DÍA 5: AMIGOS.

"Aprobado"

Historia participante de la GiyuuShino Week 2020 en el grupo de Facebook "GiyuShino – is love, is live".

Advertencia: Historia no compatible con el canon oficial de Kimetsu no Yaiba, la presente historia se sitúa en el AU, donde Giyuu (21 años) y Shinobu (20 años) estudian en universidad y son compañeros de cuarto.

Descargo de responsabilidad. Kimetsu no Yaiba ni ninguno de sus personajes me pertenecen. La historia fue hecha sin fines lucrativos pero si de distracción para las personas que la lean y para mí misma. Ignoro si hay una historia parecida en la extensa cantidad de relatos con la que cuenta Fanfiction o cualquier otra plataforma similar.


Summary:

-Oh por dios…¡te gusta!- Kanae prácticamente chilló de alegría ante su descubrimiento.


Voy a mudarme de la pensión

¿Ha pasado algo malo, Shinobu?

Las nuevas niñas que llegaron no saben respetar lo ajeno, ni siquiera limpian cuando ensucian y la arrendataria subió demasiado el alquiler, este último mes he gastado más del presupuesto asignado decía su hermana con molestia por el teléfono.

Pero, ¿qué vas a hacer?, ¿dónde vivirás ahora?, ¿quieres que te ayude a buscar un nuevo sitio?, podría transferirte más dinero para pagar el alquiler si ése es el problema ella ya estaba abriendo la aplicación del banco en su celular para realizar la transacción e iba a prender su computadora, estaba segura que podría encontrar un nuevo lugar para su hermana.

No, no te preocupes, ya conseguí un lugar.

Eso la tranquilizo bastante.

¡Eso es grandioso!, ¿te mudas de nuevo a otra pensión o estarás sola? ella todavía le preocupaba ése aspecto, siempre era mejor tener por lo menos a una compañera de cuarto por cualquier cosa que pudiese llegar a ocurrir.

Ammm…no, no estaré sola, rentaré un apartamento en un pequeño edificio lleno de estudiantes Kanae percibía un leve ápice de nerviosismo en la voz de su hermana en la llamada, había tardado un poco en contestar sus interrogantes.

¿No es más caro eso, Shinobu?

Lo sería si únicamente fuese yo sola pero…voy a estar compartiendo el piso con alguien más.

Oh, ¿una compañerita o amiga tuya de la universidad?

Bueno…sobre eso…

Ciertamente cuando su hermanita le había dicho que había empezado a vivir con un amigo suyo de la universidad se preocupó, y mucho, a pesar de que había tratado de aparentar calma después de ello. Pronto se vio ajustando su agenda, reprogramando citas de sus pacientes, ya sea atrasándolas o adelantándolas, convenció a una amiga suya para que cubriese el consultorio durante el fin de semana que estaría ausente y se apresuró a gestionar los cargamentos de suministros necesarios para que llegasen un poco antes a la pequeña farmacia que sus padres les habían heredado, no podía dejar solas a Kanao y Aoi con todo ése trabajo. Ella tardó más o menos un mes en hacer todo eso.

Lo único tranquilizador del asunto era que su hermana y el susodicho llevaban casi desde el primer semestre siendo amigos, incluso ella le había contado en múltiples ocasiones sobre él, lo había visto en fotos y videos que su hermana subía a sus redes sociales y le parecía una buena persona pero no por eso iba a bajar la guardia.

Sanemi, su novio, le decía que estaba exagerando con su sobreprotección pero no le importaba, él era peor que ella cuando se trataba del bienestar de sus hermanos.

Ahora, tras ocho cansinas horas de viaje, logró llegar en las últimas horas de luz del viernes y acababa de bajarse del autobús que la había llevado a la universidad en la que estudiaba su hermana menor, llevaba consigo una pequeña maleta, adecuada para pasar por lo menos el fin de semana en donde vivía ahora Shinobu.

¿Hay algún problema si voy a visitarte el fin de semana?, hace mucho que no nos vemos.

No, claro que no, puedes venir cuando quieras, ¿por qué piensas que me molestaría?

Ella caminó por unos minutos hasta llegar a la dirección que le había indicado su hermana. Ante ella había un edificio de tamaño mediano con cinco pisos, se veía bastante pintoresco y agradable a pesar de que se veía un poco viejo. Ella vio al lado de la puerta un intercomunicador con varios botones y sus respectivas etiquetas. Rápidamente encontró el de su hermana, el tres b, lo presionó varias veces pero nadie atendió por lo que decidió mejor llamar al teléfono de Shinobu, no obstante, tampoco tuvo éxito tras varios intentos.

—¡Hermana! — ella venía corriendo y le sonreía con alegría.

Kanae colgó inmediatamente su celular y corrió en su dirección, ambas se abrazaron mientras reían.

—¡Shinobu, me da tanto gusto verte!, llamé a la puerta varias veces, igual a tu teléfono, ¿dónde estabas?

—Tuve que ir desde temprano a terminar un trabajo en equipo y devolver unos libros a la biblioteca, espera… ¿Nadie atendió la puerta? — su hermana menor se separó de ella y la miraba entre confusa y enojada, frunciendo su ceño de una manera que le resultaba graciosa.

La mayor de las Kochou solo se limitó a contestar un "no" en monosílabo, provocando que su hermana bufara y pusiera los ojos en blanco.

—Tomioka debe estar con sus audífonos de nuevo.

Caminaron tomadas de la mano como cuando eran más pequeñas y entraron al edificio.

— ¿Tu amigo sabe que vengo? — preguntó un tanto curiosa.

— Sí, tenía que decirle, es una de las reglas.

— ¿Reglas? — bien, ahora de verdad sentía curiosidad, ¿qué clase de convivencia tenían estos dos?

Mientras subían las escaleras, su hermana rápidamente le explicó que ella y su amigo habían establecido ciertos lineamientos para su convivencia. Todas ellas entendibles: lava lo que ensucies, mis cosas y mi comida son mías pero puedo compartirlas si las pides primero, se ordenado, no entres a la habitación del otro cuando no esté en casa, sal del baño vestido, entre otras varias. A Kanae le parecía que su hermana tenía la situación bajo control, eso tranquilizaba sus preocupados pensamientos.

— ¿Y sabes qué?, odio admitirlo pero él ha sido mejor compañero de cuarto en un mes que algunas otras de las compañeras que tuve.

—Vaya, eso es bueno.

Una vez que llegaron al tercer piso donde estaba la residencia de su hermana, estando frente a la puerta del apartamento, Shinobu soltó su mano y la miró directamente a los ojos.

— Escucha, sé que te preocupa que esté viviendo con un hombre pero te aseguró que es un buen tipo, es medio raro, es cierto, pero es una buena persona — la menor se sonrojo un poco sin darse cuenta y sonreía sinceramente con un brillo peculiar en sus ojos — en todo el tiempo que hemos sido amigos y en el escaso mes que llevó viviendo aquí nunca me ha faltado al respeto ni nada de ése estilo, de hecho, soy yo la que se la pasa molestándolo, así que no tienes nada de qué preocuparte, lo digo en serio.

-Oh por dios…¡te gusta!- Kanae prácticamente chilló de alegría ante su descubrimiento, ella conocía perfectamente bien a su hermana pequeña, lo que la hacía capaz de reconocer ciertos detallitos que pasarían desapercibidos por otros, tal y como pudo percibir ese particular brillo en sus ojos.

—¿Qué?, ¡No, para nada! — aunque Shinobu lo negase fervientemente, su lenguaje corporal la contradecía por completo. Su sonrojo había aumentado y había roto el contacto visual incomoda.

-No hay nada de malo con que te guste, me lo hubieses dicho — la mayor de las hermanas solo rio levemente, alegre de ver a su hermana enamorada después de varios años — bueno, admito que no apruebo del todo que vivas sola con un chico pero por cómo te expresas de él suena como alguien agradable, quizá me esté equivocando al preocuparme por esto, aunque de todos modos, tengo que conocerlo primero para cambiar de opinión.

—Solo es un amigo — Shinobu habló pero la verdad es que Kanae no estaba escuchando.

— ¡Ah! — Kanae miraba hacía el techo y había golpeado con su puño su otra mano, como si acabase de tener una revelación, después de eso su cara se volvió seria y miró nuevamente a su hermana — pero ciertamente podría ser una distracción para ti, y si llegasen a ser novios…¡Tienes que cuidarte, Shinobu!, no digo que no hagan cosas de pareja pero recuerda hacerl-

—¡Kanae, basta! — Shinobu la interrumpió tapando su boca con sus manos —Solo es un amigo, ¿de acuerdo?

— Un amigo que te gusta.

Kanae volvió a reír. Su hermana solo suspiró audiblemente y respiró hondo para tranquilizarse antes de abrir la puerta del lugar. Inmediatamente el aroma de la comida cocinándose llegó a sus narices, olía bastante bien. También una esponjosa gata negra de ojos azules se levantó perezosa del sillón en donde descansaba y fue directo a frotarse en los pies de Shinobu.

-Hola Tapioca- Shinobu se agachó para cargar al animalito en sus brazos y le habló como si fuese una niña pequeña a la que se dirigía y no una mascota. Como si leyese los pensamientos de su hermana mayor, se adelantó a aclarar el asunto — Tomioka la recogió el año pasado en un día lluvioso, no logró encontrarle un hogar y terminó encariñándose así que se quedó con ella. Nunca le puso nombre, así que me tomé la libertad de llamarla Tapioca porque es divertido gritar el nombre y que él venga porque piensa que le hablé — ambas rieron por el comentario.

— Creí que no te gustaban los animales peludos — dijo Kanae levemente sorprendida por ello, su hermana no era muy fan de tener mascotas.

—No realmente pero Tapioca es especial, es muy tranquila y se la pasa durmiendo casi todo el día — decía mientras estrujaba ligeramente al animalito y esta ronroneaba en respuesta. — Además, ella llegó antes aquí que yo.

— ¿Y les permiten tener mascotas dentro?

—Si permitieron a alguien en el piso de arriba tener una serpiente, dudo que rechacen un gato — Shinobu dijo eso último guiñándole un ojo y dejó a la felina en el suelo, acomodándole en el proceso el lindo listón purpura con adorno de mariposa que ella le había puesto. Tapioca nuevamente fue a acostarse en el sillón donde había estado.

Ambas fueron a la cocina y fue ahí cuando por primera vez Kanae lo vio en persona. Un chico alto, piel un tanto pálida con cabello oscuro y largo atado en una coleta baja, estaba descalzo y vestía unos pantalones de chándal flojos de color azul y una playera negra. Parecía no haberse dado cuenta de la presencia de ambas hermanas ahí porque él seguía condimentando la comida en la estufa mientras que se movía de forma rara, su cabeza y uno de sus pies parecían seguir un ritmo rápido, de igual forma sus brazos y manos también se agitaban cada tanto en el aire como simulando tocar una batería.

—Vaya, vaya~

—Audífonos, ¿recuerdas?, técnicamente se vuelve sordo cuando se los pone, no importa si está o no escuchando algo, aíslan muy bien el ruido. — Shinobu la volteo a ver divertida por el raro espectáculo y señalo sus propias orejas. Kanae le sonrió de vuelta. — Observa~ —decía con una sonrisa burlona.

Su hermana menor sacó su teléfono del bolsillo de su pantalón y buscó el contacto de su compañero de habitación, presionó el botón para llamar y lo puso en altavoz para que ambas pudiesen escuchar.

Giyuu gruñó levemente, las dos suponen que por interrumpir la canción que estuviese escuchando, él no se molestó en sacar su teléfono de donde lo tuviese, únicamente llevó una de sus manos cerca de su oreja para presionar el botón necesario con el que contestaría la llamada.

—¿Hola? — él había dejado de moverse al compás de su música antes de contestar la llamada.

Las hermanas Kochou controlaban la risa que quería salir por la pequeña travesura.

— Tomioka, ¿estás en casa?

— Sí, ¿por qué?

— Creo que olvidé mis llaves adentro, estuve llamando al intercomunicador pero nunca contestaste, por eso te llamé, ¿podrías bajar a abrirme?

—¿No guardaste tus llaves antes de irte en la mañana?

—¿Crees que si lo hubiese hecho te estaría pidiendo que bajaras?

El muchacho se había quedado quieto y en silencio, como analizando lo que acababa de preguntar. Se demoró varios segundos hasta que la menor de las Kochou habló.

—Tomioka, sigo esperando~

—Lo siento, ya voy.

—Gracias~ — finalizó Shinobu en un tono alegre y colgó la llamada.

Ambas guardaron silencio esperando a que se girase y las viera paradas en la entrada de la cocina. Lo vieron tanteando los bolsillos de su pantalón hasta sentir las llaves, sacó los auriculares de sus oídos y de ellos se filtraban los ruidos de una guitarra y batería, muy probablemente pertenecían a una canción de rock.

Cuando se puso en marcha para salir del ahí y vio a ambas hermanas tras de él se asustó ligeramente y retrocedió un poco con un ligero brinco, su expresión de confusión era bastante chistosa.

—¿Cómo estuvo el concierto, Tomioka?~ — el tono de burla en la voz de Shinobu era bastante notable — ¿debería de hacerte acompañamiento con una guitarra imaginaria? — su hermanita hacía la mímica de rasgar las cuerdas del instrumento mientras reía, seguidamente empezó a picotearle un brazo con su dedo.

El chico solo se cruzó de brazos, sus labios se apretaron en una línea recta y un leve rastro de carmín coloreó sus mejillas. Se veía los pies descalzos como si fuera lo más interesante del mundo.

Que lindos.

Kanae carraspeó un poco, como para recordarles que no estaban solos. Aún seguía sonriendo por la pequeña broma. Ante el ruido ambos voltearon y Shinobu lo jaló del brazo para acercarlo a ella.

—Tomioka, ella es mi hermana mayor, Kanae — dijo la menor con orgullo.

Él tardó un poco pero terminó extendiéndole la mano en señal de saludo aunque estaba visiblemente rígido. Ella correspondió al saludo alegremente.

—Giyuu Tomioka — respondió con seriedad.


Durante el resto de esa tarde, las hermanas Kochou platicaron largo y tendido sobre cosas triviales y demás. Por insistencia de Kanae, Giyuu también se quedó con ellas en la pequeña sala, participando ocasionalmente en la plática mientras jugaban un juego de mesa, una idea propuesta por Shinobu.

Dame Estados Unidos.

¡No!

Kanae veía entretenida la pequeña disputa entre ambos.

No te estoy preguntando, Kochou.

¿Para qué quieres Estados Unidos?, ¡puedes llevarte a Rusia que es la que te falta para empezar a poner casas!

Te llevaste Rusia sabiendo que me hacía falta, yo haré lo mismo contigo llevándome Estados Unidos.

¡Pero ni siquiera tengo a Canadá todavía!

No pero cuando la compres no podrás poner casas porque yo tendré a Estados Unidos. Dame la propiedad.

Shinobu golpeó la mesa con su puño, su sonrisa era forzada y había una vena resaltada en su frente cuando le extendió la tarjeta del juego sin decir ninguna palabra.

Vaya, vaya~


Conforme el pasó de los días, Kanae prestaba mucha atención para aprender y captar varias cosas sobre Tomioka durante los tiempos que compartieron, su hermana también colaboró complementando con más información referente al muchacho cuando se encontraban en la privacidad de su cuarto o estaban solas. Él era un joven honesto y muy directo con un corazón noble, se preocupaba genuinamente por sus seres queridos pero su personalidad introvertida hacía que constantemente no pudiese expresarse correctamente con la gente, lo que hacía que los demás lo malinterpretaran y terminaban pensando que se sentía superior a los demás cuando era todo lo contrario. De igual forma se recluía así mismo de hacer cosas con otras personas porque temía arruinarlas.

La mejor forma para alentarlo a hacer algo es decirle que todos lo odian había dicho Shinobu con una leve risa.

Eso no suena precisamente alentador, Shinobu dijo ella preocupada, cree que su hermana es muy cruel con él.

Funciona, créeme.

Parecía tener un talento natural para repeler a los niños y a los animales gracias a su personalidad y su usual cara de póker, por lo que en la mayoría de las veces le era imposible tener una buena relación con ambas formas de vida pese a sus mejores intenciones. Según Shinobu, era una especie de milagro que él se llevará bien con su gata. Eran muy pocas las excepciones a eso, como Tapioca que es su mascota;

Tapioca maullaba mientras seguía por todo el departamento a su dueño en busca de atención. Se tallaba y se cruzaba entre sus piernas cuando este caminaba por algún lado. Eventualmente consiguió su objetivo y Tomioka la había llevado al sillón de la sala, se fue a su cuarto y regresó con un peine para gatos. Tardó poco menos de cinco minutos en cepillarla pero pasó varias horas de la tarde leyendo en silencio un libro con ella sobre su regazo, haciendo pequeñas pausas a su lectura para comer unas galletas de la panadería Kamado (cortesía de Tanjiro) y teniendo que cambiar el libro de una mano a otra constantemente cuando se cansaba para no dejar de acariciarla hasta que la felina voluntariamente prefirió ir a retozar a otro lado.

Y Tanjiro, uno de los niños del equipo de béisbol a su cargo que tuvo la oportunidad de conocer el día del partido de semifinal de liga.

Ambas estaban en las gradas y en compañía del resto de la familia Kamado, veían expectantes los últimos minutos del partido.

Todas las bases estaban llenas y solamente quedaba Tanjiro como bateador para salvar el partido. El equipo de iba en perdiendo por una pequeña diferencia de puntos que podían ser superados si todos y cada uno de los jugadores en el campo lograban terminar la carrera por lo que él adolescente se veía notablemente nervioso cuando el árbitro lo llamó para posicionarse. El resultado dependía de él.

Tomioka se le acercó a Tanjiro antes de que se fuera y rápidamente le dio indicaciones al chico, quien cambió su semblante por uno más relajado e hicieron un particular choque de puños entre los dos antes de que trotara a la zona de bateo.

Todos los que apoyaban al equipo Kimetsu estaban nerviosos cuando marcaron el segundo strike para el joven Kamado. Giyuu desde su lugar le hacía ademanes suaves para tranquilizar a Tanjiro, quien lo veía de reojo y asentía.

El muchacho respiró hondo y cuando el lanzador le arrojó la bola pudo batearla con fuerza fuera del campo de juego.

Los gritos de júbilo y alegría se escucharon por todo el lugar, Habían ganado el partido.

Tanjiro se escapó un momento del resto de sus compañeros de equipo, llegó corriendo con él solo para chocar nuevamente los puños y regresar al campo con sus amigos.

Tomioka tuvo una leve sonrisa por el resto del día.

Era alguien que amaba sobre todas las cosas a su pequeña familia: su hermana y un hombre mayor que los había acogido a ambos tras la muerte de sus padres.

¿Puedo preguntarles algo?

Tomioka había salido de su habitación en búsqueda de ambas, trayendo su computadora consigo. Las dos lo miraron con caras interrogantes.

¿Qué les gusta más como para un regalo de cumpleaños? — él les puso la portátil frente a ellas con varias ventanas de internet abiertas, en ellas se veían varios artículos para mujer: zapatos, ropa, maquillaje, accesorios, entre otras.

¿Es para tu hermana?

Sí, he estado ahorrando para regalarle algo pero no sé qué.

Pasaron por lo menos un par de horas viendo y discutiendo sobre los artículos hasta que en algún momento lograron llegar a un acuerdo. Les agradeció y regresó a su cuarto con una mejor cara que cuando fue a buscarlas.

Me siento particularmente bien de haberlo ayudado~

Shinobu rio un poco por su comentario.

Siempre es así cuando va a regalar algo, puede pasarse horas buscando hasta que algo lo convence, en especial si es para su familia. Pareciese que no pero se preocupa mucho por ellos, constantemente los llama o por lo menos les envía mensajes para saber si están bien.

Para su diversión, Tomioka era un chico despistado y distraído que no sabía captar indirectas ni leer entre líneas las situaciones, causándole consternación a Shinobu siempre que trataba de hacer algo con él. Ahora entiende porque su hermana no había logrado nada.

Kanae estaba terminando de alistarse para salir con su hermana a algún lado. Asomó su cabeza por la puerta de habitación para pedirle a Shinobu si podía ayudarla a subir el cierre trasero de su vestido pero se quedó callada viendo la escena de ellos dos sentados en la mesa.

—To~mio~ka~ — Shinobu repetía el nombre del chico mientras que con su dedo le picaba la mejilla. Él seguía escribiendo en su cuaderno sin siquiera inmutarse, parecía como si estuviese perfectamente acostumbrado a la forma en que su hermana trataba de llamar su atención,

—To~mio~ka~, ¿Me vas a seguir ignorando?~

—¿Hmm? — Él dejó de escribir y levantó la vista del cuaderno.

Los dos se veían directamente a los ojos. Su hermana paró de picotearle para acunar con su mano la mejilla que anteriormente molestaba.

—¿Qué?

—Tienes una pestaña, aquí — vio a su hermana recorrer con su pulgar la parte de abajo del ojo, aunque ella está segura de que muy probablemente Giyuu no tenía nada.

—Gracias.

—De nada~

¡Eso era un coqueteo demasiado obvio!

En definitiva, por todo lo que había llegado a ver y saber de él, puede decir con seguridad que el muchacho le había agradado.


Era de madrugada cuando los tres fueron a la estación de autobuses. Ella agradecía que Giyuu las acompañase al lugar para que cuando abordara el autobús Shinobu no tuviera que regresar sola a casa.

—Nos vemos hasta las vacaciones, Kanae.

—Te esperaremos con ansias en casa, cuídate mucho.

Las hermanas se abrazaban antes de que abordara su transporte. Ella finalizó el abrazo y se acercó a Tomioka con los brazos extendidos.

—¿Puedo abrazarte?

Él la mira fijamente por unos segundos, meditando si debía o no corresponder de la misma manera el gesto.

—Mi hermana no te va a morder, Tomioka.

Al final lo hizo.

—Cuida a mi hermana, por favor, sé que puede cuidarse sola pero aun así me preocupa.

Se separaron y él solo asintió en silencio.

Cuando el parlante de la estación hizo la llamada para abordar el autobús ella caminó hacía el andén y agitaba su mano en señal de despedida. Shinobu y Giyuu hicieron lo mismo.


Los dos caminaron en un cómodo silencio de vuelta al edificio donde vivían tras despedir a Kanae. Una vez que estaban en la tranquilidad del departamento y estaban por ir a dormir unas pocas horas antes de que sus clases iniciaran, el tono de mensajes del teléfono de Giyuu fue audible por lo que él sacó el aparato de su bolsillo para ver quién le envió un mensaje tan tarde en la madrugada.

—Kochou.

—¿Qué pasa?

—Tu hermana me envió un mensaje.

—¿Para qué?, ¿pasó algo? —ella se acercó a donde estaba parado, tenía una expresión ligeramente confundida.

—Dice que cheques tu teléfono. — decía mientras le enseñaba la pantalla de su teléfono con el chat abierto de Kanae.

—Espero que no haya olvidado algo.

Ella sacó su celular y se sonrojo cuando vio el mensaje. Tuvo que bloquear el teléfono rápidamente cuando su compañero de cuarto quiso acercarse a ver lo que decía. Acto seguido se pasó una mano por la cara y se fue a su cuarto sin decir nada, dejando a un confundido Giyuu parado en el pequeño pasillo de la casa.

—¿Pasó algo malo? — él tuvo que alzar un poco la voz para que Shinobu lo escuchase desde su cuarto cerrado.

—¡Nada, vete a dormir!

Él prefirió no insistir, fue a buscar a Tapioca y se metió en su cuarto.

El mensaje de Kanae decía: "Lo apruebo, por favor, apresúrate y tráelo a casa en vacaciones de verano como tu novio ;) 3 "


Notas de la autora.

¡Quinto aporte, maifriens!, nos acercamos peligrosamente al final de la week :0.

Si alguien se preguntó que juego de mesa estaban jugando los tres, bueno, es el turista mundial xd. Esto salió por un fan art que vi de ellos donde están jugando Monopolly, no es exactamente igual a lo que pongo en el fic pero es parecido, ojala supiera quién hizo ese fabuloso fan art para que pudiera ponerles el enlace y fueran a verlo, lo siento :C.

Amo mucho a los animalitos, maifriens, así que decidí hacer una mezcla de mis gatos y los metí aquí, de ahí sale Tapioca xd. Sé que a Shinobu no le gustan los animales peludos pero creo que, si lo intentase, podría encariñarse con alguno C:

Mucha gente canta sus canciones favoritas cuando hacen algo, yo siento que Tomika sería de esos que la cantan bajito o que son más de gesticular como cantaran o tocaran un instrumento, o no sé, mi mente me dice eso :/

¿Qué canción escuchaba Tomioka?, se las dejó a su libre elección ;).

Esta ocasión realmente no tengo mucho que comentar sobre la redacción de este fic, así que no habrá notas largas (yay!).

Espero hayan disfrutado de la historia, gracias por leerme.

¡Hasta la próxima lectura!