La vida nunca te va a tratar bien, y es algo que ella lo tiene arraigada en su piel, muchos creen que su decisión fue error, pero no saben que todo fue un ultraje, manipulada pero jamás doblegada, abandono al hombre que jamás amo en busca de su felicidad, dejo atrás todo lo que una mujer siempre deseo, o eso era todo menos para ella, no buscaba lujos, un castillo, un titulo, un pueblo, una responsabilidad, dejo todo eso atrás para ir con el, un marginado de la sociedad mewmana, se casaron a su manera, y del dulce fruto de aquel amor prohibido dieron luz a una bella bebita, una inocente, nació para escuchar susurros, esparcidos por el aire de desolación, devastación.

¡Huye sin mi! ¡No dejes de correr!

Solo un incesante llanto desgarrador les daba las señales a aquellos que, nublados de mente, perseguían con desespero; una madre aterrada y exhausta intentando calmar a su dulce hija, previniendo el futuro que le esperaba, arropo en una pequeña cuna de madera, y un beso en la frente, dio media vuelta y se marchó a enfrentar su destino.

¿Sientes la tormenta aproximarse a medida que el fin se acerca?

Alguien en lo profundo debió ser el único en llorar, el único en sentir aquel puro lazo desgarrarse por los injustos, Globgor y Eclipsa, ambos cristalizados hasta el final.

Después de muchos años, al fin ella era libre, y jugaría todas sus cartas para recuperar lo perdido, para unir el cielo dividido que ellos anhelaban con tanto gusto, a pesar de creer que su hermosa hija muriera por el pasar de los años, emplearía todo su ser en recuperar a su amado, con el pasar de los días, ella encontró a su hija, solo que no en el mejor estado que una madre deseaba, consumida por el odio y el poder.

A pesar de todo, ella aún tenía esperanza, hizo lo que pudo para recuperar a su familia.

Fracaso

Grito de medianoche – Jamás estuvo de acuerdo en lastimar a su hija, pero las cosas ya llegaron a un punto de no retorno

Mamá… ¡Me golpeaste!

¡No puedes hacer esto Meteora!

Pero esto, ¡debería ser nuestro! ¡Nos lo robaron!

¿Y por eso vas a destruir todo?

Si… Algo así.

Alzo su brazo, mientras que cargaba su poder para atacar a la joven princesa que yacía en el suelo.

Basta

Alejo a su hija de la princesa, empujándola hacia atrás con su poder

¡¿Estas de su lado?!

Rota así se describe el corazón de Esclipsa, ver en lo que se convirtió, el error como madre que cometió, no hizo lo suficiente, su alma exclamaba con desdén que pudo haber hecho mas, ella podía dar mas, todo lo que le quedaba era un triste recuerdo de una inocente, su hija, nació bajo las garras de seres que viven del egoísmo, los corazones que una ves rebosaban de alegría, ahora están rotos y viejos.

Infierno de terciopelo – Si, seguramente, debe haber alguien allí afuera, llorando, repudiando al destino, al mundo, al odio.

Encerró a Meteora en un domo de magia oscura, mientras esta luchaba por salir, frenética, solo lagrimas el mundo podría ver.

Un grito, una lagrima, una explosión, el domo se calló a pedazos, desintegro hasta el polvo del suelo, un lamento.

¿Qué hiciste?

Lo que tenía que hacer.

Un cráter, humo, una esperanza, un llanto, a paso lento se acerco Eclipsa, cegada por el arrepentimiento, un bulto, un mechón de cabello, sostuvo con ambas manos, un sentimiento, un presentimiento, lentamente giro, un corazón, un quiebre, su hijita muerta, como el día que nació, una carita, paz desgarradora.

Todo a su alrededor desapareció, solo era ella, su mirada perdida en abismos, sus ojos perdidos, el mundo podrido.

Un Grito, un lamento, una pregunta, Odio.

Odio por todos, Odio por ella, Odio por sus acciones, Odio por su vida y la del mundo, nada mas que odio.

Tomo la varita, mirando al cielo, las lagrimas desparecieron, vio y conto cada unas de las estrellas presentes en el firmamento, observada, humillada, usada, destruida, se atravesó.

Un grito, un charco de sangre, con la varita atravesada, abrazo a su hija, para observar nuevamente el cielo, un llamado, una sensación.

Una sensación de ser llamada por alguien. Sí, por alguien.

Segura estoy de que ese alguien, era la voz de aquella única persona gentil

Que lloró al verme dormir aquí.

Te maldigo, Shastacan

Me quitaste mi felicidad

Te Maldigo, Rhombulos

Me quitaste a mi amado y me separaste de mi hija

Te maldigo, Moon.

Me quitaste la esperanza

Los maldigo, hasta el fin de los tiempos.

[…]

Todos habían vuelto a la normalidad, pude salvar a mi mejor amigo Marco, estaba tan alegre que todo haya salido bien.

¿A dónde va Eclipsa? – Pregunto Marco, mirando hacia Eclipsa, todos los presentes miraron en su dirección, parecía sostener algo en sus brazos, para luego deplomarse, caer de rodillas.

Me levante del suelo, temerosa, me acerque a ella, no parecía estar consciente de nada.

¿Eclipsa? – No me respondió, en cambio de su mano brillo y la varita respondió a su llamado, levito hasta ella y sin que nadie lo esperaba, se insertó la varita, atravesando su vientre.

¿¡Eclipsa?! – ¿Qué hizo? ¿¡Que demonios acaba de hacer?! ¿Por qué?

Callo a suelo, arrastrándose hasta aquel bulto que dejo en el suelo, lo abrazo y murió.

Mi cabeza no lograba encontrar un "Por qué" igual que ella, caí al suelo de rodillas, ¿Qué hago? ¿Qué hago? ¿Qué hago?

¿Qué hago?

¿Qué hago?

¿Qué hago?

¡¿Qué hago?!

Una luz ilumino aquel cuerpo inerte, una masa, materia, o gas, espeso, negro, morado, cayo como agua de cada centímetro visible de carne y mas, mezclándose con la sangre y volviéndose etérea, como una nube, se elevo al cielo, lentamente, perdiéndose mas allá de las estrellas, para luego el sol dar su presencia por el horizonte, lentamente iluminando toda oscuridad que aquella atroz noche, una noche que se aferraría a sus peores temores por toda su vida, una noche de maldad y oscuridad, una noche que jamás debió de existir, mis lagrimas no paraban de salir, mi corazón dolía como nunca, sentí una mano en mi hombro, era Marco, mi mejor amigo, me abrazo, al igual que en mi otro hombro, era Tom, me abrazo, formamos un abrazo mientras mirábamos el horizonte siendo iluminados por el sol naciente, que intentaba eliminar todo rastro de aquella horrible noche sin existo.

[…]