Disclaimer applied.
Dedicado a Jesica la Rosa, ganadora del tercer lugar del reto de AMV en el grupo de Facebook Drama Total: The Group. ¡Felicidades!
Nota: Si pueden escuchar Sabor a chocolate de Elefante de fondo estaría cool (y remarco que no me pertenece su letra)
Sabor a chocolate
Tienes unos ojos que me invitan a probarte
piel de duraznillo
corazón de chocolate
alma de manzana que me invita al paraíso
.
Los besos con Gwen saben a un acorde de guitarra, verano y chocolate.
Puede que parecieran un par de pretenciosos pero leer poemas bajo la sombra de un árbol y componer canciones era algo que los mantenía entretenidos y convencidos de que por fin habían hallado su lugar en el mundo.
La miró a los ojos, apreciando la oscuridad de su iris y rimen, ligeramente corrido por el sudor, mientras deslizaba la yema de los dedos por su clavícula. Gwen se mordió el labio y sus siempre pálidas mejillas enrojecieron.
—Eres hermosa.
La tomó entre sus brazos y reanudó el camino de besos de su mejilla hasta su escote, las risas y los pequeños gemidos eran su incentivo, como si de una melodía de tratase.
Y siempre estaría gustoso de escuchar.
Tal vez no debe estar pensando en eso. No cuando está cruzando una avenida altamente transitada y el objeto de sus pensamientos se encuentra en el lado contrario, mirándolo con una pequeña mueca de sorpresa. Ya no hay labial negro ni mechones azules en su corta cabellera. Pero le quedan bien esa coleta alta y el abrigo color ciruela.
¿Hacía cuanto no se ven? ¿10 años? Su última conversación fue en el Aftermath donde se hizo referencia a que Gwen ya era novia de Duncan. Recuerda que cuando vio ese momento en la TV algo dentro de su pecho dolió. Pese a ello logró fingir una sonrisa y felicitarla. Merecía, merece, ser feliz aunque no sea con él.
¿Sería correcto cruzar y directamente ir a por ella? Tampoco la culparía si quiere olvidar absolutamente todo lo relacionado al programa… y a él. Lo cierto es que personalmente lo ha intentado pero ese primer amor de verano ha ido con él durante años, ¿sería mucho pedir, y egoísta y jodidamente narcisista, que a ella le ocurriese lo mismo?
Mientras su mente se llena de quizás, sus pies ya han alcanzado la otra avenida y los pequeños pasos de Gwen toman la iniciativa, se posa frente a él y juguetona menea la mano.
—Hola, Trent.
Los besos apasionados, las promesas, el jugar a contar las estrellas y mejor preferir acariciarse al perder la cuenta.
—Hola, Gwen. —contesta él, inclinándose para poder mirarla a la cara.
—No sé si tengas tiempo o algo, pero hace frío y no estaría mal charlar de cómo nos ha ido en una cafetería. ¿Qué dices?
Puede que Gwen ya sea una adulta de 27 años pero sus mejillas siguen coloreándose con la misma intensidad al proponerle aquello. La verdad es que él tiene una cita con unos amigos, para planear la presentación de sus canciones a una disquera, pero le dice que sí.
Porque en estos 10 años no ha habido nadie como ella.
.
¿Por qué te fuiste, cuándo es que volverás?
¿Qué cosa me hiciste que no te he podido olvidar?
