Aclaración: Datos y fechas fueron consultados en la página fandom de Harry Potter. Hace más de un año que no he vuelto a leer los libros, por lo que si hay algún error argumental haganmelo ver.
ENTRE LA POBREZA Y MUCHOS HERMANOS
Por Miriam Clara
Hogwarts, 12 de Diciembre de 1985
Era una fría mañana en la escuela. Tanto que los estudiantes se movían más rápido en un intento de calentarse o, más bien, evitar demostrar que estaban atrasados en sus obligaciones, tal vez por dejar una cálida cama demasiado tarde. Por ésto el Gran Comedor tenía a sus estudiantes desayunando de formas variadas: algunos disfrutando de una bebida caliente, otros llegando por una veloz colación para después, y otros simplemente charlando y preparándose para un día escolar más.
- ¡Hola, Bill! -saludaron dos niñas Hufflepuff, que salían por la concurridas puertas del comedor.
- ¡Hola! -devolvió el saludo el delgado joven que entraba a paso rápido.
Ser de Gryffindor tenía la desventaja de que su mesa era la más apartada de la entrada. La ventaja: sólo habían dos pelirrojos este año en su casa, por lo que divisar su objetivo fue pan comido.
Charlie Weasley estaba desayunando rodeado por sus amigos, no sólo de su año. Bill sonrió al verlo. Su hermano era bastante apreciado por su personalidad extrovertida y carismática. Adempas hace poco había demostrado ser merecedor de un puesto del equipo de quidditch y, en consecuencia, su popularidad había subido como espuma.
Cuando se acercó al grupo fue notado por algunos adolescentes antes que su hermano menor lo hiciera.
- ¡Charlie, Feliz Cumpleaños! -El aludido sonrió ampliamente en respuesta.
- Más tarde que el año pasado -comentó el el pelirrojo menor con diversión. Bill rodó los ojos después de notar que todavía tenían audiencia.
- Ejem… ¿podríamos tener una conversación familiar privada? -pidió Bill al grupo de muchachos.
- De todas formas ya me iba.
- ¡Adiós a ambos!
- Nos vemos, Weasley.
Charlie se despidió con la mano de sus amigos que recogían sus cosas y se marchaban, mientras su hermano mayor se sentaba cansado a su lado izquierdo.
- No te preocupes, Bill. Tus días para suplicar acabarán en menos de un año cuando te nombren prefecto. Papá probablemente te compre, por fin, un uniforme sin ser de segunda mano. Y tendrás libertad para patear muchos traseros- El Weasley mayor rió abiertamente.
- ¿De dónde sacaste esa locura de pronóstico?
- ¿Crees que lo inventé? Varios dicen en la torre de Gryffindor que serías la mejor carta de presentación que podría tener McGonagall. Incluso tipos de sexto año lo comentan.
- Déjame ver… llevas menos de dos años en la escuela y ¿ya compartes… especulaciones con estudiante mayores que yo?
Charlie se encogió de hombros- Ventajas de ser el nuevo buscador del equipo. -Además agregó con una sonrisa traviesa.- Dame un año más y ya estaré tomando whiskey de fuego. -Pero los ojos entrecerrados de Bill lo pusieron nervioso y cambió el semblante.- Era una broma, hermano, lo juro.
- OK, ¿tienes un poco de tu tiempo para mí ahora?
- Tengo en cinco minutos "Historia de la Magia". Pero no hay problema en que llegue un poco tarde, pasaría desapercibido. Binns es tan ajeno a todo que un Ridgeback Noruego podría bailar a su alrededor y no se daría cuenta. -Bill sofocó una risa.
- Bien, ¡Felices trece años! -extendió a Charlie una bolsa de papel marrón cerrado por un cordón anudado.
- Wow… gracias. Pero sigues siendo el último en saludar de la familia. -señaló divertido el menor.- Errol dejó cartas temprano.
- ¡Hey! Solo abrelo ya. -Charlie, contagiado con la impaciencia de Bill, rasgó la bolsa para revelar un par de guantes de cuero con sus respectivos brazaletes del mismo material. El niño abrió mucho la boca antes de decir algo.
- ¡Demonios, Bill! ¡Son de Quidditch! ¿C-cómo? ¿Bill… dónde… dónde los conseguiste?
- ¿Te gustaron? -el Weasley mayor estaba más que satisfecho al ver la reacción de Charlie.
- ¿Es necesario responder? -preguntó retóricamente mientras examinaba su obsequio- ¿Cómo los compraste?
- No, no los compré, Charlie. Y sé que no podrías adivinar. -respondió cruzando con suficiencia.- Los transfiguré. ¿Qué? No me subestimes.
- ¿Qué usaste para transfigurar?
- Una cartera. Pero no me pidas que haga algo así de nuevo. Fue muy difícil, hasta tuve que usar algunos hechizos de costura para reparar los detalles.
- Emm… gracias. Cuando mamá lo sepa estará encantada. Y... en unos días cuando vayamos a casa tendré que esconderlo de Fred y George, Merlín sabe con cuántas formas ellos podrían estropearlos. -La sonrisa de Bill vaciló.
- Sí... -apoyó sus manos en la mesa jugando con sus pulgares- hablando de Navidad. Estaba pensando en que tal vez sería bueno que nos quedáramos en Hogwarts.
- ¿De qué hablas, Bill? - de forma repentina la euforia por los guantes nuevos se evaporó. Los ojos azules de Charlie estaban concentrados en el rostro de su hermano.
- Hace un par de días supe por papá que tendrá problemas con el salario de este mes. Pidió dinero por adelantado para pagar las gafas de Percy -El pelirrojo más grande terminó hablando con voz baja. Al notar la expresión desconcertada de Charlie, continuó solemne con su explicación.- El dinero nunca ha sobrado en casa, pero ahora será más reducido. Si hay dos bocas menos para esta Navidad tal vez ellos puedan comer mejor.
- Nunca hemos pasado Navidad sin papá y mamá. -A Bill le dolió la mirada y el tono triste de Charlie al hablar.
- Será sólo por esta vez, Charlie. -Habló aún más amable esta vez.- No nos daremos cuenta cómo pasarán volando los meses, llegarán las vacaciones de verano y volveremos a la Madriguera. -Charlie guardó silencio.- También lo podríamos pasar muy bien. No tendríamos la oportunidad de ver a la tía Muriel. Y siempre te quejas que aquí en la escuela nunca te dedico tiempo y apenas y voy a tus prácticas de Quidditch.
- Los guantes eran para convencerme de…
- ¡No! -habló tan rápido que logró sobresaltar a Charlie.- No metas tu regalo en ésto. Lo tenía planeado hace un mes. Ésta... ésta idea de quedarnos es sólo de ayer.
- ¿En verdad pasarías tiempo conmigo? -Charlie dijo después de unos segundos resoplando.
- Por su puesto, desde el momento que las clases acaben -Bill sonrió.- Comeremos juntos, olvidaremos estudiar, jugaríamos ajedrez, snap explosivo, quidditch… tendríamos todo el estadio para nosotros, congelado pero de igual forma será genial.
- ¿Me acompañarías a visitar los animales de Hagrid? -preguntó vacilante Charlie.
- Por supuesto -respondió Bill entusiasta- podríamos pedirle que nos deje alimentar al hipogrifo.
- ¿Y jugar con los escarbatos? -Charlie sonrió.
- Por su puesto. -Bill estaba por gritar "victoria" en su mente hasta que Charlie habló de nuevo.
- No - El Weasley mayor quedó estupefacto cuando su hermano dejó de sonreír.- No quiero quedarme. Quiero ir a casa.
- Charlie…
- Hasta el momento los únicos que se quedan de Griffindor son Smith y su novia Lynda Thompson de séptimo. ¿Qué quieres que hagamos en esos días, Bill? Oh, espera, tú tocas el violín mientras yo sujeto las velas.
- Charlie, escuchame.
- ¡NO! ¡Escuchame primero! Creeme, te entiendo. Hoy cumplí trece años ¡y ya no soy un niño! Así que te entiendo. Como eres el mayor quieres ayudar a nuestros padres. Pero -se tomó el tiempo para inspirar ya que estaba hablando muy rápido- olvidas cómo se sentirá el resto en la Madriguera. Tú no lo sabes, porque jamás tuviste un hermano mayor que se fue antes que tú a Hogwarts. El tiempo pasa muy lento en la Madriguera cuando se espera a que regresen los que no están. Bill, esos dos años antes de que yo entrara a la escuela te veía dos... o tres veces al año con suerte.
- Está bien. Nunca lo voy a saber. Pero… a veces hay que hacer sacrificios, porque somos los mayores y… sólo es papá el que tiene un sueldo en la familia. ¿Te imaginas lo que pasará cuando comience Percy aquí? Seremos tres al mismo tiempo en la escuela. Aunque ya sabes… cuando egrese lucharé por un buen trabajo, entonces podré ayudar.
Charlie apretó la mandíbula. El Weasley menor era conocido por ser un contendiente terrible, por lo que Bill se sorprendió de que estuviera más controlado para debatir esta vez.
- ¿Sabes lo que recibí esta mañana? -reanudó Charlie calmado, pero enérgico a la vez, mientras sacaba del bolsillo de sus pantalones unos pergaminos doblados- Papá y mamá, obviamente, enviaron su carta con un pequeño bizcocho que ya devoré. Percy envió su propia carta con una caligrafía que me provoca envidia. -Bill no pudo evitar una semisonrisa.- Los gemelos dibujaron, ¿puedes creerlo? ¿Un dibujo que hayan terminado de colorear sin romper? -Charlie extendió uno de los papeles con los dibujos de unos gnomos del jardín que sacaban la lengua y se movían alrededor de lo que era una representación de la Madriguera con un título de "Feliz Cumpleaños, Charlie".- Apuesto a que papá los ayudó, pero no me importa. Y mira éste es de Ginny, también dibujó. No se entiende mucho, pero se puede notar que hay muchas figuras de personas. Aquí está la letra de mamá que dice que esos círculos y rayas soy yo y, bueno, prácticamente Gin dibujó a todos. -Charlie inspiró, pero no le dió espacio a Bill para hablar.- Éste es de Ron y, al menos, es más fácil de entender: estamos todos jugando quidditch y algo me dice que lo sacó de los últimos días de agosto. Y ¿sabes en dónde estoy dibujado? Estoy arriba y al centro de los demás.
- Bill -continuó mientras volvía a doblar los dibujos- tú podrás ser el favorito de Percy. Pero el héroe de Fred, George, Ron y Ginny... soy yo. -Bill no pudo evitar rodar los ojos cuando pensó que Charlie estaba siendo petulante en el momento equivocado.- ¿Qué pasa si no me ven en mucho tiempo más? Como dice mamá, Ginny y Ron son todavía bebés. ¿Qué pasa si nos olvidan? El tiempo pasa más lento para ellos, no lo niegues. ¿A quién pondrá Ron en el centro de los dibujos después? ¿A los gemelos les importará cuando vuelva? ¿Percy nos acosará con preguntas de la escuela como siempre? NO me lo puedes asegurar, Bill.
- Sí, es verdad no te lo puedo asegurar. Pero cuando cada uno tenga la edad necesaria entenderán por qué sus hermanos mayores se sacrificaban. -Bill volvió a resoplar y cruzó los brazos apoyándolos sobre la mesa y añadió suavemente. -Sólo piénsalo y ya.
La perspectiva animada de este día no iba como esperaba. Tenía en menos de media hora clase de Aritmancia y ya había perdido cualquier motivación. Lo último que había esperado era agriar el cumpleaños de su hermano.
- ¿Te habría gustado no tener hermanos menores?
Como un rayo la cabeza de Bill se volvió a su hermano- ¿De dónde sacaste esa idiotez de pregunta?
- Hey, es sólo una pregunta. -Charlie hizo un gesto para que Bill se calmara.- Tal vez haber tenido menos hermanos o no haberlos tenido en absoluto habría sido la vida más fácil.
- Grábate esto en tu cráneo, Charlie: Yo no cambiaría a ninguno de mis hermanos por más dinero. ¡Jamás!
- Bien -el menor se volvió a cruzar de brazos y miró de frente a su hermano con un semblante neutro.- ¿Qué pasaría si te dijera que mamá quiere tener otro niño el próximo año?
Extrañamente a Bill le pareció que un aire invisible y tenebroso lo envolvía, le cortaba la respiración y hacía que sus manos sudaran frío.
- Dime que no sabes algo- rogó en voz baja Bill.
- Relájate. Es sólo una suposición -Charlie esbozó una sonrisa. Por su parte Bill se agarró sobre el esternón. Tal vez esa era la sensación que describen estar dentro de Azkaban.- Sólo quería saber qué pensabas si… sucediera. Pero ya veo que no "rebozarías de felicidad".
- Charlie… por Merlín, por tu vida y por todo lo que quieras… no le dirás ésto a nadie.
- Juramento de hermanos -el más joven le dió un guiño.- Ahora díme.
Bill pensó "Te digo qué, Charlie, me imaginé que Percy, tú y yo dejábamos de estudiar para buscar trabajo, y así alimentar a nuestros cinco hermanos menores, y con tanto trabajo en casa que los gemelos ayudaban, así que TODO era un especial y perfecto desastre".
- Está bien lo admito. Tú ganas. Siete es más que decir "mucho". Hasta la fecha no conozco alguien que tenga más hermanos que yo. Por lo que un octavo en la camada sería... muy difícil.
- Tienes un buen punto.
- Tal vez… haber sido hijo único hubiese sido aburrido, pero muy cómodo. -Bill apoyó un codo en la mesa para sostener su frente. Charlie no cambió su expresión confiada.- Si papá y mamá hubieran preguntado si quería hermanos tal vez habría dicho que no. Lo siento.
- No hay problema.
- Aunque… conociéndome en algún momento habría necesitado un hermanito para entretenerme -Bill sonrió.
- Me imagino lo tedioso que serías sin uno al menos.
- Sí, claro -respondió sarcástico.
- ¡Vas tarde, Weasley! -Gritó una adolescente de cabello violeta que se retiraba del comedor.
- ¡También tú, Tonks! -Respondió en el mismo tono Charlie.
- Espera -Bill de brazos cruzados detuvo cualquier intento de su hermano de retirarse.- Antes de que te vayas debes responder las mismas preguntas. Te las regreso. ¡Es justo!
- Bien -dijo con seguridad Charlie.- Partiré con la pregunta más difícil para que me creas. Me encantaría tener otro hermano. -El mayor no pudo evitar inclinarse hacia atrás y mirarlo escéptico.- Lo sé, lo sé. No hay condiciones para un octavo en la camada… PERO en el caso extraño en que pasara y... mamá se sintiera saludable… pues no dudo que sería genial. Tendríamos dos equipos de quidditch parejos -bromeó Charlie.
- Supongo que puedo entender tu… posición. Sólo quédate callado, ¿está bien?
- Cuenta con eso. Pero lo que quiero decir es que tener varios hermanos menores es muy divertido. ¿Acaso hay alguien en esta escuela que imagine lo que es enseñarle lo mismo a cinco bebés en tu casa?
Bill meneó la cabeza con incertidumbre observando a Charlie. ¿De dónde se le ocurrían esas ideas?
- Y, piénsalo. Si me muero, hay cuatro más para que me reemplacen-
El hermano menor nunca terminó su frase. En fracción de segundo el rostro de Charlie había girado un poco perdiendo la vista de un enojado Bill Weasley, quien sostenía uno de los guantes.
Bill contempló como Charlie procesaba lo ocurrido y se frotaba la sien izquierda donde había recibido el golpe. Se le pasó por la mente a Bill disculparse, ¡Por la barba de Merlín, era su cumpleaños! No obstante, éste era EL momento para aclarar un buen punto.
- Jamás vuelvas a decir algo así. Podré haber adivinado mi vida de hijo único, pero nunca dejaré que alguien piense que alguno es reemplazable. Nadie puede reemplazar a alguien ni siquiera uno de sus hermanos. Nadie puede reemplazarte a tí, ni a Ginny, ni a Percy, ni a Ron. Y aunque, mucha gente no lo crea, ni siquiera uno de los gemelos puede reemplazar al otro. ¡Jamás! -Al terminar se creó un breve silencio.
- Me gustó lo último que dijiste -sonrió levemente Charlie.- Está bien, tiene razón señor Williams. Jamás volveré a decir eso. Fue una idiotez temporal -Bill se relajó, devolvió la sonrisa y también el regalo de su hermano.- Estos guantes si que impactan. Definitivamente tienen más de un uso.
- Esperaremos a lo que diga Papá en sus cartas. Si no se le ocurre pedir que nos quedemos en Hogwarts, iremos a celebrar Navidad a casa.
- Aunque tengamos que comer solo frijoles y con la compañía de Muriel será genial.- Charlie se levantó alegre del asiento tomado su bolso.
- Antes de eso ponte al día con tus clases.
- Sí, señor "prefecto en proyecto". -Charlie se había dado la vuelta para caminar hacia la puerta, pero se detuvo y volvió para mirar a su hermano.- De todas maneras, quería darte las gracias. No por lo que crees, si no porque... en un mundo alterno donde papá y mamá te preguntaron... también existo. -Y con una última sonrisa libre de sarcasmos se retiró del comedor.
FIN
¡Muchas gracias por leer!
Comentario Final: En el momento que publico esta historia, los medios oficiales informan más de 108 mil fallecidos por Covid-19 en el mundo. Y en relación a esta pequeña historia quiero hacer eco de lo que dice Bill: Nadie puede ser reemplazado. Con tantas muertes es fácil caer en la tentación de festejar por la salud del planeta y que se está "realizando el sueño de Thanos". Sí, la sobrepoblación ha traído graves daños a la ecología (aunque es discutible si por sí sola es el problema), pero no por eso vamos a valorar bien tantos cadáveres nuevos. Todo fallecimiento se tiene que lamentar. Son miles que se van y ya no volveran. Aún si la reencarnación existiese, todavía cada persona se merece que le despidan con dolor y respeto.
Tal vez el confinamiento me está pasando la cuenta y me estoy poniendo sensible.
A quien también esté sufriendo por esta pandemia le envío un abrazo.
