Capítulo 1
Hacia un tiempo que Hermione había empezado a tener unas pesadillas horribles, más concretamente desde la fiesta de halloween con Nick casi decapitado. Al principio, las aguantaba, después de todo, la primera sólo era un profesor sin rostro vestido con el uniforme de su colegio muggle antes de asistir a Hogwarts. Pero poco a poco, esos sueños fueron empeorando.
Primero se encontraba en una camilla muggle, completamente atada y varias manos que salían de la oscuridad le provocaban heridas en su cuerpo con bisturís. Después se encontró a ella sentada y atada en un sillón médico, siendo devorada viva por insectos. Pero el peor de todos fue el de la noche anterior, donde se encontró atada y vestida con ropa muggle que dejaba al descubierto sus piernas y brazos en una camilla, con el profesor Snape, con ropa muggle oscura, y con una sonrisa perversa, arrancandole trozos de carne por cada pregunta que ella respondía mal, y siempre respondía mal, para después llevarla al gran comedor, donde sirvió su carne como una delicia culinaria.
Al despertar, unas nauseas terribles la atacaron, teniendo que ir a los baños de la torre Gryffindor para niñas, vomitando todo lo comido durante la noche. Si antes no le gustaban los filetes, ahora no podía ni verlos. Esos sueños fueron una de las razones por las que iba a la biblioteca, no sólo para investigar sobre la cámara secreta (que por cierto no había nada y tuvo que preguntar a su profesor de historia de la magia), buscaba algún remedio para las pesadillas. Pero todo lo que había eran soluciones que no le habían servido o el significado de las pesadillas.
Gracias al cielo, cuando consiguió el permiso de Lockhart para entrar a la sección prohibida para sacar un libro que la ayudaría a ella y a sus amigos a averiguar si Draco era el heredero de Slytherin, aprovecho para buscar alguna solución a su problema,encontrandolo en un pequeño libro de tapa oscura cuyo nombre era "Pesadillas y malos sueños, remedios mágicos".
Desgraciadamente, la elaboración de la poción multijugos y sus estudios no le permitieron hecharle un vistazo en profundidad, resultando en pesadillas más recurrentes y en un miedo real a dormir. Sus amigos, e incluso profesores, se habían empezado a dar cuenta, pero cada vez que preguntaban por sus ojeras o por su falta de sueño, ella sólo palidecia y se negaba a decir absolutamente nada. Lo peor eran las clases de pociones, ya que no podía observar a la cara a Snape sin arriesgarse a entrar en llanto, tal era el punto, que el profesor ya no le decía nada, y hasta regañaba a cualquiera que se metiera con la niña, incluso los de su casa. Puede que no fuera de su agrado, pero eso no significaba que fuera a permitir que lo que estuviera pasando fuera a peor, tampoco era un monstruo.
Durante el desayuno se dedico a leer el libro, asintiendo ligeramente y sin mirar cuando sus amigos le propusieron ir a ver a Hagrid, y entre remedios que ya sabía, encontró un hechizo que no había visto aún, "Silent memories". La descripción del hechizo le hizo saber que era el correcto, pero una parte en concreto provocó que sus esperanzas cayeran: "el hechizo debe realizarlo otra persona sobre la afectada, teniendo que observar antes dichas pesadillas para que el hechizo sepa que nivel aplicar".
Con esto, Hermione se decidió a abandonar dicha idea, negándose a que nadie viera esas pesadillas, cerrando el libro, no sin antes marcar la página. Pese a que ya había revisado la gran parte del libro, y el único hechizo que parecía capaz de ayudarla era ese, decidió llevárselo consigo a la visita que harían a Hagrid, con la esperanza de ver algún otro que se le hubiera pasado por alto. Mientras salía del gran comedor con sus amigos, se tropezó con Fred, haciendo que el libro cayera frente a él, que lo recogió y lo observo.
- ¿Problemas de sueño?- pregunto con una sonrisa.
George cogió el libro y lo miró también, abriendolo por la página marcada por la chica.
- No os importa- dijo Hermione tratando de recuperar el libro.
- Espera, ¿pesadillas? ¿Por eso has estado tan rara? Y yo que pensé que era por otra cosa- dijo Ron, que al recibir la mirada fulminante de Hermione (que ahora con las ojeras y su evidente falta de sueño era más intimidante aún) se callo inmediatamente.
- Así que necesitas ayuda- dijo George leyendo la descripción del hechizo.- Por suerte para ti, somos almas caritativas y te vemos como alguien de la familia, así que te ayudaremos- dijo con su habitual sonrisa y devolviendo el libro, con su hermano asintiendo a su lado. Contrario a lo que esperaban, Hermione le arrebato el libro de forma brusca y se encaminó fuera del castillo.
- No gracias, esto lo resolveré yo misma.
Sin embargo, tanto Harry y Ron como los gemelos Weasley la siguieron hasta la casa de Hagrid, intentando convencerla de que debía dejarse ayudar. Incluso los gemelos habían empezado a mostrar muestras de preocupación, atenuadas por sus chistes, claro está. Al llegar a la cabaña de Hagrid, los gemelos entraron para asombro del gran hombre.
- ¿Y vosotros porque estáis aquí?
Fue interrumpido por el ruido que hizo Hermione al vomitar sobre el suelo de su cabaña, esto al ver el gran trozo de carne que colgaba de una pared. Se maldijo a si misma mientras se arrodillaba, repentinamente débil, regañándose por olvidar que Hagrid solía cazar y dejar la carne secándose para cocinarla después.
- ¡Hermione! ¿Qué ha pasado?- pregunto el gigante, claramente preocupado.
Por toda respuesta, Hermione señaló el trozo de carne y dijo con voz débil.
- El olor... creo... que me levante con el estómago revuelto.
Ante esto, Hagrid cogió el trozo de carne y lo saco de la casa mientras los jóvenes ayudaban a Hermione a sentarse en una silla. Esta vez, los gemelos se abstenieron de contar algún chiste, sabían cuando era el momento de uno. Cuando Hagrid volvió a entrar, Fred se decidió a hablar, sonriendo ligeramente para intentar animar a la niña.
- Oye, estoy seguro que esas pesadillas tienen que ver con esto, ¿verdad?- al ver que Hermione apartaba la mirada sonrió aún más.- Entonces deja que te ayudemos.
- ¿Ayudar en que?- pregunto Hagrid visiblemente confundido.
Los gemelos y Harry se dedicaron a explicárselo mientras Ron intentaba consolar a su amiga, que había empezado a llorar desconsoladamente, sacando todo lo que llevaba acumulando durante días. Cuando terminaron de explicarselo, Hagrid poso una mano en el hombro de la sollozante niña.
- Hermione, se que crees que puedes hacerlo sola, pero debes dejar que te ayuden, especialmente con esto.
Limpiándose las lágrimas, acabo asintiendo. Una parte de ella no quería, pero sabía que no había otra solución, y estaba desesperada. No podía seguir con ese ritmo. Con una sonrisa, Fred y George se jugaron a piedra, papel y tijera quien haría el hechizo, resultando George el ganador. Cogió el libro y empezó a leer, después de un rato, levantó la vista.
- Vale, el hechizo es en verdad simple, pero igualmente aquí pone que antes de empezar hay que descartar algunas cosas, ¿has tenido algo de estrés últimamente? Porque si es así no hay que hacer el hechizo.
- No- dijo Hermione tras un suspiro-, ya descarte esa posibilidad. Y ya se lo que vas a decir, pero el mural de "enemigos del heredero temblad" no me ha provocado la falta de sueño, créeme.
- Entonces es algo más profundo, y según esto "el hechizo ayuda a superar traumas profundos". Muy bien, vamos con esto entonces.
Con una sonrisa, George preparo su varita y señaló a Hermione, quien había cerrado los ojos y temblaba ligeramente. Cuando la punta de la varita tocó su frente, George se vio envuelto en oscuridad. Cuando se disipó un poco, se encontraba en un pasillo de colegio muggle, y, en el fondo, vio a Hermione corriendo, huyendo de algo, aunque no lo distinguía. Cuando se acerco más pudo ver que era un profesor con un uniforme muggle, alto y sin rostro alguno, solo poseía una boca grotesca que sonreía con maldad.
La pobre chica intentaba huir, pero al final el monstruo la atrapó y, ante la asombrada mirada de George, se la comió de un bocado. La oscuridad envolvió a George, y cuando se disipó vio a Hermione atada a una camilla rodeada por diversas manos que salían de la oscuridad que la cortaban y dañaban con bisturís en distintas partes de su cuerpo.
Otra vez oscuridad, esta vez, un foco iluminó una silla donde Hermione estaba atada, pidiendo ayuda mientras lloraba. De repente, un millar de insectos empezaron a cubrirla, provocándole heridas por las que entraban y se la comían, de dentro hacia afuera.
La sala volvió a oscureserse, y está vez vio a Hermione atada a una camilla, con el mismo profesor Snape, vestido con ropas muggle, algo que George no concebía, y con una sonrisa maliciosa. Daba vueltas alrededor de la camilla mientras lamia un cuchillo ensangrentado.
- ¿Cuál es la raíz cuadrada de 46 dividida por 66?- pregunto. Ante la respuesta tartamudeante de Hermione, que apenas se entendía, clavo el cuchillo en el muslo.- ¡MAL! Y ya sabes lo que pasa si contestas mal.
Ignorando los llantos y gritos de dolor, empezó a arrancar pedazos de carne de la niña, y cuando hubo reunido una buena cantidad, los colocó sobre el pecho de la horrorizada Hermione.
- Vamos a dar de comer al colegio.
Tras esto, salió al gran comedor, empezando a lanzar la carne a los alumnos, que la devoraban con avidez. En ese momento, la oscuridad volvió y George fue expulsado de la mente de la niña, cayendo al piso y tirando en el proceso una silla. Su hermano se agachó de inmediato, preguntándole que le había pasado, pero George solo miraba a Hermione, que ahora lloraba aún más.
Recobrándose del susto, abrazo a Hermione, quien devolvió el abrazo aún lloriqueando, ignorando a los presentes que los miraban confundidos.
- Caray, esas si son pesadillas, y ahora veo porque te provocó la carne. Yo hubiera hecho lo mismo.
Ante esto, la niña río un poco. Fred miró inquisitivamente a su hermano, pero el le lanzó una mirada de "ya te lo contaré después". Tras separarse, colocó de nuevo la silla y volvió su mirada al libro para estudiar la siguiente parte del hechizo.
- Bien, ¿preparada?
Hermione asintió y volvió a cerrar los ojos. George volvió a preparar su varita y tocó la frente de la niña. Hermione sintió en ese momento como el mundo se desbanecia a su alrededor, comenzando a chillar.
Cayó en el suelo de la cabaña de Hagrid, solo que está vez estaba completamente vacía y más oscura de lo habitual, con la chimenea apagada y una mochila exactamente igual a la que usaba cuando iba a su colegio muggle. Con un terror creciente, salió de la cabaña y se encontró algo inusual.
El castillo y todos sus alrededores estaban sumidos en una inmensa niebla.
