Contenido: Yaoi. Pequeño One-shot, besos, algunos toques calenturientos de nuestro par de pubertos enamorados favoritos.

Pareja: Aizou x Yuujirou.

Disclaimer:

Hikari: ¡Hola! Aquí presentándome con un pequeñísimo one-shot de nuestros idols. La verdad es que me encontraba a la mitad de otro fanfic (de otro fandom y de otra trama completamente diferente) cuando sentí el ataque de querer escribir una escena calenturienta de nuestros dos chicos. En fin, como ya saben ni LIP×LIP, ni sus canciones o personajes me pertenecen, todo es propiedad de HoneyWorks y yo solo escribo esto por ocio y sin fines de lucro. Notas al final.

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Jamás se lo diría pero…maldita sea, adoraba sus besos.

El rubio era poco más alto que él, y a pesar de ser de la misma edad, podía sentir por sobre su camisa escolar mayor musculatura en sus brazos y tronco. La forma en que la ropa parecía quedarle como segunda piel simplemente lo embelesaba por completo.

La mano ajena levantó su rostro desde su barbilla y, después de algunos silenciosos segundos donde solo sus miradas hablaron sin necesidad de palabras, sus labios se reencontraron una vez más. El ritmo de sus lenguas entrelazándose le robaba por completo el aliento, es más, de no haberse sujetado de aquellos anchos brazos, podría jurar que sus rodillas lo habrían dejado en el suelo por la falta de fuerza en ellas.

-¿Quién diría que podrías hacer una cara tan lasciva?- Le dijo Aizou en un tono sarcástico. Yuujirou ni siquiera alcanzó a contraatacar verbalmente antes de que el más alto lo besara del cuello. Tapó su boca antes de producir algún sonido vergonzoso.

Aun se encontraban dentro de la escuela. Los colores amarillos y anaranjados de la puesta de sol coloreaban melancólicamente el salón de clase. No parecían quedar demasiados estudiantes en el edificio a esa hora, sin embargo, Yuujirou nunca podía bajar por completo su guardia, temía que algún alumno o profesor los pillara en aquella bochornosa situación.

¿Quién diría que el dueto de idols que últimamente se había hecho tan famoso, LIP×LIP, se encontraban en tan candente escena dentro del instituto Sakuragaoka? Seguramente si alguien los descubría, su corta carrera de idols se volvería un caos antes de culminar por los grandes paparazis.

Lo invadió cierta furia al sentir la lengua del rubio bajar por su cuello, completamente relajado y sin preocupación de que algún tercero pasara por aquella delgada puerta. ¿Cómo es que podía mantener tal tranquilidad?

-Basta…- Intentó decir con su voz rota de placer. Maldita sea, en verdad que hacer este tipo de cosas con el tonto de Shibasaki lo sacaba de sus casillas.

-No.- Contestó secamente, intentando desabotonar la ahora húmeda camisa de Yuujirou. El sudor de sus cuerpos provocaba que las telas se volvieran casi transparentes.- Hoy no tenemos grabación.

-No pero… Suzumi parecía querer decirnos algo del trabajo.- Trató de dar excusas para terminar ahí mismo aquel asunto.- Tal vez haya surgido algo…- No pudo evitar que un suspiro húmedo saliera de sus labios al terminar su frase.

-No han sonado nuestros teléfonos. Seguro que no era nada importante.- La mano de Yuujirou interrumpió el progreso de la boca de Aizou. Visiblemente irritado, el rubio alzó su rostro para chocar con la enrojecida cara de Yuujirou. "Tiene hasta las orejas rojas".

-Están en nuestros maletines. Aunque sonaran, no podríamos escucharlos a esta distancia.- Protestó. Las cejas de Aizou se curvearon enojado, completamente diferente a su actitud de hasta hace unos segundos.

- Jamás tenemos tiempo para hacer esto. Mierda…- Como si fuese un niño pequeño al que acabaran de quitarle su videojuego favorito, Aizou se apartó del otro con un infantil puchero.

No quería admitirlo, pero de alguna manera, Yuujirou se sintió incomodo cuando dejó de sentir la piel del rubio tan cerca de él.

Ambos se habían arrinconado a una esquina de aquel solitario salón. Queriendo recuperar la compostura, Yuujirou giró a la ventana, viendo desde arriba a algún club deportivo que comenzaban a recoger sus cosas, seguramente para regresar a casa.

-Estamos en la escuela. Deja de comportarte como un gato en celo cuando tenemos días libres.- Su comentario provocó que Shibasaki tronara los dientes, visiblemente molesto.- No sé cómo logran hacer tanto ejercicio en verano, el calor es sofocante.- Dijo, intentando amainar la atmosfera tan pesada que se había formado entre ellos, refiriéndose a los estudiantes de la cancha.

-No lo sé.- Contestó secamente Aizou, quien ni siquiera se preocupó en reacomodar su muy desarreglado uniforme. Se dirigió, malhumorado, hacia su maletín, rectificando que efectivamente no tuviera ningún mensaje o llamada perdida de parte de su manager o de Suzumi.

No había nada.

Eso hizo empeorar su ya mal humor.

-¿Quieres ir a comer algo?- Preguntó, guardando con fuerza otra vez su teléfono.

-No puedo. Prometí que llegaría temprano a casa para cenar.- Yuujirou terminó de acomodar su ropa antes de colgarse su propio maletín. Dispuesto a salir del aula, se detuvo justo antes de abrir la puerta al notar que su compañero aun no había comenzado a andar detrás de él.

-Hoy mi hermano saldrá con otra mujer y mamá nunca está en casa.- Decía enojado, ni siquiera lo miraba a los ojos.- Que desperdicio de día.

Yuujirou no pudo evitar sentirse algo culpable. Probablemente debido a su soledad es que Aizou había planeado comenzar con aquella calenturienta escena… ¡P-Pero aún no podía perdonarle que fuera justo en la escuela! …aunque tampoco es que tuvieran algún otro lugar donde poder sentirse libres de cualquier sospecha, en su propia casa siempre había alguien, por lo general su madre, mientras que en la residencia Shibasaki, Aizou jamás lo había invitado a pasar, ya que su hermano solía llevar "a algunas chicas con las que pasar el rato".

-Oye…- No estaba seguro qué le diría, pero justo cuando giró a verlo ya no pudo pronunciar palabra alguna. Su cabello, siempre rubio y brillante, ahora se había vuelto de otro color, una extraña pero fascinante mezcla de naranjas que hacían ver algunas hebras de tonalidad dorada. Sus ojos también tenían cierto reflejo de luz al tener aquella mirada tan infantil pero molesta, aún desde aquella distancia podía ver sus largas pestañas. Y para terminar, el sudor que aún recorría sus mejillas y cuello le daban cierto efecto a su piel, como si estuviera echa de la más pura porcelana.

Inconscientemente, pasó su lengua sobre sus labios antes de tragar un poco de saliva.

"Mierda…" pensó para sus adentros al descubrirse completamente cautivado por la hermosa y coqueta imagen que le estaba dando, peor aún, sin darse cuenta.

Soltó su maletín, no le importó que éste terminara en el suelo, ni siquiera le dio oportunidad a Aizou para procesar lo que estaba a punto de hacer. Recargándose levemente en uno de los pupitres más cercanos, jaló de la corbata roja al rubio para regalarle un improvisado beso, es más, hasta se dio el permiso de dejar que su lengua se abriera paso en la cavidad ajena.

Era raro que fuese el peli azul quien comenzara con aquellos actos. Sorprendido, Aizou captó la situación hasta que sintió una especie de choque eléctrico cuando su lengua sintió la de Someya. No lo pensó dos veces antes de tomarlo por el cuello para tratar de sofocarlo aún más con aquel tacto entre sus labios. Un gemido mudo salió desde su garganta.

-Creí que debías regresar temprano.- Comentó divertido.

-Es tu maldita culpa.- Contestó entre suspiros antes de volverlo a jalar de la ropa para comenzar otro húmedo beso. Aizou no se inmutó y complació al más bajo.

Las campanadas resonaron por toda la escuela, junto con el cotidiano mensaje de que, si aun había algún estudiante por los alrededores, comenzara a desalojar las instalaciones educativas. Pero ni siquiera las fuertes bocinas pudieron interrumpir al par de idols, quienes comenzaban a sentir el aumento de la temperatura.

¿Había sido por el verano? ¿El calor húmedo atacando sus pieles? ¿El gracioso puchero que siempre hacia Aizou cada vez que lo interrumpía para no llegar hasta el final?

Yuujirou reprodujo en su mente una vez más aquella hermosa vista de Aizou de hace unos segundos. Tal vez había sido eso, junto con todo lo anterior, lo que le provocó aquel tonto y adolescente atrevimiento de regresar a tocar su piel.

No quería decirlo en voz alta, probablemente sería su secreto eterno, pero la vista de aquel chico, tan abandonado, deseoso, pero a la vez lleno de vida, siendo abrazado por la puesta de sol en un día de verano… tal vez esos simples cinco segundos que tardó en contemplarlo, era una de las razones por la que siempre buscaría tocar su piel, exigir sus besos… una razón más que suficiente para apartar su moral y dejarse llevar por aquel pequeño, adolescente e inexperto amor que comenzaba a brotar desde su interior.

-.-.-.-.- FIN -.-.-.-.-

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Hikari: Simple, sencillo pero algo dentro de mi necesitaba escribirlo. Espero que estén pasando bien (o dentro de lo que cabe bien) esta cuarentena y que en un futuro no muy lejano volvamos a leernos. ¡Bye bye-perowna!

P.D: Aún no sé si estoy publicando en la sección correcta de Fanfictionnet, por el momento lo dejaré aquí pero si alguien sabe la correcta le estaré muy agradecida si me lo comentan. Gracias.