N/A: Hola, este será mi primer fanfic de Naruto, será un AU Konoha School, y también un poco de vida cotidiana de los personajes fuera de la escuela. Todas las parejas aún no están decididas pero las que sí son estás:
GaaHina y NejiHina (triángulo amoroso).
NaruSaku
SasuSaku (Unilateral por parte de Sakura).
Un poco de SasuHina (Unilateral por parte de Sasuke).
LeeTen
Demás parejas se decidirán conforme la trama, y por supuesto habrá mucha amistad entre todos. Espero que les guste, comentarios constructivos son bien recibidos.
Resúmen: Gaara es como un fénix renacido, que trata de entender sus sentimientos entre la ceniza. Hinata es como el aire calmo en un día soleado, que puede soplar su ceniza y evita ser un huracán. Neji es como un ave que se contiene en su jaula, pero que ya no se puede resistir de volar en aquel aire calmo.
Los personajes de Naruto y Naruto Shippuden pertenecen a Masashi Kishimoto.
Su cuerpo se tensó y fue como si todo el sonido del festival de hanabi a su alrededor se esfumara en un simple silencio ensordecedor. Le era imposible captar las palabras del llamativo chico rubio frente a ella, quién la miraba con la preocupación reflejada en sus azules ojos.
Sentía la cara húmeda y caliente, el calor hacía picar su espalda y el kimono morado con estampado de lirios, al que había puesto tanto empeño hace horas, le pesaba en su cuerpo de sobremanera. Era una lástima que el esfuerzo y entusiasmo de su hermanita, por ayudarle a arreglarse desde temprano, se desperdicie por tan calurosa y pronto arruinada noche.
Un suspiro entrecortado salió de su garganta con sumo esfuerzo y, con voz quebrada, preguntó —¿Qué has dicho… Naruto-kun?
Naruto se revolvió el amarillo cabello con nerviosismo y prefirió ver al cielo nocturno, la luna de verano brillaba como los ojos llorosos de la chica frente a él. Puso el semblante serio que contrastaba con su llamativa yukata naranja y la máscara de zorro colocada a un lado de su cabeza. La alegría de las personas en el festival seguía, ajenos a la tensa situación entre ellos. Una parte de la mente de Hinata se preguntó si le parecía difícil responderle o si no le había escuchado por lo débil de su voz. Su ingenua mente pensó que tal vez le diría que lo olvidara y la invitaría a seguir divirtiéndose en los puestos de juegos. Tal vez comprarían algunos deliciosos kakigori para aliviar el calor y verían los fuegos artificiales abrazados al lado de sus amigos.
Pero la voz del chico rompió toda ilusión, como si una pelota se estrellara con fuerza contra un vidrio aparentemente frágil. Ese vidrio bien pudo ser su corazón.
—Creo que ya no quiero salir contigo...— Repitió con todo el tacto que esa frase pudiera tener, frunció el ceño con preocupación viendo cómo se mordía el labio inferior con fuerza —Lo siento, Hinata-chan, pero estoy muy confundido.
"Los Hyuga no lloran", fue lo que se dijo Hinata al instante que sus opalinos ojos picaron y que su pecho dolió con una presión que pocas veces había sentido. El obi azul ya le apretaba demasiado, y el yakitori que comió hace media hora amenazaba con regresar por su garganta. Tragó duro, vomitar le sentaría peor aún.
—¿Porque?— La pregunta susurrada salió sola, no quería expresarla en voz alta pero se encontraba sin comprender porque la historia de amor, que se estaba construyendo en su cabeza, estaba resultando solo una mentira que tontamente se había creído. —Estábamos tan bien, pensé…
Pensó que siempre estarían juntos. Que regresarían a clases tomados de la mano y siendo novios. Tal vez incluso se atrevió a imaginar que se casarían algún día. "Que patética…", pensó.
Saltó levemente al sentir su mano cálida ajustar el kanzashi de lirios, que su primo le regaló esa misma tarde, a su suelto y largo cabello oscuro. Fue un gesto simple, que hizo doler su corazón, pues estaba segura que sería el último de ese tipo de gestos.
El rubio le sonrió levemente apenado —Eres hermosa Hinata-chan, eres una linda y amable persona— Le aseguró para después soltar una risa nerviosa —Pero siento que no soy tu tipo de hombre, me siento… demasiado estúpido y pequeño a tu lado.
Hinata jadeó con la mano en el pecho y negó fervientemente. No permitiría que pensará tan poco de sí mismo —¡Te equivocas!— Exclamó sobresaltandolo —¡Me enamore de ti por la gran persona que eres Naruto-kun!, por tu luminosidad y por…
—Hinata-chan— La interrumpió con seriedad, ella fijó sus ojos en él con leve esperanza de que le dijera que era broma o que se podía arreglar. Pero no fue así. Naruto adoptó una actitud relajada que sea veía un poco forzada —Ambos sabemos que no encajamos muy bien; soy un tonto bromista y tú eres un poco oscura y seria, ¡estarías mejor con alguien como Sasuke-teme o Itachi-nii, dattebayo!, son serios y están más a tu nivel, o incluso con alguien que te quiera mucho como…
—No sigas, por favor — Pidió en un susurró, la voz le temblaba un poco. Si seguía no sabía que parte de ella sobreviviría. Le dolía darse cuenta que lo que Naruto le decía sonaba ensayado, como si fuera una simple excusa para tapar la verdadera razón. No tenía sentido por qué para empezar no tenía una relación cercana con el serio y orgulloso Sasuke Uchiha, el mejor amigo del rubio, y con Itachi Uchiha solo tenía una amistad cordial. Era obvio que simplemente su amado Naruto había notado lo aburrida que podía ser, agradecia que trataba de ser amable, pero aún así… —Te amo, Naruto-kun.
Ya se lo había dicho antes, por supuesto, después de todo se había confesado casi frente a todos sus conocidos y amigos cercanos durante la salida del instituto, muerta de vergüenza y con el corazón a mil por hora. Ese día se había desmayado, y al despertar su primo Neji le había contado lo sucedido con actitud fría: Naruto había dicho que aceptaba sus sentimientos. Solo un mes y medio, solo eso duró su ilusión.
El suspiro de Naruto la trajo al presente, miraba hacia los puestos de comida y juegos, como si quisiera irse ya, o así lo percibió Hinata y sólo la hirió más. Pero viendo a esos ojos vivaces que roban suspiros, pudo ver que simplemente ya no quería lastimarla más. –Te quiero, Hinata-chan, pero…
Suspiró de nueva cuenta, esta vez con frustración y cierta tristeza. Naruto volvió a ver hacia un lugar específico entre la gente y Hinata siguió su mirada con duda. Deseó no haberlo hecho.
Entre las personas que disfrutaban el festival reconoció una figura femenina ataviada en un kimono rojo con flores de cerezo, y corta cabellera rosa adornada con pasadores de cristales. Caminaba insistente detrás de un guapo pelinegro, en yukata negra, que reconoció como Sasuke; esté ignoraba sus llamados pareciendo fastidiado, ocasionando que los ojos verdes de la chica se llenarán de derrota y lágrimas. La chica era Sakura Haruno, amiga suya y la mejor amiga de Naruto, también su amor desde preescolar, pero la chica alegaba estar enamorada de Sasuke y rechazaba al rubio cada que podía, a veces siendo realmente cruel. Siempre lo supo, pero quiso creer que ahora el amor de Naruto podía corresponderle a ella. Había sido ingenua, que Sakura no amará al rubio no quiere decir que los sentimientos del chico cambiarían.
Su corazón estaba tan roto. El pecho le apretaba y dolía demasiado. "Los Hyuga no lloran", se volvía a repetir la regla de oro de su familia, esa que su padre le inculcó a cachetadas cuando era más chica, pero las lágrimas contenidas volvían su visión borrosa, después de todo era una regla que siempre rompía, pero no en público.
Ahogó un sollozo. El dolor la hizo entender. Entender que fue su segunda opción.
—Me quieres, pe-pero aún amas a Sakura-san— Lo dijo como un hecho, completando lo que el rubio pensaba decirle —Bien, Naruto-kun, lo entiendo ahora.
El rubio apretó su mejilla como si fuera una niña, de paso limpiando una lágrima furtiva que hacía su camino por su rostro sonrojado. Su maquillaje se volvería un desastre ahora, su hermanita pegaría el grito en el cielo.
–Gracias por entender, Hinata-chan— Dijo con sinceridad, colocó en su rostro la máscara que tenía a un lado de la cabeza y puso los brazos tras la nuca —Espero que podamos ser buenos amigos ahora. ¡Eres una chica buena en verdad 'ttebayo!, y espero que encuentres alguien que te ame como te mereces.
A pesar de la máscara que ahora cubría su rostro, supo que sus palabras eran de corazón, después de todo seguía siendo Naruto, su primer amor; ese chico hiperactivo, despistado y optimista. Agradecia sus buenos deseos, pero solo quería ir a casa, quitarse el caluroso kimono y llorar hasta quedarse dormida.
Asintió con una sonrisa amable, las comisuras de su boca queriendo tirar hacia abajo en un gesto de tristeza —Espero que seas correspondido, Naruto-kun.
Y era verdad, enserio le deseaba lo mejor. Aunque ella no sea lo suficiente para hacerlo más feliz, espero que encontrará ese alguien que si lo fuera.
—Bueno, me voy con Sasuke-teme, ¡Dattebayo!— Sonaba como si nada hubiera pasado. Dolía. –Se que serás feliz Hinata- chan.
Y con esas palabras se fue, dejándola cerca de una hilera de árboles que se mecían levemente con el aire cálido, con la luz de las lámparas blancas de papel que estaban colgadas bañando su figura abatida y temblorosa. Unos niños pasaron corriendo con entusiasmo por su lado, mostrando con orgullo unos pececitos dorados en una bolsa de plástico llena de agua. Detrás de ellos un niño de no más de cuatro años llevaba de la mano a una tierna niña que caminaba más despacio, probablemente de la misma edad, prometiendole con ternura que le ganaría el mejor premio de todo el festival.
Sonrió llorosa, recordando su infancia y como Neji la llevaba del mismo modo por el festival de hace trece años. Sentía un nudo en la garganta y un profundo anhelo de regresar a ese tiempo, donde todo era más fácil y no sufría por cosas como un amor no correspondido.
Recordando lo que acababa de pasar con Naruto, se preguntó vaga y distraídamente si nadie la amaría de verdad, si nunca sería la primera opción de alguien.
Sé llamó tonta e ingenua, y se reprochó mientras trataba de calmar las ganas de llorar y derrumbarse ahí mismo.
Mordió su labio y un gran sollozo quiso subir por su garganta. Tal vez no fue su primer beso, ni el segundo, pero si su primer amor, desde que era una niña estaba enamorada de ese alegre rubio y ahora… se sentía morir.
Miro al cielo estrellado, un manto casi negro que pronto se iluminará con bellos y vibrantes colores, cerró los ojos y respiro ondo. No podía contener las lágrimas tanto tiempo, un sabor salado recorría su garganta.
¿Fue estúpida al enamorarse así de él?, ¿Fue egoísta al confesarse?
—Dios...—Suspiró temblorosa.
—¡Hinata!— No tuvo tiempo ni de sobresaltarse cuando su primo Neji se paró agitado frente a ella, la preocupación y molestia en su rostro eran visibles. Cierto, se suponía que lo llamaría para ver junto con todos los demás los fuegos artificiales. — Al fin te encuentro, ¿no has traído tu celular?, te estuve llamando por un buen rato.
—Lo siento mucho, Neji-nii— Se disculpó con la voz aún quebrada, mientras el muchacho de largo cabello castaño puso la pantalla de su celular a su vista; una larga lista de llamadas que no contestó y mensajes se mostró ante sus ojos. Había llamado incluso a sus amigos Kiba y Shino, y también al rubio que acababa de romper su corazón. —Me olvide de…
Se interrumpió cuando un mensaje llegó antes de que el muchacho de larga cabellera quitará el celular de su vista. Sintió una presión en el pecho al leer un "Oye la encontraste? Se amable, el idiota terminó con ella"… era de su amigo Kiba.
En su grupo de amigos los chismes siempre corrían rápido, (desde sí arrestaron a Lee por hacer flexiones en llamativa ropa interior en la vía pública, hasta lo más insignificante, como que a Kiba le diera diarrea por comer la comida de su perrito) pero no sé espero que en menos de cinco minutos, en que Naruto la había dejado ahí parada, todo el grupo se había enterado que terminó su casi noviazgo. Sintió tanta vergüenza, la herida se había abierto de nuevo, sus ojos se humedecieron y se mordió el tembloroso labio tan fuerte que sintió un sabor metálico en la boca.
El chico se sorprendió al ver que quería llorar así que él mismo puso atención a la pantalla. Con la vista borrosa vio a Neji leer el mensaje con el rostro cada vez más molesto, su mandíbula tan tensa que de seguro le dolería los dientes después.
—Siempre lo dije...— Murmuró Neji con furia, haciendo que Hinata bajara los llorosos ojos hacia el piso apretando la tela sobre su pecho. El hecho que le recordara que siempre le había advertido, a pesar de que parecía tan empecinada, solo le dolió poquito más. No era momento para un "te lo dije", no al menos proveniente del chico frente a ella. —Ese idiota no te valoro nunca, ¡no sé percató ni de la suerte que tuvo en que pusieras tus ojos en él!
—Neji...— Susurró casi sin voz, sintiendo las lágrimas caer silenciosas por su blanca piel. Quería defender a Naruto, no era su culpa que no pudiera corresponder sus sentimientos, pero le dolía tanto haberse ilusionado de esa forma que no pudo controlar más el sollozo que le hacía nudo la garganta. Antes de que soltara todo ese llanto que contuvo, los brazos fuertes pero delgados del castaño la empujaron contra su duro pecho, y la rodearon en un abrazo tan férreo que parecía que a él mismo le dolía verla de esa manera tan rota.
Se dejó llevar por la seguridad que siempre le había proporcionado la presencia de Neji, por la forma en que acariciaba su cabello, y ahora sí rompió en llanto, temblaba y sollozaba mientras sus pequeñas manos apretaban la tela café de la yukata del castaño. Su olor era tan familiar, masculino y fresco, la fue llenando de calma, como un bálsamo contra su corazón malherido.
Una pregunta se coló en su mente, ¿Cuando fue el último abrazo que recibió de Naruto?, Cierto, hace apenas unas horas cuando llegó al festival y le dijo que se veía hermosa. ¿Por qué si no la quería románticamente le siguió diciendo cosas bonitas mientras la veía a los ojos?, ¿Porque apenas hace dos noche le mandó un mensaje diciendo que la extrañaba?
—Duele, Neji-nii— Sollozó y en respuesta el chico empezó a mecerse suavemente, aún abrazándola, como si bailarán alguna canción lenta; eso debían aparentar para las personas del festival que pasaban por su lado, sin darse cuenta de la llorosa chica gracias a la larga melena castaña que la cubría de los ojos curiosos, dejándola desahogarse sin problema. —Pero no puedes forzar a alguien a amarte por tu propia felicidad.
Los dedos largos y pálidos de él se aferraron a su pequeña cintura, tensó. —Eso es cierto. — Confirmó Neji con la voz rasposa y la alejó lo suficiente para limpiarle las lágrimas suavemente. Era un desastre lloroso, con el maquillaje corrido y la nariz roja; lo hizo fruncir el ceño con seriedad viéndola a esos ojos decepcionados y dolidos. —Pero también es cierto que alguien que sólo te ilusiono aún viendo la pureza de tus sentimientos y la hermosa persona que eres, no merece tus lágrimas. Vales mucho, y llegará alguien que si te valore como se debe.
No tan sorprendentemente esas palabras la hicieron disminuir los sollozos, hasta que sólo fueron las marcas de lágrimas en sus mejillas, y no era sorpresa porque desde que tenía memoria Neji siempre conseguía hacerla sentir mejor, era como el bálsamo de su vida, como un té relajante en una noche de insomnio. Aún a pesar de los baches que pudieran tener, esa conexión nunca se rompía.
—Gracias, Neji-nii— Dijo con una sonrisa sincera. Nunca podría agradecerle lo suficiente por todo lo que hacía por ella —Por estar aquí.
Neji le sonrió, esa sonrisa torcida, sarcástica para algunos, pero dulce para ella. Y asintió viendo hacia el cielo al igual que las demás personas cercanas a ellos. Grandes y coloridas flores de fuego iluminaron el cielo estrellado en un hermoso espectáculo de diversos colores.
Ambos vieron maravillados, Hinata permitió olvidarse de todo por ese momento, permitió que el dolor desapareciera de ella, como si hubiera tomado algún anestésico, pero este era visual.
—Cuando estés en peligro, te protegeré con mi vida — Manifestó Neji, alejando la atención de los fuegos artificiales para darle una mirada de reojo con una sonrisa que fue correspondida. Fue una promesa que le hizo cuando tenía escasos cuatro años mientras jugaban a que él era su guardián, palabras extremistas para repetirlas ahora, pero era un recordatorio de que él siempre estaría con ella, y por supuesto, ella con él. —Aún así pateare a Naruto.
—¡Neji-niisan, por favor, no lo odies!
Él solo rió débilmente.
Hinata suspiró viendo los fuegos artificiales haciendo diversas figuras que la llenaban de fascinación, el castaño a su lado colocó suavemente una mano en su hombro, y se permitió descansar contra él. Su cuerpo de dieciséis años no podía soportar aún tantas emociones, ¿Era necesario el dolor, la decepción, la tristeza, incluso la extrema alegría para crecer? Se preguntó.
Tal vez era un mal necesario, las experiencias te hacen madurar, como diría ese extraño profesor de deporte o su extravagante amigo Lee, tenía que avivar la "llama de la juventud", tal vez, para sobrevivir al incendio de la adultez.
Desvió la vista para ver a sus amigos a unos metros de ellos, haciendo el suficiente escándalo para fruncir el ceño de varias familias. Naruto estaba riendo, fácilmente visible con su yukata naranja brillante, mientras fastidiaba a Sasuke poniéndole su máscara. Vio a su amigo Shikamaru (que era un poco vago pero agradable) con tres cigarros en la boca, mientras su otro amigo Chouji (de huesos anchos pero nunca gordo) lo imitaba con unas brochetas de carne. Ino, Tenten y Sakura, sus amigas chocaron con su mirada viéndola preocupa, y está última con los ojos irritados y apenados. Sabía la razón, pero les sonrió rápidamente para que no se preocuparán y volvió la vista a Neji, que le sonrió amablemente. Antes de que unos brazos cargándola (lo que la hizo gritar agudamente) la alertaron de la presencia de sus mejores amigos. Kiba tan salvaje y protector como siempre, y Shino protector también pero siempre callado. Su primo les ordenó que la bajarán pero en vez de eso Kiba la agarró más fuerte y Shino le puso como cuatro bolsas de papel con rollos de canela encima.
Hinata soltó una carcajada.
Aún les faltaba reír, amar, apasionarse, sufrir y cometer errores. Todos eran parte de una juventud rota, pero aún les faltaba un largo camino por recorrer.
Gracias por leer este primer capítulo e introducción, espero que les guste y comenten que les pareció. Esta historia también la pueden encontrar en Wattpad bajo el mismo nombre. ¡adiós!
