Ladies and Gentlemen!
¡Déjenme presentarme ante todos ustedes mis queridos y amados lectores de este fantástico mundo de los fanfics! Como pueden ver, mi nombre es AnZuZu Dragneel y soy una escritora más en este sitio. Una escritora que a pesar de que puede decir que ya tiene su experiencia escribiendo, aún puedo decir que me falta mucho por aprender, aún hay muchas cosas por las cuales, me gustaría experimentar para poder seguir creciendo como en este lugar como profesionalmente. Naturalmente me enfoco a escribir sobre ciertas situaciones que me llaman la atención, situaciones que de un momento a otro, llegan a mi cabeza y puedo saber qué historia o categoría es la indicada para poder escribir de esta manera. Me encargo de que a los personajes queridos, puedan presumir de los sentimientos que en algunas veces no muestran. Y esta vez, no pude evitar emocionarme al saber que existía ya esta categoría y poner las manos en la masa para poder trabajar y que las palabras empezaran a fluir.
Naturalmente conmigo, verán en todas mis historias, que los diálogos están subrayados en negritas, este tiene un motivo. Como una escritora que sufre de la vista, se encarga de que el texto a leer sea demasiado cómodo para todos. Entonces para no hacer un esfuerzo extra, me encargo de que todo sea adecuado para las personas que son iguales. Aun habrá muchas cosas por las cuales tendrán que ver pero me encargare de que las vean en su debido tiempo.
It's showtime!
Aclaración: The Case Files of Jeweler Richard no me pertenece. Yo solamente pido prestado sus personajes para poder escribir mis historias.
* Friendship is the most beautiful of jewels. *
La gran y tranquila enigmática sonrisa en su rostro. Aquellos ojos azules que han visto mil y un cosas en el mundo hacia los lugares que ha viajado, aquello desconocido que muchas veces tuvo que aprender adaptarse a todo tipo de situaciones, todo tipo de situaciones para poder seguir viviendo por su propia cuenta. Aquel atractivo y fino rostro que solo le molestaba cuando hablaban de lo "elegante y guapo" que hacia levantar las miradas a él y provocar algún daño en su paso, como si de una maldición se tratase, aunque siendo sincero, desde hace un tiempo, que pensaba de esa manera. Era imposible que alguien le hiciera cambiar de opinión. Los suspiros soltados, había perdido la cuenta de cuantos ya eran. Podía recordar con claridad, todas aquellas dificultades que paso. Cuantas caras falsas se encargo de conocer y cuantos tuvo que destapar porque realmente odiaba a las personas que mentía.
Odiaba ese tipo de personas porque él había sido como uno de ellos. Solo con su rostro, todo tipo de personas le creía sobre las mentiras que decía. Solo veían y creían a lo externo pero nunca se encargaban de ver el interior. Así de fácil, sencillas, manipulables e idiotas, podían llegar a ser los humanos. Mentiras tras mentiras que solo terminaban por destruir quien realmente era y olvidaba completamente. Pero el dolor de su pecho, ese era permanente, era imposible olvidarlo, era imposible poder librarse de él.
Aquella dura y fría soledad de la que ya se había acostumbrado a vivir desde hace un tiempo cuando tuvo la necesidad de huir y olvidar quien era realmente. La dificultad de estar en un lugar totalmente nuevo y aprender lo que es necesario para poder sobrevivir a la crueldad del mundo. No había sido nada fácil pero gracias a que era él, se le era permitido todo tipo de cosas, se le podía perdonar y solo ser un tema aparte. Sin alguien con quien pudiera sonreír y poder contarle todas aquellas cosas que había visto. Sin poder compartir sus conocimientos o sin tan siquiera, poder sentir el calor de otra persona a su lado. Frio, sentía demasiado frio estando solo, vagando por lugares sin alguien que estuviera su lado. Aunque de cierta manera se había acostumbrado a la soledad desde que sus padres habían olvidado que tenían un hijo como veía a sus primos ir contentos con los suyos para poder presumir lo que habían hecho. Aún le podía resultar difícil el poder acostumbrarse, aún cuando podía contar con una pequeña presencia que siempre le sonreía, le preparaba los más deliciosos dulces.
Era triste no tener un amigo alguno o familia alguna de quien poder sentirse orgulloso. Todos los que tenían, se habían esfumado y no querían estar a su lado cuando se daban cuenta de la persona tan cruel y malvada que era. Entendió que nadie podía ser puro e inocente. Nadie podría ser realmente una persona amable sin querer recibir algo a cambio. Era de esta manera que prefería protegerse, porque era realmente imposible encontrar a una persona en todo el mundo y de todos los países que ya había visitado, que realmente pudiera hablar con verdad y con honestidad pero sobre todas las cosas, que existiera alguien que realmente este a su lado porque lo encuentra como una buena persona.
-¿Richard-san?
Abrió sus ojos ante aquel que le había llamado y le había despertado de la pequeña siesta que había decidido tomar antes de que su próximo cliente llegue. Aquel suave contacto a su brazo para poder despertarlo, aquella mano la conocía muy bien. No dudo en soltar un pequeño bostezo, rascar un poco sus ojos y alzar la mirada para reconocer a Seigi que traía una taza de su te preferido y un pequeño aperitivo que realmente olía muy apetitoso. Se acomodo en su asiento para que le pudiera poner aquello en la mesita de en frente. Aquella mirada pesada y curiosa de Seigi la sintió en su persona. Solo pudo suspirar un poco y alzar la vista.
-¿Sucede algo? -Pregunto.
-Solo me preguntaba -Hablo rápido.- Es la primera vez que lo veo dormir aquí ¿Acaso hay algo que le moleste? ¿No ha dormido bien últimamente? Somos amigos, puede contar conmigo y encontraremos una solución a su problema de sueño
Richard Ranashinha de Vulpian abrió un poco más los ojos para ver a Nakata Seigi con aquella mirada preocupada. Intento encontrar farsa o mentiras en aquellos ojos que siempre le miraban directamente a la cara y que nunca la desviaba a menos de que tuviera algún pequeño problema y tuviera que hacerle hablar para que no se quedara con ese peso en sus hombros. Sin embargo, nunca podía encontrarlos. Aquel joven que le miraba atentamente como también, empezaba hablar sobre algunos buenos métodos japoneses para poder conciliar el sueño como también, algunas cosas extras que se pueden realizar. Richard no pudo evitar sonreír y soltar una pequeña risita para llamar la atención de su empleado. Aquella mirada de no poder entender de lo que estaba haciendo se dibujo en su rostro que al mismo tiempo, lo vio alzar su ceja para que pudiera explicar lo que de seguro, no estaba entendiendo.
Había dicho que era fácil el poder hablar con las personas, conocía a la perfección sus gestos y como prácticamente, eran fáciles de poder manipularlos pero con Seigi, con Seigi era un asunto diferente. Nunca pondría en práctica lo aprendido con el tiempo viajando porque Seigi era demasiado blanco y directo a todas aquellas expresiones. Sabía cuando estaba molesto, cuando no podía comprender algo. La curiosidad humana era bastante extensa y Seigi era un experto en ella. Le gustaba aprender. Le gustaba sonreír cuando entendía algo o porque simplemente preparaba de la manera correcta aquel té que le enseño a preparar o de los pequeños dulces que de vez en cuando preparaba. Era fácil de leer como un libro. Una vez que las pequeñas risitas se alejaron, fue en el momento indicado para poder guardar la compostura y poder tomar de la pequeña taza de té. Aquel aroma perfumado y el suave aroma que desprendía. La calidez de la taza en su punto exacto y el sabor que se quedaba en sus pupilas como algo delicioso. Un pequeño sorbo y fue lo único que le hizo sentir aquella calidez perdida. Volver a sentir las miles de emociones que siempre de pequeño tenía y ahora como adulto, volvía aprender de cada una de ellas.
-Me había quedado pensando en muchas cosas -Murmuro dejando la taza a un lado y tomando el pequeño plato del postre, corto un poco con su cuchara y al momento de comerlo. Sonrió de felicidad. Aquella explosión de sabores dulces y alegres que hacían revolotear su pecho.- Y solo tuve razón en una de ellas -Miro a Seigi en espera de aquella respuesta.- Cuando uno viaja, siempre lo hace solo, algunas veces se añora aquella calidez de una persona a su lado pero siendo sincero, nunca se encuentra a la persona correcta a quien poder compartir cada uno de esos momentos -Sonrió.- Creo que la mayor alegría de una persona solitaria como yo, es el poder tener una compañía con quien poder experimentar todo tipo de emociones y momentos que solo se pueden vivir por una vez en la vida
Seigi sonrió y solo asintió. No era el único que se sentía de esa manera. Muchas veces, cuando deambulaba en solitario de su casa a la universidad y viceversa. Sentía que le hacía falta alguna emoción que le hiciera palpitar el pecho. Conocer cosas nuevas y poder aprender de cosas desconocidas. Conocer a Richard en aquella noche donde le salvo de aquellos tipos ebrios como también, pedirle que analizara aquel anillo que su abuela cargaba en sus hombros como un pecado. Le hizo darse cuenta de cuanta falta de experiencia y conocimiento le hacía falta. Y estar al lado de Richard todo ese tiempo, le provoco que conociera mundos maravillosos, llenos de color y sentimientos que envolvían a las personas y a su alrededor. Lágrimas y dolor. Felicidad y tristeza. De todo se valía.
-Puedo entender ese sentimiento -Hablo Seigi con una pequeña sonrisa.- Realmente me alegro de conocerlo Richard-san, he aprendido muchas cosas aquí y quisiera el seguir aprendiéndolas
-Opino lo mismo -Richard sonrió tranquilo.- Espero seguir contando contigo por muchos años más
-Y aquí estaré, porque somos amigos, siempre nos apoyaremos y contaremos con el otro cuando tenga problemas
Seigi mostro aquella sonrisa más grande de su rostro ante aquella respuesta que sin duda, le dejo sin habla. Con los ojos abiertos ante aquella sorpresa pero de alguna manera, mucho más tranquilo, podía sentir su pecho rebozar de alegría y como el peso que siempre cargaba en sus hombros, se había esfumado hacia alguna parte desconocida. Caminaba a paso tranquilo a la cocina a preparar los postres de su próximo invitado. Richard solo miro por donde se iba para poder mirar a la ventana con una pequeña y discreta sonrisa en su rostro. Aquellos cálidos días soleados, ahora eran diferentes. Ya no eran tormentosos llenos de felicidad que inunda a las personas, ahora solo eran normales, ahora realmente podía alzar el rostro y poder disfrutarlos sin la pena que le absorbiera. Conocer a Seigi, le permitió poder conocer lo desconocido y a su manera, fue que cambio, fue que decidió ser otra persona, mostrar aquella verdadera cara sin tener que ocultarla. La pureza y la inocencia de una alma que no solo busca el bienestar común, también peleaba por el bien de las personas que le rodeaba y que realmente le importaban. Aquel viaje tan extremo que hizo a Londres con la única misión de querer buscarlo y poder ayudar con los problemas que solo traía arrastrando. El poder encontrarse con su figura materna que más había extrañado como también, que más había amado. Nada de eso hubiera sido posible si no fuera por él.
¿Cuántas veces no ya había sido salvado por él y había podido ayudar a reparar todos aquellos errores de su pasado? Realmente era un héroe como su mismo nombre le indicaba. Aquellas palabras sinceras y directas que siempre le decía. Tal pareciera que eso era lo que siempre había estado buscando y fue hasta casi el otro lado del mundo, que encontró lo que realmente considera como valioso.
Recordó algo en su paseo por uno de los países que había visitado. Un par de jóvenes mujeres sonriendo mientras habían compartido algo importante para ellas. Prometiendo así, que su amistad seria eterna. Porque era más importante la amistad que tenían que todas las joyas y el dinero que pudiera existir en el mundo. Saco del pantalón de su saco aquella pequeña cajita azul de terciopelo. Al abrirla, aquel pequeño anillo con la piedra en su centro. Aquellas joyas que se compartieron al momento que Seigi regreso a Japón y él se quedo en Londres para seguir arreglando los problemas de su familia acerca del dinero y del falso testamento que se había dejado. Saber que las cosas en casa se habían arreglado gracias a ese peso de encima y las cosas podían regresar a la normalidad. Soltó una risita ante aquel recuerdo. Pasar a Seigi como su amante cuando realmente, no estaba interesado en todo eso pero fue una gran ayuda para poder despejar las dudas y seguir caminando a lo que realmente quiere. Y lo que ahora quiere, es seguir atendiendo aquella joyería. Ver el rostro alegre de las personas como la historia detrás de lo que quieren vender o comprar.
Sin mentiras o falsas esperanzas. Como realmente era. Pero sobre todas las cosas, quería seguir al lado de Seigi, ver hasta donde eran capaces de llegar.
-Friendship is the most beautiful of jewels -Hablo mirando aquel anillo y guardándolo con cuidado en la pequeña cajita.- Gracias por todo Seigi -Hizo una pequeña reverencia con su cabeza y cerrando sus ojos en el proceso.- Mi único y buen compañero, muéstrame ahora, hasta donde seremos capaces de llegar y poder seguir disfrutando de la vida juntos
Una vez que el timbre volvió a sonar. Escucho los pasos rápidos de Seigi. Ante aquella señal afirmativa de cabeza, le permitió que abriera la puerta y así su próximo cliente se sorprendía de aquella amabilidad como también, esperaba que se sorprendiera de la historia de la joya que estaría a punto de conocer. Las cosas no acabarían aquí, seguirían por mucho tiempo.
Las joyas son valiosas por dinero o por sentimientos, son importantes para cada uno pero para Richard, la verdadera joya que tenía un precio pero que nunca se podría vender, era aquella amistad única y sincera que podía compartir con Seigi. Esa era la verdadera y más valiosa de todas las joyas que él conocía. Una joya irrompible y que su único lugar, sería en el corazón.
¡Muchas gracias por leer!
Realmente me fascino el anime. Estaba bastante emocionada y aunque hoy fue el ultimo capitulo, realmente sacare todo el arsenal de historias que me había reservado para esta categoría. ¡Literal! Ya puedo imaginar todo lo que podre escribir. Para poder escribir y darles la satisfacción como mi propia felicidad al momento de plasmar todas estas palabras, es que busco información, recabo todo tipo y una vez que ya se de lo que voy hablar, es que me interesa más escribir y poder mostrarles a todos todo aquello que puedo escribir y que no se me escape nada. Tal vez me tarde un poco en escribir por estar atendiendo a mis demás categorías pero sin duda, subiré algunas historias de vez en cuando para no dejarlos abandonados.
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Por cada comentario el escritor desvelado tendrá una gran sonrisa en su rostro y más energías al seguir escribiendo.
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¡Nos vemos a la próxima!
Atte.: AnZuZu Dragneel
Fecha: Jueves 26 de Marzo de 2020
