Negan se pasea por El santuario orgulloso con su nuevo juguete, sonrío a mi pesar cuando llegan hasta mí.

La verdad es que el cabronazo es un jodido showman.

-Negan.- Agacho ligeramente la cabeza divertido mientras le paso un cigarrillo. –Llámame loco, pero siempre pensé que eras más de gatos que de perros.- Digo burlándome del prisionero.

-Ya, bueno, siempre hay excepciones para todo,- responde guiñándome un ojo. -¿Tú no tendrías que estar con Simon haciendo una visita a Hilltop?- Me pregunta al recordarlo de repente.

-Claro, el día que me apetezca recibir un balazo en la nuca.- Le contesto sin molestarme en parecer avergonzado por haber ignorado una orden de su segundo al mando.

El tipo de Alejandría nos miraba atento a través de su flequillo mugriento.

-No bromees con esa clase de mierda.- Dice Negan molesto por la insinuación de mi posible defunción.

Al fin y al cabo, soy el único cirujano que tiene, lo que puede que no me haga absolutamente imprescindible, pero desde luego sí que me convierte en alguien extremadamente útil.

-Yo solo bromeo en la cama Negan, pero tú nunca lo sabrás, a no ser que en el sexo también tengas excepciones sobre lo que te gusta.- Digo pícaro, tener mis habilidades me permite tomarme ciertas libertades con el líder de Los Salvadores que pocos se atreverían a usar de estar en mi lugar.

Como actuar con él sin miedo a que me reviente el cráneo con Lucille.

-No sé porque no te mato yo mismo.- Dice con una sonrisa satisfecha ante mi descaro.

-Soy guapo, inteligente y mucho más competente que ese idiota al que todos llamáis Doctor, vamos hombre, ¿sabes que era un jodido pediatra verdad?- Pregunto cruzándome autoritario de brazos porque Carlton siga considerándose el médico principal de El Santuario.

-Él tiene más años de experiencia.- Se justifica disfrutando de verme frustrado para variar.

Maldito cabrón insoportable.

-¿En serio? ¿Alguna vez le ha amputado la pierna a un soldado en Irak mientras llovían balas? No tenía ni idea.- Digo todo sarcasmo.

-Eres exasperante.- Me suelta a bocajarro pasándoselo de lujo a costa de mi persona.

-No ibas a tener tú el monopolio de eso también.- Le replico devolviéndosela.

-Butch, Troy se ha quemado la mano.- Me avisa Kara desde la planta de abajo. –Te toca pringar.-

-Me lo estaba pasando teta intercambiando gilipolleces de patio de colegio contigo, pero el deber me llama jefe.- Le hago una reverencia a Negan antes de empujar a su nueva mascota para que me acompañe.

-¿A dónde crees que te le llevas?- Me pregunta alzando una ceja interrogante.

-A revisarle para que no se muera de una puta infección. ¿Te acuerdas de que disparaste al desgraciado hijo de perra no?- Explico enseñándole el dedo de en medio.

….

Mientras curo la mano del hombre que se había despistado trabajando noto la mirada del preso sobre mí, estudiándome con atención.

-Tío, al último que me miró así durante tanto rato me lo follé sin piedad contra la pared.- Le advierto burlón, el tipo frunce el ceño pero baja la mirada. –Bien Troy, estarás tres días de descanso y después trabajos ligeros.-

-Pero no puedo hacer eso.- Dice el hombre asustado.

-Claro que sí, yo se lo diré a Nina, no perderás los puntos para conseguir comida.-

-Está bien Butch, si de verdad puedes hacerme el favor te haré caso.-

-Así me gusta, el enfermo que se cura primero es el que hace caso a los consejos de su médico.- Le digo animado, dándole unas piruletas, sé que tiene dos niñas. –Son para las peques eh, no te aproveches.-

-Ja, ja, ja, no me atrevería, se me echarían encima.- Se las guarda en el bolsillo. –Muchas gracias.-

-Tonterías,- digo negando con la cabeza. -Tomate estas pastillas solo cuando sientas mucho dolor ¿me oyes?- Le explico dándole un bote con veinte calmantes. - Son adictivas, lo último que necesitas en medio de este desastre es acabar enganchado.-

-Gracias Butch, en serio.- Dice el hombre palmeando con su mano sana mi espalda.

-Es mi trabajo, para eso estoy.- Según le despido Simon entra molesto en la enfermería.

Cojonudo, justo el idiota que necesitaba ver ahora mismo. Suspiro cansado, no aguanto a este cerdo.

Me agota la paciencia.

Negan dice que todas las personas son recursos válidos, pero él solo es un perro rabioso esperando la oportunidad apropiada para saltarle al cuello.

¿Cómo puede no verlo?

-No has venido a Hilltop.- Me reclama, por mi parte le hago un gesto al de Alejandría para que se quite la parte de arriba del chándal, en cuanto me obedece le retiro el apósito que le puso Carlton y le reviso la herida. -¿Me has oído?-

-Perfectamente, no tengo ningún problema de audición.- Tanteo la herida, está empezando a salir costra y la piel de alrededor está enrojecida, bien. –Tampoco es como si me hubieses esperado ¿no?-

-Conmigo no te hagas el chulo, solo porque tengas una carrera no tienes más autoridad que yo aquí.-

-Lo sé, y tú sabes que Negan está por encima de ti, ¿verdad? Porque a veces diría que se te olvida.- Eso termina de cabrearle, me coge por el cuello de la camisa y me estampa contra una estantería.

-Escúchame bien maldito soplapollas, tus bromas a mí no me hacen gracia. Soy el segundo al mando aquí, así que si te digo que saltas, saltas, si te digo dispares, disparas, y si te meto en una misión, vas.-

-En realidad era una ironía, no una broma.- Me estampa de nuevo contra la estantería. -¿Has acabado?- Pregunto tranquilo.

-Tú nunca escuchas.- Masculla irritado.

-Lo hago, te lo aseguro.- Hago un gesto con mi mentón y entonces por fin se da cuenta de que tiene un escalpelo justo sobre su carótida. –O me sueltas ahora, o te desangraras como un cerdo en tres minutos si es que llega a tanto.- Me libera de su agarre despacio. –Si tienes alguna queja, ve y cuéntaselo a Negan, porque él es el que me tiene que decir que salte, que dispare, o que vaya al culo del mundo, no tú.-

-Ya veremos.- Me amenaza saliendo más cabreado que cuando entró.

Capullo.

-Pensaba que aquí todos erais Negan.- Dice el hombre de Alejandría.

-Mira tío, voy a ser muy claro contigo, cuanto antes pases por el aro, antes dejarás de sufrir, tu gente no es la primera en enfrentarse a Los Salvadores y te aseguro que no serán los últimos a los que el juego les sale mal.-

-¿Tú antes tenías otro grupo?- Pregunta tanteándome seguramente en busca de un aliado.

-La Biblioteca- sonrío recordando, la mayoría allí eran buena gente, una lástima. -Nos iba bien siguiendo las normas, hasta que algunos se confiaron, quisieron jugársela a Los Salvadores, y Simon los mató a todos, en principio solo tendría que haber sido un puto aviso, pero se le fue la pinza.-

-¿Y tú como sigues vivo?- Desinfecto su herida pero él apenas hace un gesto de dolor. Es un cabrón fuerte, eso se lo reconozco.

-Estaba aquí cuando sucedió todo, tuve que extirpar un apéndice.- Coloco una gasa sobre la herida y la aseguro con esparadrapo. –Al principio es una putada, lo sé, te lo aseguro, pero al final es un buen trato para todos.-

-Salvo para los que murieron.- Pongo los ojos en blanco ante el comentario.

-Espabila, la gente muere constantemente, joder, ya nos dedicábamos a matarnos los unos a los otros mucho antes de esto, de formas más creativas que ahora me permito añadir, esto solo es más de la misma mierda de siempre, solo que en un día diferente.- Digo encogiéndome de hombros.

-¿Es que no quieres vengar a tu gente?- Al preguntarme eso, saco las diez chapas militares que llevo al cuello de debajo de mi camisa.

-Esta era mi familia, y murió antes de que el mundo se fuera al infierno colega, así que repito, misma mierda, diferente día.- Le paso la sudadera. –Anda, póntela.- Le echo una mirada evaluándole. -Dwight ha tenido que estar dándote de comer comida de perros, a ver si te encuentro algo decente a lo que hincarle el diente antes de devolverte a tu celda.-

-¿Por qué eres amable conmigo si no te importa lo que me pase?-

-Hice un juramento, ayudar a las personas que sufren, es lo único que sigue significando algo para mí. ¿Vienes o no?- Como un perro obediente me sigue sin volver a abrir la boca.

Le hago un sándwich vegetal y lo engulle como un animal, cuando lo termina lo devuelvo al cuartucho en el que le tienen encerrado casi las veinticuatro horas del día.

-Para mí Alejandría es mi familia, no puedo dejar de luchar.- Dice serio mirándome fijamente de nuevo, tiene unos bonitos ojos, todo hay que decirlo.

-Entonces sufrirás.- Digo sin más, cerrándole la puerta en las narices, en cuanto lo hago noto un golpe en mi mandíbula que me hace chocar contra la pared, donde rebota mi cabeza contra el cemento de manera dolorosa.

Desorientado me lanzo sobre mi agresor, golpeándole en los riñones con saña.

-Simon.- Gruño poniéndome a su espalda, ahogándole con mi antebrazo apretado sobre su cuello.

-¿Qué mierda pasa aquí?- Ruge Negan furioso al pillarnos así.

-Pregúntaselo a él.- Digo cabreado soltándole, -es él quien quería usarme como saco de boxeo, solo que le ha salido mal la jugada.- Me sobo la mandíbula adolorido. Paso la lengua sobre mis dientes, todos en su sitio por suerte.

-¿Qué coño hacías Simon?- El tipo se encoge ligeramente ante la ira de Negan por mi acusación contra él, pero no de miedo, si no de rabia por no haber logrado su objetivo.

Acojonarme.

-Solo quería darle una lección, no vino a la misión y luego me…- Negan le da un puñetazo que le parte la nariz.

Cosa que por cierto me hace sonreír.

-Eso ha debido doler.- Meto baza.

-Cállate Butch, no me hinches las pelotas,- me ordena Negan y le hago caso al instante, puede que nos llevemos bien, pero nunca se me ocurriría engañarme pensando que si algún día me extralimitase él no me plancharía la cara como a Dwight. –Y tú Simon, dime, ¿yo te he autorizado para que le des ninguna puta lección?-

-No.- Dice el otro con la nariz chorreando sangre. –Pero…-

-Ni peros, ni putas.- Se pega a él amenazador, -si le vuelves a poner la mano encima a él, o a quien cojones sea sin que yo te lo haya ordebadi, te degollaré y te pondré de adorno en la entrada, ¿me he explicado con claridad?-

-Sí Negan.-

-Bien, ve a la enfermería a que te miren eso y tú.- Negan me señala con Lucille, -esta noche tendremos una charla sobre tu posición aquí, me da que acabas de ascender.- Dice con tono bromista para mosquear más a Simon.

-¿Llevo birras para celebrarlo?- Pregunto todavía tenso por la pelea sin darle importancia a ese supuesto ascenso.

-Joder, claro, no sería una buena reunión si no acabásemos arrastrándonos por el suelo.- Dice divertido balanceando a Lucille entre nuestras narices, como la manecilla de un reloj letal, la cuestión es ¿a quién se le acaba el tiempo? ¿A Simon o a mí? Con Negan nunca se sabe. –Largaos de aquí coño.-

En cuanto lo dice cada uno nos vamos en una dirección, yo con la certeza de que Simon aprovechará para arrancarme la cabeza en cuanto me descuide, él convencido de que en la siguiente oportunidad podrá reventarme.

Bueno, no será el primero que lo intente y muera por ello.

Cuando entro en la habitación de Negan él está sentado con Lucille apoyada sobre sus rodillas, escuchando Sex Bomb de Tom Jones.

Niego divertido meneando las cervezas bajo sus narices antes de soltarlas sobre unas revistas de coches.

Al verme deja el bate sobre la mesa y me coge con cuidado la cara para ver el golpe, que ya ha adquirido una tonalidad morada.

-¿Estás bien?- Pregunta con los dientes apretados, seguramente todavía algo furioso con Simon por haberse pasado de la raya sin su permiso.

-Cuidado, o me haré ilusiones y pensaré que te gusto.- Le digo insinuante.

-Capullo.- Me insulta antes de dedicarme una sonrisa radiante, pura marca Negan, -menos mal que eres cirujano, porque con esa boca que tienes, a veces es para matarte.-

-Hablando de mi boca, sé hacer muchas cosas obscenas con ella, ¿te las enseño?- Le pregunto con nuestros alientos ya chocándose.

-Joder sí.- Se lanza a por mí, pero soy yo quien termina tirándole a la cama y poniéndome sobre él.

Con un movimiento me quito la camisa por la cabeza y en cuanto termino le hago a él lo mismo.

Le beso, enredando mi lengua con la suya en un baile demencial a pesar del dolor en mi mandíbula.

Le muerdo el labio inferior y no paro hasta hacerle sangrar.

-Hey.- Se queja, puro teatro, adora ser dominado.

-De hey nada.- Digo restregando mi paquete contra el suyo, -no me has dejado matarle.- Le recrimino.

-Es un recurso.- Replica jadeando.

-Simon está descontrolado.- Niego apretando su cuello con mi mano. –¿Cuándo cojones te darás cuenta?- Me aparta el brazo de un manotazo pero su erección delata que le ha gustado, le encanta que juegue duro con él.

Negan no es un hombre de flores y corazones.

Él es más de bates y cinturones.

Sonrío descarado mientras me desabrocho el pantalón.

-¿De verdad quieres que hablemos ahora de Simon?- Me pregunta incorporándose sobre sus codos para llegar a mi pecho y besarlo.

-Prefiero comerte la polla la verdad.- Admito sin tapujos empujándole para volver a tumbarle en la cama y dejar a la vista su erección, -toda para mí,- me relamo de anticipación.

Antes de que pueda replicar una mierda por mi actitud me la meto en la boca hasta que la punta toca mi campanilla, ajusto mi cuello y termino de tragármela por entero.

-Oh sí,- gime echando la cabeza hacia atrás. –Eres muy bueno, ya lo creo. Ninguna de mis esposas me la mama como tú.-

Eso es porque realmente ninguna quiere hacértelo. Pienso pero no lo digo, demasiado ocupado.

Lamo la longitud de su verga, deleitándome como si fuera del sabor de mi helado favorito, disfruto cuando empieza a mover sus caderas descontrolado en busca de más.

Solo para conseguir que le bese la punta del pene como le besaría en la boca, gime desesperado, y solo entonces vuelvo a metérmela entera en la boca.

Agarrándome a sus caderas balanceo mi cabeza de atrás hacia delante, una y otra vez, y cuando le tengo en el borde, vuelvo a lamer y a besar.

Pero cuando me tira del pelo sé que su paciencia para mis juegos se ha agotado.

Así que le meto dos dedos por el culo abriéndolos en tijera para empezar a prepararle mientras mi lengua juega con su verga en el interior de mi boca.

En cuanto localizo el punto en el interior de su trasero se corre más rápido que una monja al probar un vibrador por primera vez en su vida.

-Joder, Butch.- Dice resoplando en busca de aliento.

Pero no le doy esa tregua, le inclino sobre la cama hasta que apoya las manos en ella, separo los cachetes de su culo tanteándole con la punta de mi polla.

-¿Te la meto ya o te preparo más?- Le susurro ronco al oído. -¿Cómo lo prefieres hoy? ¿Delicado o bruto?-

-Sabes que me gusta el dolor.- Dice con una voz tan lasciva que debería ser pecado hasta en el infierno el simple hecho de usarla.

Sin necesidad de que me lo repita se la meto lentamente, recorro su interior sin demasiada rigidez gracias a la saliva que he escupido en mi mano para humedecer mi pene justo antes de que me respondiese.

Cuando llevo la mitad él me mira impaciente por encima de su hombro , le sonrío y se la clavo hasta el fondo, Negan cae sorprendido sobre su torso en la cama.

Sin pararme a pedir perdón empiezo a moverme, lento pero duro al principio, y luego cada vez más rápido.

La habitación se llena con el olor del buen sexo y de gemidos indecentes que conseguirían sonrojar incluso a un proxeneta.

-Sí.- Grita cuando le doy un azote con el cinturón, eso le dejará marca, sigo dándole como si fuera un caballo de carreras al que tuviera que fustigar con mi látigo para llegar el primero a la meta.

Y lo consigo, se corre, consiguiendo que las paredes de su culo aprieten mi polla deliciosamente, haciéndome llegar al climáx en su interior al ser ordeñado un poco más por él, con cada puto espasmo de su trasero.

Agotados, con los pantalones todavía enredados en los tobillos nos echamos en la cama.

-Eres muy bestia.- Me dice con una sonrisa. Yo se la devuelvo jugueteando con su barba, me encanta como me entumece los labios con ella al besarme.

-Bueno, tú no eres ningún príncipe de cuento precisamente para que yo sea un caballero contigo.- Le digo bromeando.

Me dejo llevar por el ambiente y le abrazo por la cintura sin pensar.

-¿Ahora nos vamos a dar abracitos?- Me pregunta burlándose del gesto.

-¿No te importa que profane tu orificio trasero pero sí que sea cariñoso contigo?- Pregunto descojonándome vivo.

-Cállate imbécil,- me abraza de vuelta alborotando mi pelo.

-Eso haré, al fin y al cabo soy tu secreto Negan.-

-Solo mío,- dice atrayéndome hacia sus labios de nuevo. –Que no se te olvide.-

-No podría.- Respondo besándole y dejándome llevar una vez más por el deseo.

Simon puede creer que ser la mano derecha del demonio es lo que le hace a uno poderoso, no tiene ni idea, lo que a uno realmente le da poder, es follárselo como si el mundo fuera a acabarse mañana, aunque nadie más lo sepa.

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Hola almas corsarias.

Lo sé, a día de hoy llevo dieciocho días de cuarentena y mi cordura literalmente ha saltado por la ventana.

¿Yo escribiendo un One-shot porno de Negan cuándo no aguanto al mamón? Aunque tiene sus puntillos lo reconozco, pero que no, que nos mató a Glenn, y a Abraham también, no le hago bullying por ser pelirrojo, es que Glenn era nuestro jodido coreano inmortal.

En fin.

La expresión que usa Butch de "misma mierda, diferente día" es del libro del gran Stephen King 'El cazador de sueños'

Espero que os haya gustado, feliz cuarentena, y besototes for all.