Los sucesos de esta historia ocurren después de derrotar a Ganon y haber obtenido el final verdadero (se consigue completando la misión de los recuerdos perdidos, teniéndolos todos).

Link:

Di un pequeño golpe seco para espolear a mi caballo. Éste entendió mi mensaje y empezó a caminar. Prácticamente a mi lado me seguía Zelda, que iba montada en su caballo blanco, el cuál yo conseguí mientras buscaba a las bestias divinas. Me costó un enorme esfuerzo domarlo, pero mereció la pena.

Ahora íbamos en dirección a la región de los zora. Según Zelda, la llamaron por la piedra sheikah, advirtiéndole que la bestia divina Vah Ruta ha dejado de moverse de repente. Nos asentaremos allí y ella aprovechará para echarle un vistazo a las reservas de agua.

Sinceramente, la echaba mucho de menos. Pasé un montón de tiempo peleando contra monstruos, liberando bestias divinas y recordando. Me sentía muy mal pensando que ella y yo habíamos pasado mucho tiempo juntos hace cien años, y yo, de estúpido, no recordaba nada. Pero después de eso, ya recordando todo, ya habiendo derrotado a Ganon, ya devolviendo la paz de Hyrule, teniéndola aquí de nuevo, todo regresó a la normalidad.

-No entiendo nada - Zelda estaba pensativa, hablando de la bestia - se supone que está bien protegida, no debería haber reaccionado así... ¿No te habrías olvidado nada, Link?

- Imposible. Me he recorrido todas y cada una de sus partes. Era bastante laberíntica -estaba seguro de que no me había dejado nada. Pero la verdad es que en todas estaba muy perdido. De repente, tuve una idea.

- Zelda, ¿y si esto lo hubiera hecho Mipha? - Noté cómo se tensaba - lo digo porque, cuando salí de la bestia divina, pude escuchar a ella decir que quería volver a ver a su padre. A lo mejor era una señal.

- Puede ser. El rey zora me dijo que nos quería decir algo de su hija - noté la tristeza en su tono. Creo que ella sigue sufriendo su pérdida, al igual que la del resto de elegidos.

Seguimos hablando hasta que pudimos observar la entrada a los dominios zora. Sidon nos estaba esperando.

- Link, ¡has vuelto! -nada más bajarme del caballo, me ha dado un fuete abrazo que casi me deja sin aire.

- Sidon, ¡cuánto has crecido! - Zelda conocía a Sidon desde que era un niño pequeño.

- Muchas gra... ¡Espera!, ¿me conoce?

- Primero, llámame Zelda y puedes tratarme como tú. Segundo, te conozco desde que eras un niño gracias a Mipha.

Sidon le dirigió una mirada triste. La elegida zora era una buena persona, además de ser su hermana. Él la tenía retratada en lo más profundo de su mente. La echaba muchísimo de menos. Todos la queríamos, pero si la comparo con Zelda, no llega a su altu...

Espera, ¿qué acabo de decir?

¿Acabo de comparar a Mipha con Zelda? Y... ¡¿Acabo de decir que Zelda es mejor, más guapa?!

Sí.

Enfócate, Link.

Cuando regresé a la realidad, Sidon y Zelda seguían hablando de la elegida de los zora. Se notaba que Zelda estaba cansada, y Sidon, frenético, así que carraspeé. El príncipe pareció darse cuenta, por lo que se disculpó y nos llevó a la sala del trono. En el camino, Zelda se puso a mi lado.

- Todo Hyrule ha cambiado. Basta con ver un poco para darse cuenta si has vivido hace cien años - ella no dejó de mirar a su alrededor mientras viajábamos.

- Tienes razón. Mientras yo iba en busca de las bestias y los recuerdos, me impresionaba y a la vez entristecía su estado. Ganon ha hecho mucho daño.

Las largas escaleras por fin terminaron y llegamos a la sala donde se encontraba el Rey Dorphan. Éste nos hizo un gesto para acercarnos.

- Zelda, Link, bienvenidos a los dominios zora. Gracias por haber acudido a nuestra llamada. El caso es que Vah Ruta ha dejado de expulsar agua por la trompa, y está completamente inmóvil. Estuvimos tratando de buscar una solución, pero no hubo forma. Los mecanismos no creo que estén afectados, pero nosotros sí lo estaremos si no encontramos solución en una semana. Os necesitamos.

-Está bien pero... ¿Dónde está? ¿Podemos entrar en ella? -preguntó Zelda. El rey suspiró.

-Está en el río. Nosotros la dejamos caminar por donde quiera, no nos molesta, pero para acceder al interior lo tenéis más difícil -en ese momento, se le ocurrió una idea -Link, ¿sigues teniendo el traje zora que te hizo Mipha?

Yo asentí.

-¿Traje zora? ¿Mipha?

Por el rabillo del ojo pude ver la cara de Zelda. Ella estaba sorprendida y a la vez, dolida y enfadada. Por el otro lado, Muzun estaba muy incómodo.

Sidon intervino.

-Sí, es un traje que ella hizo con sus propias aletas para Link. Ella estaba enamorada de él. Yo era muy pequeño como para darme cuenta. Pero ahora todo tiene sentido. Sobre todo las incontables veces que nos hablaba de lo valiente que era. Y ella le curaba las heridas -la nostalgia era muy evidente en su rostro.

-Majestad ¿estáis bien? -la mirada perdida y triste de la princesa la delató. Ella asintió rápidamente.

-Sí, sólo estoy buscando razonamientos lógicos para lo de Ruta.

Cualquiera puede pensar que Zelda sólo estaba preocupada por eso. Pero si la conoces tan bien como yo, te puedes dar cuenta de que miente. Tengo cierta idea de por qué, pero me parece algo estúpida. No, es bastante estúpida. No tiene por qué estar celosa. ¿O sí?

Me obligo a volver a la realidad.

-Bueno... -el rey Dorphan intervino- Sidon tiene una herida en una de sus aletas, por lo que intentar acceder a Ruta con él sería muy peligroso. Puesto que el traje hace que Link pueda nadar como un zora, lo podríais usar para subir por sus cascadas laterales.

Me pareció buena idea. Miré a Zelda, quien me estaba mirando. Había un destello de duda en sus ojos, pero terminó aceptando.

-Link, si algún día quieres mejorar el traje zora, habla conmigo -intervino Muzun. Aún le cuesta confiar en los hylianos, pero hace esfuerzos. Es algo que aprecio. Le di las gracias, pero le dije que en estos momentos la túnica estaba bien, y que le avisaría. Él se fue.

-Bueno, ha sido un viaje largo y tenemos que irnos a dormir. Estamos cansados. Mañana empezaré a investigar. Si por fuera no hay nada, iremos dentro.

-¡Esperad! Zelda, si quieres puedes quedarte, pero necesito a Link. Es sobre mi hija -Zelda se paró en seco y lo miró. Yo me volví a acercar para escucharlo de nuevo. A mi lado, Zelda me dio una señal de pedir permiso para quedarse. Yo asentí.

-Héroe de Hyrule, gracias por quedarte a escuchar. La habitación de Mipha está intacta desde hace cien años, pero limpia. Un día, mientras limpiaban, me dieron su diario. Yo decidí guardarlo, pero admito que lo leí, y me enteré de cosas de las que antes no tenía ni idea. Lo iba a guardar en la tumba de Mipha. Me gustaría que tú lo leyeras antes de que lo haga. Mereces saberlo. Muzun te lo entregará, y cuando lo termines, se lo devuelves -asentí- podéis retiraros. Sidon os mostrará el camino hacia los dormitorios.

-Ten -Muzun me entregó un diario azul, con el dibujo del zafiro de los zora en el centro. Le di las gracias, y seguí a Sidon. Zelda estaba a mi lado, y no le quitaba los ojos de encima al diario. Yo la miré, interrogándola con la mirada.

-Es bonito- sólo dijo. Pero en el fondo sabía que había algo más.