⁽⁽ Este fanfic está publicado también en Wattpad bajo el usuario Levimakesmecry (yo). ⁾⁾
Era sábado por la mañana, usualmente esos días ni se escuchaba el cantar de los pájaros, pero esa mañana fue distinta. En el primer piso de la hogareña casa, se oía el murmullo cantarino de unas voces femeninas, el chirrido de rueditas en el piso de madera y las pisadas de zapatos corriendo por los pasillos.
Levi trataba de volver a dormir, pero el alboroto que sucedía no lo dejaba. No entendía el por qué de tanto ruido. Suspiraba bajo las sábanas y cambiaba de posición cada vez que sentía que se iba a dormir, pero nuevamente, un golpe en el suelo y un par de risas lo interrumpía.
Maldecía en voz alta y somnolienta a quien sea que estuviese haciendo tanto ruido en un puto día sábado.
Usualmente su familia no estaba esos días en la mañana, su padre, madre y hermana salían a desayunar, no despertándolo a él por costumbre, porque sabían que la universidad lo mataba los viernes.
Pero rápido como rayo a tierra, recordó el por qué del bullicio.
"Eren se va de viaje con sus compañeros del colegio".
Sonrió contra su voluntad. Era de idiota haber olvidado aquello en lo que había estado pensando desde que se enteró.
Unos golpes a la puerta lo despertaron por completo, irguiéndose en su cama, vio a quien entraba a su habitación. Era ella.
― Hola, despertaste.
― ¿Tienen que hacer tanto ruido? ― no la miro al hablar, pero sí cuando ella se sentó en su cama sin pedir permiso.
― Perdón por eso, la mamá de Sasha llegó temprano, y ha estado charlando con mamá desde entonces. Creo que esa señora no sabe lo que es charlar en voz baja ― chocaron sus manos sin querer. Levi la oía atentamente, ambos ojos de dispar color chocando entre sí, compartiendo ―. Sasha me ayuda a empacar. ― susurró.
― Se supone que te vas dos meses, ya tendrías que tener tu equipaje más que hecho.
― Sí... ― su mirada fue de complicidad ― se supone.
Si las partículas de polvo en el aire han de hablar, gritarían que cómo la mira él es absurdo, que no hay amor en esos pozos plata y que la desprecia, que no pensemos tonterías.
― ¿A dónde ibas...? ― dice Levi, pero las silabas le salen como susurros, no quiere decirle que se ha obligado a olvidar el lugar, porque no la quiere buscar.
― Rumanía. ― dice Eren con calma, sin saber que el otro se derrite por su presencia, y más, por su futura ausencia.
― Eso es muy lejos. ― hay recelo en sus palabras, lo trata de ocultar no mirándola a los ojos, girándose en su cama y volviendo a acostarse.
― Sí, lo está.
― ¿Y si te digo que te quedes? ― murmuró entre sábanas, pero se sintió lo fuerte de su desesperación traspasarlas.
― ... No hay nada que puedas hacer para que no me vaya ― lentamente ella se recuesta junto a él en su cama, con sus dedos acaricia su espalda sobre las sábanas, descansando su cabeza en una almohada ―. Hemos estado planeando este viaje desde hace años.
Levi se gira y le da la cara, observa esos ojos agua marina siendo iluminados por la luz que entra por la ventana junto a su cama, siendo levemente irritados, porque sus pupilas se contraen, y su esclerótica se ve más iluminada.
Con una mano cierra la persiana y con la otra le acomoda los mechones de la frente a Eren.
― Sólo me preocupa que estés en el otro lado del mundo.
― Sin ti.
― Sí, sin mí. ― el ruido de un avión cruzar el cielo a lo lejos los deja en un sepulcral silencio que Eren sólo supo arreglar mirando a su hermano. Tratando de arreglar su cabello de almohada, y peinándole las cejas con los dedos. Levi sólo sabe dejarse hacer por sus frías manos, cierra sus ojos y acurruca su mejilla en la palma de su hermana. Eren sonríe contenta.
― Ya no soy una niña pequeña, Levi. Sé cuidarme sola.
― Acércate... ― ella le hace caso y se acurruca en su pecho, Levi duda en si abrazarla o no, pero finalmente no lo hace ―. Quiero que te cuides. Prométemelo.
Eren sonríe en su pecho, pasa sus brazos por la cintura de Levi y lo aprieta contra su cuerpo. Levi se queda estático, sin soltar aire, siente la respiración de Eren contra su pecho y siente los propios latidos de su corazón zumbándole los oídos.
Es una extraña sensación, la percibe de color durazno, y como tal, la siente suave y cálida. Se ve a sí mismo desde otra perspectiva, siendo abrazado por su hermana y él abrazándola de vuelta. Le susurra que se cuide, que tenga un buen viaje y que no lo extrañe. Eren le suelta para lanzársele encima y besarle con entusiasmo las mejillas, se ríe y le hace reír. Se hacen felices por unos momentos hasta que alguien llama a Eren desde el primer piso de la casa.
Se miran con anhelo en los ojos, Levi tuerce los labios con molestia, y Eren se despide de él en un silencio claro, suave y de color durazno.
Cálido como los escurridizos rayos del sol que traspasan la cortina, y tibios como los labios de Levi en su frente antes de que Eren abra la puerta para irse.
Ambos se miran con la complicidad dentro suyo, reflejada en la mirada del otro.
Se sonríen con la falsa hermandad en sus corazones.
xoxo
Levimakesmecry
