Inicios

BOKU NO HERO ACADEMIA © KOHEI HORIKOSHI

Sinopsis: Despertarse en la mañana era ser espectador de las cosas que daban mayor sentido a su vida.

Nota de autora: Historia elaborada y dedicada con aprecio a Gisell Sony.


Capítulo único: Inicios

Bakugo es el primero en moverse al sentir el calor del sol en su mejilla. No es una lucha para él abrir lentamente los ojos, en todo caso, es una sorpresa hacerlo en su día libre, donde asumió que su reloj interno cesaría, no obstante, no lo veía extraño que siguiera así. Con el estilo que llevaba a cuestas se había acostumbrado a levantarse temprano, incluso cuando trabajaba de noche y no estaba seguro de cuándo volvería a casa o incluso si era que volvería a casa...pero no le gustaba pensar en eso. Con los ojos rojos y llorosos, se gira hacia el otro lado y su boca se extiende en una sonrisa perezosa.

Un cuerpo bastante considerable y con solo por una ajustada ropa interior descansaba sobre el escritorio a escasos pasos de la cama. El cabello pelirrojo actualmente despeinado por el sueño, luciendo salvaje caía como cascada por su cabeza inclinada sobre su brazo y la ligera respiración compensaba su estado de completo sueño.

—Eijiro… —susurra. Sabe que con este tono no lo despertara y puede apostar que ni sería un sonido que llegaría a mezclarse con lo que fuera que estuviera soñando. Pero la necesidad de mencionar su nombre solo nace.

Bakugo lo observa, su sonrisa crece cuando lo escucha roncar un poco. Era un deseo verlo continuar en ese estado tan alejado del héroe endurecido, no obstante, algo le hace girar para mirar el reloj digital que descansa sobre la mesa de noche. Sus ojos se abren.

—Mierda —dijo pegando un brinco sobre su cama. Los resortes suenan, pero ni eso parece alertar a Kirishima que cada vez se ve profundamente dormido.

Extiende una mano sobre su hombro y lo sacude suavemente. Eijiro frunce el ceño mientras duerme, murmura algo antes de usar su brazo como protección y acurrucarse aún más contra el escritorio. Bakugo gruñe y se muerde un poco el labio inferior, pero sabe que no puede disfrutar de esa escena por mucho tiempo. Entonces se inclina más cerca para hablarle al oído.

—Eijiro…

Hay un gemido amortiguado por un brazo antes de una extraña queja en forma de balbuceo.

—No...vete.

Bakugo tuerce su mueca con ligera impaciencia. Su mano se ajusta en posición para liberar una explosión y terminar con la actitud perezosa de su pareja, no obstante, baja su mano y suaviza su expresión para continuar con el método convencional.

—Tienes que levantarte —le dice—. Vas a llegar tarde al primer día de clases.

Hay un leve instante de silencio hasta que Kirishima suelta un quejido. Se oyen sus pies sonar y lentamente el movimiento de estirarse un poco como felino llega a su cabeza. Descansa su barbilla contra la superficie de la mesa un instante hasta que recobra todos sus sentidos y gira sobre la silla para quedar de frente con Bakugo. Él solo sonríe cruzando sus brazos contra su torso.

—No seas estúpido, Katsuki. Ambos nos graduamos hace diez años —se burla y su mano se aproxima hacia la foto que descansa adherida al espejo. Sus rostros con dieciocho años y trajes formales la componen—. Ese día hubo mucho alcohol de por medio y Kaminari no se despegaba de la cola de Ojiro.

—Deku se subió a una mesa y cayó por hacerse el comediante —Bakugo sonrió. Sería uno de esos días—. Uravity tuvo que aliviar su cara raspada mientras le daba un momento de ebrio emotivo.

—Después acabó dormido en el sofá unido a Todoroki.

—Sí…

Bakugo da un respingo ante la escena tan familiar. Eijiro estaba completamente en un estado ensoñación y con un enorme deseo de quedarse dormido otra vez, pero él le había hecho una promesa la noche anterior y tenía la intención de mantenerla.

—Eijiro.

—¿Uh?

—Tú eres el profesor. De hecho, lo llevas siendo dos años.

—Ah…

Bakugo lo mira, divertido. Faltaban unos instantes.

—¡Voy a llegar tarde!

Katsuki se sienta y observa a Kirishima mientras corre de un lado a otro por su habitación. Primero para tomar su atuendo, luego sus botas, todo lo que necesita para su cabello, y luego corre al baño, no sin antes mirar el póster de Crimson Riot en la pared con admiración. Resopla después de que la puerta se cierra, arqueando una ceja cuando escucha la ducha encenderse y se levanta de la cama.

La puerta se abre levemente. Algo de vapor sale de adentro.

—¿Bakugo? —dice Eijiro.

—¿Sí?

—Buenos días.

El pelirrojo sonríe amablemente y no espera respuesta porque cierra la puerta con prisa. Su paso apresurado hacia la ducha y sus quejas de que el agua estaba caliente suenan mientras Bakugo se dirige a sus cajones y saca una camiseta negra para usar durante el día y unos pantalones cortos. Cómo es su día libre, no tiene prisa por salir de casa.

Antes de bajar para preparar el desayuno, mira la parte superior de sus cajones y distingue dos objetos redondos brillantes descansando uno junto al otro. Su sonrisa adorna su rostro y decide tomar el suyo por ese día y usarlo sin temor a perderlo por sus labores como héroe. Así inicia su mañana.