Disclaimer: No soy Jotaká ni Warner. Inherentemente Harry Potter no me pertenece.

Este relato participa en la tabla "Alergias de Primavera" organizado por De aquí y de allá by TanitBenNajash.

Palabra: Paladín.

Personaje: Godric Gryffindor.

Palabras: 516.


ALERGIAS DE PRIMAVERA.

...

U N O.


—¿Qué es un paladín? —pregunta Godric espiando por encima del hombro de Rowena.

Rowena ni se da por enterada; sigue leyendo con tranquilidad.

—Estate quieto —reprende Helga a Salazar. Ella y Salazar están a pocos pasos de los otros dos; Salazar tiene la última edición de Pocioneros en las manos y Helga está arrodillada detrás de él trenzándole el pelo.

—Me pica el cuero cabelludo, cariño, ¿qué quieres que haga?

Helga suelta un resoplido incrédulo, pero comienza a trenzar con más cuidado el cabello de su novio.

Por su parte, Godric pone a prueba la paciencia de Rowena.

—Rowena… Winnie… Row… ¡¿Qué es un paladín?! Anda, dime. Dime, dime. Soy tu novio y me tienes que decir. Andaaaaaaaa. No te voy a dejar leer si no me dices. Diiiiiiiimeeeeeeeee.

—Apuesto a que le tira el libro a la cara —le susurra Salazar a su novia con cierta malicia. Helga suspira y se ahorra la respuesta: no quiere estar a favor de ningún tipo de violencia.

—Row…

—¡ERES INSOPORTABLE! —estalla Rowena. Cierra el libro de golpe y lo usa para estamparlo contra la cara del pelirrojo—. Cuando te comportas así me arrepiento de ser tu novia.

Godric no tiene tiempo para nada más que solar un: AU. Rowena se pone de pie, con la furia tatuada en las cejas fruncidas, y se marcha pisando fuerte.

El libro queda tirado frente a un Godric que se palpa la frente comenzando a sentir la hinchazón.

Helga deja el cabello de Salazar y se acerca a Godric.

—Déjame ver —le dice quitándole las manos de la cara para verle mejor la frente. Helga aprieta mínimamente los labios: se le está haciendo un chichón rojo entre ceja y ceja.

—Deberías dejarlo así —dice Salazar entre molesto, por ver a su novia con las manos en la cara del estúpido de Gryffindor, y satisfecho, porque el golpe solo refleja que Godric es lo suficientemente imbécil como para pegarse contra la misma pared –Rowena– varias veces.

—No seas así —le responde Helga censurando con su tono a Salazar.

—¿Realista? Cada vez que interrumpe a Rowena, Rowena le avienta el libro en la cara. Cada vez. Y el idiota lo sigue haciendo. Y tú lo curas, Helga. Si no lo curarás, tal vez aprendería.

—No tienes que fingir, Sal —comienza Godric y hace todo lo posible para ver a Salazar, que tiene la cara arrugada por el estúpido apodo—, sé que me amas y deseas ser tú el que toque mi bella carita.

—Sigue soñando, Gryffindor.

—Son un par de bebés —les censura Helga. Ya le ha terminado de aplicar el ungüento en la frente a Godric.

—¡Él es el bebé! —replican ambos adolescentes al mismo tiempo.

Helga se pone de pie con una sonrisita, recoge el libro de Rowena y se marcha con la nueva pelea entre Godric y Salazar de fondo. Si no estuviese plenamente segura de que Salazar la ama, pensaría que está enamorado de Godric.

Rowena le diría que está leyendo muchas cosas raras. Helga voltea y ve a Godric tratando de acercar la cara a Salazar.

Merlín la ayude.


¡Hola, hola!

Bueno, amigas, ¿qué les digo? He estado viendo muchas escenas muy adolescentes en Facebook de nuestros queridos fundadores. :D

Besos.