Aclaración... Esta historia es la adaptación de un libro que me lei en 24 hora corridas, espero sea del agrado de cada una de ustedes.
Podré subirlo diariamente, ya que es un trabajo que ya he compartido en otra plataforma al igual que otras historias las cuales espero poder compartir con ustedes a medida que tenga el tiempo disponible para hacerlo ;)
Disfrútenla y déjense envolver por cada capítulo compartido.
Sobre aviso no hay engaños ;)
Los personajes de Candy, Candy no me pertenecen, son propiedad de sus creadoras Kioko Misuki y Yumiko Igarashi.
Una Cita, Una Cena, Una Noche sin Repeticiones
Adaptada por Rossy Castaneda
Sinopsis
Candice White vio la invitación para formar parte de aquella exclusiva red social en el escritorio de su madre, se juré a mí misma que solo la utilizaría cuando necesitara hacer preguntas para resolver los casos que le proponían en las asignaturas prácticas de la facultad de derecho.
Aprovechó el código de acceso que le habían facilitado para conectarse, se inventó un perfil falso y se aseguró de que todas las preguntas que hacía estaban redactadas de tal forma que nadie sabría que eran para resolver trabajos Universitarios.
Terruce Grantchester un prestigioso abogado aceptó una invitación para unirse a un red social exclusiva para abogados. -Para pertenecer a ella, no era necesario adjuntar ninguna foto al perfil, y tampoco había muros de noticias, por lo que la comunicación se hacía a través de mensajes. Allí conoció a una joven abogada de nombre Julieta quien pedía consejo para uno de sus casos.
La vida le jugaría una mala pasada el día que una joven pasante se presentó a al bufete de abogado para recibir la aceptación para hacer su practica profesional.
Hola hermos s lectores, antes de compartir este fic, quiero aclarar que es una adaptación modificada a mi manera, de una hermosa novela que lei, he cambiado ciertos diálogos del escrito original, porque son demasiados fuertes.
Prólogo
—Oh, The New York Times siempre ofrece una selección con los mejores casos. —Pasó las páginas—. Esta semana hay uno de los más importantes.
—¿Criminal o corporativo? —pregunté, mirando cómo un taxi pasaba de largo.
—Tiene un poco de todo —dijo mi madre—. De hecho, conozco a este tipo. Bueno, de oídas. Es un abogado increíble...
—A este ritmo nunca conseguiremos un taxi. —Sacudí la cabeza al ver pasar a otro frente a mí.
—Dudo que llegara a conseguir el reconocimiento que se merecía por ese caso del gobierno...
—¿De quién hablas?
—De Terrence Graham. —Sostuvo el periódico delante de mí, señalando un artículo sin fotos—. ¿Lo recuerdas? Encabeza la lista que tenemos tu padre y yo de abogados a los que nunca se les valorará como se merecen porque fueron contra el gobierno. Creo que este tipo era tu favorito.
—¡Oh, sí! —recordé—. Entonces, ¿por qué sale ahora en los periódicos? ¿Se malogró su carrera porque no recibió la fama merecida? ¿Tiene problemas?
—No, parece que acaba de testificar en un caso. —El artículo afirma que ha vivido en otro estado todos estos años, incluso como socio en algún bufete, pero no es posible. Cualquier bufete que lo tuviera en sus filas estaría presumiendo de ello, y no he escuchado nada.
—Estoy segura. —Por fin detuve un taxi—. Podemos marcharnos.
—Sin embargo, es muy raro. —Se frotó el labio—. A lo largo de su carrera, solo he visto un par de fotos suyas, y eran de sus días en la universidad. Estoy segura de que ahora su aspecto es diferente.
—Mamá —le indiqué, abriendo la puerta del taxi—. Aquí cobran por minuto.
—Ahora bien, el artículo afirma que se mudó a Chicago, donde ha vivido bajo un nombre falso durante seis años. Por supuesto, no revelan su nombre actual. Es necesario que investiguen un poco mejor, ¿no crees? ¿Cómo puede un abogado cambiar de nombre y de estado y, aun así, seguir dedicándose a la ley? —Me entregó el periódico mientras entraba en el taxi—. Tendría que cambiar toda su identidad y comenzar de nuevo. ¿Quién iba a hacer eso?
Jadeé y me leí el artículo después de sentarme en el asiento trasero. Lo asimilé palabra por palabra, y a mí alrededor, todo comenzó a dar vueltas. Supe que me había quedado boquiabierta al recordar mi primera entrevista en B A G
Señorita White, ¿sigue la carrera de algún abogado y lo considera un modelo a seguir?...me había preguntado el señor Britter sonriente.
—Sí, en realidad sí —había respondido yo—. Siempre he admirado la trayectoria de Terrence Graham.
—De Terrence Graham? —Terry me había mirado con una ceja arqueada, ¿Y ese quién es?.
—No te vengas todavía, Candy... —ordené mientras mi entrepierna palpitaba dentro de ella..—Espera...Movió la cabeza hacia los lados, intentando reprimir el orgasmo sin dejar de mirarme a los ojos...—Te he echado de menos —susurré—. Te he echado muchísimo de menos...
Cayó sobre mi pecho cuando juntos alcanzamos el éxtasis, y me mordió al tiempo que aflojaba las piernas a mi alrededor.
Después, todavía entrelazados, nos miramos el uno al otro con la respiración entrecortada igual que habíamos hecho una vez, muchos meses antes.
La besé en los labios, repitiendo lo mucho que la había echado de menos, y ella sonrió con ternura mientras me pedía con suavidad que me retirara.
—¿Quieres quedarte a pasar la noche? —pregunté mientras recogía mi chaqueta para cubrirla con ella—. Me puedes contar más sobre ese caso que tanto te intriga.
—¿El de Graham contra Miller? —preguntó—. ¿Quieres decir que no has oído nada al respecto?
—No, pero si te quedas a pasar la noche, podemos buscar datos en Google los dos juntos.
—No creo. —Su voz se había vuelto indiferente de repente—. Tengo que marcharme. Se ajustó el vestido y se acercó a la mesa para coger su bolso.
—¿Ha pasado algo?
No respondió. —Sacó el celular del bolso para mirar la hora y suspiró.
—Candy, ¿qué haces?
—Obligarme a mí misma a ver que sigues siendo el mismo y que nunca vas a cambiar. Parecía dolida—. Tu idea de la verdad es, y siempre será, sesgada. Eso es todo.
—¿Disculpa? Le pregunté intrigado.
—Gracias por una noche maravillosa... Me gustaría que supieras que siempre la recordaré con aprecio.
—Estoy empezando a preguntarme si no serás bipolar...le espeté.
—¿Por qué no me has dicho esta noche que tu nombre real es Terruce Grahan Grantchester Baker, hijo de un Duque Ingles y una famosa Ex-actriz de Broadway y el abogado que te dije que era mi modelo a seguir?..Movió la cabeza y respiró hondo—. Te lo he puesto en bandeja, añadió en tono dolorido..Prácticamente te he rogado que me lo dijeras, pero te has abierto en todo menos en eso.
Vacilé.
—Iba a contártelo todo esta noche, en la cama.
—Claro que sí... —ironizó—. ¿Hay alguna razón para que no me lo dijeras aunque incluso llegué a confesar en la entrevista que una vez fuiste mi abogado favorito?
—¿Una vez?
Asintió.
—Sí. ..—Una vez. —Todos los artículos que leí sobre Terrence Graham hacían hincapié en su total y absoluta honestidad y profesionalismo. —Imagino que eso cambió cuando te convertiste en Terruce Grantchester.
—Candy, no... —Di un paso adelante y ella uno atrás—. De verdad, iba a pedirte que asistieras al juicio.
—¿Puedes llamar al auto para que me lleve a casa o voy en taxi?
—Basta. —Basta ya.
—Iré en taxi. —Se encogió de hombros—. Te deseo toda la suerte del mundo cuando testifiques. —Y espero que a la siguiente mujer que conozcas la trates muy bien desde el principio, para que no tenga que dejarte después de enamorarse de ti.
—Dame una oportunidad, Candy...
—No tenemos nada más que hablar. —Abrió la puerta—. Por favor, no me sigas, Terruce. Dices que no puedes confiar en mí y yo no puedo confiar en ti, así que no quiero tener que ver nada más contigo. Respeta mis deseos, por favor.
Abrí la boca para responder, pero ella habló antes.
—Adiós, Terruce ... Terrence... —susurró—. Sea cual sea tu nombre.
—Candy...
Cuando la puerta se cerró, supe que no tenía sentido ir detrás de ella en ese momento.
Se había marchado.
Continuará...
