Hola chicos, llego con esta nueva historia con la que posiblemente me despida del mundo de la escritura, debido a razones de desmotivación. Esta es una adaptación del drama versión china de Meteor Garden con los personajes de Harry Potter.
Ni la historia de Meteor Garden ni los personajes de Harry Potter me pertenecen, yo solo hago esto como parte de un Hobbie.
Espero lo disfruten y me lo hagan saber.
Besos, Mila Itherin
Meteor Garden
Capítulo 1. Un mal inicio
El día en que Luna Lovegood recibió la noticia que había sido admitida en la universidad Hogwarts la felicidad invadió todo su ser, se imaginó la alegría de su padre al saber la buena nueva, se imaginó todos los conocimientos que la prestigiosa universidad podía proporcionarle y lo que podía contribuir con esto al crecimiento del negocio de su padre. Con una sonrisa radiante la rubia apareció en el pequeño café que atendía en su tiempo libre junto a su mejor amiga de toda la vida Hermione Granger. Al llegar, su amiga la esperaba, su cara de emoción era difícil de disimular y Luna supo de inmediato el por qué de todo, Hermione había ingresado a Hogwarts al igual que ella. Sin decirse una palabra las chicas gritaron de emoción mientras daban pequeños saltos de alegría abrazadas, este era el inicio de sus más deseados sueños, mientras estuvieran juntas nada podía salir mal…
Días después
Luna caminaba con paso apresurado, era su primer día en la universidad y no podía creer que iba algo retrasada, se lamentó varias veces mientras repasaba mentalmente que tenía que hablar con su padre acerca de sus famosos discursos que siempre hacían que llegara tarde a cualquier lugar, así era desde que su madre había muerto cuando ella tenía 9 años. El señor Xenophilius Lovegood era un excelente padre, siempre apoyaba a Luna en todo los sueños que la chica tenía, por eso, era el más feliz con la noticia de que su pequeña niña grande había podido ingresar a la prestigiosa universidad Hogwarts, sin embargo, le preocupaba la seguridad de su hija, Hogwarts era una universidad elitista, los jóvenes que solían ir allí eran chicos ricos, consentidos, caprichosos y que solían menospreciar a las clases bajas, a menudo el señor Lovegood escuchaba esa clase de comentarios y por nada del mundo deseaba que su hija estuviera involucrada en un espacio tan frívolo y con tan pocos valores como aquel. Pero sabía que debía confiar en su Luna, así que después de su discurso matutino quedó más tranquilo al escuchar de los propios labios de su hija que a ella no le afectaría en absoluto aquel ambiente, que ella estaba centrada y que él había hecho un gran trabajo como padre y madre al educarla con los mejores valores.
- ¡Lu! – Escuchó Luna que gritaron su nombre, volteó su rostro sin dejar de caminar rápido y se sorprendió al observar que Ron, quien había sido su mejor amigo de la escuela, la perseguía agitado mientras intentaba seguirle el paso.
- Ron – Exclamó Luna sorprendida de forma grata - ¿Qué haces acá? Pensaba que hoy era tu primer día en la universidad.
- Así es – Afirmó el pelirrojo orgulloso – Fui admitido para el programa de gastronomía de la universidad Hogwarts – Luna frenó abruptamente su paso al escuchar las palabras de su mejor amigo.
- No puede ser – Dijo la chica sonriendo feliz - ¡Yo también quedé en ese programa en la misma universidad! – la sonrisa radiante que se dibujó en el rostro pecoso de su amigo le produjo mucha felicidad a Luna.
- He escuchado que también Padma ha quedado en el programa, ¿La recuerdas, Lu? Ella estaba en el salón 5, muy buena estudiante, por cierto. – Luna asintió sonriendo
- Hermione también ha quedado para el programa de leyes. Que suerte que todos hayamos podido ingresar, estoy segura que nos va a ir de maravilla y que tendremos los mejores años de nuestras vidas. – Ron le ofreció una gran sonrisa mientras la tomaba de las manos y la conducía rumbo al teatro de la universidad, donde se llevaba a cabo la ceremonia de inducción.
La ceremonia de inducción fue fabulosa, a pesar de haber llegado algo retrasados, los chicos habían podido disfrutar la variedad de sorpresas que la universidad tenía preparados para los nuevos estudiantes. Luna sonreía feliz mientras le mostraba orgullosa a Hermione, Ron y Padma las fotos que había hecho del famoso conferencista y rector de la universidad: Albus Dumbledore.
- Se ven fantásticas, Lu – Reconoció Padma, quien recientemente se había unido al grupo de amigos para charlar con ellos.
- Muéstrame la que me tomaste junto al director – Le dijo Ron a Luna, la rubia se apresuró a buscar la foto para enseñársela a su amigo, pero le llamó poderosamente la atención un grupo de chicas enloquecidas y desesperadas que a gritos perseguían a cuatro muchachos que Luna no lograba divisar bien debido al tumulto de personas, en cuestiones de segundos el numeroso grupo se aglomeró alrededor de ellos logrando que su celular saliera disparado de su mano dando a parar al suelo, con evidente pánico la chica se arrastró en el mar de personas gritando y pataleando para llegar hasta donde su celular había caído, pero vaya sorpresa se llevo al darse cuenta que uno de los chicos a los que tanto aclamaban había pisado sin consideración su preciado celular rompiendo completamente su pantalla. Luna tomó su celular cuando el gran número de personas logró dispersarse, con frustración la rubia comprobó que el aparato estaba destrozado, llena de rabia en aquel momento solo era consciente de una cosa: encontrar al chico de los horrorosos zapatos verdes que había dañado su celular sin siquiera detenerse a preguntar o disculparse.
- ¡Luna! ¡Luna! – Gritaba Ron bastante angustiado detrás de su mejor amiga - ¿Qué piensas hacer? – Le cuestionó asustado al ver la cara de determinación de Luna, la chica en verdad era de temer cuando tenía algo en mente.
- ¡Ese monstruo de zapatos verdes arruinó mi celular! – Gritó enojada la rubia – Le haré que responda por ello.
- Luna debes pensar mejor las cosas – Le previno Hermione, quien a menudo era la voz de la consciencia de todos – Es nuestro primer día, no deberíamos buscarnos problemas, además, ¿Dónde piensas buscar a ese chico?
- ¡Por toda la universidad si es posible! – Contestó Luna sin mirar adelante lo que ocasionó que se tropezara con una chica que venía por el pasillo en sentido contrario.
- ¿Estás bien? – Le preguntó la chica a Luna, la rubia asintió olvidando un poco su molestia. – Te ocurre algo, te ves algo molesta – Luna suspiró con desgano antes de contestar.
- Lo lamento, es solo que tuve un pequeño encuentro desagradable y estoy buscando al culpable. De casualidad ¿viste un grupo de chicas enloquecidas que van en un numeroso grupo? – La chica sonrió al escuchar a Luna y procedió a contestar.
- Soy Angelina Johnson, estoy en el último año de periodismo de la universidad. Y para responder a tu pregunta, si, he visto al grupo de fans de F4 - ¿F4? Había dicho Angelina, que significaba aquello se preguntó Luna extrañada, pero antes de formular la pregunta, la chica frente a ella pareció adivinar sus intenciones y los invitó a dar un pequeño paseo por la universidad mientras les contaba. – Los F4 son cuatro chicos muy populares en la universidad Hogwarts.
- ¿Populares? ¿Por qué? – Se animó a preguntar Hermione
- Son guapos, inteligentes y miembros de las familias más elites de esta universidad, su estatura promedio es de 1.85 y son los mejores de la universidad en cada una de las carreras que estudian. Oliver Wood estudia música, Blaise Zabinni estudia finanzas, Draco Malfoy estudia leyes y Theodore Nott estudia administración de empresas. Atraen mucho la atención porque siempre obtienen las mejores calificaciones, pagan ellos mismos su universidad por ser financieramente independientes, todos son expertos en al menos tres idiomas. Los cuatro son muy unidos, son amigos desde que eran niños y se dice que es imposible que alguien más logre entrar a su grupo. A las chicas les encantan y los hombres los admiran, algunos han intentado demostrar que son mejores que ellos y los han retado.
- ¿Retarlos? ¿Cómo los retan? – Se cuestionó Ronald sorprendido.
- Un juego de cartas llamado bridge… y como imagino que no saben que es, les anticipo que es un juego de cartas bastante complejo que requiere mucha cooperación y destreza, y en eso, ellos son los mejores, han ganado competencias internacionales para la universidad, cada uno de ellos posee una habilidad diferente. Blaise es el artístico, ama la literatura y el arte, es bueno en el diseño de interiores y organización de eventos, en la mesa de juego tiene una memoria increíble que nadie puede igualar, nunca olvida nada, también es muy gracioso lo que hace que distraiga fácilmente a sus oponentes con algún comentario que los hace entretenerse. Draco Malfoy es muy sutil y cauteloso, su familia está muy involucrada con la producción y comercialización del café, por lo que él es un experto en el tema, en la mesa de juego es muy hábil y estratega, sabe cómo jugar con la mente del enemigo, por lo cual ha sido apodado el dios del engaño. Oliver Wood es un genio en la música, toca muchos instrumentos y lo hace a la perfección, en la mesa de juego es tranquilo y equilibrado, el oponente nunca puede saber que está pasando por su cabeza, algunos dicen que tiene ojos laser y puede ver más allá del engaño que intentan hacerle sus oponentes, por eso cuando lo ven sonreír saben que están perdidos. En cuanto al líder del grupo Theodore Nott, tiene un gran interés y un talento por las finanzas, ganó él solo 1 millón de dólares cuando tenía 18 años, es el sucesor de las famosas empresas Nott, en la mesa de juego es muy agresivo, dicen que sus oponentes se intimidan con su sola mirada lo que hace que jueguen mal sus cartas y terminen perdiendo.
- Wow – Exclamó Hermione asombrada – Dan algo de miedo esos chicos.
- Si, cualquiera que decida hacer algo contra ellos se arrepentirá, tienen demasiado poder en la universidad y son de temer. Por eso cuando vi a tu amiga tan enojada buscando al culpable de lo que sea que le haya ocurrido, quise prevenirlos.
- Gracias – Le dijo Ron a Angelina con cortesía.
- Pues yo quiero que respondan por mi teléfono, por lo menos deberían disculparse – Intervino Luna molesta.
- Tienes razón, Lu. Deberíamos ir a su club de bridge y hacer que se disculpen, en el caso que se quieran pasar de listos los reto a un juego y asunto resuelto – Hermione se palmeó la cara exasperada al ver la obstinación de sus mejores amigos.
- Retarlos no es fácil, debido a la cantidad de personas que suele hacerlo, los F4 implementaron un método, solo aquellos que reciban una carta de tipo comodín pueden ser considerados dignos de enfrentarlos. – Contestó Angelina con naturalidad. – Sin embargo, si aún quieren enfrentarlos, su club queda en el final de este mismo pasillo. Mucha suerte chicos – Se despidió Angelina caminando en dirección opuesta. Luna se armó de valor y caminó a paso apresurado seguida de sus dos mejores amigos Ron, quien temblaba de miedo y Hermione, que pensaba que todo aquello era un completo error.
- ¡Lu! – Le susurraba Hermione intentando detener a la rubia que iba como una tromba - ¿Estás locas? ¿Acaso no escuchaste lo que dijo esa chica?
- Mione tiene razón Lu – Exclamó Ron – Es mejor regresar…
- No regresaremos hasta que esos chicos respondan por mi teléfono – respondió Luna de forma testaruda.
- Ni siquiera sabemos cómo son, creo que es mejor que… - Las palabras de Ron quedaron silenciadas cuando por el final del pasillo aparecieron 4 jóvenes, altos y guapos que coincidían con el relato que minutos antes Angelina le había contado. En el extremo, de cabello castaño oscuro, guapo y de rostro tranquilo e impasible Oliver Wood, a su lado, cabello castaño claro, ojos azul profundo, extremadamente guapo y de expresión intimidante, Theodore Nott, a su lado, cabello rubio platino y largo, muy apuesto, ojos grises y expresión de aburrimiento, Draco Malfoy, por último, de ojos miel, cabello negro un poco largo y una sonrisa radiante en su bello rostro, Blaise Zabinni. Sin darle tiempo a sus amigos de reaccionar, Luna se acercó al grupo de chicos y llamó su atención.
- Hola – Les saludó Luna – El tipo de los zapatos verdes – Dijo mirando directamente a los ojos a Theodore Nott.
- ¿Qué quieres? – Preguntó Theodore sin cambiar su expresión. Luna sacó su celular del bolsillo enseñando su pantalla rota.
- ¿Qué crees que es esto? – Exclamó la rubia señalando su celular, Theodore levantó una ceja y contestó.
- Un celular roto – Le respondió Theodore imperturbable, lo que provocó la sonrisa de Blaise.
- ¿Sabes por qué está roto? – Le preguntó ella cada vez más enojada
- No me interesa – Dijo el chico sin dejar de mirarla
- Pues debería importarte, porque fuiste tú quien lo rompiste al pisarlo con tus horribles zapatos verdes – Dijo Luna mirando los zapatos del chico.
- ¿Cuándo? – Se interesó él
- Esta mañana en la conferencia de inducción, tus fans me empujaron, perdí el control y mi celular cayó al suelo, mientras tú lo pisabas sin detenerte a mirar – Luna esperaba que el chico se disculpara por lo menos, pero jamás esperó la reacción que tuvo, pues él solo se limitó a ignorarla completamente mientras se iba con sus amigos rumbo al club de bridge y la empujaba sin consideración al pasar. - ¡Oye! – gritó Luna enojada - ¿A dónde crees que vas? ¡No he terminado! – Ronald intentó frenarla en su avance, mientras la rubia gritaba contra su agresor y Hermione deseaba que la tierra se la tragara en aquel momento.
Unos pocos días habían pasado desde aquel suceso y Luna no se recuperaba por completo del desplante que los famosos F4 le habían realizado, la rubia recordaba a cada rato lo intimidante que resultaba ser aquel chico llamado Theodore y lo indiferentes que eran sus amigos, a simple vista se veían que eran niños ricos, consentidos y acostumbrados a hacer lo que les diera la gana. Olvidándose por un momento de aquel fatídico día, la chica caminaba orgullosa por los pasillos de Hogwarts en búsqueda de su amiga Padma, quien estaba de cumpleaños ese día, por lo que Luna se había pasado toda la noche horneando un sabroso pastel. A los pocos minutos la encontró sentada frente al salón de clases del segundo piso y se apresuró a sorprenderla.
- ¡Feliz cumpleaños Padma! – Le gritó Luna emocionada mientras le entregaba el pastel en las manos a su amiga.
- ¡Luna! – Exclamó Padma sonriendo feliz al recibir su pastel – Esto es… maravilloso, no debiste molestarte.
- No es ninguna molestia, para mí es un placer estar contigo en este día importante – Le respondió la rubia - ¿Quieres que te tome una foto con tu pastel? – Padma asintió entusiasmada, era la primera vez que un amigo se preocupaba tanto por ella, ni siquiera su hermana gemela había sido tan atenta y eso que estudiaban en la misma universidad. La chica se preparó para posar con su pastel de cumpleaños, se colocó de espaldas frente a las escaleras que bajaban al primer piso, pero no tuvo el cuidado suficiente y uno de sus pies resbaló provocando que todo su cuerpo se fuera hacia atrás, de no haber sido por la agilidad de Luna que la tomó de la mano, ella hubiese parado miserablemente al piso.
- ¿Estás bien? – Preguntó Luna con preocupación
- Eso fue vergonzoso – Respondió Padma con evidente pena – Gracias a ti no logre caerme, pero creo que el pastel no tuvo la misma suerte. – Luna y ella miraron al final de las escaleras para ver dónde había caído el pastel y vaya sorpresa se llevaron al observar el rostro sucio y furioso de Theodore Nott, a quien el pastel le había dado de lleno en la cara. - ¡Lo lamento mucho! – Exclamó Padma bastante nerviosa – De verdad no fue mi intención tirarte el pastel encima – Se excusó rápidamente, los amigos de Theo miraban expectantes la situación – Permíteme que te limpie – Padma se acercó corriendo a Nott, pero fue recibida con un empujón brusco que la mandó al suelo.
- ¡No me toques! – gritó enojado – Mira nada más lo que me hiciste
- ¡Padma! – Se alarmó Luna al verla caer al suelo luego de que el patán de Nott la lanzara sin consideración cuando ella solo quería ayudar. Bastante furiosa la rubia encaró al chico que como de costumbre se disponía a irse luego de insultar a los demás. - ¿Qué es lo que te ocurre? – Le dijo deteniendo su paso y quedando a su altura al estar dos escalones arriba – Ella solo trataba de disculparse, no tenías que tratarla de esa manera. ¡Eres un idiota! – Le gritó – Piensas que como eres un niño rico con poder puedes ir por el mundo maltratando a las personas, pero estas muy equivocado. – La reacción de los amigos de Theodore, Oliver, Blaise y Draco era de completa sorpresa y Luna se imaginó que se debía a que nunca nadie le había hablado al chico de esa manera, lo que hizo que le diera más valor para ponerlo en su lugar. Sin embargo, no contaba con la mirada furibunda que el sucesor de las empresas Nott le dio, con poco tacto, el joven tomó el cuello de su chaqueta y la atrajo hacía él.
- Tu… - Le susurró muy cerca de su rostro – eres muy valiente – Y diciéndole aquello la soltó y se marchó con sus amigos como si nada hubiese pasado.
Los días siguientes fueron una verdadera tortura para Luna, estaba en la conversación de la mayoría de estudiantes de la universidad y todo por haberse enfrentado al temido miembro del F4 Theodore Nott. Ella nunca había sido una chica popular en la escuela y a decir verdad prefería pasar desapercibida sobre todo por comentarios de ese tipo, pero a pesar de ir a Hogwarts solamente para lo estrictamente necesario, las miradas de acusación y las habladurías cuando ella pasaba no paraban. Como si aquello no fuera suficiente, a los pocos días de gritarle a Nott había recibido una carta de tipo comodín en su casillero, lo que la tenía más en las conversaciones de los estudiantes. Completamente aterrada por el efecto que había provocado, la chica se concentró en sus estudios tratando de olvidar lo que pasaba a su alrededor y aquella tarde en particular lo estaba logrando cuando el llamado de su papá desde la cocina la alertó.
- Mi niña, ¿Puedes por favor llevar estos pedidos? – Le preguntó su padre con cariño. Su papá era dueño de su propio restaurante en casa, especialista en comida típica de la ciudad, al no contar con un establecimiento, su padre recibía los pedidos y él mismo o en ocasiones Luna se encargaban de llevarlos hasta su lugar de destino.
- Claro que sí papá, buscaré mi bicicleta – Respondió la rubia colocándose la chaqueta y saliendo a buscar lo necesario para entregar el pedido que su padre le encomendaba. Cuando estuvo lista, su papá le ayudó a acomodar los paquetes en la canasta de la bici y ella emprendió el camino rumbo a la fábrica de dónde habían solicitado las comidas.
El camino había parecido corto, pero cuando la chica empezó a buscar la dirección exacta se sorprendió al tener que ingresar por una calle bastante solitaria que le produjo algo de miedo. Luna ingresó al lugar indicado y llamó un par de veces sin obtener respuesta, pensando que todo aquello se trataba de una broma de mal gusto, la chica dio media vuelta cuando escuchó la voz de quien menos creía.
- ¿Te vas tan pronto, Lovegood? – Exclamó algo decepcionado Theodore Nott revelando por fin su figura frente a ella.
- ¿Fuiste tú quien le realizó el pedido a mi papá? – Se preguntó ella consternada, jamás se hubiera imaginado que él tuviera aquellos gustos culinarios.
- ¿Quién más podría ser? – Respondió altivo Nott – En vez de colocar esa cara de frustración deberías agradecerme por alimentar a tu familia. – Luna apretó los dientes con enojo y colocó la comida en la mesa donde el chico estaba recostado.
- No deberías pedir comida que no vas a comer – Theo sonrió con altanería mientras revisaba uno de los paquetes que la chica había llevado
- Es mi comida y yo decido qué hacer con ella – Olisqueó un poco el contenido del empaque y lo apartó con expresión de asco de su cara.
- ¿Por qué haces esto? – Le encaró ella furiosa - ¿Qué necesidad tienes de humillar a los demás? Por personas como tú es que el mundo está cada vez peor, eres una basura, un parásito de la sociedad que no hace más que dañar cada vez más el lugar en el que vivimos…
- ¡Cállate! – gritó Theodore enojado arrojándole el contenido del paquete de comida a Luna a la cara. El olor de la comida de su padre invadió sus sentidos cuando aquel desagradable chico le arrojó uno de los paquetes a la cara, sintió tanto dolor al ver el esfuerzo de su padre arrojado al suelo que lo único que pudo hacer fue mirar con expresión vacía al hombre que la miraba entre furioso y arrepentido por lo que acababa de realizar. – Tú empezaste a insultarme… yo – Pero Luna ni siquiera le dio tiempo de nada más, pues salió corriendo de aquel lugar para evitar que aquel chico viera sus lágrimas caer. Al salir la rubia tomó su bicicleta y se encaminó a limpiarse en la regadera que estaba cerca de allí, en medio de su tristeza y confusión no fue capaz de divisar a un par de hombres que la miraban con expresiones lascivas en sus rostros.
- Hola chiquilla – le dijo uno de los hombres acercándose a ella peligrosamente - ¿Por qué tan sola? Juguemos un ratito.
- ¿Quiénes son ustedes? – Exclamó Luna a la defensiva de inmediato – Aléjense de mí.
- ¿Por qué tanto miedo, pequeña? Te aseguramos que te vas a divertir
- ¡No me toquen! – Gritó Luna presa del pánico
- Será mejor que la dejen en paz o se la verán conmigo – Susurró una voz tranquila, los hombres miraron al dueño de esta y corrieron despavoridos mientras el integrante de los F4 Oliver Wood aparecía frente a ella. Completamente asustada por lo que había ocurrido los últimos 30 minutos, Luna rompió a llorar desconsoladamente. Oliver la tomó del brazo y la condujo a una casa que parecía estar deshabitada.
- No llores – le dijo luego de unos minutos ofreciéndole su pañuelo
- Gracias – Le dijo Luna luego de haberse desahogado durante algunos minutos frente a uno de los que consideraba sus enemigos.
- No me agradezcas – le dijo el muchacho completamente serio, su expresión casi nunca cambiaba, parecía no sentir ninguna emoción. – La próxima vez que sientas la necesidad de llorar – Le decía tranquilamente a la par que se levantó de dónde estaba sentado y se paraba sobre sus manos – Párate sobre tus manos y entonces tus lágrimas jamás caerán. – Luna miró con admiración al chico frente a ella, no solo la había salvado de esos horrorosos hombres, también la había escuchado atentamente y ahora le ofrecía un valioso consejo. Armada de valor, la rubia le agradeció a Oliver y se prometió que ese pomposo de Theodore Nott jamás iba a volver a humillarla o doblegarla y de eso estaba completamente segura.
