Estaba pasando otra vez, una vez más el deseó y la pasión estaba dominandolos, habia bastado con un simple roze de manos para que todo fuera olvidado, sus sentidos se encontraban nublados, el pudor estaba siendo olvidado con cada embestida que recibía.
El hombre arremetía con fuerza en ella, su miembro caliente y erguido entraba en ella emitiendo un sonoro sonido, besaba duramente su cuello y estrujaba sus senos con fuerza.
¡Por Kami aun se encontraban vestidos!
La chica vistiendo su ropa habitual, el chico sin ninguna sola arruga, tan solo habia liberado su falo de sus apretados boxers, de echo con cada embestida la tela de su ropa interior se encajaba con fuerza en sus testículos. Pero nada era suficiente para aminorar su ritmo.
La chica rubia lo tenia amarrado con ambos brazos y piernas, se aferraba a el levantando su pelvis con fuerza undiendolo de una manera mas profunda en su interior.
El escritorio rechinaba, los papeles caían al piso regándose saliendo de sus respectivos folders.
Gemidos y gruñidos escapaban de sus bocas, sus respiración aceleradas y sus corazones latiendo al compas del otro.
Dejo su cuello para besar sus labios, sus bocas se unían con desenfreno, sus lenguas entrelazadas, sonoros gemidos quedaban ahogados, sellados para siempre.
La chica arqueo la espalda, su piel erizada, su mirada perdida, su frente sudorosa, con cada embestida la llevaba al cielo y la devolvía al infierno, cuando salia de ella para despues remeter con fuerza en su interior.
Quejidos de satisfacción escapaban de su boca, su sangre bombeaba con fuerza, estaba siendo arrastrado por el infierno y al paraíso que escondía la muchacha entre sus piernas.
Una descarga eléctrica se deslizó por su culumna vértebal, sensaciones de paz y conformismo la invadieron, apretó con fuerza sus piernas al momento que lo besaba con dureza.
El arremetio con mas fuerza, sus movimientos mas salvajes, su cabeza levemente inclinada hacia atras, su mirada en el techo, su cuerpo se tenso, puso ambas manos a los costados de ella sosteniendose con la poca fuerza que le quedaba.
Mientras el coito llegaba a su culminación ambos esquivaban sus miradas.
La penetró lentamente deleitandose en sus ultimas estocadas, su semilla brotaba de el a chorros con fuerza incrustadose en su interior.
Su amante respiraba agitada, habia cerrado sus ojos y mordia sensualmente su labio inferior.
Se dejo caer sobre ella, apoyandose solo un poco en sus codos, deposito lentamente besos en su cuello mientras ella se aferraba a su espalda.
El silencio incómodo los invadió, el peso de sus actos caían con fuerza en sus hombros, el remordimiento se apoderaba de ellos, sin embargo ninguno hacia nada por separar su unión.
Su miembro aun se encontraba incrustado en ella, sus respiraciónes seguían sincronizadas, los latidos de sus corazones chocaban con fuerza en el pecho del otro.
-Esto tiene que acabar Shika- murmuraba la rubia.
El asentía moviendo su cabeza, su cara incrustada entre el cuello de ella.
Cuantas veces habian prometido terminar su "aventura"...muchas, de echo cada vez que culminaban y el éxtasis los abandonaba prometían que seria la última vez y sin embargo jamas se detenían.
Con pesades se levanto de encima de ella, su miembro fue el último en cortar contacto alguno con su cuerpo, lo resguardo bajo la seguridad de su boxer, cerro el cierre de su pantalón y abrocho con pesades el botón.
-¿No vas a limpiarte?- preguntaba Ino observado con recelo cada movimiento de el.
El Nara negaba agachadose a recoger los papeles- esta noche me quedare a dormir en la oficina.
La chica se levanto del escritorio acomodada su ropa, para despues soltar su rubia cabellera y finalmente terminar recogiendolo en un desordenado moño.
-Toma, limpiate- le sugeria Shikamaru pasándole una cantidad generosa de papel higienico. - Por mas que me guste ver como se te escapan rastros de mi semen seria problematico que eso sucediera justo cuando tu esposo esta por entar a mi oficina.
La chica alarmada oculto los papeles usados y volteó a ver hacia la puerta alarmada, efectivamente se escuchaban pasos acercándose a ellos.
El corazón de Ino parecía haber dado un salto y dejado de latir, aterrada buscaba con su mirada sus bragas.
Shikamaru sonreia de una manera lasciva mientras se acomodaba en su fria silla, escondia su rostro bajo los mismos papeles que habia recogido y justo ahora se encontraba acomodando.
Ino por su parte se habia rendido en buscar su pieza faltante y se encontraba preparándosepara huir.
Segundos despues tal y como lo previo Shikamaru su marido entro abriendo la puerta de par.
-Shikamaru necesito que me...preciosa no sabia que estabas aqui- afirmaba el exraiz caminando hacia su esposa.
-Yo ya me iba- alegaba la rubia alejándose de su marido, sus manos se movieron por inercia dandole un ligero empujón en los hombros evitando cualquier contacto con el.
No quería que la tocara y descubriera que el holor del Nara estaba incrustado en cada poro de su piel. No cuando los echos transcurridos hace solo minutos la atormentaban.
Sai la miraba confundido, ¿ahora que habia echo? Ino siempre habia sido muy volátil, enojona y mandona. Sin embargo el estaba seguro que no había echo nada para enojar a su esposa mucho menos algo tan grave para ganarse su despreció.
Shikamaru los miraba enarcando una de sus cejas, una estúpida sonrisa arrogante adornaba su boca. -Ino, aun no se a dicho la ultima palabra- comentaba el Nara antes de que Ino abandonará su oficina.
Ino lo miraba con reproche.
-Estas olvidando algo muy importante- declaraba el domador de sombras.
-Pudrete Nara- le escupia la rubia, caminando con paso firme hacia el elevador, el aire acondicionado se colaba por su falda, congelandole el trasero desnudó.
Sai miraba todo en silencio, Shikamaru era el único capaz de hacer rabiar a su mujer a tal extremo siempre pensó que la amistad de ellos dos era rara, por asi decirlo.
Bueno para el todo sentimiento, era raro, nuevo, complicado. En los ultimos años habia mejorado, sin embargo habia algo que no entendía de la amistad de Shikamaru y su esposa.
A veces estaba seguro que era una amistad de hermanos, otras veces podia jurar que eran rivales, algunas veces pensaba que habia una especie de competencia entre ellos, sin embargo a veces parecían ser cómplices, incluso a veces aseguraba que se odiaban.
Sin embargo de algo estaba seguro y era que ambos compartían un vínculo incierto para el. Quiza el echo de ambos haber perdido a sus padres, el mismo dia, en el mismo instante los habia unido para siempre o por lo menos era lo que Ino siempre le decía.
Ino se encontraba terminando de preparar la cena cuando escucho la puerta de su casa abrirse.
-¿Inojin, Shikadai?
-Soy yo Ino- respondia Sai entrando con cautela a la espaciosa cocina, sus manos levantadas enseñando las palmas de sus manos en una clara señal de paz.
Ino lo miraba confundida, ninguna señal de culpa o tormento la acompañaban.
Nunca lo hacia, como buena shinobi era capaz de ocultar cualquier rastro de sentimiento, además de un excelente historial y una excelente maestría en el ambito de la seducción, mentira y culpabilidad.
Y no era que no se sentía culpable, claro que lo hacía, la culpabilidad la carcomia cada segundo, se sentía sucia, una vil vasura, despreciable, se odiaba asi misma, a la vida, a las estúpidas tradiciones. Sin embargo habia aprendido a sobrevivir y a tolerarse.
Habia aprendido a vivir sin prejuicios. Sin juzgarse.
Ya no sentia el mismo remordimiento que antes, talvez suena ilógico pero habia aprendido a vivir con su pecado, después de todo ella siempre fue InoCerda.
-¿Ya no estas molesta?- preguntaba su marido acercándose a ella con cautela.
-No. Bueno nunca lo estube. Es solo que tenía que apresurarme y regresar pronto a casa, los niños estaban solos y ya sabes como son- argumentaba la rubia rodeando el cuello de su marido, depositando un castro beso en sus labios para despues alejarse de el y proseguir con sus deberes.
-Y dime Ino a todo esto ¿que hacias en la oficina de Shikamaru?- preguntaba el de tes palida alcanzandose un trozo de tempura.
-Nada, solo entregaba unos estúpidos informes de rutina.
-¿A Shikamaru?
-Si Sai, a él. Necesitaba su aprobación para unas maquinas que necesitamos en la Clínica Salud Mental para niños de Konoha.
Su esposo asentía con su cabeza comprendiendo- ¿necesitas ayuda?
-No. Tranquilo porque no vas a tomarte un bañó.
-Insinúas que huelo feo- comentaba Sai con tono de burla.
-Si Sai, apestas. Anda vete ya- lo corría Ino.
Y era la segunda vez en un solo dia que Sai era empujado lejos de Ino.
Se escuchaban las pisadas de unos pies que caminaban apresurados, los talones golpeaban con fuerza el piso de madera de las instalaciones, su mentón alzado y su mirada altiva.
Agarro con fuerza la manilla, abriendo de un solo jalón la puerta que la separaba de su ocupado esposo.
-¡Nara! ¡Asi que debo intuir que no vendrás a cenar!- exclamaba la rubia claramente molesta, con cierta delicadeza dejo el traste de comida que venia envuelto en una franela de cuadros en el escritorio de su marido.
Shikamaru la ignoraba, sus ojos clavados en los papeles que revisaba.
-Francamente Shikamaru, siento que te esfuerzas demasiado para ser un simple consejero. A veces pienso que tu eres el Hokage y no el idiota de Naruto.
Shikamaru seguía revisando los papeles, pero a diferencia de antes unas arrugas adornaban su frente.
-Siento que no te valoran lo suficiente, tu sabes que si tu quisieras yo pudiera hablar con Gaara y ya sabes... ... las cosas serian diferentes. En Sunagakure estaríamos mejor, tendrias un mejor puesto y serias mil veces mejor valorado.
Su marido seguia en silencio, sin embargo sus ojos color Carmesí se encontraban incrustados en ella, sus nudillos blancos y su cara congestionada.
Sin embargo su mujer nunca sabia cuando callar- todos sabemos que eres tu quien dirige este lugar, yo seria mejor primera dama que la sosa de Hinata. Esa muchacha ni siquiera sabe la responsabilidad que tiene, siempre encerrada en su hogar, y de que sirve si su hijo en un grosero, callejero, ni siguiera puede controlar a sus hijos. Detesto verlo con Shikadai es un mal ejemplo para nuestro hijo.
-Ya vasta Temari- hablaba el Nara intentando mantener la calma.
-¿Que?- fingia inocencia la princesa de la Arena -no es como que diga algo que no sea verdad. Incluso tu amiguita sabe ser mejor madre que Hinata, a veces claro- aclaraba la rubia-. Ese niño algun dia se meterá en un grave problema y todo por jamas tener mano dura con el. Deverias hablar con Naruto y "aconsejarlo" en ese aspecto también.
El Nara negaba agachado, evitando la mirada de su esposa. ¿De que servia que se defendiera y alegara contra ella? La dictadora perfecta.
Seria algo sumamente problematico y el no tenia ni fuerzas ni ganas para comenzar una batalla campal contra su esposa.
-No se que sera de nuestro Shikadai ahora que empieze sus clases en la Academia, una parte de mi quisiera que el escogiera terminar sus estudios de Ninja en Suna. Creo que el se merece crecer con la educación y los ideales de ambas aldeas.
-Créeme el ya tiene suficiente con lo que tu le has inculcado- respondía con ironía.
-¡No!- exclamaba la rubia molesta. -Shikamaru no es suficiente- murmuraba intentando calmarse- no se como me deje convencer por los estúpidos vejetes, debi haber peleado por llegar a un mutuo acuerdo. Pense que haber renunciado a vivir en mi Aldea seria suficiente jamas me imaginé lo que esa estupida decisión me afectaría despues.
Shikamaru la intentaba entender, por Kami que lo hacía, los cambios, las renuncias que ella habia echo, estar lejos de su familia, de su hogar, de su gente y todo por el.
¿Y el que hacia? Oh cierto, le pagaba siendole infiel. ¿Acaso los sacrificios de ella no valian nada para el?
Talvez era justo por eso que se dejaba mangonear, que se quedaba callado y aceptada cada reclamo, castigo y mandato. La culpa.
Aun cuando el habia jurado no terminar como su padre lo habia echo, una mujer mandona lo manejaba a su antojo, solo esperaba que las razones de su padre no fueran las mismas que las de el.
-Lo siento Temari- se disculpaba el lider del Clan Nara abriendo sus brazos para ella.
La rubia gustosa se avalanzo a el sentandose en su piernas. Shikamaru la abrazaba depositando un ligero beso en su frente.
-No me estoy quejando ni tampoco me arrepiento- aclaraba la rubia
-Se que no lo haces Temari, se que hablo tu orgullo molido no tu.
Pasaron varios minutos en silencio hasta que la rubia extranjera decidió marcharse.
-Tengo que irme, Shikadai esta con los Yamanaka y estar con ellos significa estar sin supervisión. Ino es una inmadura, es capaz de dejar a los niños ingerir dulces todo el dia mientras ambos estan todo el dia pegados a la consola.
-Ino no es...- cerro su boca dejando en el aire su pensar al sentir la furiosa mirada de la madre de su hijo puesta en el.
-Te traje Suimono para la cena.
-¿Suimono? Temari sabes que no me agradan las Almejas.
-Estaban en oferta- reprochaba su esposa.
-¡Y desde cuando tenemos problemas de dinero!
-Cometelas si quieres- se quejaba caminando hacia la puerta cerrando de un portazo la puerta.
-Ramen será- decidía el Nara levantandose de su silla caminando hacia la oficina de su amigo y jefe, claro después de asegurarse que su esposa habia abandonado el edificio.
¿Y? ¿Que les pareció? ¿Algun Shikaino fan vivo? Desde varios meces (años) rondaba mi cabeza esta idea loca y descabellada. Sin embargo perdía mi valentía de escribirla cada vez que miraba que habían menos fics de ellos dos. Y me preguntaba ¿que paso con sus fans? ¿Acaso de dieron por vencidas? Pues yo no, me rehuso aceptar la triste realidad.
Psdt 1: ¿alguien mas a notado la escasa interacción entre Shikamaru e Ino? ¿Hmmm?
Psdt 2: perdón por la falta de ortografía no soy muy buena en dramática ademas no tengo computadora para autocorregir mis coshinadas. ¿Review?
