Iwaizumi tenía el móvil de Oikawa en sus manos y se había quedado estático mirando una de las fotos que había en el.

— ¿Qué cojones es esto? — Oikawa hizo una mueca sin entender a que se refería y se acerco hasta la pantalla.

Observo la foto que se mostraba que no era otra que la que había tomado su sobrino un día que al ir a recogerle, se habían encontrado con Kageyama. En la foto se apreciaba a Oikawa de espaldas mirando hacía al cámara, sonriendo con dos dedos de victoria y a Kageyama más al fondo, semi encorvado, en pose de reverencia. Una foto un tanto peculiar que a Oikawa le hacía gracia y había seguido guardando.

— ¡Ah, eso! — echo una gran carcajada al recordar el gracioso desencuentro —. El estúpido de Tobio vino a rogarme que le ayudase con no se que tontería y acabé riéndome de él.

Iwaizumi apretó sus dientes y le miro desafiante.

— ¿Cómo puedes ser tan capullo? — le echo en cara el número 4 visiblemente irritado — . Solo a alguien como tú se le ocurriría algo tan rastrero.

— ¿Pero qué dices Iwa-chan? — comento en su tono de voz peculiar haciendo un puchero, como si lo que acababa de decirle su compañero le hubiese ofendido en lo más hondo — . ¡Siempre la tomas conmigo! ¡No es justo! ¡Iwa-chan siempre defiende al imbécil de Tobio!

— Aquí el único imbécil que hay eres tú — espetó sin dejar que los comentarios de Oikawa le afectasen lo más mínimo — . ¿Qué no ves que solo es un estudiante de primero?

— ¿Y eso que tiene que ver? — inquirió gruñón. Molesto de que Iwaizumi siempre tuviese palabras buenas por alguien que no fuese él — . ¿Por qué sea menor que yo tengo que seguirle la corriente? ¡Bah paso! — le saco la lengua y se apartó sutilmente pero antes de que pudiese hacerlo Iwaizumi ya le había dado un buen golpe — . ¡Auch! ¡Iwa-chan, duele! ¡Que bruto eres!

—Te lo mereces. Ni siquiera has llegado a entender el porque ese chico siempre acaba viniendo a ti una y otra vez —Oikawa le miró atendiendo detenidamente a sus palabras —. Sabe que eres un increíble colocador. Quiere superarse y aprender de ti, es normal.

Oikawa sonrió al escuchar su penúltima frase. Iwaizumi frunció el ceño al divisar la sonrisita de su rostro.

—¿Y ahora de qué te ríes?

Oikawa se pego al cuerpo de su compañero y se restregó por él sin pudor.

—¿Y tú Iwa-chan? ¿Tú también crees que soy increíble? —murmuro sensualmente cerca de su oído.

Iwaizumi se estremeció ante la cercanía y lo echo de su lado en un abrir y cerrar de ojos.

—Para mi eres un puto pesado —espetó volviendo a lograr que Oikawa hiciese un puchero y se pusiese serio de repente.

—Jow, pues de ahora en adelante que sea Tobio el que te diga cosas bonitas al oído.

Iwaizumi se quedo a cuadros al oír eso y no pudo articular palabra hasta pasados unos segundos.

—¡Pero….que..! —le subieron los colores de repente —. ¡De qué me estas hablando!

Oikawa rió a carcajada limpia.

—¡Iwa-chan se ha puesto rojo! ¡¿Será que de verdad soy tan increíble?! —hizo una pose chulesca, la cual Iwaizumi ignoro, dejando a un lado el móvil de Oikawa y levantándose de donde estaba sentado —. ¿A dónde vas?

—Me largo a casa. Ya he pasado demasiado tiempo en la tuya. Me sacas de quicio —acabo diciendo dirigiéndose hacia la puerta.

—Tus cosas siguen en mi cuarto —dijo picarón al darse cuenta que el chico se iba sin nada —. ¿O es que vas a dejarlas para otra ocasión?

Iwaizumi al darse cuenta del despiste puso una de sus manos en su cabeza negando después.

Ese idiota de Oikawa no solo le sacaba de quicio sino que le hacía olvidarse de la realidad.

Se fue directo hacia el cuarto de Oikawa y cogió su bolsa, que había dejado allí cuando había llegado a la casa y ambos habían pasado un rato en la habitación de Oikawa.

Que iwaizumi frecuentase su casa y al contrario no era algo extraño o inusual, ya que desde pequeños siempre lo habían hecho.

Su amistad era ya tan sólida como natural, pero se llevaban como perro y gato la mayoría de veces.

—Ahora sí, me marcho —dijo emprendiendo el paso.

Oikawa se puso delante de él cerrando la puerta y cortándole el paso.

—¿Qué haces? —le devolvió la mirada desafiante.

—¡Todavía no quiero que te vayas! ¡No te vayas! Me voy a quedar solo y me voy a aburrir muchísimo.

—¡¿Y a mi que me importa?! ¡Déjame pasar! —Oikawa paso de largo su petición y siguió en su misma postura.

—¡No!

—¿Te saco yo de enmedio de una hostia? —soltó pero sin lograr que Oikawa se inmutase.

Cogió de la camiseta al número 4 y le planto un beso en toda la boca, provocando que el otro abriese los ojos de forma desorbitada.

Oikawa aprovecho para colarse dentro de su boca y meterle la lengua en un morreo que a pesar de que el otro no participo, tampoco lo rechazo. Al separarse de tan apasionado y fogoso beso, ambos tenían los labios empapados en saliva.

—¿Todavía quieres irte? —le sonrió.

Iwaizumi aún con el rostro desencajado, le costo recomponerse. No solo le había tomado desprevenido, sino que era la primera vez que Oikawa le besaba.

Cierto era que Oikawa siempre bromeaba e incluso a veces pasaba la línea de lo que podía llamarse "normal" entre amigos de la infancia y compañeros de equipo. Pero...¿Besarle?

—¡¿Qué acabas de hacer?! —cuestiono como si no fuese consciente de lo que acababa de acontecer.

—Te he besado.

—¡Eso ya lo sé! ¡¿Pero por qué lo has hecho?! —casi chilló y es que no sabía muy bien como manejar la situación.

—No sé. Es la única forma que se me ha ocurrido para que no te marchases.

—¡¿Qué?! Joder… —todavía afectado y alterado termino volteando y volviendo a dejar su bolsa encima de la cama —Esa clase de cosas no se hacen sin más o porque sí.

—A mi me ha gustado —comento poniendo la piel de gallina a Iwaizumi —. ¿A ti no?

—Somos amigos, jugamos en el mismo equipo, tú eres el capitán, yo el sub-capitán, somos hombres…¿Sigo? Besarnos no esta en la lista de cosas compatibles.

—¿Por qué no?

—¿Qué hago, hablarle a la pared? ¡Te lo acabo de decir! —dijo molesto por tener que explicárselo cuando se suponía que era obvio —. Además tú tienes un montón de admiradoras. ¿Qué acaso no tienes novia?

A pesar de tener una relación muy estrecha, lo cierto era que ellos dos nunca habían discutido sobre sus relaciones intimas o desencuentros amorosos.

—Iwa-chan podría serlo —Iwaizumi trago duro y se quedo de piedra. Oikawa lo había dicho con total naturalidad, como si de ir a comer un bollo se tratase.

—¡Yo no soy una chica! —exclamo alzando la voz y avergonzado de tener que decir aquello.

—A mi eso me da igual —se defendió Oikawa al ver que su compañero no paraba de rehuir —. Tú serías mejor que cualquier chica.

Aquella confesión dejo parado al as del Johsai.

—Solo Iwa-chan me entiende y aunque se enfade y me pegue cada dos por tres siento que solo quiero estar a su lado. Y cuando no está conmigo no paro de pensar en él y echarlo de menos. Por eso no quiero que te vayas.

Iwaizumi le observo chocado.

¿Desde cuando había empezado todo aquello? ¿Habían traspasado la línea de la amistad en un flash? ¿O acaso había ocurrido mucho atrás pero no se había percatado?

—Eres un caso perdido —bufo tomando asiento al borde de la cama.

—Lo siento, solo soy sincero.

—¿Crees que conmigo sería mejor que con cualquier otra mujer? —indagó curioso de lo que había dicho antes.

—No tengo ninguna duda —las miradas de ambos se encontraron y se formo un silencio que lejos de ser tenso, fue natural.

—Acercate —Oikawa acorto la distancia —. Y siéntate —la mirada de Iwaizumi sin saber porque le estaba empezando a poner nervioso —¿Qué te pasa conmigo? ¿Te gusto o qué? —al ver que Oikawa se había quedado sin habla prosiguió —. ¿O acostumbras a besar a cualquiera que se te pone delante? ¡¿Eh?! —alzo un poco el tono de voz al decir lo último.

—¡Claro que no! —contesto rápidamente —. Que sea popular no significa que vaya por ahí liándome con todos.

—¿Entonces? ¿Por qué a mi sí?

Oikawa dio un lago suspiro.

—Supongo que... me gustas. Pero no es algo que quiera decir si sé que no voy a recibir la misma contestación de tu parte.

—Nunca me lo habías dicho. Siempre hemos estado juntos…

Oikawa se levantó y ofreciéndole una sonrisa medio forzada le cortó.

—Si podemos seguir como estamos, va a estar bien.

No terminó como Oikawa hubiese deseado, pero en el fondo se sentía mucho más tranquilo y aliviado después de hacerle saber a su compañero lo que había estado callado. Por tanto tiempo que ya casi se le estaba haciendo imposible fingir que eran simples bromas.

Sí, Iwaizumi Hajime le gustaba y mucho. Y sabía que a él no le era indiferente del todo. Sobretodo después de ese beso, pudo sentir como la piel de su Iwa-chan reaccionaba a la suya. Pero esa era una cosa y que él acabase admitiéndolo otra muy distinta.

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Después de un duro entrenamiento y de salir de las duchas, todos los del equipo se reunieron para ultimar los detalles para los partidos que tendrían en unos días. El entrenador les dio varias indicaciones y les advirtió que descansasen lo suficiente ya que los entrenamientos de ahora en adelante iban a ser mucho más estrictos.

—¡Vale! Ya os podéis ir —hablo el entrenador.

—¡Hasta mañana! —respondieron varios del equipo.

Oikawa y Iwaizumi siempre acostumbraban a salir juntos pero esta vez Oikawa se había adelantado y cuando su compañero quiso darse cuenta ya no estaba.

—Eh Iwaizumi, si buscas a Oikawa ya se ha ido —hablo Kindaichi al darse cuenta que el vice-capitán miraba a ambos lados de la cancha —. Creo que vino una chica a buscarle.

—¿Una chica? —el otro se encogió de hombros.

—Sí, no sé. Ya sabes. Siempre viene alguna a mirar como entrena. No entiendo porque tiene tanto éxito, es un creído de mierda —callo de repente al darse cuenta de lo que acababa de decir —. Ya sé que es tu amigo, pero es lo que muchos piensan —acabo diciendo con rapidez y echo a correr dejando a Iwaizumi solo.

El chico de cabello de punta suspiro. Iba a ser una de las primeras veces que regresaba a casa solo. Aunque por un lado se alegraba de no tener que lidiar con Oikawa tan pronto, después de lo que había pasado entre ellos, la situación se había vuelto un poco tensa.

No hubo dado un par de pasos fuera del gimnasio cuando diviso una figura no muy lejos de la entrada.

—¿Kageyama? ¿Qué haces tú aquí?

—Yo… —no supo muy bien que decir —. ¡Estoy buscando a Oikawa-san! —termino diciendo algo avergonzado.

—Llegas tarde. Ya se ha ido.

—Oh… —Iwaizumi al ver la expresión de decepción en la cara del menor se acerco hasta él.

—¿Te puedo ayudar yo en algo?

—Quería que me enseñara una cosa… —contesto afligido.

Iwaizumi le reconforto posando una mano encima de su hombro.

—¿Vienes? —le invito empezando a caminar. Kagayama le siguió —. Oikawa siempre se mete contigo ¿No es así? —le pregunto aunque ya sabía que así era.

—Bueno, siempre ha sido así. Y no es que le necesite... —frunció el ceño al decirlo —. Pero es mejor armador que yo y por mucho que me pese...yo aún no estoy a su altura…—se notaba que le costaba decir todo aquello.

—Tú solo estás en primero. Vas a mejorar. Te queda mucho camino por recorrer —Kageyama le miro entusiasmado por lo que acababa de decirle —. ¿No crees?

—¡Eso espero! —exclamó contento.

Estuvieron paseando hasta que al llegar a un desvío Iwaizumi paro.

—Yo me voy por allí. Nos vemos Kageyama —se fue alejando.

Kageyama antes de que su figura se perdiese volvió a hablar.

—¿Podemos quedar mañana? A la misma hora. ¡Te esperaré fuera del gimnasio!

Iwaizumi le oyó perfectamente, alzó su mano a modo de despedida.

Esa misma noche y cuando Iwaizumi ya se había acostado su móvil vibró avisándole de que tenía mensajes nuevos.

"Iwa-chan ¿Qué estás haciendo?"

Iwaizumi miró el reloj que estaba encima de su mesita de noche. Las dos de la madrugada.

"Tratando de dormir idiota" . Le escribió molesto. A pesar de que ya llevaba unos minutos despierto, ya que se había desvelado hacía un rato.

"¿Vas a soñar conmigo?"

El número 4 rascó su cabeza molesto.

"Duérmete ya y déjame en paz" . Terminó por apagar su celular al darse cuenta que de ese modo se volvería un bucle sin fin y no podría pegar ojo.

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A pesar de que los días parecían seguir como siempre y el entrenamiento paso sin mayor contratiempo, pareciese que todo había cambiado. O esa era la sensación que tenía Iwaizumi en su interior.

Al dirigir la vista hacía la entrada se fijó. ¿Sería esa la chica con la que se había ido el día anterior? Era muy guapa, tenía que reconocerlo. Bajita , bien estructurada, de cara fina y cabellos rubios ondulados, cayendo por encima de su pecho.

Recordó lo que le había dicho Oikawa cuando le preguntó sobre sus admiradoras.

"Tú serías mejor que cualquier chica."

Apretó sus puños. La voz de Oikawa le saco de sus pensamientos.

—¿Nos vamos juntos? —le dijo sonriendo de oreja a oreja como habituaba —. Esperame aquí —se fue corriendo hacia la chica que estaba en la puerta y empezó a hablar con ella ante la atenta mirada de Iwaizumi.

Al cabo de varios segundos la chica salió de la estancia y Oikawa volvió al lado de Iwaizumi corriendo.

—Ya podemos irnos —el semblante de Iwaizumi estaba más serio de lo habitual, cosa que no paso desapercibida por el capitán quién indagó —. ¿Te pasa algo Iwa-chan?

—Vé tú. Yo he quedado con alguien —Oikawa hizo una mueca entre sorprendido y confuso.

—¡¿Con quién has quedado?! ¿En serio?

Oikawa se puso tenso al pensarlo. Iwaizumi siempre iba solo. No era popular y no parecía tener interés en nadie ¿Entonces? ¿Acaso le estaba dando una excusa para no ir con él?

Estaba a punto de volver a hablar cuando vio como su compañero empezaba a caminar hacía afuera.

—¡Espera Iwa-chan, no me has contestado!

Cuando ambos hubieron salido, el desconocido paso a tener nombre. Kageyama estaba recostado en una de las paredes.

Oikawa al verle enseguida reaccionó mostrando una expresión más que desagradable y le envió una mirada cargada de odio y furia.

—¡¿Qué pintas tú aquí Tobio?! —desvió su mirada hacia la de su compañero y de inmediato se dio cuenta de que era con Kageyama con quién había quedado.

—¿De qué va todo esto?

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