I

Se sentía vacía. Ni triste, feliz, molesta o decepcionada, solo sentía una increíble sensación de vacío en el pecho, que nada tenía que ver con el hambre. Deseaba sentir algo, lo que fuera, cualquier cosa estaría bien, cualquier cosa que la hiciera volver a sentirse una persona y no una muñeca vacía y hueca.

Escucho a alguien tras la puerta pero no le importo averiguar quien era. Pocas cosas le importaban últimamente.

Tocaron la puerta. Una, dos, tres veces…

La cuarta vez tocaron la puerta con más insistencia, como si quisieran echarla abajo. Ella se lo pensó, ¿valdría la pena levantarse a abrir solo para amenazar (y despedir) a quién fuera que estuviera allí? ¿O era mejor quedarse en silencio y esperar que esa persona se fuera por sí sola? La segunda opción le tentaba pero la primera le emocionaba más, sería como sacar a la luz una faceta suya que hace mucho traía escondida, casi olvidada, casi extinta…

Decidida, tomó la bata negra que estaba tirada en el piso y se la puso. Busco la varita entre los cojines y se la guardo en uno de los bolsillos. Se arregló el cabello con una mano y camino, descalza, hacía la puerta.

Abrió la puerta de golpe y le regaló su mejor cara de enfado a la persona que estaba detrás. Casi le da un infarto.

—Pansy.

Allí, parada frente a su puerta, estaba Hermione Granger con una sonrisa tímida en los labios. Pansy supuso, muy acertadamente, que había estado bebiendo pues tenía las mejillas bastante sonrosadas y parecía costarle mantener el equilibrio, además de que desprendía un fuerte olor a alcohol.

—¿Se te ha quedado algo, Hermione? Podrías mandarme una lechuza y te lo haría aparecer en seguida.

—He venido a verte—dijo Hermione—. ¿Puedo pasar?

Pansy no respondió pero se apartó de la puerta y Hermione entró, cerró la puerta y se volvió hacía la visita.

—¿Qué se te quedo? Puedes ir a buscarlo, no me molesta.

—He venido a verte—repitió Hermione.

Un suspiro escapo de los labios de Pansy y se encogió de hombros, avanzó hacia el sofá en el que había estado echada antes y se sentó, evitando mirar hacía Hermione.

—¿Qué tal has estado?

—Bien—mintió Pansy, sin mirarla. La verdad es que los últimos meses estuvo sintiéndose terriblemente desdichada pero ¿de que valía reconocerlo? Y ella no quería saber cómo había estado Hermione porqué sabía, más de lo que estaba dispuesta a admitir, lo bien que se lo estaba pasando—. Has estado bebiendo.

—No lo suficiente para emborracharme, aún estoy lo suficientemente consciente de mis acciones—contestó Hermione y se acercó con pasos temblorosos hacía el sofá que Pansy ocupaba y se sentó a su lado—. Pero sí lo suficiente para tener la valentía de venir aquí—admitió.

—Pensé que la principal característica para ir a Gryffindor era ser valiente, ¿por qué tendrías que estar borracha para verme?

Ninguna palabra salió de la boca de Hermione, pero Pansy sintió como se removía incomoda en el sofá. Eso la hizo sentir extrañamente feliz.

—No has cambiado—murmuró Hermione—, sigue gustándote andar desnuda por la casa.

—En ropa interior—la corrigió Pansy y al fin se atrevió a girar la vista hacia Hermione—. Es mi casa y si a alguien no le gusta puede irse.

La miro como retándola a hacerlo y Hermione sonrió con tristeza.

—No voy a irme.

La mirada que Pansy le dio a Hermione pareció acobardarla. Hermione se levantó en seguida y le dio la espalda mientras buscaba algo en su túnica, Pansy se sorprendió bastante al descubrir que sacaba una botella de un pequeño bolsillo pero no dijo nada. Hermione fue a dejar la botella en la pequeña mesita que estaba a dos metros de allí con más fuerza de la necesaria. Era evidente que estaba nerviosa.

—No tengo ganas de beber, Hermione. Además tú ya estas demasiado borracha.

—Pero has estado bebiendo—dijo Hermione al notar una botella vacía en la mesa y dos copas de vidrio—. ¿Con quién?

Se escuchó nerviosa y Pansy sonrió, divertida.

—Daphne.

—¿Daphne Greengras?—inquirió Hermione arrugando la frente. Pansy asintió—. ¿Por qué Daphne Greengas?

—Porque es una ex compañera del colegio.

—¿Ah sí?

—Sí—contestó Pansy—. Draco va a casarse con Astoria y ha venido a pedirme que no me aparezca por allí, de forma muy amable, he de reconocer.

—Pensé que se llevaban bien.

—Nos llevamos bien—confirmó Pansy—. Salí con Draco hace unos días, los payasos de El Profeta nos vieron y Corazón de Bruja se ha inventado una historia de lo más linda sobre nuestra pequeña "escapada nocturna"… A nosotros no nos importa, pero no quieren más publicidad así que Daphne ha venido a pedirme que no vaya y, bueno, nunca tuve muchas ganas de ir de todos modos… ¿No lo sabías?

—No leo El Profeta, pero algo había escuchado...

—¿La próxima Ministra de Magia no lee el periódico?

—Ése no—aclaró Hermione.

—¿Entonces cuál? ¿El Quisquilloso?

Hermione fingió no escucharla y tomó los vasos y la botella vacía para llevarlos a la cocina. Pansy hubiera querido detenerla (los vasos oscilaban peligrosamente entre sus manos) pero, como tantas otras veces, no dijo nada. Miro en silencio como lavaba las copas y las secaba con un trapo para volverlos a llevar a la mesa.

—Hermione—Pansy se levantó y fue hacia la mesa pero, a diferencia de Hermione, no se sentó—, vete a dormir. Es tarde para que regreses sola así que ve al cuarto, yo dormiré en el sofá.

—Quiero hablar contigo.

—¿Necesitas estar borracha para eso?—preguntó Pansy—. Ve a dormir, en serio.

—Te he extrañado.

Algo caliente cayó por el pecho de Pansy y su corazón empezó a latir eufórico. Una sincera sonrisa apareció en su rostro y se sintió, después de mucho tiempo, inmensamente feliz… Pero en seguida recordó que Hermione estaba borracha y probablemente se olvidaría (y se arrepentiría) de todo mañana. Su rostro se ensombreció.

—Ve a dormir—apremió Pansy—. Puedes ponerte algo mío, lo que quieras… Te despertaré mañana.

—¿No me has extrañado?

—Claro—masculló Pansy—. Ve a dormir.

—No me buscaste.

—Dejaste muy en claro que no querías que lo haga—contestó Pansy con frialdad y de inmediato recordó que Hermione estaba borracha y que no valía la pena discutir mientras estuviera en ése estado—. Ve a dormir, en serio, es tarde y mañana vas a querer irte tan pronto amanezca.

—No quiero irme, Pansy, nunca más—dijo Hermione con firmeza—. Te he extrañado.

Y Pansy le creyó.


¡He vuelto! Esta vez con una pequeña historia basada en la canción 'Verano' de La oreja de Van Gogh.Tampoco será muy largo pero espero les guste, ¡si les gusta agradecería sus comentarios!Un fuerte abrazo y quédense en casa.