen hasta el final, donde puse las notas del capítulo.


La masacre Uchiha.

La luna llena brillaba en el cielo, pero en el distrito Uchiha la negrura era absoluta. En un poste de luz, una figura aún más negra se encontraba en cuclillas, esperando. Dos niños corrían por las calles, impulsados por un mal presentimiento. Sus pasos apresurados resonaban en la obscuridad. Al doblar en una esquina y, aún con la ausencia de luz eléctrica, pudieron ver la silueta de la casa al fondo. Los adolescentes comenzaron a saltar por los tejados apresurada mente. Por fin, tras la alocada carrera, el joven Sasuke Uchiha y su mejor amigo Naruto Uzumaki llegaron a la puerta de su casa agitados.

El primero abrió las puertas y atravesó el jardín. Lo más rápido que pudo, deslizó la puerta frontal y siguió corriendo. Lo primero que visitaron fue el cuarto del hermano de Sasuke. Al abrir la puerta y encontrar la habitación vacía, recordó que Itachi tenía una misión por lo que, sin más, se dirigieron a la habitación de sus padres. Naruto estaba agotado pero lo siguió de cerca. Al llegar vieron la puerta entre abierta. Dentro se escuchaban voces susurrando. Por una rendija de la puerta, se alcanzó a ver un destello rojo.

—Al menos debería haber venido el mismo.

Lograron escuchar en la habitación. El azabache entró apresurado, temiendo lo peor. Antes de que pudiera hacer nada, la sangre roja de su padre le salpicó la cara, cegándolo momentáneamente. Sin poder suprimir un temblor, el joven Uchiha se limpio la cara. Por fin pudo ver y no le gustó. El cadáver ensangrentado de su padre yacía frente a un ninja con una katana roja de sangre en la mano. Este ninja no era otro que Itachi Uchiha. Sasuke quedó petrificado y Naruto, en similares condiciones, miraba la escena desde el pasillo.

Sasuke despertó exaltado.

«Una pesadilla»

Pensó con desesperación. Un vistazo alrededor le reveló que se encontraba en un hospital. Desde la ventana con cortinas blancas, entraban los rayos del sol de medio día. Al lado de la cama, en una cómoda, había un jarrón con flores. Por lo demás, el cuarto estaba totalmente vacío. Afuera los gritos de un niño armaban un gran escándalo.

—Déjenme. Tengo que verlo. Es mi mejor amigo.

En seguida Sasuke reconoció la estridente voz.

«Naruto»

El recuerdo de una katana goteando sangre sobre el piso, le llego de golpe. Con las manos en la cabeza intentó apartar la imagen de su atormentada mente. El recuerdo solo desapareció por completo cuando, en un revoltijo de brazos, Naruto reventó la puerta y entró en la habitación.

—Sasuke!

Gritó emocionado.

—Estas despierto.

Los ninjas médicos, tras un momento de confusión, miraron asombrados a su paciente. Los tres que intentaban detener a Naruto se abalanzaron sobre el Uchiha para revisarlo de pies a cabeza. Este se dejó hacer ensimismado. Naruto lo miró muy contento, pero pronto se dio cuenta del ánimo de su compañero. No sabía que hacer o decir, por lo que solo se quedo mirándolo.

—Es impresionante!

Exclamó uno de los médicos.

—Es un Uchiha.

Intervino otro.

—Debe tener algo de inmunidad.

—¿Y que hay del otro?

Cuestionó al aire el tercero, a lo que el primero respondió:

—Su padre es lord Hokage. Sus ventajas debía tener.

Ésto enfureció a Naruto. Odiaba cuando los adultos hablaban de él como si no estuviera presente, o como si fuera una bestia que no los entiende. En un arrebato de desesperación, agarró a un distraído Sasuke de la mano y echó a correr. El azabache lo siguió sin oponer la menor resistencia. Naruto recorrió los pasillos del hospital buscando la salida y pensando que no era normal.

Después de un tiempo de dar vueltas sin avances, decidió que era mejor buscar una alternativa. Mirando a su alrededor sin detenerse, localizó una puerta a su derecha. La atravesó. Dentro encontró a un médico y su paciente.

—¿Qué demonios hacen aquí? Fuera.

Gritó el ninja médico. Naruto no necesitaba que se lo pidieran dos veces y viendo que la ventana estaba abierta, dio un salto hacia el patio del lugar. Sasuke aún lo seguía sujeto a su mano. El mismo no sabía por que, solo sentía que estaba harto de pensar.

Ambos siguieron corriendo, saltando por tejados y esquivando chimeneas. Al fin tras un largo rato de desenfrenada carrera, Naruto vio algo a lo lejos. Se detuvo abrupta mente y Sasuke, que aún no soltaba su mano, lo adelantó un par de pasos. La imagen del distrito Uchiha se reflejaba en sus ojos negros. El tiempo transcurrió sin que ninguno de los dos hiciera o digiera nada. Ni Naruto ni Sasuke supieron cuánto tiempo pasó.

—¿Qué piensas hacer?

Preguntó por fin Naruto. Sasuke lo pensó un rato a pesar de que todo ese tiempo viendo su hogar, una sola palabra recorrió su mente.

—Venganza!

Respondió el Uchiha. El rubio suspiró pero, pensándolo bien...

—¿Contra quién?

La duda ocupaba todo su rostro.

—¿No es obvio? Mataré a Itachi igual que él mató a mi padre.

—Pero yo vi...

—Su genjutzu es fuerte Naruto.

Cortó Sasuke.

—No te dejes engañar.

—Pero no hay ningún motivo para que lo hiciera.

Insistió Naruto.

—Eso sólo lo hace peor...

El silencio volvió a asentarse. Los pensamientos de ambos eran sombríos. El tema los absorbió tanto que no se dieron cuenta de que alguien los observaba desde un techo cercano. Antes de que pasara nada más, un ninja aterrizó junto a los genin.

—Por fin los encuentro.

Dijo Kakashi desde detrás de su máscara.

—Sakura está muy preocupada. Hoy fue a visitarlos y solo encontró camas vacías. Además, los médicos están enfadados. Aún no los han dado de alta.

Kakashi se dio cuenta enseguida de que algo andaba mal. Ninguno reaccionó, ni siquiera Naruto al mencionar a Sakura. Éste solamente se disculpó por los dos.

—Esta bien pero hay que regresar al hospital. Ambos...

Enfatizó.

—...tendrán que disculparse por irse sin más.

—Fue mi culpa sensei.

Insistió Naruto.

—Yo saqué a Sasuke...

—Ya verán a quién culpar después. Por ahora deben ir a disculparse.

Los apresuró Kakashi señalando el camino. No había nada más que decir. Ambos genin emprendieron la marcha de regreso al hospital. Antes de irse, el jonin enfocó su vista en un tejado aparentemente al azar. Tras un rápido vistazo, decidió que no había nada interesante y siguió a sus estudiantes...

Los ojos cafés siguieron al ninja hasta que se perdió de vista. Solo entonces Tenten se permitió respirar. No es que estuviera haciendo nada malo, pero Kakashi parecía bastante aterrador en ese momento como para ponerse a explicar por qué estaba ella en ese lugar. El distrito Uchiha. Ella jamás había visto el lugar desde dentro, de hecho esta era la primera ves que lo miraba tan de cerca. Pensamientos sombríos la acosaban desde hacía unos días. No entendía como es que un ninja tan amable y agradable como Itachi podría ser un asesino. La Kunoichi se restregó los ojos intentando que no brotaran lágrimas, pero no dio resultado...

—Lo sentimos.

Dijeron Naruto y Sasuke al unisono. Las manos de Kakashi los obligaban a agachar la cabeza.

—No hay problema.

Respondió un ninja médico que aparentemente estaba a cargo del hospital.

—Sin embargo, no recomiendo que participen en el examen chunin. El genjutzu del Sharingan puede tener efectos a largo plazo.

—¿¡Qué1?

Preguntaron alterados Naruto y Sasuke, mientras se soltaban del agarre de su sensei.

—No puede ser. Si no hacemos el examen, no seremos chunin.

Se quejó el rubio.

—Aunque hagan el examen, no es seguro que lo pasen.

Replicó Kakashi.

—Estoy de acuerdo con el médico. Será mejor que esperemos al año siguiente para estar seguros.

Naruto estaba decepcionado, realmente quería hacer el examen. Sasuke por otro lado no mostró otra reacción, hasta que dio media vuelta y sin más, se marchó de la recepción. Sakura lo siguió con la mirada. Quería ayudar, pero no tenía idea de cómo hacerlo. Kakashi no pudo hacer más que darle espacio, sabía lo terrible que es la muerte de alguien querido.

—Sasuke!

Le gritó Naruto.

—¿A dónde vas?

El Uchiha se detuvo pero sin decir nada reemprendió la marcha. Naruto quería decir algo más pero Kakashi lo agarró por el hombro y sacudió la cabeza negativamente.

—¡Sasuke!

Se volvió a escuchar en el hospital pero está vez no era la voz de Naruto. Sasuke se detuvo en seco nuevamente. Reconoció la voz pero le parecía un sueño. El azabache se dio la vuelta lentamente, indeciso sobre si comprobar la veracidad de aquella voz. Aún no había dado toda la vuelta cuando unos brazos fuertes lo abrazaron y lo levantaron del suelo.

—Hijo. ¡Estás vivo!

Sasuke estaba anonadado. No podía creerlo. ¡Su padre seguía vivo!


Fin del capitulo. (oficial XD)

Notas:

El equipo 11.

Bueno, si he de ser sincero no tenia pensado meterlos hasta que terminé el prólogo. XD De hecho, hasta que llegue a la mitad del segundo capitulo solamente Hotaka tenía nombre y apellido. Sus compañeros eran desconocidos. Reescribí el capitulo dos veces antes de tener los nombres definitivos, pero cuando llegaron a ser Ryoshi Senju y Koko Uchiha supe que era justo lo que buscaba.

Por cierto. ¿Si se preguntan por el prólogo? Lo subí en una historia diferente. Quería que este capitulo fuera lo primero que vean del fanfic, pero necesitaba explicar como se llegó a esto. Fue lo único que se me ocurrió. El nombre del prólogo es: "Por buscar la luna" por si quieren darle una pasada y enterarse mejor de lo que esta pasando en este mundo ninja. Está en esta misma cuenta.

Intenté que todo lo que ocurre en el fanfic tenga algo de base en la historia original, pero había algo que quería poner y no cuadraba. Así que use un poco de la magia de Él y lo metí por mis... Como sea, solo los más observadores lo notarán.

¿Qué día publicare? Pues tengo pensado subir los capítulos la primera semana de cada mes, pero no es fijo. Algunas veces, tal ves se retrase.

Bueno eso es todo. Suerte, bye.