Las Crónicas del Campamento Mestizo, pertenecen a Rick Riordan.
Harry Potter, pertenece a J.K. Rowling.
Harén de Harry: Pansy Parkinson, Hermione Granger, Kayla Knowles, Thalía Grace y Artemisa.
Harén de Percy: Clarisse LaRue, Rachel Elizabeth, Afrodita y Reyna Ávila Ramírez.
01
Lily Janeth Potter (Nee Evans), había sido una grandiosa y destacada alumna, en todo lo que había durado su tiempo en Hogwarts.
Sería un amigo suyo, Severus Snape, quien le enseñaría el mundo mágico y ambos entrarían en Hogwarts, el colegio de Magia y Hechicería del Reino Unido, Lily y Severus siguieron siendo grandes amigos, aun cuando ella acabó en Gryffindor y él en Slytherin, aquellas "peleas", las dejaban en el salón de clases, tratando de superarse mutuamente, así mismo, como en cada salón, hay un alumno destacado (Lily), un alumno Nerd (Severus) y siempre, siempre tiene que haber un buscapleitos y en Hogwarts, era James Charlus Potter, él junto a su mejor amigo Sirius Black, eran bastante bromistas, pero a veces esas bromas se pasaban de la raya, causando estragos y maltratando a otros, especialmente a Severus, cosa que siempre acababa cuando Lily aparecía, desarmando a James y siempre haciéndolo sentirse muy mal, por sus actos.
Esto cambiaría en su quinto año, luego de finalizar la semana de T.I.M.O.S, cuando Lily junto a Hestia Jones y Marlene McKinnon, se sentaron junto al lago a conversar de cosas de adolescentes, Lily se separó para ir a enfrentarse a James y a Sirius, pues estaban hechizando a Severus.
― ¡Potter, Black, suficiente déjenlo! ―les riñó la pelirroja, sacando su varita y apuntando a Severus― ¡Descenso! ―tal y como lo decía el nombre del hechizo, el chico de cabello negro, descendió hasta el suelo, sano y salvo.
―Agradece que Lily estuvo aquí, Quejicus ―dice James.
―Felicidades Potter: 50 puntos menos para Gryffindor ―dijo Lily, entrando en su papel de Prefecta, Potter y Black se quedaron quietos y la miraron como si se hubiera vuelto loca ―Váyanse, o nuestra casa perderá un total de 150 puntos. ―Ambos chicos de cabello negro se miraron, miraron a Lily y salieron casi corriendo de allí, ella suspiró y vio a Severus limpiándose la toga, saliendo de allí, enfurecido― ¡Se dice "de nada", Severus! ―pero su amigo no se lo agradeció. Dos días después, mismo lugar, nuevamente, Gryffindor perdió 50, no, en realidad fueron 100.
― ¡Oh, vamos Lily! ―riñó James, más sorprendido que molesto por la baja de puntos― ¿En serio, estás restándole puntos a Gryffindor?
―30 puntos menos, para cada uno de ustedes, Potter y Black: por buscapleitos ―dijo Lily.
―Umm... de acuerdo Lily, dejaré a Quejicus si aceptas una cita ―dijo James, con una sonrisa romántica.
― ¿Por qué motivo, yo, que soy una prefecta de Gryffindor, saldría con un bromista, cuyas bromas rayan en el matoneo, Potter? ―preguntó Lily, mirándolo fijamente, haciéndolo desviar la mirada, avergonzado. Lily se permitió sonreír, quizás James comenzara a ver que lo que él hacía, estaba mal.
Severus chilló furioso, antes de agarrar a Lily del hombro, se le veía verdaderamente iracundo, haciendo que la pelirroja diera un paso atrás― ¡NO NECESITO QUE UNA SANGRE SUCIA COMO TÚ, ME DEFIENDA!
Todos se quedaron en silencio. Nadie pudo reaccionar, sino hasta algunos minutos después.
― ¡Discúlpate con Lily, Quejicus! ―exigió James.
― ¡Y YO NO NECESITO POR AMIGO, A UN FUTURO MORTÍFAGO! ―gritó Lily furiosa, para luego señalar con el pulgar a James, quien estaba pálido― ¡YA BASTANTE CON EL ARROGANTE PIDIENDOME TENER UNA CITA CON ÉL, CADA DOS MINUTOS, ASÍ QUE POR MI, ¡BIEN PUEDES IRTE AL MISMISIMO TARTARO, QUEJICUS! ―Gritó Lily, yéndose de allí y empujando (más por el enfado, que otra cosa) a Remus a orillas del lago negro, que era más bien como una ensenada
A principios de su séptimo año (1978), James y Lily fueron nombrados como Premios Anuales y Prefectos de Gryffindor. Así mismo, a mitad del séptimo año, Lily se enteró por un aterrorizado Remus, sobre lo que este era (un Hombre Lobo), el otro Prefecto explicó a la pelirroja de ojos verdes, que Sirius había hecho una broma muy pesada a Severus, haciéndolo ir por un túnel (sin especificar), que se conectaba a una casa abandonada donde él se transformaba y donde no lastimaba a nadie, pero que James había salvado a Severus, antes de que este último pudiera llegar al final del túnel, abrir la puerta y encontrárselo transformado y quizás, bien que podría haber sido asesinado.
A partir de ese día, James vio lo que sus bromas podían causar, así que dejó de bromear, haciéndole más caso a Remus, o buscando consejos de McGonagall y otros maestros, Lily notó este cambio y, una noche, aprovechando que estaba James tratando de hacer una tarea, se acercó a él.
― "Así no" ―susurró la pelirroja, el pelinegro se giró rápidamente, un poco asustado, Lily le dio una sonrisa gentil, mientras señalaba algo en el cuaderno de James, él vio lo que ella señalaba ―Aquí tienes que colocar lo siguiente...
Lily le ayudaba con sus tareas y en practicar en pociones.
James le ayudaba a practicar en transformaciones.
Más pronto que tarde, (especialmente agradeciendo que James, dejó de ser un idiota buscapleitos) Lily y James se hicieron grandes amigos e incluso, Lily había aceptado una invitación a Las Tres Escobas y, en otro fin de semana aceptó una invitación a Madame Pudipié.
Con un James que le confesó a Lily, sobre sus intenciones de llegar a ser un Auror y que sabía que con las bromas no llegaría a tener un futuro, fue más que suficiente para tener a la pelirroja encima suyo, ayudándole a repasar todo lo que él necesitaría para poder llegar a cumplir su meta.
― ¿Y tú, Lily? ―preguntó James dándole una sonriera, ella lo miró, verde se encontró con negro― ¿Qué deseas ser a futuro?
―Sería Pocionera: vendería pociones para así traer dinero a mi hogar ―dijo la pelirroja, sonriéndole al pelinegro ―O sino... ―se mordió el labio y ocultó su rostro tras un libro, James apartó el libro con un dedo, dedicándole una sonrisa, Lily estaba sonrojada ―Creo que en unos dos o tres días, me llegará mi diploma de maestría en Alquimia.
― ¡Vaya Lily, ¿sabes cuándo fue la última vez que hubo un alquimista en Hogwarts o en la Inglaterra Mágica?! ―preguntó James feliz por ella, ella le riñó y le chitó, llevándose el dedo índice a la boca.
―Perdón ―dijo él, dándole una sonrisa nerviosa, rogando para no ser golpeado.
―Sí. Sé cuál fue el último alquimista en Hogwarts y en toda Inglaterra Mágica ―dijo ella, él alzó una ceja, la pelirroja le dedicó una sonrisa ―El profesor Jugson Jones.
―Espera un momento ―dijo James sonriente, tras darse cuenta de algo― ¿Cómo conseguiste un diploma de maestría en Alquimia?
―El profesor Jones contactó a Nicholas Flamel, y él contactó a una academia de alquimia en el Lúxor-Egipto ―James puso cara de circunstancia, Lily se burló de su rostro ―Tranquilo, no me iré a Egipto a estudiar.
―Gracias a Godric Gryffindor, o yo te hubiera seguido ―dijo él.
Lily suspiró y puso rostro de cansancio ―Me seguirás hasta el fin del mundo, ¿o no?
―Mmm... Sí ―dijo él, dándole una sonrisa.
― ¡Mierda! ―chilló Lily, haciendo saltar a James.
― ¿Qué fue? ―preguntó asustado y desenfundando su varita.
― ¡Mira! ―señaló ella, estirando el brazo hacía la ventana, mientras abría las cortinas ― ¡Ya amaneció, maldita sea! ―uno fue a la zona masculina y otro, a la zona femenina, para luego irse a bañar ―Gracias James, hiciste que me quedara despierta toda la noche, muchas gracias.
―Yo bajé para buscar algo de tomar, me encontré contigo, e inicié la charla ―se defendió él.
McGonagall apareció, casi media hora después y miró a todos los Gryffidor ―Todos: hagan el favor de ir al Gran Comedor, tenemos visitas y un deber, por parte del director Dumbledore.
En el Gran Comedor, se encontraba el profesor Dumbledore, en el centro de la mesa de profesores, acompañado por Horance Slughorn, quien acababa de volver, y los Slytherin ya estaban en la mesa, minutos después llegó y los Hufflepuff se sentaron, Ravenclaw y Gryffindor, entraron seguidos y guiados por sus respectivos Jefes de Casa.
―Las clases del día de hoy y, probablemente de los próximos días, serán canceladas ―dijo el profesor Dumbledore, más de uno comenzó a celebrar, para luego de un rato, un largo rato, quedarse en silencio ―Esto es debido, a una petición del futuro, un grupo de magos han enviado las crónicas de vida de unos jóvenes héroes, para que nosotros las leamos y cambiemos el destino de muchos de los aquí presentes, y de personas que nos son desconocidas, y, esta carta es para el señor Potter y la señorita Evans. ―Usando magia, hizo flotar y desplazar la carta, hasta James.
―Queridos Mamá y Papá. Más bien, queridos Lily y James... ―James miró a Lily, la cual abrió sus ojos, hace dos semanas que habían iniciado su último año electivo en Hogwarts (el séptimo) y, si bien se trataban con más respeto y James parecía más centrado, de allí a irse a casar, había un gran tramo.
―Señor Potter, siga leyendo por favor ―pidió Minerva.
―Eh... sí, profesora ―dijo rápidamente James, pero Lily le quitó la carta y se aclaró la garganta.
― «Queridos Mamá y Papá. Más bien, queridos Lily y James. Estoy segura de que no debe de haber nada más raro, que ser informados de que el bromista número uno del colegio, se casará con una de las chicas más responsables del mundo, pero así ocurrieron las cosas (y espero que aun ocurran así), mamá sé que esto quizás no te haga feliz, pero yo puedo asegurarte que papá se volverá responsable, sé que sus bromas y matoneo te hacen enfadar, pero por favor, ten algo de fe y evita matarlo; mi nombre es Mary Euphemia Potter Evans, soy su primogénita, pero tengo un hermano mayor, llamado Harrison Potter Spring, mamá sé que quizás te enfades con papá y que quieras masacrarlo, pero te pido que no lo hagas, esa no sería la madre que yo he conocido, he conocido a una mujer que ama su familia, una mujer que no solo perdonó al idiota de su marido... »
― ¡Eso no es muy amable, Mary! ―interrumpió James, mientras que Sirius y Remus, solo podían reírse.
Lily ignoró olímpicamente a James, y siguió leyendo― «(...) sino que acogió a un niño que no llevaba su sangre, pero sí la del hombre que amó, una mujer que crio a su hija e hijastro con el mismo amor, sin favoritismos de ningún tipo, ambos te amamos mucho, mamá, y mi tía Perséfone te está muy agradecida, por aceptar a Harry en nuestro hogar, él se convirtió en el chico perfecto, para que estuvieras orgullosa de él y siempre cumplió su palabra de protegerme de todo mal, los quiero. Atte.: Mary Euphemia Potter Evans»
― ¿Quién desea comenzar a leer? ―preguntó Albus, con una pequeña sonrisa.
Minerva tomó el delgado libro, que estaba en una bolsa trasparente con el número 0 ―Yo leeré, Albus. James y Lily, son miembros de mi casa. ―dijo Minerva, mientras abría el libro, este cuento corto se titula como "Héroes de Dos Mundos".
[Harry Potter]
Levanté la cabeza como bien pude, me apoyé en mi espada y di un paso al frente, la sangre no paraba de emanar de mi herida. Aun me costaba creer que todo había terminado.
Ya no había dioses, los Olímpicos, los Æsir, Vanir e incluso los egipcios, fueron arrasados sin que pudiéramos evitarlo. Hemos enfrentado toda clase de monstruos, en toda clase de situaciones, incluso hemos enfrentado a los mismísimos titanes, pero aun no entiendo cómo demonios ese bastardo de mi abuelo, los ha coordinado a todos, para masacrarnos de este modo.
― ¿Su abuelo? ―preguntaron los Merodeadores, James frunció el ceño.
―Harry no es hijo de Lily, mi... novia quizás no se llevará bien con su padre ―les recordó James, a todos. Aun así, era curioso el que hablara de los dioses y los titanes, ¿de qué iba todo eso?
Bueno, no es mi abuelo... es más bien mi Bisabuelo, y vaya que está furioso, aun no puedo creer que todo aquello por lo que hemos luchado, esté por acabar de esta forma.
Nos ha masacrado a todos.
Solo quedamos tres en el campo de batalla, pero pronto serán dos, pues yo estoy malherido y solo tengo la magia suficiente, para permanecer vivo, me recuesto en la tierra, solo para girarme y ver su cadáver, provocando que me mordiera el labio. Me estoy muriendo.
Me estoy muriendo, ¿qué más daba, el darles a mis esposas, un entierro digno?, mis fuerzas restantes fueron invertidas, en enterrarlas.
Maldita sea Percy... más te vale matar a esa puta. Pues yo cumplí con mi palabra, y maté a ese perro sarnoso de Cronos, venga hombre... te dejo la parte fácil a ti, más te vale no fallarme, Percy.
― ¿Percy? ―se preguntó Molly, frunciendo el ceño. Ese era el nombre de su hijo.
A James se le secó la boca, al leer que su hijo había muerto o que estaba a puertas de la muerte, Lily le dio un apretón de mano, trayéndole algo de fuerzas, James suspiró, ambos esperaban saber que había ocurrido exactamente, claramente una batalla de gran escala se había dado y, según entendían, los dioses eran reales. Aquellas, parecían ser las últimas notas de Harry.
[Percy Jackson]
Estoy agotado.
Estoy sangrando, mucho más que ella, pero aún estoy aquí. Aún estoy en pie, sentí la runa de Compañero de Armas (o Parabatai) arder en mi hombro derecho, y me mordí el labio, mi compañero de armas, mi "hermano", se había ido.
Ahora, solo quedamos ella y yo.
Rubia, de ojos grises, piel caucásica, aun se atreve a llevar esa sagrada camiseta anaranjada, con la leyenda «CAMPAMENTO MESTIZO», aun cuando fue ella quien lo destruyó y quien mató a cientos de Mestizos, a los dioses y a la civilización occidental. Mi cabello negro se pega contra mi frente y ya que lo llevo tan largo, nubla al menos un poco, mi campo de visión.
―Has perdido Percy, reconócelo ―dijo ella con desquicio en su voz ―Se ha acabado.
―Aun luchas por los sueños de un megalómano, por un esclavista como lo fue Cronos. Y yo aún sigo aquí, peleando por aquello que creí correcto, peleando por la humanidad y el Olimpo, Annabeth ―le contesté, sujetando con fuerza mi espada Contracorriente ―El Olimpo aún no ha perdido, aún estoy aquí.
Ella se atrevió a sonreírme ―Entonces: El Monte Othys tampoco ha caído Percy. ―su voz tembló, se mordió el labio― ¡Tu tendrías que haber sido mío, ¡Afrodita me juró, que el hijo del agua sería mío!
― ¿Ella fue parte de un ataque de los Titanes, contra los Dioses y la humanidad, solo porque un chico no le llegó a amar? ―dijo una incrédula Pandora. Xenophilius solo miró todo tan desconcertado, como los demás.
― ¡¿Y tú creías que aliarte con el traidor, me haría caer a tus pies, enamorado?! ―rugí y me lancé contra ella, Annabeth chocó su espada con la mía, logré hacer que doblara su muñeca hacía un lado y le di un golpe fuerte en el pecho, ella escupió algo de sangre, le di una patada en el pecho, la hice caer al suelo, ahora estaba a mi merced, pisé su mano derecha, en la cual tenía su espada y entonces, mis ojos se iluminaron, abrí mi mano izquierda― ¡Rosa! ―liberé mi magia olímpica y la espada que Harry había portado desde siempre, aquel obsequio de Hades y de su madre Perséfone, llegó a mi mano.
Sin darle tiempo a decir nada, la decapité, inmediatamente después, caí de bruces al suelo, para mi satisfacción, vomité sangre encima del cadáver de esa traidora. El ambiente se puso frio, muy frio, la tierra comenzó a temblar, escuché un estruendo en los cielos, sentía el agua bajo mis rodillas. La realidad, y el planeta se estaban literalmente desbordando, debido a la muerte de los dioses, todo terminaría muy pronto, pero el aire se detuvo, los rayos también, así como el agua, que incluso me pareció que se había congelado, escupí sangre, pero mi escupitajo se quedó suspendido en el aire.
Varios niños, pero especialmente las niñas hicieron una mueca de asco.
―Lamento que las cosas acabaran así, Percy ―dijo una voz femenina a mi derecha, giré mi cabeza, y me encontré con una mujer de unos 27 años, de cabello negro, de tez negra y llevaba una túnica violeta.
―Caos ―murmuré apenas, me permití sonreír― ¿Qué te trae, al fin del mundo?
―Tú ―contestó ella ―Tus aliados, tus esposas, tus hijos y tu... hermano de armas.
―Ya es tarde. Todo se ha acabado ―le dije, dejando caer mi cabeza en la tierra, mi tiempo acababa a una velocidad de vértigo, lo sabía, mi vista se nublaba lentamente ―Solo falto yo.
―No. Percy, tú y Harry se merecían una vida postguerra, una vida feliz, junto a las mujeres que llegaron a amarlos y a sus hijos e hijas ―contestó Caos, arrodillándose a su lado. ―Escucha. Nada de esto tendría que haber ocurrido, pero los Titanes asesinaron a las Hermanas del Destino, y fue por eso, que ustedes han muerto, fue por esa trampa, que todo ha perecido. Percy, nada de esto tendría que haber ocurrido.
―Me alegra saber, que esto solo fue un fallo. Una variante ―gruñí.
―Percy. Solo Harry y tú, pueden evitar este desenlace ―dijo Caos y yo me giré para mirarla, no pude evitar sonreír.
― ¿Quieres decir, que tendremos otra oportunidad? ―pregunté, ahora de buen humor, ahora no sentía como la sangre y la vida se me escapaban.
―Así es, Percy ―dijo Caos ―Puede que algunas cosas, sean distintas del otro lado, pero ese juramento que tú y Harry hicieron hace ya tanto, seguirá allí ―se me quedó mirando, frunció el ceño y se llevó las manos a la cintura― ¿Sabían acaso, lo que pasaría?
―Sí. Nos hermanamos en el campo de batalla ―contesté sonriente ―Lo sacamos... lo sacamos de una saga de libros de fantasía. ―Mi mente voló hasta el recuerdo, pero más específicamente, hasta el juramento.
No me ruegues que te deje, o que regrese cuando te estoy siguiendo.
Porque a donde tú vayas, yo iré, y donde tú vivas yo viviré.
Tu gente será mi gente, y tus Dioses serán mis Dioses.
Donde tú mueras, yo moriré. Y allí seré enterrado;
El Destino me haga esto y más si nada más que la muerte nos separa a ti y a mí.
Sentí que el sueño me vencía, pensé en mis esposas: Clarisse, Afrodita, Rachel y Reyna, pensé en mi hermano de armas, y deseé, que esta nueva oportunidad, los hados nos sonrieran.
Al mismo tiempo que en Hogwarts esta lectura era realizada, en el monte Olimpo, el cual se encontraba sobre el Empire State, ocurría la misma lectura y, al igual que en Hogwarts, todos se quedaron en un silencio total. Entonces, gracias a las Moiras, se presentaron los padres de los campistas y los dioses menores también.
Albus Dumbledore en Hogwarts, agarró el libro titulado «Harry Potter y La Piedra Filosofal»
[Harry Potter]
Si el amor materno tuviera forma humana, sin lugar a dudas su nombre sería Lily Janeth Evans-Potter.
Lily sonrió ante las palabras de su hijastro.
¿Cuántas mujeres, serían capaces de ver llegar a sus esposos, con cara de lamento, en la noche, cargando a un bebé en brazos, y aceptando al hijo bastardo de su marido, bajo su techo?
James, sin poder evitarlo, agarró el rostro de Lily, y la besó, ella le pasó las manos por el cuello.
No importa cuántas veces escuche yo por parte de la tía Lily, acerca de cómo vio llegar a papá esa noche a la casa, pero resulta curioso: «Tu madre te ama, Harry, pero ella tiene ciertas responsabilidades, las cuales la obligan a estar fuera, en el extranjero casi todo el tiempo, así que no pudo criarte, pero eso no significa que ella no te quiera, sé que ella te demostrará ese amor, apenas puedan encontrarse, la conocí, sé que Perséfone, jamás se desharía de ti»
El como la tía Lily aceptó a un semidiós bajo su techo, el cómo me alimentó, me crio, jugó conmigo, así como lo hacía con su hija Mary, esto es algo que no podré pagarle, jamás a ella.
Ahora, intenten imaginar cómo debe de sentirse, el despertar en tu cama, soltando un grito, tras haber fallecido a tus 17 años, despertando en tu cuerpo de 11 años.
Todos en el Gran Comedor de Hogwarts, y el en Olimpo, hicieron una mueca.
― ¡Harry!, ¿te encuentras bien? ―dijo una voz a mi derecha, era mi hermana Mary. Verla allí, con su cabello negro, sus ojos verdes, me hizo sentarme en la cámara.
―S-Sí, estoy bien ―contesté, pasándome una mano por el cabello, la otra mano me la pasé por la garganta, pues ese bastardo de Chris Rodríguez, logró atravesarme la garganta con su lanza, al más puro estilo del personaje Prudencio Aguilar, de la novela Muggle colombiana: "Cien Años de Soledad", pero ya no estaba allí la herida, o al menos aun no estaba. Cuando logré relajarme, miré a mi hermana y le dediqué una sonrisa ―Estoy bien, Mary, tranquila. Solo... solo fue una pesadilla ―ella asintió y volvimos a recostarnos en nuestras camas. La puerta se abrió y las luces fueron encendidas, haciendo que ambos nos quejáramos, y con una mano tratáramos de protegernos de la luz del sol.
― ¡Niños, ¿qué pasó?! ―preguntó mi tía Lily, con varita en mano, mirando en todas las direcciones posibles.
―Una pesadilla ―dijimos ambos.
―De Harry ―acotó Mary, yo me saqué un par de yucas que tenía en la espalda y me pasé una mano por el cabello.
―Tranquilos, niños ―dijo la tía Lily, dándonos una sonrisa, primero le acarició el cabello a Mary, y luego jugó con el mío ―Sí, Hogwarts es muy grande y hay algunas personas desagradables, pero van a divertirse, a hacer muchos amigos y a aprender mucho ―era bueno que la tía Lily, creyera que era una pesadilla con respeto a abandonar la casa, y vivir en un internado, gran parte de nuestro tiempo.
―Gracias ―dijimos ambos, y nos giramos tratando de reconciliar el sueño, en brazos del traidor de Morfeo.
Debido a que terminaba agosto, estábamos en verano, y mis ojos se volvieron marrones. Es lo curioso de ser hijo de la diosa de la primavera: Perséfone. En primavera y verano, nuestros ojos son marrones, mientras que en otoño e invierno se vuelven ámbar y luego un azul tan claro en pleno diciembre, que se vuelven casi antinaturales. Al día siguiente, fuimos despertados por nuestro padre, James Potter, actual lord de la casa Potter, nos traía el desayuno, haciéndolo flotar con un hechizo.
―Harry ―fueron las palabras de mi padre, mientras dejaba las mesas del desayuno ante nosotros ―Tu madre te ha mandado esto, y Hefestos mandó esto para tu hermana, pues Mary... umm... Lily es una descendiente de Apolo, tu abuelo, Benedick Evans, parece ser un hijo de Apolo, según lo que me ha dicho tu madre ―estiró hacía nosotros, unos paquetes alargados en papel regalo, los abrimos curiosos, encontrándonos con una espada corta, para cada uno ―Perséfone fue muy clara en sus palabras, existen tres metales sagrados, con la capacidad de matar monstruos y criaturas mágicas y de herir o matar a los Semidioses: Hierro Estigio, Bronce Celestial y Oro Imperial. ―Un papel cayó, James lo recogió inmediatamente ―Queridos Harry y Mary: El Hierro Estigio puede dañar tanto a mortales como a inmortales, por igual. Su presencia asustará a los monstruos aún más que los otros dos metales. Se diferencia de los otros dos metales, por como mata a los monstruos, absorbiendo/destruyendo la esencia de estos, lo que evita que el monstruo se reforme. Ya he hablado con el entrenador de héroes del Campamento, ambos entrarán en 1993, es un campamento de verano, su padre les dirá dónde queda, gracias a un mapa que le he enviado (es en Long Island). Te quiero Harry. Atte.: Mamá.
Deméter sonrió y no pudo evitar decir: ―Mi hija trabaja rápido.
―Quizás no, mamá ―dijo Perséfone, la cual estaba junto a Hades, para enfado de su madre ―Posiblemente, también en la línea de tiempo original, le mandé a Harry la espada, ese mismo día, lo que lo diferencia ahora, es que él sabe lo que pasará y lo que vivirá, ahora tiene una ventaja.
Mi espada era de Hierro Estigio, era de empuñadura de una mano, la hoja primero se adelgazaba y luego se ensanchaba, medía 63 centímetros, con la empuñadura eran 83 centímetros.
La de Mary era de Bronce Celestial, era una espada de la mitad de su antebrazo, solo tenía un lado afilado y este se volvía más ancha, de una forma curva y cóncava.
Ante esto, los últimos días de vacaciones, los pasamos leyendo libros sobre esgrima griega y espartana, gracias a varios libros comprados por papá y a algunos cuadros de varios antepasados de la familia Potter, aprendimos esgrima, practicando en el patio de la casa, contra algo llamado "muñeco de gel balística", la tía Lily nos hacía practicar con palos de escoba recortados, los cuales estaban encantados con el hechizo de blandura, para no lastimarnos por si recibíamos un golpe.
También, gracias a otro antepasado, aprendimos nuestro propio estilo de combate, aunque en realidad a mí, no me hacía falta, pues yo contaba ya con un alto grado de distintas artes marciales en mis memorias, pero especialmente, lo que nos enseñaban era el llamado Pancracio, un arte marcial mixto de la antigua Grecia.
Todos en el gran comedor y en el Olimpo, hicieron una mueca, pues Percy había pedido que leyeran la vida de su hermano de armas, diciendo que encontrarían algunos datos interesantes.
―Me alegra que su madrastra se lo tome con tanta calma y aceptara criarlo ―dijo Sally Jackson, madre de Percy, la cual sonreía ante los hechos ―Creo que, en cualquier otro caso, hablando específicamente de un matrimonio, el padrastro desearía deshacerse del niño.
―Creo que, de cierta forma, Harry siempre pensó eso de su "tía", de porqué lo había aceptado en su hogar ―dijo Hera. Después de que finalizó la II Guerra Mundial, Hera se divorció de Zeus, diciéndole que, entre Poseidón, Hades y él, casi habían destruido el mundo, que él no era capaz de ser y de ver seriamente el significado de las palabras "matrimonio" y "fidelidad" y por eso, le pidió el divorcio, inmediatamente después, casó forzosamente a Zeus y a Hestia.
Mi tía Lily, tenía un vivero, yo solía pasarme HORAS, en él buscando formas de usar algunas plantas, pasándome el día tratando de reconocer plantas comestibles o algunas venenosas, para tener dicho veneno siempre a la mano, y poder rociar de él, la hoja de mi arma.
Así mismo, llegó el gran día para cualquier niño mágico de Gran Bretaña, la carta del colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, al cual asistiríamos Mary y yo, por 7 años electivos.
