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¡Felicidades Cande Amorós! Después de un concurso de AMV en el grupo "Drama Total: The group", Cande obtuvo el segundo puesto y como parte de su recompensa está una viñeta del ship que quisiera. Espero te guste.


She


Mom, look at me, tell me what do you see? Yes, I've lost my mind

Dad, look at me, will I ever be free? Yes, I crossed the line

-All the things she said-Tatu

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La mira desde lejos (a una distancia prudente) y le da un mordisco a su sándwich.

Su cabello castaño se balancea graciosamente mientras habla con los miembros del Comité estudiantil. Su pose es firme e imponente, toda una líder con voz aguda y pecas alrededor de su nariz. Eso no impide que el busca problemas número 1 de la escuela pase junto a la castaña y la tome del codo con suavidad, distrayéndola de sus obligaciones.

Courtney (porque ese es su nombre) sonríe y sus mejillas adquieren color.

Hace una mueca. Su madre se excedió con la mayonesa en su sándwich.


La vida es un sube y baja. Un día te toca arriba y otra abajo.

Entró al colegio como una chica amable y estudiosa, posteriores experiencias con las adolescentes con complejo de Regina George la forzaron a esconderse en un caparazón, a ser la gótica asocial de su clase.

Pero llegó él, el guapo chico de la guitarra.

No duró demasiado tiempo ese idilio pese a las mariposas y planes a futuro que fueron concebidas. Se subió a un ladrillo de seguridad del cual ha tenido que bajar.

Nadie la ve ni repara en su existencia.


—¿Por qué, por qué? —solloza y maldice, parece que romperá todo a su alrededor.

Llueve, el viento traslada el olor de la tierra mojada y, como complemento, tiene a una chica sollozante en sus brazos. Por su mente pasan un montón de cosas. Una: el clásico te lo dije. Siempre fue evidente que Duncan más que amarla la heriría. Segundo: ansiedad. Nunca le ha gustado ser paño de lágrimas. Tres: dolor… ella no debería llorar así.

—¿Acaso no soy suficiente, Gwen?

Ambas se encuentran bajo las gradas del colegio y si siguen allí no duda que adquirirán un resfriado.

—Vamos, eres muy inteligente y a diferencia de muchos tienes un futuro brillante, no te sientas menos. —repuso y se puso de pie con lentitud. —Vámonos.

—Está lloviendo. —hipó la castaña.

—Pues vamos corriendo, ya me está calando el frío.

Courtney sorpresivamente la tomó de la mano. Lo intentó (de verdad) pero sus propias mejillas se colorearon de rojo.

—No me sueltes, ¿está bien?

Unidas como si solo se tuvieran a sí mismas corrieron hacia el primer edificio de la escuela que vieran.

Solo ellas.


—Hola Gwen.

Vira la mirada con lentitud hacia quien la ha nombrado. Sus labios pintados de azul forman un puchero de disgusto.

—Duncan.

—¿Por qué esa mirada? Yo-

En silencio se da la vuelta, con el objetivo de abandonar el rincón que había escogido durante el baile escolar de invierno, pero siente un tirón en su brazo, Duncan no la dejará ir tan fácil.

—Este baile está aburrido, ¿no quieres ir a mi casa a ver una película?

—No, ya no me agradas desde-

—Gwen, ¿qué haces… aquí? —La voz de Courtney sale de la nada, apagándose poco a poco conforme se llena de la imagen de su ex sujetando a su amiga de la cintura. —Vaya, entiendo.

—No Courtney, no es lo que-

—¿Acaso el Kent humano te dejó plantada? —dice el punk con cizaña, sin hacer amago de soltarla.

No contesta la castaña y en silencio se marcha, dejándola consternada. Inspira profundo y se gira para abofetear a Duncan. Viéndose libre, corre detrás de Courtney.

—¡Espera!

—¿Para qué? —Se detiene y la encara con los ojos llorosos y su nariz fruncida. —¿Para escuchar que sales con mi ex?

—Courtney-

—No quiero-

—¡Me gustas tú!

Entonces la música pop se convierte en un ente lejano, como si ellas hubieran sido trasladadas a una dimensión alterna y desaparecieran los faroles de la calle alrededor y los autos del estacionamiento.

—¿Qué?


—¡Hey, soy Courtney! Nos ha tocado trabajar juntas.

La pecosa gesticula exageradamente mientras señala unas cuantas fotocopias y enumera todas las características que debe incluir su proyecto.

—Ah, sí… soy Gwen, por cierto. —apunta con sarcasmo.

Los labios de Courtney forman una o pequeña y apenada retrocede un poco de su asiento. Se lleva un pequeño mechón detrás de la oreja con ojos llenos de vergüenza.

—Lo siento, me emocioné… es que Londres me gusta muchísimo.

¿Londres?

—Interesante, mi tema favorito es Jack el destripador. —replica.

No tardan demasiado en entenderse. Courtney es (endemoniadamente) perfeccionista y mandona, sin embargo, pese a algunos roces, han logrado ser un buen dúo.

Tal vez no era necesario saberlo pero también notó que es muy bonita cuando ríe.


No es cosa sencilla afrontar que una verdad que creíste absoluta durante toda tu vida ha sido una fachada. O al menos ese es el proceso que ve en Courtney.

Sus mejillas lucen coloradas y juega con sus manos cuando ambas se sientan en las gradas y charlan de todo y nada. Sin embargo, no hay agarres de mano, palabras de amor ni su relación tiene nombre.

Tal vez deba esperar a que el duelo por Duncan acabe o que los padres perfeccionistas de la castaña entiendan que la heteronormatividad es del siglo XX y más atrás.

—¿Sabes, Gwen? Gracias.

El viento sopla fresco en los meses tranquilos de primavera rumbo al verano. Y ella sonríe de forma sincera después de largo tiempo.

—No agradezcas.

También me ayudaste.