DGM no me pertenece

Rechazo y aceptación:

Road tenía un objetivo esa noche, que Allen no la viera entrar a su habitación, aunque fuera por solo una vez, siempre quería sorprenderlo, pero terminaba siendo la sorprendida, así que esta vez lo lograría.

Se acercó a la puerta de la habitación de su persona favorita, para verificar si se encontraba ahí, pero escuchó otra voz conocida aparte de la de Allen.

—¿Qué querías decirme, Lenalee? —escuchó a Allen preguntar.

—Allen-kun—le dijo tímidamente—quería preguntarte una cosa. ¿Qué piensas de mi como mujer?

A Road no le agradaba en nada esa situación, sabía perfectamente a dónde quería llegar Lenalee Lee.

—Eso es algo difícil de responder Lenalee, no sé qué decirte.

—¿Te gusto, Allen-kun? —preguntó directamente.

Allen pudo ver en el rostro de la chica, la seriedad de su pregunta.

—Lo siento Lenalee, si hablamos de ese tipo de gustar, entonces no.

—¿Es por Road? —soltó.

Allen se quedó mudo unos segundos por esa insinuación y luchó por no sonrojarse. Road escuchaba todo atentamente fuera de la habitación. La situación se ponía interesante.

—¿A qué te refieres Lenalee?

—Cuando me abriste la puerta dijiste, "así que volviste", ¿la estabas esperando a ella, no? —El chico no sabía ni dónde meter la cabeza, había sido totalmente descubierto. —¿A ti te gusta Road, verdad Allen-kun?

¿Qué debía decir en ese tipo de situación? ¿Decir la verdad o mentir?

—Verás Lenalee, Road ha estado mucho tiempo a mi lado, cuidándome y protegiéndome, por lo que me he acostumbrado a su presencia. Diario viene a verme, por eso pensé que era ella.

—Entonces, sí te gusta.

Allen asintió avergonzado. Qué remedio le quedaba. Nunca se lo había dicho a nadie, mucho menos a Road. La susodicha esperaba escuchar una respuesta de Allen a aquella pregunta, pero nunca llegó. Quería entrar y lanzarse a sus brazos y besarlo hasta que le contestara.

—Lo siento Lenalee, yo te quiero como una hermana, eso es todo.

—En realidad, ya lo sabía.

—¿Lo sabías?

—Era demasiado obvio, Allen-kun.

—Oh—respondió preocupado.

—Bien. Eso era todo lo que quería decirte. Me voy.

—Lo siento, Lenalee.

—Tranquilo, no importa.

La chica abrió la puerta y se fue, dejando a Allen mirándola alejarse.

—Perdón Lenalee—volvió a susurrar.

—Ya dijiste muchas veces perdón, Allen.

El chico reconoció enseguida esa voz. ¡No podía ser! Road salía de detrás de su puerta.

—¡¿Road?! ¡¿Qué haces aquí?!

—Vine a verte, ¿Qué más?

—¿Escuchaste todo? —si lo había hecho, Allen estaba muerto.

—Todo.

Allen ni lo pensó, entró corriendo a su habitación y cerró la puerta enseguida, dejando a Road afuera y totalmente indignada.

—¡Me cerraste la puerta en la cara! —gritó desde fuera.

Era cierto, Allen apenas se daba cuenta de lo que hizo. Road debía estar muy enfadada. ¿Pero, qué más podía hacer? ¡Road lo escuchó todo! ¡Lo sabía!

—Abre la puerta, Allen—esa era una clara amenaza.

—No lo haré…

—¿Sabes que tengo otras formas de entrar, verdad? Abre—No muy convencido, pero sí muy asustando, el joven abrió la puerta lo justo para mirar fuera—Déjame entrar.

—Ya te dije que no lo haré.

—¿Por qué?

—Porque no…

—¡Esa no es una respuesta! Déjame entrar.

Sin más remedio, Allen cedió resignado. Soltó la puerta y Road pudo entrar.

—¿Por qué te encierras? ¿Qué tiene de malo que haya escuchado todo? Lenalee se te declaró y la rechazaste ¿Y?

—Ya sé que eso escuchaste, pero…

—Así es Allen, también escuché el resto, pero hay una respuesta que quiero escuchar. ¿Te gusto? —Allen sentía como su cara comenzaba a arder—no sé si lo susurraste o qué, pero no escuché la respuesta.

El chico dudaba. ¿era buena idea decírselo? De todas formas, se daría cuenta tarde o temprano y probablemente ya lo sospechaba.

—No escuchaste la respuesta porque solo asentí.

El color carmesí en las mejillas de Allen era demasiado tierno de ver.

—Entonces, ¿sí te gusto?

Él asintió. Road no lo soportó más, se lanzó a los brazos del chico y lo besó. Este beso fue más profundo que los anteriores, tanto que Allen perdió el equilibrio y cayó sobre la cama.

—Road…—dijo sin aliento.

—¿Por qué no me lo habías dicho?

—Es vergonzoso…

—El amor es de por sí vergonzoso.

—Pero yo no estoy acostumbrado a eso.

—¿Y yo sí?

—Pues, eres más atrevida que yo.

—Eso es porque me gusta demostrarte mi afecto.

Road se recostó cuan larga es sobre el pecho de Allen.

—¿Qué haces? —preguntó completamente rojo.

—Solo quiero estar cerca de ti. ¿Te incomodo?

—Sabes que no.

—Entonces no hay problema.

Allen permaneció un buen rato con Road sobre de él. Ese día fue muy extraño, pero que Road estuviera a su lado era lo mejor.

.

—Listo Lavi, hice lo que me pediste.

—Bien hecho, Lenalee. Ahora todo debe cambiar entre esos dos lentos.

—¿Cómo sabías que Road iba a escuchar?

—No me subestimes, he seguido sus movimientos.

—Pero ahora Allen-kun cree que me gusta.

—Tranquila, cuando las cosas avancen entre ellos les contamos la verdad.

—Como quieras—suspiró la china.